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martes, 25 de julio de 2017

La mano suelta de Centurión




La de Ricardo Centurión y Boca Juniors es una historia exagerada. Es la misma historia que pudo ocurrir en cientos de casos, pero que en muchos de ellos llegó hasta un tope y quedó en la nada, o bien fue tapada, o se fue disipando por los cambios sociales ocurridos en el ambiente del fútbol en los últimos tiempos.

El fútbol, venimos insistiendo desde hace tiempo en nuestras columnas, se fue transformando en un fenómeno de clase media, al menos entre los protagonistas, llámense jugadores, directores técnicos o hinchas. Y no por voluntad de las clases más sumergidas sino que el negocio fue empujando hacia esto.

Se acabaron aquellos tiempos del fútbol como fenómeno de masas de todas las clases sociales porque los costos, el tipo de espectáculo, el formato y hasta la forma de selección de los chicos para las divisiones inferiores obedecieron más a la pretensión de negocio que al purismo de elegir efectivamente a los mejores.

Aquella idea del ascenso social de la nada a tenerlo todo parece de excepciones y hoy, desde muy jóvenes, muchos chicos ya tienen sponsors, ganan buen dinero, y esencialmente se trata de mayoría de blanquitos, rubios y de ojos claros, apellidos difíciles y obedientes a los DT al provenir de las escuelitas de fútbol que detectan algunos talentos pero más que todo, sirven en bandeja a este fútbol “moderno” a las próximas “figuras en serie” que están para cumplir en la cancha con lo que se les va a ordenar.

Aquello que sostenía en aquellas gloriosas páginas de la revista “El Gráfico” Ricardo Lorenzo Rodríguez, “Borocotó”, sobre que el mejor fútbol es aquel que proviene de la pobreza, hoy parece un asunto terminado, pero claro, necesita también del periodismo que hable fácilmente de “romperla”, “descoserla”, a la buena jugada hecha dos o tres veces en un partido, que cree que todo comenzó cuando el cronista nació, y se excede en elogios que no deja nada para un posible deslumbrante futuro.

Este fútbol lleva años acostumbrándonos a la medianía, a la carencia de grandes cracks, y la falta de oportunidades para el pobre tipo que es hábil en serio y tiene ese don que los otros (con más oportunidades económicas) no consiguen, y entonces allí aparece un Ricardo Centurión, una aguja en un pajar, con esa riqueza de juego que viene acompañada de una vida complicada, como parte de una generación que como otras ya, no ha tenido la ayuda necesaria del sistema para salir adelante y que anda en “malas” compañías.

A Centurión no sólo le soltó la mano Boca Juniors, que a último momento le impidió firmar un contrato con el Genoa en Italia para ofrecerle venir a seguir jugando en la Argentina, y que no pensó en darle contención, por ejemplo, dentro de un plantel de jugadores experimentados, o con su departamento de psicología, sino que ya el sistema le vino soltando la mano acaso desde que nació.

Centurión pudo llamarse Gatica, Pascual Pérez, Rojitas, Houseman u Ortega, como tantos otros apellidos que tuvieron que enfrentarse a innumerables problemas, aunque en otro tiempo fueron más acompañados por actores que se identificaban y que hoy se van borroneando del paisaje porque no tienen acceso a nada, también ellos sin manos que los sostengan, ni para pagar una entrada ni para que la mirada de quienes les cuentan las cosas sea, por lo general, de una clase media criada en el negocio y en el prejuicio.

Y este Boca de Daniel Angelici es la expresión más cabal de la mirada “fashion”, de la “mano suelta” de este tiempo en el que sólo vale el negocio sin importar demasiado el jugador y en base a la “imagen” del club, el mismo que permitió que en un Superclásico se tirara gas pimienta a los rivales, o que su propio presidente no pasara el test de idoneidad (ya no el de integridad) en la Conmebol para ser vicepresidente de la AFA.

Es decir, una vez más, lo que daña “la imagen” de Boca es que un jugador criado como pudo, sin que nunca nadie le dijera cómo se usan los cubiertos en una comida, que al menos puede ofrecer un gran espectáculo con su habilidad en el césped, tenga un comportamiento que no gusta en su vida privada (aún con actos que merecen el repudio), pero no lo del gas pimienta, o los actos de su propio presidente.

Se juzga con la vara del establishment, con el uso del rasero de la doble moral y todo sigue como si nada.


Mientras tanto, Centurión queda colgado otra vez.  Con la mano suelta. Sin oportunidades.

lunes, 24 de julio de 2017

La locura de los fichajes de agosto (Yahoo)




La imagen de un Neymar pensativo, emoticón incluído, colocada por él mismo en las redes sociales, es el mejor ejemplo de la locura que vive el fútbol europeo con los fichajes que en muchos casos van camino a definirse en agosto, muy cerca del inicio de la mayoría de las temporadas de las grandes ligas.

Cada día es más claro que el negocio va tapando a lo futbolístico y cuando nos quieren hablar de planificación, stages o cronogramas, en realidad nos esconden que todo queda suspeditado a las contrataciones y ventas y el resto es absolutamente secundario.

Lo dijo claramente, días pasados, nada menos que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, con una sinceridad que años atrás (tal vez menos calmo a falta de sucesión de títulos que ahora tiene) no podía sostener: “más de un gran fichaje llega en agosto, no sería la primera vez”, en referencia a la posible llegada de la perla europea, el delantero del Mónaco Kyllian Mbappé, ahora que los blancos han juntado tanto dinero por las ventas de los pases de James Rodríguez al Bayern Munich, de Alvaro Morata al Chelsea y muy posiblemente de Danilo al Manchester City.

Es el mismo Pérez que hace poco más de diez años sostuvo en aquellos veranos el “never, never, never” para referirse al posible fichaje del inglés David Beckham, y todos saben cómo acabó aquel cuento.

Ahora, tanta preparación, tanto cronograma, quedan suspeditados a la llegada de un refuerzo que puede cambiar mucho de toda la preparación porque altera la táctica del equipo, pero todo vale para reforzarse y ser más poderoso que en la temporada anterior.

Por ejemplo, la llegada de Neymar al PSG cambia mucho todos los esquemas. El del club francés, porque como bien sostuvo su entrenador Unai Emery, pasaría a tener dos top-5 como el ahora delantero del Barcelona y su compatriota Daniel Alves como lateral derecho, y con esos 222 millones de euros que le podrían ingresar al Barcelona, acaso podrían usarse en los fichajes del tan anhelado Marco Verratti, del mismo PSG, como el argentino Paulo Dybala de la Juventus, tan elogiado por Lionel Messi, que lo tiene como compañero en la selección argentina.

