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sábado, 30 de diciembre de 2017

2018 puede ser un año decisivo para el fútbol español (Yahoo)




Alguna vez, cuando Luis Aragonés recién había asumido como entrenador de la selección, su colega argentino César Luis Menotti,  campeón mundial con su equipo nacional, señaló que España debía definirse si quería seguir siendo toro o si por fin quería pasar a ser torero.

Esto significaba que Menotti proponía a Aragonés que la selección española dejara de lado los tiempos de “La Furia”, ese equipo que cerraba los ojos e iba con todo a cada balón, para pasar a tener un estilo propio de juego, mucho más estético, apelando a un fútbol de mayor precisión, y con ejecutantes mucho más hábiles que fuertes, sin importar tanto lo físico.

Los resultados estuvieron a la vista y en esos años, especialmente entre 2008 y 2012, España no sólo ganó consecutivamente dos Eurocopas y un Mundial sino que dejó en claro un estilo con el que ahora se la reconoce en todo el mundo y que tras un lógico declive de una generación que se va yendo, ha vuelto ahora de la mano de Julen Lopetegui, quien reemplazó desde 2016 a Vicente Del Bosque, y con la aparición de nuevos valores que acompañan a lo que queda de la etapa anterior, como Isco Alarcón, Saúl Ñíguez,  Marco Asensio, Koke Resurrección, Daniel Carvajal, Álvaro Morata y tantos otros.

Esto pudo corroborarse en la excelente etapa clasificatoria de la selección española para el Mundial de Rusia pero en 2018 llega el momento del examen mayor, cuando se verá si efectivamente el recambio generacional dio el resultado adecuado.

Sin embargo, no todo pasa por el juego. El fútbol español atravesará en 2018 un año decisivo en su organización tratando de acercarse a la Premier League inglesa y de luchar ante ella para ir buscando que su liga sea la más importante del mundo, algo nada fácil por la distancia cultural y económica (en cuanto a la distancia entre los clubes participantes en los torneos locales más fuertes).

Recientemente, Real Madrid y Barcelona han jugado uno de los partidos más importantes del planeta al mediodía, como para llegar a un público masivo en el continente asiático, lo que representó un cambio cultural, y mucho más cuando el presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas Medrano, sostiene que para el fútbol español, es lo mismo un hincha local que uno que pueda ver el partido a miles de kilómetros de distancia, algo así como tratar a los seguidores como consumidores del producto.

Pero no sólo eso; Javier Tebas ha decidido otras medidas para los próximos tiempos de la LFP apostando cada vez más fuerte hacia el futuro, desde sanciones a los clubes (ya pagó una multa el Celta de Vigo, días pasados) que en el momento en el que las cámaras de TV enfoquen hacia las tribunas principales, éstas aparezcan con menos del 75 por ciento de su capacidad cubierta, con el intento de mostrar al mundo que el fútbol español ya es muy atractivo para los que viven en el país (sea verdad o no).

Tebas Medrano también intentará cambiar el esquema tradicional del calendario de la Liga para la temporada 2018/19 y en vez de que en la segunda rueda se respete el orden de los partidos por jornada igual que en la ida pero con la localía cambiada, ahora antes de comenzar la segunda parte se volverá a sortear el orden de las jornadas, con la idea de darle más fuerza e imprevisibilidad al desarrollo del campeonato, tal como sucede en la Premier League.

No se puede negar que Tebas Medrano juega fuerte. Enfrentado desde hace años al hombre más poderoso del fútbol español, Angel María Villar, logró ser uno de los artífices para quitarlo de la presidencia de la Real Federación Española (RFEF) luego de 29 años ocupando el cargo, aunque para eso tuvo que contar con el apoyo del propio Estado español, con el que le hicieron un juego político de pinzas y que casi lo deriva en la cárcel, de la que sólo se salvó por pagar una fianza.

El gran problema llegará en los próximos meses, los primeros de 2018, porque Villar cuenta aún con mucho apoyo y la simpatía del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el principal organismo mundial del fútbol ya le advirtió a la RFEF que correría peligro la participación de la selección española en el Mundial de Rusia si efectivamente se comprueba que el Estado participó de algún movimiento, porque lo prohíbe el artículo 13 del Estatuto de la entidad.

El propio Villar, muy poco proclive a hacer declaraciones a la prensa en casi tres décadas, afirmó días pasados en una conferencia de prensa que el riesgo de no ir al Mundial de Rusia “es muy serio” pero es un tema que decantará tras una guerra de intereses de todo tipo.

En este marco, el fútbol español debe replantearse muchas cosas, desde el reparto económico de otra forma, porque de momento hay dos clubes muy poderosos como Barcelona y el Real Madrid que sacan demasiada diferencia al resto de los competidores a partir de suculentos fondos de la TV y de recursos propios que han contado con ayuda estatal de manera indirecta (como préstamos bancarios o recalificación de terrenos), como también en la seriedad del uso de la tecnología para evacuar situaciones que en otras ligas europeas ya se han solucionado, como el uso del VAR o para determinar si el balón traspasó la última línea en los goles.

Por todo esto, 2018 será un año clave para que el fútbol español decida, de una vez por todas, si quiere seguir siendo toro o si, por fin, quiere ser torero.


jueves, 28 de diciembre de 2017

Un fútbol para ricos




Se conocieron algunas medidas que comenzarán a regir en el fútbol argentino desde 2018 a partir de decisiones tomadas por la Superliga, y no queda otra que concluir que a partir de ellas, los clubes más poderosos se verán ampliamente beneficiados desde una política que los favorece como pocas veces antes, y que la influencia de la Liga Española es mucho mayor de lo que se podía llegar a imaginar cuando comenzó a ser consultada hace un año y medio.

La decisión de la Superliga de que regresen los visitantes después del Mundial de Rusia, más allá de que no es otra cosa que la de patear la pelota para adelante sin haber resuelto de fondo el problema (como lo demuestra el allanamiento a la sede de Independiente y a la empresa que estaba relacionada con el otorgamiento de 2000 entradas a los barras bravas haciéndolos pasar como socios del club, lo que no es otra cosa que connivencia entre la cúpula de la dirigencia y los violentos), va atada a otra que indica que serán los locales los que determinen si aceptan o no hinchas visitantes en los partidos.

