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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Suicidios, asesinatos y antisemitismo en el FIFA-Gate (Enlace Judío, México)




El suicidio de un funcionario argentino del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2011-2015), Jorge Dehlon, el asesinato del vicepresidente de Televisa, Adolfo Lagos, amenazas de uno de los implicados, el ex presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Manuel Burga, y referencias al antisemitismo de Julio Grondona, uno de los dirigentes más destacados del mundo hasta su muerte en 2014, son algunos de los aspectos más salientes de la primera semana de declaración del arrepentido empresario mediático argentino Alejandro Burzaco ante la Corte de Brooklyn en el FIFA-Gate .

Burzaco llegó a tener gran parte del poder mediático del fútbol argentino entre 2004 y 2015, cuando fue CEO de la empresa Torneos y Competencias, y es uno de los implicados en el llamado “FIFA-Gate” que explotó en 2015, y que refiere al pago de sumas millonarias de sobornos de grandes medios latinoamericanos a los dirigentes de las distintas federaciones nacionales de los países de la región para obtener derechos de TV de los torneos de fútbol más relevantes sin que se tome en cuenta a sus competencias.

El FIFA-Gate estalló como consecuencia de la espuria votación del 6 de diciembre de 2010 en Zurich para determinar las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022. Para el primero, se impuso, sorpresivamente, la candidatura de Rusia sobre otras como Inglaterra, cuyo torneo, la Premier League, es considerado el mejor del mundo y cuyo presentador había sido el ex futbolista David Beckham, o la alianza entre España y Portugal.

Pero aún más extraño fue el desenlace para la elección del Mundial 2022, porque Qatar acabó imponiéndose a Australia, Japón, Corea del Sur y los Estados Unidos. Para esta última candidatura, el CEO de la organización iba a ser el ex presidente Bill Clinton y aparecía como la máxima candidata.

Al no tener una liga nacional fuerte, ni tradición en participaciones mundialistas, ni gran cantidad de estadios, ni temperaturas acordes para el mes del Mundial (en junio, suele llegar a los 50 grados), las sospechas sobre la forma en que Qatar obtuvo su sede comenzaron a crecer y rápidamente comenzaron las investigaciones en los Estados Unidos debido a la posibilidad de que se utilizaran pagos de sobornos a los dirigentes de la FIFA utilizando para ello cuentas bancarias locales.

Así es que no costó mucho encontrar a un primer responsable, el ex secretario general de la Confederación del Norte y Centroamérica y del Caribe de Fútbol (CONCACAF) entre 1996 y 2013, el estadounidense Chuck Blazer, con quien se reunieron durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 tanto el FBI como el IRS (la Hacienda de Estados Unidos) y le sugirieron que la única forma de conmutarle parte de la pena de 60 años de prisión sería la de aceptar su condición de topo, colocándose un micrófono entre su ropa para generar conversaciones sobre corrupción con sus pares de la FIFA.

Así es que con estos datos obtenidos por Blazer, la policía suiza, a pedido de la Interpol, pudo detener en una redada en la madrugada del 27 de mayo de 2015 a la mayoría de los dirigentes latinoamericanos que habían asistido a un Congreso Extraordinario de la FIFA y solían alojarse en un mismo hotel, el lujoso Baur Au Lac, en Zurich, pero el empresario argentino Alejandro Burzaco alcanzó a enterarse del procedimiento y por segundos pudo burlar su captura, haciendo pronto el check out y escapando por la otra salida.

Burzaco viajó pronto a Bolzano, Italia, para alejarse del territorio suizo, se alojó en una lujosa villa de la zona y desde allí negoció su entrega, para lo cual fue extraditado y acabó pagando 23 millones de dólares de fianza, y obtuvo con ello la prisión domiciliaria aunque con un GPS en su brazo, mientras que su empresa, Torneos y Competencias, tuvo que abonar una multa de 113 millones de dólares.
Parte de su fianza la pagó su hermano Eugenio, secretario de Seguridad argentino del actual gobierno de Mauricio Macri.

Un mes más tarde, en junio de 2015, se disputó la Copa América de Chile, en la que prácticamente no hubo dirigentes sudamericanos, una situación extraña tratándose de la máxima competencia continental de selecciones nacionales, pero el temor de la gran mayoría a una extradición a los Estados Unidos fue notoria y sólo para la final arribó el entonces presidente de la Confederación Sudamericana (CONMEBOL), el paraguayo Juan Angel Napout, viajó en remisse al partido, entregó la Copa y volvió a su país sin alojarse en ningún hotel.

En su declaración de esta semana ante la jueza Pamela Chen y el fiscal Samuel Nitze, Burzaco ratificó oralmente, y ante la presencia de tres ex dirigentes sudamericanos implicados, el paraguayo Napout, el peruano Burga y el brasileño José María Marín, ex presidente de la Confederación Brasileña (CBF), el modus operandi de las empresas y los dirigentes para conseguir los derechos de TV de los más importantes certámenes.

Burzaco contó entonces que los dirigentes “con honrosas excepciones” (se refiere a los ex presidentes de la Federación Chilena, Harold Mayne Nichols, y de la Asociación Uruguaya, Sebastián Bauzá), tanto presidentes de federaciones como los máximos representantes de la Conmebol, recibían sumas de cientos de miles y luego millones de dólares por año, en negro, para favorecer a las grandes empresas mediáticas como Torneos y Competencias (Argentina), Full Play (Argentina), Traffic (Brasil), Televisa (México) y Rede Globo (Brasil) con los derechos de TV de Copas América, Copa Libertadores de América, Copa Sudamericana y Mundiales.

El empresario argentino contó, por ejemplo, que entre su empresa Torneos y Competencias, Rede Globo y Televisa juntaron dinero para pagarle a Grondona (35 años presidente de la Asociación del Fútbol Argentino entre 1979 y 2014, y número 2 de la FIFA hasta su muerte en julio de 2014) 15 millones de dólares para asegurarse los derechos de los Mundiales 2026 y 2030, que ni siquiera tienen sedes asignadas.

Torneos se llegó a aliar a la brasileña Traffic de José Hawilla para obtener derechos de TV de Copas América en el pasado, conformando T&T (Torneos y Traffic) y luego sumaron a los argentinos Hugo y Mariano Jinkis (padre e hijo) de la empresa Full Play para generar una nueva empresa, Datisa, que también había pagado sumas en negro para quedarse con las Copas América de 2011, 2015, 2019 y 2023.

En cuanto a los Jinkis, Burzaco llegó a declarar que Grondona les tenía aversión “porque Don Julio tenía problemas con los judíos”. De hecho, el ex presidente de la AFA llegó a generar un escándalo cuando en un programa de TV en TyC Sports, reporteado por el periodista Ramiro Sánchez Ordóñez, había declarado que en el fútbol argentino no hay árbitros judíos “porque es difícil ser referee y a los judíos nunca buscan lo difícil” (https://www.youtube.com/watch?v=YnTJ_DEEQpk). El conductor del programa perdió su trabajo días más tarde.

Durante su testimonio ante la Corte de Brooklyn, Burzaco llegó a ser amenazado por el peruano Burga, quien le llegó a hacer señas como de cortarle la garganta, y por eso, se resolvió quitarle al ex dirigente su celular, y el internet en su departamento de Nueva York y sólo puede salir acompañado de su abogado. Mientras tanto, desde Argentina, el entrenador Humberto Grondona, hijo del dirigente fallecido, afirmó que el empresario declarante “sabe que no puede volver a pisar Sudamérica”.