Claro que Dybala no es Neymar, ni juega de lo mismo que el brasileño y acaso podría obligar al Barcelona a cambiar su tradicional último esquema ofensivo del Tridente sudamericano por un sistema con más gente en la creación y no tanta en la línea de la definición o acaso acabe apostando por otro delantero más y que Messi y Dybala se retrasen, algo que tiene pensado Jorge Sampaoli en la selección argentina.

El caso de Neymar también agrega otros condimentos, que pasan por cuánto juega hoy lo colectivo y cuánto lo individual en los jugadores estrella. Porque Neymar está muy cómodo en el Barcelona desde lo humano y desde lo táctico, y su rendimiento ha sido muy bueno, más allá de algunos baches que haya podido tener.

Sin embargo, Neymar no alcanza la satisfacción total porque se sabe con chances de ser en el futuro el mejor jugador del mundo, y ya ha estado en la terna para el Balón de Oro, pero sabe que a la sombra de Messi siempre quedará atrás del argentino y tampoco los logros del Barcelona ampliarán sus chances, por lo que la única forma de intentar conseguir ese máximo palmarés individual es cambiando de camiseta y qué mejor que hacerlo al PSG, con tantos compañeros brasileños y en especial su amigo Alves, ganando el doble de dinero, y encabezando un proyecto que lo puede lanzar al máximo estrellato.

También lo que ocurre con Neymar y esta indefinición del propio brasileño sobre qué hacer con su vida está relacionado con una larga falta de previsión del Barcelona como club, que no se ha dado una política de protección a sus figuras y por ejemplo, Neymar se fue quedando sin el respaldo de compatriotas en la plantilla, un detalle que parece menor pero no lo es.

En el caso del Real Madrid, la posibilidad de traer a Mbappé también puede alterar la competencia de la línea del ataque, aunque la BBC (Bale, Benzema, Cristiano Ronaldo) parezca fija.

Mbappé generaría una competencia en los primeros planos del ataque que salvo Marco Asensio en el final de la temporada pasada, ningún otro jugador consiguió y a futuro, parece una excelente apuesta por su corta edad (18) y francés como el entrenador, Zinedine Zidane.

Desde ya que nos referimos al mercado de la Liga Española, pero esto podría extenderse a los otros de las grandes ligas si tomamos el caso de equipos que han invertido fortunas, como el Manchester City, el Chelsea o el propio PSG, sin reparar tampoco en que los jugadores llegarán en agosto y a poco de comenzar los torneos.


Es decir que cada vez es más claro que el negocio comienza a evidenciarse (no sólo a estar) por encima de lo futbolístico y que aquello de la declamada “planificación” queda absolutamente de lado cuando puede llegar una estrella, sea el momento que sea.

jueves, 20 de julio de 2017

Lo que unen los dirigentes los separa el Estado de derecho



Sí, claramente Julio Humberto Grondona y Angel María Villar son lo mismo. Mellizos de la dirigencia del fútbol a uno y otro lado del Océano Atlántico. Lo que uno decía desde Argentina, el otro lo adaptaba para España y lo repetía, adaptando sus palabras a la otra forma de decirlo en el mismo idioma aunque con algunas palabras distintas.

Ambos ejercieron el poder total en sus federaciones. Grondona duró 35 años en la AFA y sólo dejó el cargo cuando falleció, hace casi exactamente tres años. Villar llevaba 29 pero a diferencia del ferretero de Sarandí, se encuentra preso junto a su hijo Gorka, abogado de 44 años, por corrupción, algo difícil de imaginar para su colega, y acaso la gran diferencia entre los dos casos.

¿Cómo es que pudo suceder esto? Simplemente porque en España hay límites que en Argentina no existen y uno de ellos es el Estado de Derecho.

¿Se imagina el lector que Grondona pudo ir preso alguna vez, en serio, en la Argentina pese a todos los desaguisados cometidos? Sólo se recuerda una Secretaría de Deportes que quiso desplazarlo de su cargo con toda la fuerza y no precisamente por muchas de sus fechorías sino meramente por una cuestión futbolística, y fue la del primer gobierno de la democracia recuperada, la de Raúl Alfonsín, cuando a Rodolfo “Michingo” O’Reilly no le gustaba como jugaba la selección de Carlos Bilardo y aprovechando un viaje del mandamás de la AFA a Suiza, intentó una especie de golpe de Estado, abortado por el resto de la dirigencia futbolera.

Después, Grondona atravesó demasiado tranquilo cada una de las etapas políticas, en parte porque a pocos les interesó sacarlo del poder y en otra parte, acaso por el temor a las relaciones y el sistema que fue armando a través del tiempo.

En cambio, Villar siempre se las tuvo que ver con los distintos gobiernos españoles. Ya tuvo problemas con José Luis Zapatero cuando en 2008 éste, a través del director del Consejo Superior de Deportes (CSD), Jaime Lissavetsky, se opuso a un adelantamiento en la fecha de elecciones de la RFEF y fue Joseph Blatter. El entonces presidente de la FIFA y amigo de Villar, quien amenazó con sanciones para que la selección española no pudiera participar en la Eurocopa de ese año, que acabaría ganando. El gobierno de ZP tuvo que recular.

Después, las discusiones siguieron con los directores de la CSD de los gobiernos de Mariano Rajoy, Miguel Cardenal y el actual, José Ramón Lete, pero también con la Liga Española de Fútbol (LFP) de Javier Tebas Medrano, alguien que llegó a la Argentina en 2016, de la mano de Marcelo Tinelli, para vender las bondades de la Superliga aunque con elementos que en el propio fútbol español no se usaban como vender los derechos de TV en paquete, como sí hace la Premier League.

Si Tebas Medrano pudo dialogar con los dirigentes de los clubes argentinos fue sólo porque Grondona ya había fallecido. De lo contrario, su enemistad con Don Julio provenía de la enemistad con Villar por aquello de que “los enemigos de mis amigos son mis enemigos”.

Por estos mismos enfrentamientos es que tras señalar Tebas que en la última elección de Villar en mayo pasado “hubo fraude” y el dirigente Miguel Galán, apoyado por la gente de “Pro-Liga” (clubes de Segunda y Tercera) presentó una moción de censura contra Villar, Letes llegó a indicar hace horas que en España “rige el Estado de Derecho” y que por esa misma razón, su organismo redirigió las denuncias a la Fiscalía correspondiente.

¿Podría pensarse una situación similar en la Argentina con los gobiernos de turno y contra Julio Grondona o ahora mismo ante una eventual situación contra el actual presidente Claudio Tapia, como por ejemplo, alguna denuncia que se radicó contra él por los manejos en el CEAMSE o por el hecho de haber querido imponer en la Asamblea general del 29 de marzo pasado en Ezeiza que los test de idoneidad los hiciera el Colegio de Abogados de Buenos Aires y no la Conmebol? La respuesta es clara y contundente: imposible.