Este punto conlleva una clara trampa porque a su vez, esta decisión se relaciona con otra, claramente influida por la Liga de Fútbol Profesional de España (LFP), acerca de que se penalizará a los clubes que en el momento de que la TV enfoque a las tribunas, no las llenen en un alto porcentaje de su total capacidad (se habla de un 75%).

Entonces, esta medida de la Superliga va orientada a favorecer claramente a los clubes con mayor cantidad de hinchas y socios porque cuando los equipos grandes jueguen como locales, no necesitarán visitantes al tener cubierto todo su estadio (y en algunos casos, con listas de espera de miles), y en cambio, habrá casos de clubes que de ninguna manera pueden llenar sus estadios y que ahora, presionados por la posible punición por el “efecto TV”, deberán recurrir sí o sí a los visitantes, que pueden aportar especialmente los poderosos.

De esta forma, los más ricos serán completamente locales y tendrán la posibilidad de un altísimo porcentaje de hinchas como visitantes, es decir que sacarán clarísima ventaja y no es que los clubes chicos pueden poner excusas de ninguna clase porque estarán obligados por la TV.

También desde este punto de vista, la vuelta de los visitantes a los estadios argentinos se inscribe mucho más en una lógica económica (llenar los estadios para que la TV los muestre repletos para que en el exterior se crean el verso del multitudinario fútbol nacional, como si allí hubieran nacido todos ayer a la noche), que desde la seguridad al no haberse resuelto ni siquiera mínimamente el problema básico que generó más de 300 muertos y la mayor parte de ellos, desde el Grondonato hasta hoy, es decir, en los últimos cuarenta años.

Como se señaló más arriba, la idea de la imagen de tribunas llenas hacia el exterior,  así como la de que los grandes jueguen partidos en horario matutino,  provienen de la LFP española que dirige Javier Tebas Medrano, ex socio de Marcelo Tinelli en el Badajoz a fines de los años Noventa. Precisamente el showman de la TV argentina y dirigente de San Lorenzo de Almagro fue su valedor para acercarlo al fútbol argentino cuando comenzó a consolidarse la posibilidad de la Superliga.

De hecho, Tebas Medrano implementó el mismo castigo para los clubes españoles que no muestren un lleno del 75 por ciento de la tribuna cuando la enfoque la TV y por esto mismo, Celta de Vigo fue castigado hace unos meses, mientras que la semana pasada, Real Madrid y Barcelona se enfrentaron en el Clásico español en el Santiago Bernabeu en horario matutino para que de esta forma pueda ser visto por el público asiático, en especial chinos y japoneses.

“Para nosotros, un espectador chino es igual que uno español”, sostiene Tebas Medrano, para quien todos son consumidores, no hay un vínculo ligado al afecto y a la pasión o a la tradición como en el pasado, en una estricta lógica de mercado. Es la única forma, cree, de pelearle alguna parcela a la Premier League inglesa, que lleva décadas influyendo en los asiáticos por su penetración cultural.

No parece casualidad la frase vertida por el titular de la Liga Rosarina de Fútbol, que sonó en medio del silencio dirigencial, en el momento de la firma del Estatuto de la nueva Superliga, cuando afirmó que sus colegas de todo el país “firmaron el acuerdo sin saber lo que estaban firmando”, en un hecho que se repite si se toma en cuenta lo que ocurrió en los años Noventa cuando la dirigencia del fútbol firmó el contrato de cesión de los derechos de TV con la empresa Tele Red Imagen (TRISA), sociedad entre Torneos y Competencias y el Grupo Clarín.

Con el tiempo, no sólo el entonces presidente Julio Grondona abandonó el acuerdo con TRISA para cerrar con el Estado en lo que fue el programa Fútbol Para Todos en 2009, sino que tras la redada de mayo de 2015 en Suiza, y el conocimiento de la causa llamada “FIFA-Gate” se conoció que no sólo los clubes argentinos habían sido esquilmados desde 1991 hasta 2009 sino que Torneos había pagado sobornos a los dirigentes argentinos y sudamericanos para quedarse con derechos internacionales de TV, reconocido por Alejandro Burzaco, ex CEO de la empresa, hoy con prisión domiciliaria en Nueva York tras pagar 21,7 millones de dólares de fianza y 113 millones, como multa, su empresa.

También hay que recordar que en vida de Grondona (fallecido en julio de 2014), Tebas Medrano tenía prácticamente prohibido su paso por el fútbol argentino. Enfrentado duramente a Ángel María Villar –una especie de hermano mellizo de Don Julio que presidió la Real Federación Española por 29 años, desde 1988 hasta este año, cuando fue desplazado por corrupción-, recién ahora pudo lograr quitárselo de encima aunque pende sobre el fútbol español la posibilidad de quedar fuera del Mundial de Rusia si la FIFA considera que hubo intromisión estatal en la medida.


En cuanto al hecho de que se pueda implementar en el fútbol argentino un sistema parecido al del ID Fan del Mundial de Rusia, lo que parece más acertado es que ahora es el Estado el que toma las riendas de la seguridad en los espectáculos deportivos y no los deja más en manos de los dirigentes de los clubes, por lo general cómplices de los violentos y con la coartada de poder excusarse alegando que no se sienten seguros sin la protección estatal.

martes, 26 de diciembre de 2017

Sampaoli, y una cuestión de representatividad y coherencia




Es el día de hoy que el Mellizo Guillermo Barros Schelotto sigue tratando de convencer por todos los medios al presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, para que el muy hábil Ricardo Centurión vuelva a vestir los colores ahora que en febrero comienza la participación del equipo en la ansiada Copa Libertadores. Sin embargo, las puertas para él siguen cerradas.

La explicación de Angelici es que no se trata de lo que Centurión puede llegar a jugar (de eso no hay dudas), sino que como jugador de Boca, debe comportarse de determinada manera y si no, no puede vestir esa camiseta.