En este sentido, Burzaco declaró ante la Corte de Brooklyn que su hermano Eugenio, el funcionario actual del gobierno de Macri, le advirtió que no podía regresar a la Argentina porque la policía de la provincia de Buenos Aires podía matarlo, y por eso pidió una extensión de su residencia en los Estados Unidos.

Burzaco también relató que los pagos a los dirigentes eran cambiantes, Muchos preferían cobrar en efectivo, y otros, a subcuentas como las que manejaba el banquero Jorge Arzuaga en el Julius Baer y en el Credit Suisse, mientras que otros preferían que se les depositara en financieras como Alhec Tours, en el microcentro de Buenos Aires.

Santiago Peña, ex empleado de la empresa argentina Full Play, reveló en su declaración posterior a la de Burzaco que en 2013 Hugo y Mariano Jinkis le advirtieron que no pagara más en efectivo colocando en los sobres las iniciales de los receptores sino que a cada uno le pusiera como nombre una marca de coches.

Así es que Napout era Honda, Burga era Fiat, Carlos Chávez (ex presidente de la Federación Boliviana) era Volkswagen, Luis Chiriboga ( ex de la Federación Ecuatoriana) era Toyota, Sergio Jadue (ex de la federación Chilena) era Kía, José Luis Meiszner (ex secretario general de la Conmebol) era Peugeot, y Rafael Esquivel (ex presidente de la federación Venezolana) era Benz…por el Mercedes.

En cuanto al suicidio de Jorge Dhelon en Buenos Aires, ocurrió en el mismo día en el que horas antes, Burzaco había declarado que a este funcionario y a su jefe, Pablo Paladino, los había sobornado con 4 millones de dólares para tratar de que su empresa, Torneos y Competencias, pudiera retornar a los derechos de TV en 2011 porque los había perdido en 2009 cuando la AFA rompió el contrato que duraba hasta 2014 para acordar con el Estado que los partidos se emitieran gratuitamente por la TV pública y otros canales abiertos.

Distinto es el caso de Lagos, el directivo de Televisa de México, que fue asesinado, en principio, por un hecho que no parece tener relación con el FIFA-Gate, pero extrañamente ocurrió en la misma semana y justo cuando Burzaco sostuvo aquello de la “vaquita” con Rede Globo y Torneos y Competencias para sobornar a Grondona.

Claro que todo lo que apareció hasta ahora refiere a los ex dirigentes sudamericanos. Nada del ex presidente de la FIFA Joseph Blatter ni de ningún europeo. Los malos son sólo latinoamericanos.


Esto recién comienza y habrá mucho más en el futuro cercano.

martes, 21 de noviembre de 2017

Todo pasa, algo queda (www.so-compa.com)




Hasta el cierre de este artículo, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no se había expedido oficialmente acerca de qué medidas va a tomar con la empresa Torneos, que se encarga de la producción de partidos del campeonato de la Superliga y de los de los torneos Nacional B y Primera B Metropolitana, ahora que su propio ex CEO hasta 2015, Alejandro Burzaco, ratificó ante la Corte de Brooklyn que la empresa pagaba millonarias coimas a dirigentes de todo el continente sudamericano para obtener esos derechos de televisión.

Todo sigue como si nada hubiese pasado, como si Burzaco no hubiese declarado ante la Corte en Nueva York como parte del juicio por el FIFA Gate. O, como diría el anillo de Julio Grondona, que con su muerte en julio de 2014 gambeteó la cárcel, Todo Pasa. Y como también lo sostiene el que al menos hasta hace meses usaba el ex secretario general de la Conmebol, José Luis Meiszner, íntimo de Don Julio, Algo Queda.

Jorge Dehlon, funcionario de segunda línea del Fútbol Para Todos, pudo suicidarse al arrojarse a las vías del tren a partir de no soportar que su nombre apareciera en la declaración de Burzaco acerca de que tanto él como el titular del programa estatal que terminó el 31 de diciembre pasado, Pablo Paladino, recibieron 4 millones de dólares en sobornos en 2011 para que Torneos y Competencias volviera a transmitir partidos en la Argentina aprovechando el descenso de River Plate al Nacional B, pero al mismo tiempo, ninguna responsabilidad tuvieron ni el Grupo Clarín, según el lagrimeante confesor, ni los jefes de Gabinete del gobierno anterior, con mucha más responsabilidad política que los señalados en cargos inferiores.

Algo así como que el socio de Torneos y Competencias tantos años en Tele Red Imagen (TRISA) y en Televisión Satelital Codificada (TSC) con el 50 por ciento de las acciones, el que contribuyó para que juntos se quedaran con el monopolio de las imágenes entre 1991 y 2009, comprando canales de TV cable en todo el país para reventar a la competencia a partir de tener el fútbol como bien diferencial, - y que millones de aficionados al fútbol tuvieran que mirarlo desde un bar, la ñata contra el vidrio, o en muchas provincias, no hayan podido ver partidos de la selección nacional de Marcelo Bielsa, porque la imagen llegaba codificada-, no tuvo “nada que ver” con las coimas de toda especie que circularon durante décadas alrededor del fútbol.

Burzaco, -que logró escaparse por segundos de la redada de la policía suiza, a pedido de la Interpol, en la que varios de los más importantes dirigentes de la Conmebol y la Concacaf (Confederación del Norte y Centro América y del Caribe de Fútbol) fueron detenidos,  cuando salió por una puerta lateral del lujoso hotel Bar Au Lac de Zurich el 27 de mayo de 2015 y que luego se entregó desde Bolzano, Italia, al negociar condiciones, y pagar una fianza de 23 millones de dólares para no quedar detenido en los Estados Unidos, - se fue dando cuenta, en la semana que pasó, durante las jornadas del juicio, de cómo iba dándose la situación y entendió que no era necesario contar demasiado.

De hecho, la jueza Pamela Chen, en un momento, llegó a parar la sesión al comentar que más de un miembro del Jurado había cabeceado, a punto de quedarse dormido, y el fiscal Samuel Nitze parece tan interesado en los asuntos del FIFA Gate que no repara en otros como el funcionamiento del fútbol argentino (por ejemplo el hecho de que todo siga como si nada pasara), o no pregunta por los principales dirigentes de la FIFA de la etapa anterior del presidente Joseph Blatter ni del actual, Gianni Infantino.

Entonces, Burzaco apuntó, salvo detalles no menores, claro, a contar gran parte de lo que ya se conocía o se presumía y sin querer queriendo, abrió algunas pequeñas ventanas.

Por ejemplo, que Grondona (según el FIFA-Gate, el “Co-Conspirador número 1”) cobraba parte en efectivo en bolsas o en sobres, y parte en subcuentas disfrazadas en los bancos Julius Bäer y Credit Suisse, que el ex presidente de la AFA y vicepresidente senior de la FIFA era la absoluta voz cantante en el fútbol argentino y prácticamente la del mundo al haber presidido la Comisión de Finanzas de la FIFA, y que era él quien decidía los montos para muchos dirigentes sudamericanos y hasta retenía parte de esos fondos si consideraba que eran “demasiado” para ellos.