Las relaciones que teje el fútbol con cada gobierno de turno son al más alto nivel, y en buena parte esto es así desde tiempos inmemoriales porque la dirigencia argentina prefiere acomodarse en los cargos en vez de oponerse fervientemente a las mafias.


Por eso, si Villar y Grondona fueron tan parecidos, si el final de cada uno puede ser distinto, no será por el fútbol sino porque en un país, los dirigentes están dispuestos a que rija el Estado de derecho, y en el otro, simplemente no.

miércoles, 19 de julio de 2017

El ascenso de Boca en 1913, un lío de cuatro grandes…y Alumni



Todo comenzó, como suele suceder, con un hecho particular. Fue en 1908, en la final de la Copa Competencia de Tercera entre Independiente y Ferrocarril Oeste, cuando el árbitro Víctor Morazzini bombeó a los Rojos, que ya molestaban políticamente.

Los dirigentes de Independiente solían asistir a las reuniones de la Asamblea y el Consejo Superior de la Argentine Football Association con la misma ropa con la que trabajaban en las fábricas de la zona de Avellaneda y eso no gustaba nada a los dirigentes de la élite como Juan Gil (San Isidro), Mariano Reyna (Alumni) y especialmente Luis Carbone (Racing Club).

En 1911, Independiente peleaba por el ascenso a Primera desde la llamada División Extra, pese a tener jugadores suspendidos  como Hospital o Balbino Ochoa (se decía que el primero por no haber quedido jugar en River y el segundo, en Bánfield) pero cayó en la última fecha ante Estudiantes de La Plata. Ëste, entonces, se quedó con el único ascenso del año.

Sin embargo, el glorioso Alumni atravesaba ya épocas complicadas para mantenerse y tomó la decisión de no jugar el torneo en 1912, abriéndose entonces un cupo para el otro finalista de la categoría Extra, Independiente. De hecho, Alumni no se presentó en las primeras tres fechas. Lo raro fue que decidió rever la situación, regresó a la competencia y de esta manera. Independiente no pudo subir. Estas maniobras para que Alumni siguiera y no se retirara se las atribuyeron a  Reyna y Carbone, que jamás hacían prosperar las protestas de Independiente y en el caso del dirigente de Racing, por los estrechos vínculos que tenía con el entonces caudillo de Avellaneda, Alberto Barceló.

En ese contexto, en el que Racing no quería por nada del mundo que su vecino ascendiera a Primera, se produjo el mayor detonante. Fue el 2 de junio de 1912 en la división Internedia. Independiente debía enfrentar a Boca y otra vez apareció el árbitro Morazzini, el mismo de 1908. Expulsó al volante Ernesto Sande, al centrodelantero Enrique Colla (que lo terminó agrediendo) y luego, el director técnico y a la vez presidente del club (algo que se estilaba), Juan Ricardo Mogaburu, protestó los fallos y otra vez rebotó, como de costumbre. No sólo eso: Colla fue descalificado por todo el torneo y se sumaba al ya suspendido arquero Buruca Laforia y a los jugadores de campo Garay e Idiarte y el estadio de los Rojos fue clausurado hasta fin de año.

Ahí fue cuando Independiente, harto ya de estar harto con aquella AFA, decidió escindirse y lo acompañaron GEBA, Porteño (de Palermo) y Estudiantes de La Plata (todos de Primera), junto con Kímberley de Nuñez, Argentino de Quilmes, Atlanta y la Sociedad Sportia Argentina –que no participaba desde 1910 y que luego renunciaría a seguir participando-, todos equipos de la división Extra, para conformar desde entonces la Federación Argentina de Football.

Claro que esta salida dejó a la original AFA con apenas seis clubes de Primera y por esa razón no hubo descensos justo cuando River Plate ocuparía el último lugar, y en cambio se determinaron ascensos de los equipos de la categoría siguiente como Platense, Boca Juniors, Estudiantil Porteño, Olivos, Comercio. Riachuelo y Ferro (campeón de la divisional), y hasta se sumó a Bánfield, que era el campeón de Segunda (Tercera real), que entonces escaló dos categorías para sumar más equipos en la máxima, al punto que también se cursó una invitación especial a Ferrocarril Sud, para llegar a los quince equipos.

Es decir que el ascenso de Boca a Primera en 1913 tiene el mismo origen que el hecho de que River haya evitado un primer descenso en su historia, y ambos hechos están ligados a un tironeo político entre Racing, Independiente y Alumni.


Mientras tanto, 1912 marcaría el inicio del dominio de Racing en la antigua AFA, en tiempos aún amateurs.

martes, 18 de julio de 2017

Las derivaciones de la detención del Grondona español



Corría diciembre de 2015 y los principales dirigentes de uno y otro lado del Océano Atlántico se reunieron en Zurich, la sede mayor del fútbol mundial,  para determinar qué hacer para las elecciones de febrero siguiente para decidir quién sería el nuevo presidente de la FIFA.

Del otro lado aparecía como amenaza el jeque de Bahrein Salman Bin Ibrahim Al Khalifa, con los votos de los continentes africano y asiático y ahodando en el descontento del Tercer Mundo futbolístico por cómo se venían encadenando los hechos hasta entonces y la posibilidad de que la “racionalidad occidental” se quedara sin el poder, determinó la urgencia para encontrar un candidato potable entre europeos y sudamericanos.

“De acá no nos vamos hoy sin un candidato”, dijeron las partes. No pintaba nada fácil la situación: por el lado de la Conmebol, sus principales dirigentes venían de vaciar la Copa América de Chile, a la que casi no acudieron para no dar la cara, luego de que la mayoría cayera en mayo en la redada del FIFA-Gate, mientras que el candidato natural de la UEFA, Michel Platini, había quedado suspendido tras el episodio de los millones de dólares “por asesoramiento” recibidos desde el defenestrado Joseph Blatter.

La voz cantante de la reunión la llevó, como no podía ser de otra manera, el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) y uno de los dirigentes más influyentes del último cuarto de siglo, Angel María Villar, encumbrado en la FIFA pero con tanto poder en Sudamérica que había logrado meter a su hijo, el abogado Gorka Villar,  como director general de la Conmebol entre 2014 y 2016,  gracias a la gran relación tejida durante tantos años con quien fue casi su hermano mellizo en el fútbol, don Julio Grondona, el fallecido hombre fuerte del fútbol argentino, número 2 de la FIFA como vicepresidente senior, y “co-conspirador número 1” para la investigación del FIFA Gate encabezada por la fiscal de Nueva York, Loretta Lynch.

“Lo que Grondona decía en Buenos Aires hoy, Villar lo repetía mañana casi con las mismas palabras pero adaptado a la realidad de España”, nos dijo en su momento un afamado colega radial de la península Ibérica que conoce como pocos los entresijos del poder futbolero, y es que así fue.