En Inglaterra, aunque por cuestiones ligadas a la corrupción (lo cual no deja de ser también una forma de comportarse fuera de los terrenos de juego, que no quita que se trate de buenos profesionales dentro de él), la Football Asociation (FA) ya se comió a dos entrenadores de la selección, como Sven Goran Ericksson a principios de siglo, y más recientemente, a Sam Allardyce.

En ese tipo de países, una actitud como la del director técnico de la selección argentina, Jorge Sampaoli, la noche del 23 de diciembre en Casilda, cuando maltrató a un agente callejero que simplemente indicó que en su coche había más gente que la permitida, y utilizando su mucha mayor ganancia de dinero, no es más que una anécdota complicada, una mancha que con el correr de los meses puede quedar en la nada misma si luego, por ejemplo, el entrenador regresa con la Copa del Mundo en sus manos.

Algo así como que no importan las formas, si el objetivo final se consigue. Estamos refiriéndonos al “resultadismo puro”, aquel que se reclama dentro de la cancha, sin que para miles de aficionados interese cómo se llegó a ese final. No parece, en muchos casos, importar el trayecto sino sólo el fin.

Ese resultadismo, bombardeado durante décadas por una prensa monopólica que ni siquiera dio lugar a alguna alternativa, en la que los soporíferos “cero a cero” resultaban “interesantes tácticamente” y en la que los córners eran “para Bielsa o para Griguol” y no para el equipo, se fue expandiendo desde adentro hacia afuera y hoy todo vale, mientras eso redunde en resultados “positivos”.

En la Argentina futbolera, expresémoslo de una vez, sólo importa la Copa del Mundo, y si Sampaoli parece el más apto para dirigir a un equipo para conseguir el objetivo más preciado, la sociedad está dispuesta a mirar para otro lado y perdonarlo todo.
Basta con una disculpa (que desde ya que es mejor que nada y que en esta misma sociedad muchos, incluso funcionarios de alto rango y con delitos gravísimos, no la piden) como para que todo siga y nadie espera nada, desde hace muchos años o acaso desde siempre, de esta AFA neogrondonista con ropaje moyanista.

Del fútbol, del cinismo que desde hace mucho tiempo que lo rodea, no hay nada que pedir, y muchísimo menos, exigir. Si en el Grondonato la AFA se dio el lujo de enviar un reporte de un partido con las formaciones, goles y cambios cuando la Defensoría del Pueblo de la Ciudad pidió información sobre el estado de la cancha en la que se habían producido incidentes, mucho menos puede esperarse que tome cartas en el asunto de Sampaoli, quien además es sostenido por la base del plantel albiceleste que lleva años tomando decisiones de peso.

Pero Sampaoli no sólo es sostenido por la AFA sino, como ya se vino sosteniendo desde este blog, también por un sector de la prensa vernácula encantado con ciertas cuestiones de imagen que le resultan simpáticas como los tatuajes, o el fanatismo del DT por Callejeros o mucho más aún por Los Redondos y por su pasado peronista.

A partir de allí, durante este lapso errático de Sampaoli por la selección argentina (que estuvo a un tris de no clasificarse al Mundial y que fue salvada por el genio de Lionel Messi), se le llegó a justificar cualquier acción, desde mostrarse “trabajando” en sus giras por el exterior para visitar jugadores, como si fuera algo nuevo y revolucionario y resulta que eso mismo hicieron todos sus antecesores (hubo medios que llegaron a medir el kilometraje de sus desplazamientos), otra ostentación de inversión tecnológica y de supuesta modernización en los campos de entrenamientos de Ezeiza con un excesivo número de colaboradores, hasta sus complicadas palabras para referirse a ciertos temas para mostrar acaso una cultura bielsística tan aplaudida por la pretendida intelectualidad.

Y aquí entra a tallar un nuevo eje, el de la grieta de la sociedad que hace que entonces Sampaoli caiga de uno de los dos lados y que, entonces, unos busquen atacarlo por cualquier flanco y los otros, justificarle todo.

Hasta hubo algún periodista de muy respetable trayectoria, que llegó a preguntar por qué no se le cae primero al titular de la AFI, Gustavo Arribas, por su supuesto caso de corrupción por muchísimo dinero, cuando no parece que se trate de una competencia sobre quién debe ser más criticado, sino que se debería poder criticar a la cantidad de personas que fueren en caso de merecerlo, sin importar qué piensan o de qué lado están.

Es interesante, además, desmenuzar el contenido de las palabras de Sampaoli durante su incidente en Casilda, porque echó mano a uno de los ejes de la relación entre el ámbito del fútbol desde los protagonistas, y los que no pertenecen a él o bien lo miran desde afuera, en carácter de espectadores más o menos comprometidos con el espectáculo.

Suele ser habitual que en la Argentina, en casos extremos, los protagonistas respondan en el sentido de que los que están del otro lado son una especie de fracasados que no tienen otra que mirar los partidos desde el alambrado o detrás de él, es decir, algo así como “la periferia” mientras ellos son “el centro”, “los que se la llevan” mientras que “los giles” son “los que la tienen que poner toda”.

Ese esquema funciona también al revés, porque la lógica es "hacer la diferencia cuando se pueda" y así es que muchas veces hemos escuchado gritos de "fracasado, fracasado" desde las tribunas hacia jugadores que no habrán tenido gran éxito deportivo en el exterior pero que sí han podido ganar buen dinero. ¿No es acaso la misma lógica que la que opera con buena parte de la clase política que cuando llega a ocupar cargos en el Estado considera que esa es una oportunidad irrepetible?

En el punto anterior, hay también un rompimiento de ciertas reglas tácitas como la del respeto del protagonista por el espectador, por el hincha, por el que paga porque (nunca es tarde para recordarlo) estamos refiriéndonos al fútbol profesional, es decir, se paga por ver un espectáculo de 90 minutos, no es el parque en el que hay apenas un criterio de gusto y voluntad y no hay ninguna obligación primaria del que juega al que mira.