Desde ya que también quedó claro un modus operandi con el resto de los dirigentes sudamericanos de la etapa anterior de la Conmebol y de sus federaciones, con escasas excepciones como el chileno Harold Mayne Nichols o el uruguayo Sebastián Bauza, ex presidentes de sus federaciones, que no aceptaron nunca ninguna dádiva.

Burzaco llegó a confesar que en los últimos meses de su vida, Grondona había llegado a cobrar 15 millones de dólares por una “vaquita” hecha por la brasileña Rede Globo, la mexicana Televisa y Torneos y Competencias (TyC) para quedarse de antemano con los derechos de los Mundiales 2026 y 2030, que ni siquiera tienen sede asignada, y que se suma a los derechos que ya había conseguido TyC asociada a Full Play (de los argentinos Hugo y Mariano Jinkis) y a Traffic (del brasileño José Hawilla) para las Copas América 2011, 2015, 2019 y 2023.

Quien llegó a tener un estrecho vínculo con Grondona hasta acompañarlo a congresos y todo tipo de reuniones e incluso asesorarlo en temas económicos y financieros llegó a lagrimear en la sala por una amenaza del ex presidente de la Federación Peruana, Manuel Burga, quien le hacía gestos de cortarle la cabeza, y desde Argentina, Humberto Grondona, el entrenador hijo de Don Julio, llegó a sostener que Burzaco “no puede caminar por el continente americano”. Más claros los códigos en los mensajes, imposible. El sistema de la omertá del fútbol no suele perdonar a los soplones y no parece casualidad que el ex CEO de TyC quiera extender su residencia en los Estados Unidos, aunque será con un GPS adosado para controlar sus movimientos.

Mucho más interesante que de lo que se tomaron muchos de los medios más fuertes de la Argentina, que titularon con que “Cristina aparece en la declaración de Burzaco” cuando era porque simplemente habían bautizado con ese nombre a los sobres de las coimas y no porque la ex presidente estuviera involucrada, es lo que apareció acerca de que Boca Juniors cobraba 200.000 dólares aparte en cada partido transmitido de este equipo en la Copa Libertadores “·por su relevancia como club”, o que Lionel Messi y los jugadores de la selección nacional percibían (¿perciben?) el mismo monto por cada partido amistoso que juegan.

Acaso pueda comenzar a entenderse un poco más el prolongado silencio de los jugadores del equipo nacional, tan reacios a hacer declaraciones a los medios, en tiempos en los que los protagonistas se tapan la boca en el césped hasta para contarse de sus próximos viajes de vacaciones o que simplemente tienen ganas de tomar agua.
Pero eso no es todo. También se pudo saber que el anciano ex presidente de la Conmebol, el paraguayo Nicolás Leoz, tuvo que ser convencido en un baño, en Zurich, en la votación de diciembre de 2010 para decidir las sedes mundialistas para 2018 y 2022, en favor de la finalmente ganadora de este último torneo, Qatar, porque estaba dispuesto a jugarse por Japón.

No parece el único. El ex presidente de la Federación Australiana entre 2003 y 2015, Frank Lowy,  llegó a afirmar que una de sus sorpresas de esa votación ocurrió cuando se enteró de que algunos dirigentes lo habían traicionado, y si bien no sabe si Grondona fue uno de ellos, al menos sí dice tener un papel firmado con la promesa de su voto para que su país fuera sede del Mundial 2022, perdido a manos de Australia.  Otro voto era el del propio ex presidente de la FIFA, Blatter, pero todo se esfumó y al menos todo indica que Don Julio se inclinó por Qatar.

El FIFA-Gate comenzó a partir del, tal vez, único error importante (para sus intereses) de Grondona en su carrera dirigencial en el fútbol, cuando junto con sus socios de negocios y coimas latinoamericanos permitieron que un país sin tradición futbolera ni liga nacional importante como Qatar se impusiera en la votación final para el Mundial 2022 a los Estados Unidos, cuya cabeza institucional era nada menos que el ex presidente Bill Clinton.

Desde ese momento, la promesa de venganza fue eterna y ya para 2012, durante los Juegos Olímpicos de Londres, el FBI y el IRS (Hacienda de los Estados Unidos) habían detectado maniobras fraudulentas de uno de los principales dirigentes del fútbol norteamericano, el estadounidense  ex presidente de la Concacaf entre 1996 y 2013, Chuck Blazer (ya fallecido), y mantuvieron reuniones con él en la capital inglesa, para amenazarlo con que la única forma de conmutar parte de su pena ante la Justicia yanqui era convirtiéndose en topo, con micrófono incorporado, y grabando conversaciones sobre temas de corrupción con sus dirigentes amigos, y así llegó la redada de mayo de 2015 en Zurich, aprovechando un Congreso Extraordinario de FIFA y sabiendo que la gran mayoría se aloja en el Baur Au Lac de Zurich.

Un mes más tarde, durante la Copa América de Chile, el hotel de cinco estrellas en el que iban a alojarse todos los dirigentes sudamericanos permaneció vacío hasta la final, por el pánico de todos de salir de sus países y ser extraditados, al punto de que en la final entre Chile y Argentina, el paraguayo Juan Angel Napout, entonces presidente de la Conmebol e involucrado en los sobornos, tomó un vuelo, llegó al aeropuerto, se dirigió al estadio Nacional, entregó la Copa y volvió a volar a su país de inmediato.

Pero todo sigue igual hasta ahora. Ni  a Torneos le fue rescindido su contrato en la AFA ni en la Conmebol y mucho más que eso, se dio el lujo de influir en el último llamado a licitación de derechos de TV argentina, al señalar con el dedo a qué empresas había que beneficiar (Fox Sports y Turner) con la amenaza de que sólo en ese caso, suspendería su juicio ante la Asociación Argentina de la calle Viamonte por haber roto su contrato en 2009 para suscribir otro con el Estado para el Fútbol Para Todos.

Lo extraño es que apenas un año antes, en 2016, había llegado una muy importante  oferta de una empresa norteamericana, Cárdenas Marketing Network (CMN)  por entonces para la compra de derechos de la Copa Argentina, los torneos Nacional B y Primera B Metropolitana y los amistosos y partidos oficiales de la selección argentina.
La dirigencia de ese momento, con Luis Segura a la cabeza, entonces, corrió a buscar a Torneos para ofrecerle que igualara la oferta y se quedara con esos derechos.

La explicación fue que así se garantizaban la suspensión del juicio por aquello del contrato roto en 2009. Si ya entonces, con esta acción, se habían garantizado que el juicio no prosperara, ¿por qué se volvió a insistir con eso al año siguiente? O en 2016 o en 2017, esa explicación fue falsa y Jaume Roures, el CEO de la española Mediapro, que también había pugnado por esos derechos en 2017, al igual que ESPN, se retiró del país asqueado y diciendo en una entrevista que “en la Argentina, contra Clarín no se puede hacer nada”.

Tampoco parece pasar nada con la dirigencia europea del fútbol, como si la candidatura de Infantino a la FIFA no se hubiese cocinado a fines de 2016 entre la Conmebol y la UEFA, con la familia Villar, íntima amiga de Grondona, como puente, ante la falta de referentes por estar todos involucrados en casos de corrupción y ante la chance, por primera vez, de que les ganara las elecciones un representante de otra cultura, el jeque de Bahrein, Salman Al Khalifa, y se perdieran los negocios. “De aquí no nos vamos sin un candidato que mantenga los negocios”, dijeron. Y así surgió Infantino, entonces secretario general de la UEFA.