Grondona aprendió muchos de los negocios grandes cuando conoció más de cerca a Villar, cuando por fin accedió a expandirse como dirigente desde el sorteo del Mundial de México 1986 en diciembre de 1985, pero especialmente desde que el abogado vasco de 67 años (21/1/1950) tomó la presidencia de la RFEF el 29 de julio de 1988, sucediendo a José Luis Roca.

Desde ese momento, la relación Grondona-Villar fue de una simbiosis casi total. Grondona importó los negocios a la usanza del abogado vasco que de todos modos tiene dificultades para hilar frases y que llegara a jugar 22 partidos en la selección española con 3 goles convertidos, aunque uno de los mayores recuerdos que dejara fue la trompada que le pegó al holandés Johan Cruyff en un Athletic de Bilbao-Barcelona, que lo hizo abandonar el campo antes incluso de ser expulsado.

Si Grondona trajo varios negocios al mejor estilo del vasco, Villar fue aprendiendo de Don Julio el lenguaje de los gestos, el uso directo de la familia y muy pocos amigos cercanos e involucrar a todas las partes posibles para que todos quedaran pegados ante cualquier requisitoria y así consiguió perpetuarse en el poder igual que el ferretero de Sarandí: 29 años en el sillón de la RFEF y rodeado de su mano derecha, Juan Padrón, como vicepresidente económico, para manejarle los números, apenas su tuvo tres rivales en las siete votaciones en las que se impuso: en 1988 le ganó a Eduardo Herrera, y en 2004 a su ex secretario general, Gerardo González Otero y al ex futbolista Sebastián Losada (que no tuvo ningún sufragio). En el resto de los casos, algo que seguramente resultará conocido a los lectores, no tuvo rivales.

En la última oportunidad en mayo pasado, Villar volvió a presentarse solo y obtuvo 112 de los 129 votos de los asambleístas presentes sobre 139 totales, con 6 nulos y 11 en blanco. Un Villar con más arrugas y enemigos, salió sostenido por el ex dirigente del Barcelona Joan Gaspart, vicepresidente de otro detenido por corrupción en su momento, José Luis Nuñez…

Como tantas otras veces, Villar había tenido que lidiar contra ex secretarios generales suyos en la RFEF, contra los que irremediablemente acababa enfrentado. Esta vez le había tocado a Jorge Pérez, a quien Juan Padrón (81 años y en la REFE desde 1984) había colocado en ese lugar para desplazar a Gerardo González, quien se hizo opositor, pero que también en su momento ingresó por Agustín Domínguez, en un procedimiento similar.

Lo concreto es que Pérez, ahora opositor, impugnó las elecciones por las que Villar fue elegido como presidente de la RFEF hasta 2020, y por lo tanto no se presentó, y ahora queda la duda, con las detenciones también de Padrón y Gorka, sobre cómo quedarán las cosas en la federación cuando el miércoles 19 de julio se realizaría una reunión de Junta Directiva y el jueves iban a llevarse a cabo los sorteos de la Liga, la Segunda división y la Segunda B.

Es el aniversario del Centenario de la FIFA y se genera la gran fiesta en la casa mayor del fútbol en la calle Fifastrasse, en Zurich. La música resuena, muchos abandonan sus mesas y salen a bailar, entre ellos, el entrenador argentino Carlos Bilardo. Villar, que comparte la primera mesa cerca del escenario con Grondona y sus mujeres, tironea del brazo del argentino, que se resiste a acudir al escenario.

“No, no voy a hablar. Si hay algo que nunca hago es hablar con ustedes, la prensa. ¿Usted es argentino? Entonces es compatriota del mejor dirigente que conocí en mi vida, Julio Grondona”, nos dice un Villar que acaba de levantarse de una larga siesta en el sillón del vacío lobby del Hotel Hyatt en Santiago de Chile. El español se había quedado dormido tras un largo viaje para hacerse cargo de la situación de que al día siguiente, en la final de la Copa América entre Chile y Argentina, parecía que ningún dirigente sudamericano podría entregar el trofeo al ganador.

“¿Yo? No….a mí solo me invitaron, estoy ocasionalmente aquí, pero si hay alguien que se me ocurre que podría entregar esta Copa es Villar por ser el más encumbrado de la FIFA de todos los que están aquí”, nos dice un informal Gianni Infantino, quien acaba de llegar con un amigo a Santiago y que esperaba, de pie, a que Villar se despertara de la siesta.

Para ese tiempo, ya con Grondona muy grave (moriría a fines de julio de 2014) es que Gorka, el hijo de Angel Villar, ingresaría en la Conmebol como insólito director general.

En ese tiempo, distintas denuncias sostenían que eran tantos los negocios del abogado vasco que por año, sus bolsillos se llevaban más dinero que muchos clubes, especialmente los uruguayos. Uno de los temas más polémicos eran los derechos de TV a la baja que la Conmebol vendía y que generaba cada vez más airados reclamos hasta que ocho entidades orientales (entre ellas Peñarol) lo acusaron de extorsión y de hecho, cuando apareció el informe de la fiscal Lynch por el FIFA Gate, cuando se habló del cobro de coimas desde Torneos, Traffic y Full Play para obtener más fácilmente los derechos de TV se mencionaba a 10 dirigentes que todos pensaron que eran los mandamases de las 10 federaciones del continente pero no era así: había uno que no era precisamente de ese palo…

Gorka Villar cobraba 40.000 dólares mensuales más 5000 por vivienda, coche con chofer y protección. “Gorka es el cerebro de una mafia corrupta. Es el mayor sinvergüenza de todo esto, el cerebro, un participante más, un cómplice en todos los casos de corrupción que ha habido en estos años, de todos esos dineros sucios que han agarrado. No en vano, por todo eso, todos esos dirigentes están presos”, denunció el ex arquero paraguayo José Luis Chilavert, un conocedor de estos temas, a Radio Marca.

Las causas de la detención son muchas, aunque todas se resumen en la corrupción. Desde el supuesto favoritismo al Recreativo de Huelva y al Marino de Tenerife para que conservaran sus plazas en la Segunda B, o el supuesto fraude para quedarse con los fondos de una promesa de construcción de escuelas de fútbol en Haití, cuando Padrón (también presidente de la Federación Tinerfeña) colocó a su hija María como empleada de la RFEF para cobrar 14.285 euros en tres meses, según denunció “La Voz de Galicia” en marzo pasado, o el extraño final de relación asociativa con la empresa Santa Mónica de los hermanos Samper (que explotaba los derechos de imagen, igual que en la AFA, pero relacionados directamente con Gorka, dueño de “Sport and Advisers” y miembro de la RFEF relacionado con la materia, es decir que era una ingeniería parecida a la de la entidad argentina), que derivó en una importante deuda impagable, o hasta el archivo de una causa en 2010 que contra Villar y Padrón promovió el presidente de la Liga (LFP), Javier Tebas Medrano, por apropiación indebida, administración desleal y falsedad documental.