Cuando no se respeta al que paga, al que está “afuera” del protagonismo, al mismo tiempo se niega el criterio de espectáculo, de obligatoriedad a ciertas reglas de cierto urbanismo, y otra vez llegamos a que se transmite sólo que lo que interesa es el resultado final, algo así como “vos querés que yo traiga la Copa, y mientras estoy en camino hago mis negocios y vos, gil, tenés que bancarte todos mis gestos y mis decisiones, sin ninguna opción”.

Entonces, que nada haya pasado con Sampaoli, que todo quede en una mera disculpa, algo elemental pero que habría que ver si habría existido de no haber sido filmado el instante del incidente, también habla de la sociedad argentina toda y no sólo del entrenador.


Al fin de cuentas, cuando la AFA tomó la decisión de contratarlo y de no hacerlo con otro colega, fue por determinados elementos, que se supone que pasan por la experiencia, los conocimientos, el temple, aunque todo indica que al final, pesaron más otras cuestiones como si es del gusto de los jugadores de peso o si está dispuesto a convivir con una institución de ética bastante particular. Si su conducta fue tenida en cuenta o no, no se supo, pero en base a la reacción institucional, lo podremos deducir enseguida.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Un clásico repetido y una Liga casi acabada (Yahoo)




En fútbol es muy difícil predecir, y menos cuando queda una ronda entera y tratándose de un equipo con la riqueza de la plantilla del Real Madrid, pero tras el Clásico del pasado sábado en el Santiago Bernabeu, con la contundente victoria del Barcelona (0-3), esta Liga Española parece sentenciada demasiado pronto.

A la enorme distancia de catorce puntos entre este Barcelona líder e invicto, y el Real Madrid (que de todos modos, tiene un partido pendiente que podría acercarlo un poco), hay que sumarle la regularidad azulgrana y que el 0-3 de la ida hace muy difícil una remontada en el average de la vuelta para una eventual (y hoy, insospechada) igualdad de puntos en el final, por lo cual el Real Madrid necesitaría, en el mejor de los casos, a día de hoy, sacarle doce puntos en veinte jornadas a su más fuerte rival.

Tomando en cuenta el 2017 del Real Madrid y que hasta una de las polémicas de la semana previa al Clásico en torno del partido era la posibilidad o no de que el Barcelona le hiciera pasillo como reciente campeón mundial en Emiratos Árabes, parece extraño que estemos analizando la Liga con estos parámetros pero el enfrentamiento entre los dos grandes del fútbol español deparó no sólo un resultado final recurrente sino también algunas evidencias futbolísticas.

Por ejemplo, que desde hace años que el Barcelona, aún con algún resultado adverso en el medio, le tiene tomada la medida al Real Madrid. En el Santiago Bernabeu, y casi sin más delantero neto que el uruguayo Luis Suárez, se tomó toda la primera parte para esperarlo desde el medio hacia atrás, retener el balón y desesperar a los blancos, para rematarlo en la segunda parte desde principio a fin.

Pocas veces el Barcelona descansó tanto en el Bernabeu como el sábado pasado, porque de manera inteligente, y sabiendo que no contaba con Osmane Dembélé ni Paco Alcácer, el entrenador Ernesto Valverde diseñó un esquema distinto en una parte que en la otra apostando al factor tiempo y si bien el Real Madrid tuvo algunas posibilidades de marcar a través de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, salvadas a veces por el azar y otras por un gran Ter Stegen, también es cierto que desde hace meses que los blancos no vienen siendo contundentes.

En cambio, el Barcelona juega con la serenidad del líder y con la tranquilidad de saber que entre Lionel Messi y Suárez, acompañados por los laterales (especialmente Jordi Alba) y la llegada de los volantes (en esto, Paulinho es una agradable sorpresa), siempre cuenta con chances de marcar.

Muchos le han caído al entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane, por su decisión de recurrir a Mateo Kovacic para marcar a Messi, y para eso, quitar un jugador de ataque, pero no parece un error grosero. Todo lo contrario, no nos sumamos a las duras críticas porque el plan no salió mal de por sí, sino que hoy, seguir al argentino por todo el campo es una tarea sumamente ingrata.

Messi no sólo no se estaciona en un sector, como antes sí lo hacía por la derecha, sino que además, a veces parece que no se mueve pero lo hace a veces  de a pasos cortos y otras, suele engañar porque amaga hacia un lado y aparece libre por el otro y además, es uno de los pocos jugadores en el mundo con tanta capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, en la jugada corta y en la larga, y si puede ser ayudado por otros compañeros de buen pie como Andrés Iniesta e Iván Rakitic, más complicado es mantener una regularidad sobre él.

Además, este esquema le sirvió demasiado poco tiempo a Zidane porque cuando el Barcelona quebró el cero, era obligado el cambio de Kovacic por un atacante, y si le sumamos la expulsión de Dani Carvajal en el penalti del 0-2, que lo dejó con un jugador menos, ya la situación era demasiado desventajosa.

Lo cierto es que Zidane consideró que no tiene hoy al mejor Isco, o al menos está un poco lejos de aquel que deslumbrara hace meses y en la temporada pasada, y Gareth Bale todavía no adquirió el ritmo ideal luego de una larga lesión y está dando sus primeros pasos en su regreso, lo cual significa que para la segunda parte de la Champions League, desde febrero, podamos ver en buena forma a la BBC.

Una paradoja es que este Clásico se jugó al mediodía para poder llegar a los televidentes asiáticos (en especial a los chinos), como forma marketinera para comenzar a discutirle a la Premier League una supremacía futbolística por la que los británicos sacaron demasiada ventaja cultural, pero al mismo tiempo, con este resultado tan contundente para el Barcelona, y nueve puntos de diferencia con el segundo (un Atlético Madrid que perdió su invicto ante el Espanyol y que tuvo que bajar a la Europa League al no clasificarse en su grupo de la Champions), se le ofrece al mundo un torneo casi definido en su mitad y que no promete atrapar demasiado en lo que resta, salvo hechos muy sorprendentes.

Y si le agregamos que al ser apartado Angel Villar por el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), tras 29 años en la presidencia de la Federación Española, la FIFA puede descalificar a la selección española del Mundial de Rusia por considerar intromisión estatal (algo que el estatuto prohíbe), no es la mejor imagen para los meses que vienen.