Es que el máximo referente europeo, el ex presidente de la Unión Europea de Fútbol (UEFA), Michel Platini, había sido suspendido por la FIFA por haber recibido unos fondos opacos en un extraño acuerdo con Blatter, mientras que la redada había acabado con los sudamericanos y el entonces presidente de la Federación Española, Angel Villar, estaba demasiado acechado por sus opositores como para un nuevo frente y de hecho meses más tarde acabaría pagando una fuerte fianza para no entrar a prisión  y tuvo que dejar su cargo en la RFEF tras 29 años.

También su hijo Gorka, abogado, atravesó la misma situación. Meses antes había tenido que dejar su cargo de secretario general de la Conmebol, un puesto extraño para un español, pero los vínculos entre Villar y Grondona lo podían todo.  En Sudamérica se llegó a decir que Gorka cobraba más por año que varios clubes uruguayos, contra los que estaba muy enfrentado.

Es que todo tiene que ver con todo, pero ni siquiera estos datos modifican de fondo el escenario. El fútbol resiste, con la idea de que Todo Pasa, y siempre Algo Queda.


domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Una Liga sin Messi ni Cristiano? (Yahoo)




¿Es posible que en la temporada 2018/19 la Liga Española pierda el glamour del gran enfrentamiento futbolístico planetario entre dos colosos como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo? Lo que hasta hace unos pocos meses hubiese sido una locura el sólo plantearlo, hoy aparece como algo absolutamente posible.

Si bien es claro que ni Real Madrid quiere que se marche el portugués Cristiano Ronaldo, ni el Barcelona pretende que lo haga el argentino Lionel Messi, todo indica que justamente el próximo Mundial de Rusia, de mitad de año, puede trazar una línea roja, un antes y un después, en la prolífica carrera de estos monstruos del fútbol que se llevan repartidos los premios al mejor jugador del mundo de la década y en mitades iguales.

No es casual que ambos hayan tenido, en este tiempo, problemas con el fisco español. Messi lo acabó solucionando en cierta medida al admitir la responsabilidad (si bien argumentando que no tenía conocimiento de la situación) y al haberse hecho cargo de la penalidad económica, pero Cristiano Ronaldo sigue con el duro inconveniente al no aceptar los cargos, algo contrario a lo que le vienen recomendando desde su asesoramiento.

La situación económica es uno de los puntos más importantes en ambos casos porque además del problema fiscal, también en el caso de Messi aparece la situación política de Cataluña, que con el reciente intento independentista ha sufrido la salida de 2500 empresas y de casi todos los bancos, lo que proyecta para las próximas décadas un grave problema de financiamiento, y todo indica que el Barcelona también acabará pagando las consecuencias a la hora de mantener su plantilla, aunque de momento siga apuntando a nuevos fichajes como el de Philippe Coutinho del Liverpool.

Durante la semana pasada, se hizo pública una carta del famoso cantante catalán Joan Manuel Serrat, conocido aficionado al Barcelona y al fútbol argentino (país en el que es amado por sus canciones y su compromiso social), en la que le pide al presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, que no deje pasar más tiempo para cerrar la anunciada renovación del contrato de Messi hasta 2021, recordándole que en el caso de no hacerlo hasta el próximo 31 de diciembre, desde el 1 de enero de 2018 el genial jugador estará habilitado para negociar personalmente con los clubes interesados en su fichaje, lo cual además significaría una doble pérdida para el club azulgrana.

Se conoce del estrecho vínculo que une a Messi con el Barcelona, pero también es cierto de que por algo no se cerró la firma del contrato hasta ahora (incluso el presidente de la Liga Española de Fútbol, Javier Tebas Medrano, llegó a decir que esa firma ya se había producido), y en buena medida, los sucesos políticos en Cataluña y la falta de garantías sobre el futuro económico de la región y del club, parecen determinantes.

Por otra parte, una nueva entrevista de Messi dando a entender que sigue pensando en acabar su carrera en Newell’s Old Boys, el club en el que se inició de pequeño en la Argentina y en el que nunca pudo jugar profesionalmente, también podrían dar un indicio de que en algún momento, eso podría producirse, si bien el crack aclaró que no puede asegurar que eso vaya a ocurrir en los hechos, aunque los aficionados “culés” lo aceptan resignadamente porque al menos no entra en colisión con sus sentimientos el jugar tan lejos, cruzando el Océano Atlántico, y ya entrando en la veteranía.

De cualquier forma, son muchos los que insisten en que Messi acabará firmando su renovación de contrato antes de que expire el plazo para poder negociar con otros clubes.

En el caso de Cristiano Ronaldo, tampoco parece casual el extraño inicio de temporada que está teniendo, con apenas un gol en la Liga, muy lejos de los 12 de Messi, y con ocho goles en todas las competencias, entre nacionales e internacionales.

Quienes conocen su entorno se refieren en este tiempo a un desgaste en su relación con el Real Madrid, en el que juega desde la temporada 2009/2010 y cuyo rendimiento sólo se puede asemejar, por su poder de influencia, a lo que fue la figura de Alfredo Di Stéfano en los años cincuenta.

De hecho, hay rumores que indican que ya le habría comunicado al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, su intención de marcharse en junio, cuando finalice la presente temporada, con posible destino al Manchester United, su club anterior con el que consiguió ser campeón mundial en 2008, aunque la respuesta de Pérez habría sido que no hay problemas, pero en ese caso deberá conseguir un club que pague su cláusula de rescisión porque de otro modo no hay chances de que salga.

En este caso, no hay tantos clubes en condiciones de pagar esa cláusula. Apenas aquellos que reciben dinero extra desde publicidad encubierta por políticas estatales de países árabes como PSG o Manchester City, o tal vez el Manchester United encuentre la forma de financiar el tan ansiado regreso del portugués.

Lo cierto es que en el verano pasado se fue Neymar del Barcelona al PSG, y en el que viene podrían marcharse Messi y Cristiano, y eso obligaría a un replanteo y a una muy fuerte renovación en la Liga, que sufriría un golpe de impacto al punto de tener que volver a pelear el protagonismo que sin dudas adquirió en estos años.



viernes, 17 de noviembre de 2017

Es tan importante lo que Burzaco dice como lo que calla



Han pasado ya tres días de declaración oficial de Alejandro Burzaco en la Corte de Brooklyn, en Nueva York y ya se le ve el pelo al gato. Los medios de comunicación argentinos del sistema han querido poner en primer plano un estado casi revolucionario haciendo creer que lo expuesto por este personaje que vivió de coimas para casi todos los protagonistas del fútbol por  muchos años revela datos impactantes cuando la mayoría de ellos ya eran archi conocidos.

Lo que entonces está ocurriendo es que cada parte politiza el tema. Desde la fecha, para nada casual, en las que se llevan a cabo estas sesiones en Nueva York, que coinciden con los días de transición entre el conocimiento de los 32 equipos clasificados y el Sorteo del Mundial del 1 de diciembre en Moscú, con el único fin de desgastar y desequilibrar a la FIFA que es la que, al fin y al cabo, no le otorgó a los Estados Unidos el Mundial 2022, que quedó en manos de Qatar pese a tantas promesas del organismo futbolístico internacional de cambios en su composición y en su accionar.