En medio de tantos actos sospechables, hay algunos que involucran directamente a la AFA, como aquel partido jugado en setiembre de 2010 en el Monumental, que Argentina le ganó a España 4-1 cuando “La Roja” era reciente campeona mundial en Sudáfrica y su cachet orillaba los 2,5 millones de dólares. En esa gira, España también enfrentó en agosto a México y también está en la mira otro partido en Doha ante Qatar en febrero de 2013. Es que Villar, como su media naranja futbolera Grondona, votó por la candidatura qatarí para el Mundial 2022 en otro episodio que investiga la justicia suiza. Y no es casual que también se incluyan entre las sospechas los amistosos de España de junio de 2011 ante Venezuela en Puerto La Cruz o en noviembre de ese mismo año ante Costa Rica en San José. No casualmente los presidentes de ambas federaciones, Rafael Esquivel y Eduardo Li, fueron apresados en Estados Unidos por estar relacionados al FIFA Gate.

Los delitos concretos que se le imputan al grupo de los Villar, Padrón o el secretario general de la Federación Tinerfeña, Ramón Hernández Baussou se refieren concretamente, de acuerdo con lo publicado por el juez Santiago Pedraz, de la Audiencia Nacional, y coordinado por la Fiscalía Contra la Corrupción y Criminalidad Organizada, , a “corrupción entre particulares, falsedad, administración desleal, apropiación indebida, alzamiento de bienes, compra de dirigentes regionales y manejo irregular de fondos”, basados entre otros elementos, en escuchas telefónicas ordenadas por el propio magistrado.

Esta investigación sostiene que a principios de 2016 Villar impulsó la celebración de partidos de la selección española y otros “consiguiendo contraprestaciones para la contratación de servicios y otras relaciones comerciales en beneficio de su hijo Gorka”.
Este caso se lo denominó “Soule”, un antiguo juego de pelota en la Francia de la Edad Media, que se practicaba en prados y bosques y el objetivo era devolver la pelota en un lugar indicado con la participación de dos pueblos que competían. No terminaba hasta que la pelota no llegaba a destino, podía durar varios días y generaba mucha violencia por lo que Carlos V decidió prohibirlo en 1365, y para muchos es considerado en Francia un antecesor del fútbol y el rugby.

Pero hay una gran diferencia entre la RFEF de Villar y la AFA de Grondona, y es el contexto de la política general en ambos países, España y Argentina. Mientras Don Julio siempre encontró ignorancia e impunidad en el contexto de los funcionarios estatales, Villar siempre tuvo mayores problemas para moverse en ese ámbito.
De hecho, la denuncia sobre estas irregularidades provino nada menos que del Consejo Superior de Deportes (CSD), la secretaría de Deportes española, que sostuvo en un comunicado que España “es un Estado de derecho y entonces la CD dio traslado de las denuncias e irregularidades recibidas al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) y a la Fiscalía correspondiente”.

Si esto sucedió con las autoridades deportivas del gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy, mucho peor lo pasó Villar con el CSD del gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de José Luis Zapatero.

En 2008, la RFEF quiso adelantar sus elecciones presidenciales pero el CSD se opuso, en lo que parecía una guerra sin cuartel. Zapatero llegó a decir que nadie estaba por encima del gobierno español pero bastó un acto de homenaje a Alfredo Di Stéfano en Madrid para que el entonces presidente de la FIFA y estrecho aliado a Villar, Joseph Blatter, amenazara con que si el Estado intervenía, la RFEF sería sancionada y la selección española se quedaría fuera de la Eurocopa de ese año en Austria y Suiza.
Zapatero tuvo que recular, y “La Roja” acabó jugando (y ganando) la Eurocopa.

Ya para ese entonces, Villar se había convertido en el Grondona español.

¿Podrá sortear esta nueva batalla?




domingo, 16 de julio de 2017

El Barça ante el desafío de contrarrestar el “efecto Madrid” (Yahoo)




“Tres de las últimas cuatro Champions Leagues fueron del Real Madrid y la que no llegó, fue por causa de un madridista”. Suelen sostener, entre bromas, los fanáticos del equipo blanco en este receso veraniego a punto de terminar, cuando los equipos de la Liga Española regresen de sus vacaciones para encarar el proceso de stage o pretemporada.

No deja de ser cierto, más allá del chascarrillo. El autor del gol con el que Real Madrid fue eliminado en semifinales de la Champions League 2014-15 fue Alvaro Morata, en ese momento en la Juventus, que luego sería derrotado en la final por el Barcelona.
Pero salvo en ese caso, el Real Madrid acaparó todo en Europa y la más clara de todas las copas fue la última,. La que ganó de manera más holgada, con un lapidario 4-1 a la Juventus en Cardiff.

El gran desafío, entonces, para el gran rival de los blancos en España y uno de los más fuertes también en Europa, el Barcelona, es cómo contrarrestar este tiempo tan ganador del Real Madrid proviniendo de una época gloriosa hace no tanto tiempo atrás, teniendo en cuenta que para 2006 sólo había ganado una Copa de Europa (1992) y para 2015 ya contaba con cinco en su palmarés.

Lo cierto es que para Real Madrid parecía ser, el XXI, un siglo de inicio complicado. Si la distancia con el Barcelona en un momento fue de 9-4 (2011). Ahora vuelve a ser muy amplia, 12-5, mayor aún a la que existía en 1966 (6-0) ó en 1998 (7-1) y teniendo en cuenta que en estos años, el Barcelona no sólo contó en sus filas con Lionel Messi, quien ha batido prácticamente todas las marcas individuales de la historia del club, sino que se ha dado el lujo de tener en la terna para el Balón de Oro a tres jugadores de su equipo (Xavi, Iniesta y Messi).

¿Qué fue lo que ocurrió para que el Barcelona haya llegado a esta situación de tener que revertir una relación de poder que estaba en sus manos y se evaporó para pasar a la de su eterno rival?

Es una suma de razones pero lo fundamental pasó por lo institucional. El Barcelona no tuvo proyecto claro una vez que aquel equipo que logró formar de a poco con Frank Rikjaard primero y especialmente con Josep Guardiola después, desde 2008, comenzó a desinflarse por obra y gracia del mero paso del tiempo y el final de un ciclo para algunos jugadores.

Un Barcelona envuelto en las mieles del éxito comenzó a dormir en esos laureles y se fue equivocando casi sistemáticamente en los fichajes, en la imprevisión con miras a temporadas siguientes, y en decisiones institucionales, sumado al inesperado fallecimiento del llamado a ser el sucesor de Guardiola, Tito Vilanova.