Si el fútbol español muestra estas contradicciones, ¿cómo no las va a tener uno de sus equipos, el Real Madrid, campeón de Europa y del mundo, pero goleado en casa por el Barcelona, sin poder de fuego, casi fuera de esta Liga y con el PSG esperándolo en octavos de Champions?


Por suerte para todos, el fútbol no es matemáticas y aún nos puede reservar alguna sorpresa en lo que queda de la temporada.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Día duro para la corrupción en el fútbol: Marín y Napout a la cárcel, Villar, destituido



El 22 de diciembre de 2017 quedará marcado para quienes no cejan en luchar para acabar contra la corrupción en el fútbol al más alto nivel. Mientras en Madrid, el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) destituía definitivamente como presidente de la Real Federación Española de Fútbol a Angel María Villar tras 29 años en el cargo, en Nueva York, la jueza Pamela Chen mandaba a la cárcel, sin escalas, al ex presidente de la Confederación Brasileña (CBF), José María Marín, y al ex titular de la Conmebol, el paraguayo Juan Angel Napout como sentencia del FIFA-Gate.

Napout fue hallado culpable de 3 de los 5 cargos por los que había sido acusado en la Corte de Brooklyn, mientras que Marín, de 6 de los 7 en su contra, y aunque los dos abogados intentaron interponer recursos para que sus defendidos esperaran la ratificación en segunda instancia de la Justicia estadounidense en sus domicilios, no pudieron evitar el encarcelamiento.

Para el martes próximo se espera también la sentencia del Juri popular del Tribunal Federal de Brooklyn para el ex presidente de la Federación Peruana, Manuel Burga, y la misma se hace extensiva a los brasileños. Ambos ex titulares de la CBF, Ricardo Teixeira (ex yerno del ex presidente de la FIFA, Joao Havelange) y Marco Polo Del Nero, quienes permanecen en su país que no acostumbra a extraditar a sus ciudadanos, lo cual no los exime del fallo.

En todos los casos (menos Burga, que simplemente debe esperar unos días) determina que los dirigentes sudamericanos citados en este artículos fueron encontrados “culpables de pertenecer a un grupo con fines criminales y de fraude electrónico relacionado a la Copa Libertadores de América y a la Copa América, en tanto que a Marín también se lo involucra con la Copa de Brasil y con lavado de activos relacionados con la Copa América.

El juicio del FIFA-Gate, a cargo de la jueza Pamela Chen, duró seis semanas en las que se utilizó el testimonio del ex CEO argentino de la empresa Torneos y Competencias (ahora Torneos), Alejandro Burzaco, quien si bien no suministró más información de la que le exigieron, alcanzó a comprometer a todos estos dirigentes al develar la matriz de corrupción que se basaba en los sobornos que por décadas recibieron los dirigentes sudamericanos ligados a la Conmebol, Concacaf (Confederación del Norte, Centro y el Caribe de Fútbol) y las distintas federaciones nacionales americanas, con especial énfasis en Sudamérica, para otorgar los derechos de los principales certámenes continentales y mundiales a las empresas televisivas más grandes, como Televisa (México), Globo y Traffic (Brasil), Torneos y Competencias y Full Play (Argentina) y colateralmente, Fox Sports Latinoamérica.




Este procedimiento mafioso consistía en que debido a los sobornos millonarios en dólares que recibían de estas empresas, los dirigentes americanos les vendían los derechos de TV de los principales torneos (Copa Libertadores, Copa América, Mundiales) a muy bajo precio para que a su vez estas empresas los revendieran a muy alto valor y con esa diferencia ambas partes se enriquecieran y de allí se pagaran los sobornos.

La diferencia por la que fueron juzgados en Brooklyn Marín, Napout y Burga es que a diferencia del resto de los dirigentes detenidos o involucrados como el fallecido Julio Grondona, o el ex secretario general de la Conmebol, el también argentino José Luis Meiszner, o el ex titular de la Conmebol, el uruguayo Eugenio Figueredo, los tres primeros no aceptaron los cargos y prefirieron someterse a juicio, en el que Burzaco apareció como arrepentido luego de pagar una fianza de 21,7 millones de dólares para disminuir su pena tras entregarse a la Justicia estadounidense.

Más allá de las estrategias que utilizaron cada uno de los abogados, el juicio demostró el nivel de entendimiento entre funcionarios del fútbol y las empresas que por muchos años emitieron el fútbol nacional e internacional en sus países, incluso con alianzas estratégicas, como por ejemplo que Burzaco (TyC) y José Hawilla (Traffic) mantenían una más estrecha relación con los dirigentes del Atlántico (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), mientras que los Jinkis –Hugo, el padre, y Mariano, el hijo- la tenían con los del “Pacífico”, más lejos del poder fáctico en el continente, y por eso buscaban aliarse para presionar y obtener mayo res dividendos, amenazando con bloquear las votaciones por tener mayoría (6 votos de 10 posibles en la Conmebol).

También quedó evidenciado que la desconfianza entre todos era palpable, y por ejemplo Full Play y Torneos querían quitarle los derechos de la Copa América 2011 a Traffic, y acabaron cediéndole una parte para conformar Datisa entre las tres, o que Napout buscó desplazar de la presidencia de la Conmebol a Figueredo, pero no contaba con el apoyo de Grondona pero ni bien éste falleció, volvió a la carga y consiguió su objetivo.



Todo se cayó cuando tras la votación en diciembre de 2010 en Zurich para las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022 en la FIFA, Qatar fue elegida para el segundo torneo por delante de los Estados Unidos de manera sospechosa y a los pocos meses, fue sorprendido el ex secretario general de la Concacaf y ex vicepresidente ejecutivo de la Federación Estadounidense, Chuck Blazer, quien negoció su condición de arrepentido ante la Justicia de su país para involucrar a otros dirigentes americanos en hechos de corrupción utilizando cuentas bancarias locales.