Justamente todo lo contrario, pese a tantas denuncias sobre obreros extranjeros explotados para trabajar en la construcción de estadios en condiciones casi miserables y con pasaportes retenidos por el Estado,  la necesidad de pasar el Mundial a diciembre por los intensos calores, que se trata de un país sin tradición futbolera pero especialmente, que cada vez más se va comprobando que la sede se obtuvo con suculentas coimas a los dirigentes que tenían que votar en 2010, todo sigue como si nada, y esto provocó el enojo creciente del mundo del soccer en los Estados Unidos,

Más allá de algunas anécdotas interesantes, y de algunos datos como que por ejemplo los jugadores de la selección argentina cobraban 200.000 dólares por partido por parte de Torneos y Competencias, pero por fuera de lo que la AFA pagaba, o que Boca Juniors y River Plate también cobraron cifras similares por Copa Libertadores “por su relevancia”, en muchos de los demás casos, los medios argentinos parecen descubrir ahora información ya brindada desde hace meses y a veces, años.

Que Julio Grondona tenía aversión por los judíos se sabe hasta el caracú porque ya lo pagó el colega Ramiro Sánchez Ordóñez hace más de una década cuando tuvo que abandonar su programa en TyC Sports (el canal relacionado con la empresa de Burzaco, casualmente) porque como invitado, el inoxidable presidente de la AFA dijo, suelto por encontrarse en el relajo post-almuerzo, cuando le consultaron por qué no había árbitros judíos en la Argentina, que era “porque a los judíos no les gusta trabajar”, lo que generó un escándalo con la comunidad judía local.

Que el fallecido presidente de la AFA cobraba comisiones en efectivo en buena parte, o a través de subcuentas en el Credit Suisse, ya lo había revelado el banquero Jorge Arzuaga (actualmente preso) en su momento. Es más: parte de ese efectivo, Grondona lo cobraba a través de quien fue su secretario privado y chofer, Daniel Pellegrino, quien llegó a ser parte importante de la delegación argentina en Mundiales y en distintos torneos hasta caer en desgracia (ya falleció).

Los medios también fueron rápidos para vincular alguna declaración de Burzaco contra miembros del Fútbol Para Todos, como el coordinador general Pablo Paladino y su segunda línea, Jorge Dehlon (que se suicidó al saberse involucrado) de los que dijo que sobornó con cuatro millones de dólares, pero eso fue casi lo único porque en la Argentina ya existen causas por “defraudación al Estado” en pagos de sobreprecios por los derechos de una cantidad de partidos.

Es decir que si bien es muy grave la acusación que provino de la diputada electa Graciela Ocaña y de la PROCELAC (Procuraduría contra la Criminalidad Económica y Lavado de Activos), las causas existen, ya hay sentencia en muchos casos y hasta la propia Ocaña acaba de pedir la inhibición de la cuenta bancaria de la sucesión de Grondona que se encuentra en un banco de Avellaneda.

Tampoco puede decirse que no se supiera que la mayoría de los dirigentes sudamericanos involucrados en el FIFA Gate recibieron coimas enormes, porque algunos pocos periodistas especializados ya lo habían referido en sus artículos.  ¿Y entonces?

Lo que algunos hicieron fue utilizar políticamente la información, como cuando un matutino tituló que la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner estaba involucrada en el FIFA Gate por mención de Burzaco en Nueva York cuando éste sólo comentó que como jerga entre las partes, a los sobres de las coimas les escribían la palabra “Cristina”.

Si los medios utilizaron para su lado la información recibida desde Nueva York (vergonzosamente cubierta por un solo diario con su corresponsal y el resto brilló por su ausencia o debió contentarse con los estupendos tweets de Ken Bensinger, periodista estadounidense autor del gran libro “Tarjeta Roja” sobre la FIFA-, en buena parte se lo deben a que Burzaco, que tan rápido como logró escabullirse aquella vez en la redada de la Policía en Suiza en mayo de 2015, cuando a los pocos segundos se escurrió para trasladarse a Italia y allí recién negoció su entrega a la Justicia de EEUU, ahora se fue dando cuenta de que el fiscal de la causa, Sam Nitze, “no caza un fulbo” y entonces acabó por contar el cuentito de lo que algunos saben y ya dijeron y muchos otros ya conocían pero callaron.

Lo concreto es que Burzaco calla cosas tan importantes (o acaso más) de las que contó hasta ahora, quizá escondiendo más cartas debajo de su manga para jugarlas en el momento clave, o nunca. Suena extraño, por ejemplo, que el Grupo Clarín aparezca exculpado de todo cuando Burzado y Torneos fueron socios por tantos años en TRISA (Tele Red Imagen SA) y en TSC (Televisión Satelital Codificada). O también que Aníbal Fernández no aparezca nunca, o casi.

La gran pregunta es si es posible que todo lo que ya sabemos siga sin que nadie intervenga (ahora, en tiempos de Mauricio Macri en la presidencia argentina), si no habrá autocrítica de los medios involucrados, si la AFA por fin tomará la medida de deshacerse de los medios y productoras corruptos, y si la gente seguirá creyendo pese a todo en los protagonistas de un deporte hermoso, pero que cada vez es más bastardeado.


martes, 14 de noviembre de 2017

Australia-Honduras, de disparidades y complicidades




“¡Aterrizados!”, tituló con ansiedad el Diario Diez de Honduras, que cubrió un viaje al estilo de aquel niño protagonista del cuento “De los Apeninos a los Andes” que con maestría escribiera Edmundo de Amicis en el inolvidable “Corazón” que leíamos de pequeños, que atravesaba medio mundo para visitar a su madre, enferma.

Así, de esta forma, llegaba la selección hondureña a Sydney apenas 48 horas antes del partido que jugarán en la madrugada (6 de la mañana argentina, 20 horas de Sydney) ante el equipo local, Australia, en la revancha por el repechaje de clasificación mundialista tras haber empatado 0-0 en la ida el pasado viernes 10 a las 19 horas de Argentina, 9 horas de Sydney del sábado 11). Es decir, tres días y medio entre un partido y otro, teniendo que viajar ambos equipos desde Centroamérica hasta Oceanía.

Algo muy parecido ocurre en el otro repechaje que queda de la clasificación mundialista entre las selecciones de Perú y Nueva Zelanda, aunque al revés: empataron 0-0 en Wellington en la ida el pasado sábado 11 a las 16,15 hora local (00,15 de Argentina) y ahora deben jugar en la noche del miércoles a las 23,15 de la Argentina, 15,15 del jueves 16 en Nueva Zelanda.

La diferencia entre un partido y otro es que tanto Perú como Nueva Zelanda han conseguido viajar en vuelos chárter pero los sudamericanos tienen la desventaja de viajar dos veces, la ida al partido y la vuelta para el segundo, mientras que los oceánicos sólo viajan una porque la segunda ya es con el resultado final puesto.

Sin embargo, en Perú no hay quejas por esto porque el sistema futbolístico considera que al menos se equipara con la ventaja de definir como local en Lima y más luego del empate conseguido en Wellington.