Un buen ejemplo es lo ocurrido institucionalmente con el Caso Neymar, o con el conflicto con la FIFA por el uso de juveniles extranjeros menores de edad, o con la negativa a aceptar un cambio de ciclo en la contratación del argentino Gerardo Martino, para que alguien “de afuera” se hiciera cargo de bajarle la cortina a muchos jugadores a los que nadie se animaba a quitar de la plantilla.

Ese Barcelona no sólo tardó demasiado en cambiar sino que cuando lo hizo, fue apuntando a una tremenda delantera goleadora como es el Tridente sudamericano pero eso implicó, al mismo tiempo, una renuncia a su juego tradicional de posesión y de gestación desde la mitad de la cancha para pasar a ser un equipo mucho más efectivo en la red adversaria que vistoso a la hora de los espectáculos.

Mientras esto sucede aún hoy, la salida de Xavi primero y ahora la evidente cercanía del final de la carrera de Andrés Iniesta vuelven a colocar el acertijo sobre quiénes serán, en la gestación, los próximos socios de Messi para las próximas temporadas, y al mismo tiempo, muy de a poco, la pregunta sobre cómo afrontará el Barcelona al Messi mayor de treinta años que se avecina, acaso un genio más retrasado, más asistente, más alejado de la zona de definición y acaso, al revés (parece más difícil pero no imposible) estacionado cerca del área rival.

Mientras todo esto sucede en Can Barça, el Real Madrid supo revertir una situación futbolísticamente muy compleja apelando a tres elementos fundamentales: 1) Seguir apostando a los galácticos, 2) rejuvenecer paulatinamente la plantilla, 3) apostar a Zinedine Zidane como proyecto.

Más allá del fracaso de Rafa Benítez para principios de 2016, Zidane ya ocupaba el lugar de su ayudante porque era la idea a futuro, que simplemente se adelantó unos meses, acaso un año o dos, pero el francés era la cara del futuro blanco para su presidente Florentino Pérez.

Zidane fue entendiendo que manejar una plantilla llena de estrellas como la del Real Madrid es mucho de mano izquierda, simpleza y aceptación de un discreto segundo plano, que medidas drásticas o explosiones mediáticas.

Con sentido del humor, ironía y una alta dosis de sentido común de alguien que jugó a la pelota como pocos, Zidane hizo del Real Madrid un equipo indestructible, que siempre marca y que resulta un hueso duro de roer en cada partido, incluso cuando las cosas no parecen venir bien.

El Barcelona, en cambio, se quitó de encima jugadores que hoy podrían ser muy importantes, desde Martín Montoya cuando no abundan laterales derechos, hasta Thiago Alcántara, el claro sucesor de Xavi que emigró al Bayern Munich.


Habrá que ver si ahora con Ernesto Valverde en el banquillo, el Barcelona es capaz de reverdecer viejos laureles y retomar la iniciativa ante un Real Madrid ganador como pocos imaginaron a esta altura de las circunstancias.

sábado, 15 de julio de 2017

Ciclos cumplidos y otras yerbas del “mercado local”




“Me quiero ir, ya cumplí un ciclo”, se suele escuchar siempre a estas alturas del año en muchos clubes del fútbol argentino. Aconsejados casi siempre por sus agentes que sólo reconocen una palabra (“guita”), los jugadores sienten que un año y medio en un club es demasiado y basta con que llegue una buena oferta de una entidad con cierto nombre en el exterior (ni hablar si ésta es europea) para ir haciendo las valijas y marcharse, sin importar nada, ni siquiera los objetivos prefijados con el entrenador para lo que viene.

Así, Sebastián Driussi se fue de River Plate pese a la promesa de que nadie importante se mancharía hasta tanto finalice la Copa Libertadores, a fines de año, y lo mismo sucede con Emiliano Rigoni de Independiente, mientras que Diego Cocca, el DT de Racing Club, manifestó en estas horas que “no me gusta trabajar con quien no quiere quedarse”, en referencia al volante  Marcos Acuña, transferido al Sporting Lisboa por 8 millones de dólares de los cuales 4 irán para La Academia.

“Tenemos juveniles que nos darán 40 millones de dólares”, dice, suelto de boquilla, el presidente de Racing, Víctor Blanco, quien debería explicar dónde dice, en qué contrato, que el objetivo de su entidad a futuro es hacer diferencia económica y no, ganar campeonatos. Es decir que Blanco no dijo “tenemos jugadores para ganar muchos campeonatos y quién sabe los negocios que eso nos podría deparar” sino que lo que importa es el dinero que al club le puede redituar. Lo económico por encima de lo deportivo en una entidad sin fines de lucro…

Blanco, integrante del Comité Ejecutivo de la AFA, se sienta en el viejo edificio de la calle Viamonte 1366 cada vez más vaciado, junto con su colega de Boca Juniors, Daniel Angelici, quien hace pocos meses, también liviano de ropas, dijo que en la Argentina había que volver a los torneos con calendario de formato a la usanza europea (de agosto a mayo) “para poder venderles jugadores”.

Traducido al español, esto significa que no se juega de agosto a mayo ni por clima ni por necesidades futbolísticas sino, claramente, para convertirse en el mercado al que los extranjeros vengan a pescar para llevarse todo a precio de saldo. No es casual que el Spartak haya pagado 15 millones de dólares por Driussi y al día siguiente de firmar el contrato, la cláusula de rescisión ya estaba en 80. Algo no cierra y en el fútbol argentino se sigue pagando demasiado poco por lo que luego, al rato, a las pocas horas, valen sus jugadores. Alguien se queda con una enorme diferencia en sus bolsillos y no son precisamente los clubes argentinos.

En 2004, durante el Forum de las Culturas de Barcelona, tuvimos la chance de compartir unos días en el mismo hotel que el ahora presidente de la Nación, Mauricio Macri, al que le preguntamos, en su entonces carácter de presidente de Boca Juniors, para qué necesitaron un intermediario en el fichaje del lateral Mauricio Pineda, de Huracán, siendo que un taxi desde la Boca hasta Parque de los Patricios no cuesta casi nada. La respuesta fue sencilla: “es lo que se estila”.

Entonces, tampoco parece casual que el periodismo sistémico se refiera a la selección de jugadores “del mercado local”, confundiendo “mercado” con “torneo” o con “fútbol”. Es que el periodismo actual, con contadísimas excepciones, también piensa su contexto como un gran mercado, en el que los equipos hacen buenos o malos negocios, invierten bien o mal y consideran natural que un jugador se vaya al poco tiempo de haber llegado porque representa “sin dudas un gran negocio” para tal o cual club.

Los Bochinis, Merlos, Mouzos serían unos ingenuos en este tiempo en el que los jugadores se besan tatuajes, camisetas y escudos como Juan por su casa, o saltan dedicándoles un triunfo en un clásico a los rivales cuando tal vez mañana jueguen para ellos y dediquen sus cánticos a los de la camiseta que se ponen ahora. Todo es demasiado fugaz.