Así se produjo la redada del hotel Baur Aur Lac, en Zurich, en la madrugada del 27 de mayo de 2015 cuando la mayor parte de los dirigentes fueron detenidos por la Policía suiza a pedido de Interpol, aunque algunos de ellos consiguieron tener prisión domiciliaria, como el ex presidente de la Conmebol, el paraguayo Nicolás Leoz, o el ex secretario general de la entidad, el argentino Meiszner. Otros fueron extraditados a los Estados Unidos.

Entre los que lograron escapar a la redada se encuentran Burzaco (quien negoció más tarde su entrega), o los brasileños Teixeira y Del Nero, el actual titular de la CBF que no puede salir de su país. En ese mismo año, apenas días más tarde, se celebró la Copa América de Chile vacía de dirigentes, ausentes por temor a ser extraditados, y apenas Napout, entonces presidente de la Conmebol, viajó para la entrega de la Copa en la final para regresar inmediatamente al Paraguay.

Pese al juicio, las empresas que participaron en el pago de sobornos siguen emitiendo fútbol y con los mismos derechos en varios países, mientras que no se conoce ninguna decisión al respecto tomada por la FIFA hasta el momento, pese a que desde que asumió el 26 de febrero de 2016 como presidente Gianni Infantino, repitió en sus discursos que encabezaría una nueva etapa, distinta de la anterior.



Como el juicio se desarrolló en territorio estadounidense, hubo muchos hechos que se dejaron de lado, que podrían retomarse como investigaciones judiciales colaterales del FIFA Gate en cada uno de los países americanos, si hubiera voluntad de hacerlo.
Uno de ellos es el rol que le cupo al hijo de Villar, el destituido presidente de la RFEF, Gorka, abogado, quien como alto funcionario de la Conmebol –algo que no es claro, siendo español de origen- tuvo duros enfrentamientos con los clubes uruguayos por el bajo valor de venta de derechos de TV a Fox Sports cuando había aparecido otro oferente como Gol TV, del empresario Francisco “Paco” Casal.

En cuanto a Angel Villar, fue destituido de la RFEF por el TAD español al considerar que vulneró la obligación de neutralidad en las últimas elecciones de la Federación Española, aunque ya el enfrentamiento con los funcionarios estatales españoles venía de lejos (incluso, desde el gobierno del PSOE, con José Luis Zapatero) y también se había acrecentado la enemistad con el presidente de la Liga Española de Fútbol (LFP) Javier Tebas Medrano.

Villar había sido expedientado por el TAD el pasado 15 de setiembre porque realizó actuaciones a favor de su candidatura en el proceso electoral mientras era presidente de la comisión gestora en la RFEF y defendió su programa en las redes sociales y además, envió cartas a los presidentes de las federaciones territoriales, según una denuncia presentada por el ex candidato a presidente de la RFEF y titular del Centro Nacional de Formacioón de Entrenadores (CENAFE), Angel Galán.

El expediente abierto por el TAD a Villar en setiembre se basó en escuchas de la llamada Operación Soule, ligada a la corrupción en el manejo de fondos de la RFEF, pero la situación puede agravarse para la selección española de cara al Mundial porque la FIFA advirtió que en su estatuto (artículo 13) no permite ninguna injerencia estatal en las federaciones nacionales y que podría costarle a España la descalificación para el Mundial de Rusia.



Días pasados, Villar afirmó en una conferencia de prensa (hecho muy poco habitual en sus 29 años de gobierno de la RFEF- que la posibilidad de que la selección española se quede fuera de Rusia 2018 “es seria” y aseguró que es “inocente” y “víctima de un complot”.

La gran pregunta es qué hará ahora la FIFA con Infantino a la cabeza. En  2008 ocurrió algo parecido, cuando el Consejo Superior del Deporte estatal español no aceptó la fecha de elecciones de la RFEF propuesto por Villar y en febrero, aprovechando un homenaje de Real Madrid a Alfredo Di Stéfano, el entonces presidente Joseph Blatter asistió a la capital española y advirtió al gobierno del socialista Zapatero que de entrometerse el Estado, la selección española podía quedarse sin participar en la Eurocopa.

El presidente de gobierno, entonces, respondió que en España nadie está por encima de las instituciones, pero el fútbol fue más fuerte, Villar acabó haciendo la suya y la selección española acabó ganando la Eurocopa con Luis Aragonés como entrenador.
Ahora no parece distinto, y más, cuando Infantino emergió como candidato a presidente de la FIFA a fines de 2015 cuando tras la redada de Zurich por el FIFA Gate, “Occidente” (Conmebol y UEFA, la Unión Europea de Fútbol) se quedó sin una figura porque ese lugar le correspondía al ex futbolista y titular de la entidad europea, Michel Platini, pero éste también fue sancionado por corrupción y no se pudo presentar.



Ante el temor de perder todo el poder tradicional del fútbol a manos del ascendente jeque de Bahrein Salman Bin Ibrahim Al Khalifa (finalmente, el ítalo suizo venció 115 votos a 88 el 26 de febrero de 2016), a fines de año se reunieron dirigentes sudamericanos y europeos para determinar un candidato, y el único que asomó fue Infantino, entonces secretario general de la UEFA y número dos de Platini en Europa.


“De acá no nos vamos sin tener un candidato”, se escuchó en la reunión, La frase fue de Villar, hoy destituido. Con ese antecedente, ¿Infantino no va a respaldar a Villar? ¿La FIFA realmente cambiará?

jueves, 21 de diciembre de 2017

Ariel Holan tampoco pudo contra el monstruo que crearon los dirigentes




Ya está. Se fue Ariel Holan de Independiente. Ya no es más su director técnico. 

Cuando por fin llegaba a los Rojos alguien afín al club, del que es hincha desde chico, cuando era llevado por su padre, alguien con deseos de cambiar el paradigma de los negocios y las mafias para pensar en suministrarle al equipo una cuota de buen fútbol y el intento de regresar al pasado glorioso. Cuando por fin apareció alguien distinto, que rompiera las reglas tan pesadas de juego, el club y el sistema no lo pudieron retener y él tampoco los pudo aguantar.