Así es que mientras en Australia la prensa estaba preocupada por el tobillo de su estrella Tim Cahill, la Federación Nacional de Fútbol de Honduras (Fenafuth) buscaba “desesperadamente” (según su presidente Jorge Salomon) cómo conseguir los fondos para sustentar el larguísimo viaje desde San Pedro Sula, sede del partido de ida, a Sydney cuando su rival ya había contratado un chárter que costó más de un millón de dólares que partió apenas dos horas después del partido de ida en Honduras y con una capacidad para 300 personas pero en el que sólo viajaban 60 y entre ellos, los periodistas que cubrieron el partido,

El enorme contraste entre este viaje y el de la selección de Honduras para la revancha pone en absoluta tela de juicio si hay efectivamente equiparación entre los rivales cuando la diferencia económica entre las federaciones es tan grande, desde países que atraviesan situaciones económico-sociales tan diversas, al punto que el PBI per cápita de Honduras en 2016 fue de 2.361 dólares y el de Australia en el mismo año fue de 49.927,82 dólares.

Para aclararlo aún más: la selección de Honduras, al terminar el partido de ida pasó la noche en San Pedro Sula, allí tomó un vuelo de 6 horas a Los Angeles al día siguiente, y al llegar, se alojó en el hotel Hilton Los Angeles Airport, de mediana calidad por apenas unas horas. Allí el equipo tomó una sesión de recuperación en un campo cercano. En el momento de esa escala, la selección australiana ya llegaba a Sydney.

Recién allí, la delegación hondureña tomó el vuelo siguiente de 15 horas a Sydney, con algunos jugadores en clase ejecutiva y otros,  en clase económica porque los precios eran prohibitivos. Acabó llegando a las 8 de la mañana del lunes, los jugadores descansaron esa mañana, tuvieron una sesión de recuperación por la tarde, y apenas tuvieron el martes, día anterior al partido, para un entrenamiento normal y familiarizarse con el ANZ Stadium, según nos relata el prestigioso periodista y abogado Ezequiel Trumper, de Radio Austral Sydney.

Trumper apunta a la médula del asunto cuando define lo que ocurre con las enormes diferencias entre las dos selecciones como de una “inequidad inexcusable que la FIFA jamás debió permitir. Una entidad multimillonaria como la FIFA no puede aceptar que una delegación viaje en un charter para 300 pasajeros casi vacío y la otra, al mismo tiempo, deba viajar en un vuelo de línea con un desgaste infinitamente mayor por no tener la misma capacidad económica. Con el dinero que mueve un Mundial, la FIFA debió pagar por el charter para que viajaran juntas las dos delegaciones, para que ambas cuenten con las mismas posibilidades. Es una barbaridad, afecte o no el resultado”.

Trumper tiene absoluta razón cuando, además, apunta a la escasa diferencia de días entre un partido y otro, cuando uno se jugó en Honduras y el otro, en Australia. “No puede ser que la distancia de días en este caso sea la misma o unas horas más, apenas, que la de los repechajes entre equipos europeos, porque las distancias son muchísimo mayores”.

Mientras los medios australianos elogiaban al volante Mile Jedinak por haber actuado “como sheriff del salvaje oeste” (increíble referencia al territorio hondureño) y ensalza al extravagante entrenador Ange Postecoglu, Salomon, el presidente de la Fenafuth recordaba que los gastos de transporte para llegar a Australia “es superior a todos los viajes a los países de la Concacaf para jugar las anteriores fases de la clasificación” y calculó el costo en más de un millón de dólares (520.000 de viaje y el resto, en alojamiento y gastos generales).

“Honduras está dispuesta a morir en la cancha pero está preocupada por el costo del viaje”, llegó a decir “Abc” de Australia. Mientras la prensa oceánica se quejaba por un supuesto penal no cobrado  por el árbitro italiano  Daniele Orsato a favor de su selección del arquero Denis Escober a Bailey Wriht (primero lo cobró, pero luego lo anuló a instancias de su asistente).

El entrenador colombiano de Honduras, Jorge Luis Pinto, tuvo palabras incendiarias en la conferencia de prensa a su llegada, luego de quejarse por la presencia de un dron en el entrenamiento. “Ellos en Honduras revisaban hasta los baños a ver si encontraban algo raro y acá aparece esto. Ellos habrán venido en avión privado, pero nosotros tenemos sangre y vamos a poner todo para llegar al Mundial”.

Sólo el fútbol, acaso, puede permitir que el pobre le gane al rico, como acaso pueda ocurrir en unas horas si pese a todo, Honduras se clasifica para el Mundial, con la FIFA mirando para otro lado.



Siamo Fuori: Italia sufre la eliminación del Mundial tras 60 años (Jornada)




No hubo nada que hacer. La selección italiana cuatro veces campeona del mundo (1934, 1938, 1982 y 2006) quedó eliminada de Rusia 2018 luego de un angustiante y complicado partido ante su similar de Suecia, que aguantó el 0-0 en el San Siro de Milán después de haber ganado en la ida del repechaje 1-0.

El impacto de la eliminación “azzurra” es aún inconmensurable porque seguramente traerá consecuencias de todo tipo, desde la pérdida de una potencia mundial en Rusia 2018 hasta el posible cambio de paradigma para un fútbol que ya se venía desbarrancando desde muchos aspectos y que anoche tocó fondo y generó una crisis que dejó a los “tifosi”, acostumbrados a los éxitos, en estado de shock.

Ni siquiera el director técnico Giampiero Ventura, vilipendiado desde todos los sectores, anunció su renuncia al cargo porque, según dijo luego, “hay muchas cosas a evaluar” (una podría ser el motivo de la ausencia de su mejor jugador, el volante del Nápoli Lorenzo Insigne) y tampoco lo hizo el presidente de la Federacalcio (la AFA italiana) Carlo Tavecchio, quien insistió en “48 horas de reflexión”.

Con muchos menos pruritos, el gran arquero Gianluigi Buffon, próximo a cumplir los 40 años y quien ya fuera campeón mundial en Alemania 2006, anunciaba su retiro de la selección ni bien terminó el partido ante Suecia y ante los micrófonos de la prensa en el pasillo mismo del vestuario.  “Gigi”, ejemplo de comportamiento en los campos de juego, al punto de aparecer aplaudiendo a rabiar el himno sueco, silbado por gran parte del estadio, para contrarrestar la situación y marcar un cambio de rumbo en las tribunas, aunque sin éxito.

Si Buffon fue un ejemplo de calidad futbolística contrastada durante toda su carrera en el Parma y en la Juventus, y disfruta de cada partido y saluda con afecto a cada rival, y la defensa siempre ha mostrado solvencia como una característica del “calcio” de toda la vida, ahora con la tradicional línea de tres que por años compuso la Juventus seis veces consecutivas campeón de la Serie A (Barzagli, Bonucci y Chiellini, aunque el del medio se fue al Milan), es evidente que los azzurros vienen fallando en la elaboración del juego desde que se retiraron los últimos grandes talentos y con ellos se acabó una generación que ya no tuvo más recambio: Gianfranco Totti y Andrea Pirtlo.

Uno de ellos, Totti, parecía interminable como símbolo de la Roma y de una forma de jugar al fútbol con precisión de número 10. El otro, siendo un 5 adelantado, fue el adalid de la nueva táctica europea de jugar sin un “reggista”, un conductor al estilo de lo que fue Roberto Baggio, porque ahora esa función la podía realizar un mediocentro y desde más atrás, lo que por ejemplo en la Argentina generan Fernando Gago o, más atrasado, Leonardo Ponzio.