Es en este contexto en el que además, los grandes se siguen devorando a los chicos. El posible aumento a seis plazas para la  contratación de extranjeros recuerda cada vez más a aquellos tiempos de principios de los años 60 cuando los presidentes de Boca (Alberto J. Armando) y River (Antonio V. Liberti) trajeron a la Argentina aquello llamado “Fútbol Espectáculo” por lo que ambos equipos llegaron a tener delanteras completas sin jugadores locales y se pensó que todo lo de afuera era mejor, y eso derivó en una situación cada vez más compleja para la selección nacional, algo que les ocurre hoy a los ingleses, por ejemplo, aunque claro, ni hablar de las enormes distancias económicas entre un torneo y otro.

Esto del posible aumento a seis plazas de extranjeros sólo acabará favoreciendo a los clubes poderosos, que cuentan con el dinero para traerlos pero además, es una forma indirecta de atacar a las pretensiones de la clase media para debajo de futbolistas, a los que no casualmente los clubes les deben fortunas y generarán un nuevo conflicto en puerta entre Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), aún con el escasísimamente representativo Sergio Marchi.

FAA tiene razón porque no se trata del híbrido 50%, o 25% según la cantidad de incorporados, que cada club deberá pagarle a la AFA sus deudas, sino que el tema pasa por pagar todas las deudas y no sólo la de la AFA, que sigue mirando para el costado interesada sólo en su pequeña porción y no en la realidad total del fútbol nacional.

Esta AFA neogrondonista con la cara lavada, que refleja lo mismo que hace la Conmebol con Alejandro Dómínguez o la FIFA con Gianni Infantino, no parece interesada en solucionar los problemas de fondo: mientras cobre su parte y solucione sus problemas de caja, no sólo no interesa para nada lo que los clubes deban a los demás (jugadores incluidos) sino que es capaz de ampliarles las prebendas a los grandes para que incorporen nuevos y dejen tirados a los acreedores viejos. Así estamos.

Entonces,  en una situación como ésta, ¿cómo no se van a ir los Pavón, Benedetto, Rigoni, Acuña, Cerutti? Claro que se irán y posiblemente a cambio vengan chilenos, colombianos y paraguayos.

El “mercado” local sigue jugando a la libertad, y sus dirigentes aceptan cada vez más abiertamente que la fiesta tiene, por ahora, canilla libre porque total, nadie molesta y todos parecen ganar. Pero los que pierden son muchos más que los que ganan, como siempre.


jueves, 13 de julio de 2017

La duda por los promedios, de los pocos aciertos grondonianos




Acaso si hay un punto que haya tenido alguna aceptación durante los 35 años de Grondonato, ése sin dudas es el de la implementación de los promedios para determinar qué equipos descienden de categoría.

Dentro de toda la locura, el desorden ordenado que se vivió en la AFA entre 1979 y 2014, durante la presidencia de la AFA por parte de Julio Grondona, lo más rescatable, aún con muchos puntos discutibles, es que en vez de tomar a los últimos de cada temporada para el descenso de categoría, se lo haya hecho tomando tres temporadas completas.

Claro que el gran problema residió en la contradicción de que para el descenso se tomaran tres años completos y para los títulos de campeón, a veces solamente medio año, lo cual fue generando que al mismo tiempo, distintos equipos de la misma categoría jugaran, en verdad, torneos diferentes, algo que tampoco es privativo del fútbol argentino, porque en la mayoría de las ligas europeas ocurre lo mismo y hasta a tres velocidades (título, copas europeas y descenso).

Grondona fue claro al explicar la implementación de los promedios (algo que tampoco fue nuevo en la AFA porque ya se habían utilizado anteriormente): el que desciende es el club, no el equipo. Es decir que la que desciende es una mala administración, que al momento de bajar de categoría, habrá tenido seis mercados para fichar o vender jugadores, seis espacios para cambiar lo que hubiera que cambiar, por lo que no puede haber excusas a la hora del final.

Creemos que este punto resulta impecable pero que entra en contradicción con otros como el de los títulos o el del lapso que medió muchas veces entre los clubes que ascendieron desde el Nacional B y su llegada a la Primera A pero ese, en todo caso, es otro tema completamente distinto y pasa por un reordenamiento de los calendarios y no por cambiar el sistema de los promedios.

Hemos comprobado, con los datos de todos los descensos por promedios desde su re-implementación en 1983, que hay escasísimas injusticias entre los 45 clubes distintos que bajaron de categoría en todos estos años., 19 lo hicieron en la misma cantidad de veces que lo habrían hecho de no haber existido el sistema y apenas cinco casos, de los cuarenta y cinco, sacan dos oportunidades de diferencia entre descender y evitarlo en un ciclo en 34 años, lo cual demuestra que el sistema es bastante justo y equilibrado.

Newell’s Old Boys debió descender dos veces por puntos y lo evitó en ambas ocasiones por el promedio, Olimpo de Bahía Blanca descendió dos veces más de las que mereció (3-1), Deportivo Español se salvó dos veces más de lo que le correspondía (1-3), al igual que Platense (1-3), y el peor caso, el más injusto, es claramente el de Nueva Chicago, que descendió cuatro veces y hubiera bajado en uno, sin promedios, aunque uno de los cuatro fue por repechaje,

Esto demuestra que la mayoría de los equipos que descendió por promedios,  habría descendido de todos modos sin ellos a lo largo del tiempo, justamente por lo que Grondona apuntaba: que la que desciende es la administración y no el equipo.

Que los equipos que ascendían a la Primera A preferían cambiar todos sus planteles cuando los anteriores habían tenido el mérito de llegar a la máxima división y eso seguramente los hacía candidatos a continuar y probar suerte en ella, no es culpa de la AFA ni del sistema, sino de una mentalidad y de una desacertada decisión política, máxime cuando se sabe de antemano que el calendario y el escaso tiempo para armar otro plantel, así lo indicaban.

La declaración del nuevo presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, acerca de que si fuera por él, quitaría los promedios del descenso, es un grave error, a nuestro entender, porque es una de las escasísimas cosas rescatables del Grondonato, y eso que encontrar una es buscar una aguja en un pajar.


Es probable que el promedio se haya implementado para salvar a los clubes grandes (nadie duda de que el grondonismo se movió básicamente por intereses) pero el paso del tiempo se encargó de demostrar que salvo Boca Juniors, todos los clubes grandes descendieron, incluso muchos de clase media, por lo mismo que se sostuvo líneas arriba: porque los promedios acabaron apuntando a las administraciones y no a una buena o una mala campaña.

martes, 11 de julio de 2017

Rusia apela a la seguridad y a los servicios apuntando al Mundial




                                                      Desde Moscú

Comienza la cuenta regresiva para el Mundial 2018 y a menos de un año de su inicio, Rusia se siente preparada en todos los sentidos. Comparada con la anterior Copa de las Confederaciones de Brasil, el panorama aparece mucho más claro. Aquí no hay un debate tan duro como aquél entre el entonces secretario general de la FIFA, Jeróme Valcke (apartado por corrupción por dos veces en esa institución) y la ex presidente Dilma Rousseff. Todo lo contrario: reina un pacífico silencio que parece admitir que todo marcha dentro de los cánones previstos.