Holan fue claro, taxativo, más allá de rumores de segundo orden que mencionan un distanciamiento con su preparador físico, Alejandro Kohan. Dijo en un comunicado que difundió por las redes sociales y los medios de comunicación, que pese a ser hincha de Independiente y tener en un futuro próximo las metas de ganar la ansiada Copa Libertadores, la Recopa Sudamericana y la Suruga Bank, no pueden vivir él y su familia con permanente custodia policial, y no hay nada que objetar al respecto.

La gran pregunta es por qué, quien osó cambiar las reglas, quien intentó que su equipo jugara bien al fútbol y no sólo lo consiguió sino que dio vuelta todo y ahora se trata de un plantel respetado y campeón de la Copa Sudamericana, con jugadores muy cotizados y pretendidos por los mejores equipos del mundo, tiene que andar con custodia policial, igual que se familia.

Independiente ya conoce de esto. Tuvo un dirigente fuera de lo común como su ex presidente Javier Cantero, uno de los muy pocos que enfrentaron a la barra brava y la lograron erradicar de la cancha no sin sufrimiento al punto de irse sin querer saber más nada con este sistema perverso.

Ahora le tocó el turno a Holan, un entrenador proveniente de otro ámbito, el hockey sobre césped, con un breve pero fructífero paso por Defensa y Justicia, que entendió que había ciertos códigos del fútbol que bancarse para poder trabajar al más alto nivel.

Pudo constatarlo ni bien asumió, cuando se filtró un audio en el que contaba que además de ser hincha de Independiente desde siempre, no quería que le pasara lo de sus antecesores que fueron ídolos como jugadores pero que terminaron dolorosamente como entrenadores, como os casos de Jorge Burruchaga y Gabriel Milito.

¡Para qué! Se le vino el mundo rojo encima. Los ex jugadores lo acusaron de todo. De no conocer lo que es un vestuario, de entrenar con drones, de inexperto, de traición. Muchos meses más tarde llegó el reconocimiento a partir del juego del equipo y los resultados.

Luego tuvo que entender que podía disponer de Martín Benítez, involucrado en la violación de su ex novia por parte de su entonces compañero de equipo, Alexis Zárate, quien sí fue castigado por la Justicia pero el delantero rojo pudo tener mejor final, acaso por la chapa de su club o de algunos de sus dirigentes.

Después se tuvo que bancar la salida de un jugador clave, en medio de la definición de la Copa Sudamericana como Emiliano Rigoni, transferido al Zenit.

Pero ya no se bancó que “Bebote” Alvarez, el líder de un sector de la barra brava de Independiente, lo apretara subiéndose a su auto, para exigirle dinero.

Sin esos códigos del fútbol, Holan fue e hizo la denuncia, y tampoco se retrajo ante los medios. Fue claro, pero le costó caro. Tuvo que andar con custodia desde ese momento y tampoco sintió que la dirigencia lo respaldaba de manera cabal.

Sí aceptó, por una cuestión de elemental lealtad hacia quien lo contrató, Hugo Moyano, no decir nada de su salida hasta que al menos pasaran las elecciones presidenciales en el club, en la que Moyano arrasó con casi el 90 por ciento de los votos.

Pero después anunció su partida, y una constatación final acerca de que este sistema del fútbol argentino no es capaz de bancar siquiera a un tipo que trae ideas nuevas, distintas, superadoras, y con buenos resultados de manera casi inmediata. No hay caso. Es un sistema preparado para la mafia, para los códigos, para las movidas de piso.

Y Holan, entonces, siendo hincha de Independiente, con las copas esperándolo para pelearlas a la vuelta de la esquina, con un plantel ahora con más confianza y cotización, prefirió tener dignidad y buscar otro destino.

El monstruo que los dirigentes inventaron hace más de medio siglo, se cobró otra más. 
No aprenden más.


martes, 19 de diciembre de 2017

Antisemitismo y engaños, obstáculos que alejaron a Bassat de la presidencia del Barcelona (Enlace Judío, México)




Faltaban pocos días para las elecciones presidenciales del 15 de junio de 2003 un Fútbol Club Barcelona en crisis, cuando un canal de televisión catalán organizó un debate entre los candidatos. Dos de ellos llegaban cabeza a cabeza, el publicista Luis Bassat y el abogado Joan Laporta. Los otros cuatro, que completaban el cuadro, eran el conocido agente de futbolistas Josep María Minguella, el ex vicepresidente del club, Jaume Llauradó, Josep Martínez Rovira y Jordi Majó.

El intercambio parecía normal hasta que LLauradó, el mismo que había sido factótum de la llegada del crack argentino Juan Román Riquelme un año antes y que había prometido un estadio para 150.000 espectadores y fue impulsor de las selecciones catalanas, inquirió a Bassat, de manera inesperada. “¿Por qué no dice cuál es su segundo apellido?”.

El reconocido publicista, que encabezaba la mayoría de las encuestas, respondió entonces: “Me llamo Coen. Es un apellido judío, por si alguien no lo sabía, y estoy muy orgulloso de él. Si me llamara Rodríguez, de segundo apellido, seguro que usted no habría hecho esa pregunta”.

Bassat, entonces, se levantó de la silla y sigue pensando que no hubo ningún malentendido en ese momento, y es lo que le dijo en ese recuerdo al periodista Vicenç Villatoro en el libro que apareció hace unos meses llamado “El regreso de los Bassat” (Editorial RBA).

Para esas elecciones, uno de los candidatos había hecho una encuesta entre mil socios del Barcelona preguntándoles que les parecería que el club tuviera un presidente judío, y Bassat no fue el ganador, aunque “no sólo por eso”.

Lo cierto es que LLauradó, el inquisidor en el debate televisivo, no tenía ninguna posibilidad, y lo sabía. El entonces CEO de Eriasa, una empresa de explotación de rocas industriales por todo el mundo), sólo favoreció a Laporta, quien se había hecho muy conocido al tratar de imponer una moción de censura al entonces presidente Josep LLuis Núñez desde una plataforma que se llamó “Elefant Blau” (Elefante Azul) que desde ese momento no paró de ascender hasta imponerse en los comicios, aunque mediante un método muy particular.