Con la salida de los reggistas, de los jugadores que marcaron siempre la diferencia y de los que Italia siempre tuvo alguno (en los años sesenta el “Bambino” Gianni Rivera, por ejemplo), el “Calcio” se fue transformando en un fútbol mediocre, sin mucho que resaltar, que dependía cada vez más de los pelotazos a los “Bomber” (los 9) y traer extranjeros para suplir las carencias locales, especialmente del medio hacia adelante.

El problema es que en los últimos años, con los clubes en problemas económicos y la evidente baja en la calidad de vida del país, el fútbol italiano fue entrando en crisis y ya no atrajo a los extranjeros “·top” sino a una segunda línea de sudamericanos, ex yugoslavos y algunos africanos que no alcanzaron para llevarse títulos importantes en clubes.

Tanto es así que en todo el Siglo XXI, los clubes italianos apenas ganaron tres Champions Leagues, y dos de ellas (2003 y 2007) las obtuvo el Milan hace ya una década o más y apenas el Inter de Mourinho pudo conseguir una aislada en 2010 luego de colgarse del travesaño en el Camp Nou ante el Barcelona de Lionel Messi en 2010, hace siete años.

Mucho más contundente es la participación italiana en Eurocopas y Mundiales. En los dos últimos, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, no pudo pasar de la fase de grupos hasta que no tuvo suerte y para la clasificación para Rusia 2018 le tocó una potencia como España que no sólo la redujo al segundo lugar sino que la bailó en el Santiago Bernabeu (3-0), escenario en el que en 1982 se había coronado campeona del mundo.

Con un fútbol lento, sin creatividad, con estadios vacíos y sin grandes estrellas mundiales, al fútbol italiano todavía le faltaba algo más, una intolerancia en las tribunas que empezó a parecerse lentamente a la Argentina, con clubes sancionados a jugar a puertas cerradas,  o en el colmo de los colmos, lo ocurrido apenas semanas atrás cuando los ultras de la Lazio ocuparon la cabecera de los hinchas rivales de la ciudad, la Roma, aunque no les correspondía, y mostraron stickers insultantes contra Ana Frank, la adolescente  judía asesinada en el campo de concentración de Bergen-Belsen durante la Segunda Guerra Mundial,.

Sólo en los mundiales de Uruguay 1930 y en Suecia 1958 había estado ausente la selección italiana, que fue campeona dos veces consecutivas en 1934 y 1938, en tiempos del ascenso del fascismo del “Duce” Mussolini, quien le había advertido al director técnico Vittorio Pozzo que era “ganar o morir”.

Lejos está en el tiempo aquella imagen de los habilidosos como Bruno Conti o los talentosos como Giancarlo Antognoni en España 1982 o defensores lujosos como Gaetano Scirea en 1982 o Franco Baresi en los noventa.

Los dirigentes del fútbol italiano no entendieron que aquellos tiempos se estaban acabando. Ni siquiera cuando al caer eliminada en la fase de grupos de Sudáfrica 2010 en el Ellis Park de Johanesburgo al perder 3-2 ante Eslovenia, Genaro Gattuso y el director técnico Marcelo Lippi advirtieron que así, no iba más.


Miraron para otro lado y ahora sí, llegó el final de una etapa. Italia no tendrá a su selección en Rusia 2018. Su pueblo, tan futbolero, se quejará, “siamo fuori della copa”, pero ya es tarde. Si no cambia, si no vuelve a sus fuentes, el fútbol italiano estará perdido. Y ahora lo tiene mucho más claro.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La selección, en su laberinto



Faltan siete meses para el Mundial. Exactamente siete para el partido inicial en Rusia 2018 y la selección argentina persiste en su inexplicable laberinto, que aparece nítido en esta minigira de dos partidos amistosos en territorio ruso y cuando sólo habrá dos más antes de que el director técnico Jorge Sampaoli defina la lista de 23 jugadores para la gran cita.

Es evidente, y lógico, que el ambiente está mucho más distendido y al propio Sampaoli se lo nota más reflexivo dentro y fuera de la cancha una vez conseguida la angustiosa clasificación mundialista, pero al mismo tiempo, tomando en cuenta que el equipo se ha despojado de la mochila que tanto le pesaba, algunas cuestiones son muy preocupantes.

Por un lado, Sampaoli parece haber cortado camino ante la falta de tiempo de preparación, con no menos de siete titulares definidos (Sergio Romero, Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Lucas Biglia, Lionel Messi, Angel Di María y Sergio Agüero), y dos más en la puerta (Javier Mascherano y Enzo Pérez), sumados a tres suplentes que de todos modos estarán (entre ellos, el arquero Nahuel Guzmán).

Pero por otro, hay algunas cuestiones que no se entienden, como que por ejemplo en el amistoso ante Nigeria en Krasnodar, Sampaoli haya optado por desistir de Messi con el objeto de darle descanso y que no siga sumando minutos para llegar en mejor forma al Mundial cuando justamente es el jugador más importante del equipo, del que dependen casi todos los movimientos, y sin él, casi todas las pruebas valen muy poco, porque salvo un tercer partido de la fase de grupos por haber conseguido temprano la clasificación, este equipo nunca prescindirá del genio del Barcelona.

Si la selección argentina tiene que hacer pruebas, éstas necesariamente necesitan de Messi en el campo porque es la mejor forma de seguir probando el equipo que realmente va a salir en cada partido del Mundial.

Y por esto mismo es que no se entiende, por ejemplo, cómo un talentoso jugador como Paulo Dybala, siga sin ser probado en distintas variantes tácticas al lado, por delante, de costado, de atrás de Messi, para tratar de encontrar el mejor rendimiento posible entre dos de los jugadores más desequilibrantes del planeta. Está en Sampaoli, en su capacidad, encontrar el lugar en el que más rindan ambos, pero si no juegan juntos…difícilmente se podrá sacar una conclusión al respecto.

Desde ya que probar sin Messi y con Dybala como conductor, es una posibilidad para el caso de que haya momentos de partidos en los que uno pueda ingresar por el otro, pero en general será escaso el tiempo en el que esto ocurra y en cambio, se supone que mucho más el que se los necesite juntos.

Tampoco se entiende el rol de Fernando Belluschi. Es generalizado el consenso acerca de que en este fútbol argentino no abundan los creativos y por eso, en una acertada medida, Sampaoli convocó a Giovani Lo Celso para esa función. Pero si también fue llamado el talentoso volante de San Lorenzo, ¡no sería esperable que tuviera suficiente tiempo para ser probado, y esto consiste en que se desplace cerca de Messi para poder tener otra versión?

Un tercer elemento que aparece de manera recurrente es el problema de los laterales defensivos. Sampaoli suele sostener que no abundan los del costado derecho y que por eso piensa en utilizar una última línea de tres jugadores. Sin embargo, fue convocado Emiiano Insúa, para la izquierda, y también podrían jugar allí Marcos Rojo (ahora lesionado), o Nicolás Tagliafico, mientras que Mercado bien podría jugar por la derecha y hasta podría contar con Julio Bufarini, si quisiera. ¿Entonces?