Es claro: para aquellos que residen allí, Rusia es un gran país, que saca cultura hasta por los poros pero que además tiene todos sus servicios funcionando y a punto para ser utilizados para beneficio de los que viven o lleguen para el gran acontecimiento futbolístico.

La capacidad hotelera es enorme, el tránsito es normal, saben conducir bien y los medios de transporte son excelentes y en todo caso, si hay que cuidarse de algo es de la eterna corrupción de los taxistas de calle, que quieren hacer sus abriles demasiado pronto cobrando fortunas a los desprevenidos y el mayor consejo es regatear todo lo que se puede o bien bajarse al teléfono celular la aplicación del “yándex”, el Uber local, cuyos conductores no se sobrepasan y muchos de ellos hablan inglés.

Si hay barreras en Rusia para quienes lleguen, éstas pasan por la tremenda burocracia (no por nada son los inventores de la misma), las dificultades del idioma, que ni siquiera se escribe con letras como las nuestras occidentales, la falta de uso de algunas tarjetas de crédito y las enormes distancias geográficas entre ciudades en un país que mide lo que un continente.

La burocracia implica una cierta preparación de los visitantes y armarse de una enorme paciencia. Lo habitual es que cada papel sea revisado minuciosamente, ya sea en la aduana como en las recepciones de los hoteles y para cualquier trámite. Un pasaporte puede llegar a ser requerido infinidad de veces y lo ideal es tenerlo siempre a mano y en el bolsillo, por cualquier situación que pueda ocurrir. Y no sólo el documento, sino especialmente ese papelito que entrega el estado a la entrada al país, que hay que devolverlo el último día, al retirarse.

El idioma es un problema serio porque salvo los vagones de subte, que ahora tienen también el enunciado por escrito y oral en cada estación, no hay otros presentes en la calle y es mucho más fácil dar con gente joven que hable inglés que con mayores de 35 años, donde son minoría los que pueden chapurrear algo.

En este punto, es muy importante viajar con un mapa propio y en letras occidentales que sirva como guía, aunque por gestos haya chances de hablar con muchos pasajeros locales o con empleados de los transportes. Lo ideal es utilizar el google translator, ya sea oral o escrito, con el que este escriba mantuvo largos diálogos de temas sencillos.

Justamente esto del google translator nos lleva a otro tema fundamental: en Rusia es básico llegar y adquirir un chip local para tener de inmediato un teléfono porque éste no sólo nos permite comunicarnos con el exterior vía whatsapp o internet sino que en este país, no existe casi el wifi “directo”, es decir, que se pueda entrar a internet sólo con la clave, sino que por lo general, como sucede en muchos lugares de Europa, se trata de wifis sponsoreados, es decir que hay que dar con un sitio web en el que hay que clickear para poder llegar a tener conexión, pero las indicaciones están…en ruso…si se logra pasar esta valla, hasta en los vagones de metro hay wifi libre, pero el secreto está en conocer de memoria el movimiento de esas webs para no depender de las indicaciones de un viajero local.

Lo mismo ocurre en bares y en algunos hoteles: el wifi no es directo sino que da a una página web esponsorizada y hay que pasar ese vallado y es más: en algunos bares o restaurantes, el wifi no es “eterno” sino que se corta a la  hora y hay que volver a buscar otra contraseña.

En cuanto a las tarjetas de crédito, en Rusia prácticamente no existe la American Express. Sólo las grandes tiendas las aceptan (como el caso de las famosas Gum, fundadas en 1893 en Moscú, en la zona del Kremlin) y es preferible utilizar los otros plásticos, aunque la mayor recomendación es no quedarse nunca sin rublos, especialmente en los fines de semana porque no hay dónde cambiar, salvo que uno se encuentre justo en el down town.

Para aquellos que viajen al Mundial, es muy probable que Rusia vuelva a experimentar con el sistema “ID Fan” por el cual todos aquellos que compren una entrada para los partidos podrán registrarse en un sitio web especialmente diseñado a tal efecto y a partir de allí, podrán viajar gratis por toda Rusia reservando los trenes en esas páginas.

Esta ha sido una promesa del presidente del Gobierno, Vladimir Putin, que cumplió a rajatabla, aunque, claro, muchos se preguntan a dónde irán a parar tantos datos que pide la web y que son estrictamente personales. Por supuesto que esto ayuda a la seguridad, cuyo despliegue es tremendo.

Sólo para que un periodista pase al estadio, debe encender su teléfono celular y su PC portátil para demostrar que son, efectivamente, elementos de trabajo. Es fácil imaginarse los requisitos para que pase un hincha común.

Por lo demás, Rusia es un país que ofrece todo tipo de matices culturales y cuyo trayecto nos puede hacer acordar a Miguel Strogoff, el correo secreto del Zar, y todos los obstáculos a los que debe someterse para llegar  al destino prefijado.

Moscú y su Kremlin, su impresionante Plaza Roja con sus basílicas multicolores y sus monumentos, su cultura, sus estaciones de metro que son museos en sí mismos (nos quedamos con Teatralnaya, que tiene estatuas de toda clase, incluso del mítico arquero Yashin, “La araña negra” y también un perro al que la gente le besa el hocico porque la tradición indica que trae suerte), y su calle Arbat, una Florida cultural con teatro al aire libre aunque llueva a cántaros. O también el célebre teatro Bolshoi, o las lujosas tiendas de Stella Mc Cartney, la hija de sir Paul.

Kazán, a 12 horas de la capital, una ciudad que cumplió mil años en 2005 y que los grandes capitales aprovecharon para modernizarla y construir toda una edificación moderna aunque siguen siendo maravillosos los contrastes nocturnos entre el cielo oscuro y las cúpulas de las mezquitas, en un lugar en el que conviven sin grandes problemas musulmanes, católicos y judíos y en donde vivieron Leroy Merlin y Tolstoi.

O San Peterburgo, con su maravilloso Hermitage y su recorrido por circuitos literarios que pueden retrotraer a personajes como los de “Crimen y castigo” de Dostoyevski, y sus “noches blancas” (las 24 horas son de día).

Aún con la versión creciente de que el ex presidente de la FIFA Joseph Blatter llegaría al Mundial como invitado especial por Putin y debería compartir palco con el actual mandamás del fútbol mundial, Gianni Infantino, en Rusia están confiados en que todo irá bien y que como en la Copa Confederaciones, las cosas funcionarán como siempre.