Lo que sí parece claro es que este Javier Mascherano modelo 2017 no está para ser el tercer defensor del lado derecho. Por velocidad y porque no está habituado al uno contra uno en todo el partido. Parece más lógico como líbero para salir jugando desde abajo, si bien la defensa perdería mucha altura y Federico Fazio actuó bien cuando le tocó y solucionaría este problema.

Todo indica que insistir con la línea de tres en el fondo genera problemas por el costado izquierdo de la defensa que queda desprotegido y hay un hueco en las espaldas de los volantes que no cubre nadie, porque los adelantados no tienen oficio por las bandas y porque obliga a Di María por la izquierda a bajar demasiado y lo agotaría y lo mismo sucedería con Cristian Pavón o Lautaro Acosta por la derecha, si se decidiera a jugar con extremos, aunque menos si lo hiciera con Emiliano Rigoni o Eduardo Salvio, si bien éste último no dio la talla cuando tuvo su oportunidad y navegó en la mediocridad.

Tres partidos amistosos antes de dar a conocer la lista oficial de 23 jugadores suenan a demasiado poco ante tantos acertijos y tanto más cuando el propio Sampaoli insiste en que hay potencias como España, Francia, Alemania o Brasil que le sacaron a la Argentina demasiada ventaja por el tiempo que llevan trabajando.


¿Podrá salir la selección argentina de su labetinto?

domingo, 12 de noviembre de 2017

¿Neymar al Real Madrid? Un fichaje que puede ser impactante (Yahoo)




Desde hace un tiempo, Neymar se ha convertido en el tercer jugador en discordia para pugnar por el premio al mejor jugador del mundo, alternando con quienes han marcado la última década, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

En el verano de 2013, cuando Neymar Da Silva Santos Junior llegó a la Liga Española para incorporarse al Barcelona, esto había sido la consecuencia de un particular enfrentamiento entre los dos gigantes, el Real Madrid y el Barcelona, por su fichaje, y si acabaron ganando los catalanes, es también cierto que las formas de su frustrado paso a los blancos, la salida desde su Santos inicial y la intervención de su padre, también llamado Neymar, y las empresas vinculadas, derivaron en la detención del entonces presidente del club culé, Sandro Rosell y generó un efecto en el resto de la dirigencia.

Su salida final en el verano pasado rumbo al PSG francés no fue más que su intento por terminar de crecer como jugador y consolidarse en la élite mundial, ayudado por un hecho insoslayable: es mucho más joven que sus contrincantes por el podio más importante, debido a que los capitales qataríes apuntan al Mundial de 2022 y que el brasileño sea la cara de ese torneo, que por ahora sufre críticas de distinto tipo, desde la explotación de los obreros extranjeros en la construcción de estadios hasta el tremendo calor que motivó el cambio de mes en la organización.

Neymar fue seducido en ambos casos. Desde lo futbolístico, era evidente que Messi tapaba su mayor crecimiento y le iba a resultar casi imposible, así, ser considerado el mejor. Nadie llega a ser el número uno si ni siquiera lo es en su equipo. Pero desde lo económico y desde la imagen, cambiar al PSG le ocasionaba liderazgo, lo potenciaba como candidato y le garantizaba diversión y posibilidades de pelear por todos los títulos a partir de un equipo repleto de estrellas de primer nivel.

Así parecía cuando la temporada comenzó y Neymar descolló inmediatamente para demostrar en muy pocos partidos en el equipo francés que se trata de un gran crack con muchísima proyección.

Sin embargo, bastó un hecho para comenzar a desbarrancar aquella ilusión inicial de los franceses y los capitales que los sostienen acerca de un año de paz, tranquilidad y triunfos, cuando antes de un penal, Neymar acabó peleándose en público con el uruguayo Edinson Cavani para su ejecución. La mayor parte del vestuario estuvo con el experimentado delantero celeste.

Pero las cosas no acabaron allí y comenzaron a aparecer rumores de una relación que no es la deseada entre Neymar y el entrenador español Unai Emery, y el vestuario, aunque ya más calmo luego de unas paces públicas entre los dos sudamericanos, no parece ser ya el mismo, tan alegre, del inicio, cuando el brasileño llegó y le tendieron la alfombra roja de bienvenida.

No fueron casuales, entonces, las lágrimas vertidas por Neymar en la conferencia de prensa de la selección brasileña en el contexto del partido amistoso ante Japón de los días pasados, sentado al lado de su entrenador, Tité.

Las presiones sobre Neymar son enormes por este tiempo, al punto que acaba de aparecer un rumor mucho más impactante: la posibilidad de que el Real Madrid lo fiche para la temporada 2019/2020, justo cuando acabe el contrato del portugués Cristiano Ronaldo.

Según este rumor, que como pocas veces ocurre fue compartido por diarios deportivos emblemáticos de Madrid y Barcelona como “Marca” y “Mundo Deportivo”. Real Madrid estaría preparando una oferta de 200 millones de euros, a lo que hay que sumarle el costo de otros 250 millones de gastos operativos y la paga del propio jugador.

Hubo otro rumor, acerca de que Messi intentó convencerlo, mediante una llamada, para que no piense en recalar en el club blanco pero no parece fácil. Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, está enfocado en pocos gastos pero de los buenos, apuntando a grandes estrellas, y sin el apuro que otorgan los títulos importantes conseguidos en este tiempo, que hacen que todo difiera mucho de aquellos inicios del siglo XXI cuando todo era a la desesperada, a la búsqueda de los llamados “Galácticos”.

Por otra parte, Neymar seguirá siendo joven en ese momento, aunque con el suficiente grado de madurez como para soportar los seguros embates de un Camp Nou que no lo trató bien en el final, cuando ya se consideraba traicionado por su intempestiva salida, que terminó por quebrar definitivamente el famoso tridente sudamericano de la MSN.

Un fichaje como el de Neymar sería la venganza en el tiempo de Florentino Pérez a sus colegas del Barcelona que le birlaron a un muy joven Neymar que ya brillaba en el Santos, para repetir aquellos tiempos de los Ronaldo Nazario o Luis Figo, que primero se pusieron la camiseta del Barcelona y eran grandes ídolos, para colocarse luego la de los blancos y trascender también allí para quedar en la historia identificados con esta camiseta.

Esto ya le había pasado en los años cincuenta nada menos que al fallecido Alfredo Di Stéfano aunque aquello fue más violento. Ya el Real Madrid y el Barcelona habían pugnado por el argentino que brillaba en el Millonarios de Colombia y aunque comenzó vistiendo de azulgrana por algunas horas, junto a Ladislao Kubala en lo que prometía ser un equipo sin igual, acabó tomándose un tren a Madrid para no regresar más a territorio culé.

¿Se repetirá la historia con Neymar? Seguramente lo negarán las partes, pero un ejercicio de memoria nos hace recordar que cuando le preguntaban en el verano de 2003 al entonces presidente del Real Madrid si estaba por contratar al inglés David Beckham, respondía “never, never, never”.

Ese presidente era el mismo que ahora, Florentino Pérez, y Beckham acabó jugando en el Real Madrid. No parece casualidad que en un programa radial, Sergio Ramos le haya dado una primera bienvenida.


El tiempo se encargará de demostrar si este rumor es sólo eso o lo que en realidad va pareciendo: una historia que puede repetirse y que ya conocemos bien.