De hecho, Bassat no sólo estaba acompañado por los mejores hombres posibles como Salvador Alemany y Miquel Roca Junyent-uno de los padres de la actual Constitución española-, sino que su director deportivo iba a ser un tal Josep Guardiola, quien haría historia cinco años más tarde como entrenador, ya con Laporta como presidente.

La basa de la campaña de Laporta era la promesa del fichaje de una de las estrellas del Manchester United, el metrosexual David Beckham, futbolista que asiduamente aparecía en la farándula del espectáculo por estar casado con la ex Spice Girl, Victoria Adams, con quien se encontraba de vacaciones veraniegas en Los Ángeles.

Esa promesa generaba dudas y sospechas, porque al mismo tiempo se decía que el Real Madrid ya había cerrado la operación y era claro que el jugador encajaba mucho mejor en el proyecto de la contratación de jugadores “galácticos” de ese calibre por parte del presidente blanco, Florentino Pérez, pero los dirigentes de la capital española habían mantenido un prudente y extraño silencio.

“El jugador encaja perfectamente en nuestro proyecto”, sostuvo Laporta, quien hizo pública una oferta de 57 millones de euros al Manchester United,  lo que motivó que Beckham, desde Los Ángeles, se mostrara “muy disgustado y sorprendido” por la versión, y afirmara que se sentía “un instrumento de la batalla electoral” del Barcelona.

Laporta, entonces, dijo que esas declaraciones formaban parte de “una estrategia de negociación”, en tanto Bassat calificaba la operación de “osadía peligrosa” porque consideró que los fichajes “deben hacerse de acuerdo con el director técnico y el entrenador viendo qué es lo mejor para el equipo y no al revés” y sentenció que en estas elecciones del Barcelona, “juegan un equipo contra un futbolista virtual”.

Si el Real Madrid permanecía el silencio en referencia a la extraña “Operación Beckham”, más llamativo parecía lo del Manchester United, que hizo lo mismo hasta horas antes de las elecciones, a no ser que se explicara porque al mismo tiempo, las acciones del club en la bolsa se dispararon un 5 por ciento.

A pocos días de las elecciones (exactamente seis), sorpresivamente, el Manchester United  anunciaba que había aceptado la oferta del Barcelona por Beckham, lo que acabó disparando los votos para Laporta, finalmente ganador de los comicios presidenciales. Sin embargo, todo había sido una puesta en escena.

Quien había participado de las negociaciones para este anuncio, que daría frutos en votos, había sido un agente de jugadores de muy buenas relaciones con el Manchester United, al punto de conseguir este “favor” del anuncio, para luego colocar a uno de sus representados, el arquero turco Rustu Recber (mundialista en Japón-Corea 2002) en el plantel del Barcelona.  La jugada había salido bien.

Un día después de las elecciones en el Barcelona, Real Madrid anunciaba oficialmente el fichaje de Beckham por 25 millones de euros.

Bassat había sido presa de un juego perverso, con intereses y antisemitismo incluido, aunque no podía decir que lo que le había ocurrido era novedad. Ya había visto otro caso alrededor del Barcelona cuando el gran delantero holandés Johan Cruyff llegó al equipo en 1973, y le cayeron duro porque le hicieron fama de judío, aunque no lo era. Y lo relata en otra parte de su riquísimo libro.

“Era un chico de una familia humilde de un barrio de Amsterdam emparentada con judíos holandeses. Varios miembros de su familia, sobre todo por parte de su mujer, murieron en el Holocausto”, recuerda.


Tras aquella experiencia fallida para la presidencia del Barcelona, que había sido la segunda, Bassat desistió de insistir.  “Seguramente habría tenido que hacer cosas que no habría querido, y eso no vale la pena”, explica.

domingo, 17 de diciembre de 2017

¿Quién llega mejor al Clásico, el Barça o el Madrid? (Yahoo)




Si hubiera que definir la importancia del Clásico del próximo sábado en el Santiago Bernabeu por la situación en la tabla de posiciones en la Liga de cada uno de los dos rivales, bien podría concluirse que no se trata de uno de esos partidos que, al menos en la lucha por el título, pueden quedar en la historia y ni siquiera, a esta altura, que puedan ser demasiado determinantes.

Lo cierto es que, a día de hoy, el Barcelona tiene un andar que parece difícil de quebrar, con apenas tres empates cedidos en dieciséis jornadas, con 42 puntos sobre 48 posibles, y superando a todos los rivales con mucha facilidad, especialmente en el Camp Nou, porque no siempre ha jugado bien y hay algunos de sus jugadores que fueron recuperando su nivel en los últimos partidos para llegar en su mejor estado para el encuentro del sábado.

La gran prueba de ello es lo ocurrido este pasado fin de semana ante un buen Deportivo La Coruña, que hizo todo lo que pudo en el Campo Nou pero si no fuera por el gran desempeñó de su portero Rubén, que incluso alcanzó a parar un penalti a Lionel Messi, la distancia en el marcador pudo haber sido largamente mayor al elocuente 4-0 final, con cuatro remates en los que el balón acabó en los palos (por cierto, tres del argentino) y un gol de Luis Suárez que no se contabilizó sólo porque la Liga sigue sin aceptar la tecnología aunque más no fuere, para determinar lo básico, si la pelota atravesó la línea final o no.

Este Barcelona, amplio líder de la Liga con seis puntos de ventaja sobre el Atlético Madrid y ocho sobre el Valencia, ya le sacó once puntos al Real Madrid, aunque los blancos tienen un partido pendiente por haber tenido que disputar el pasado fin de semana el Mundial de Clubes de Emiratos Árabes Unidos, pero aún así, la brecha entre ambos es demasiado grande.

Pese a todo lo citado anteriormente, tampoco puede señalarse que este Barcelona sea un equipo deslumbrante. Su entrenador, Ernesto Valverde, operó con mucho más sentido común que su antecesor Luis Enrique Martínez y pudo sacar provecho también de la llegada del brasileño Paulinho, que si es por su juego de estos meses, poco se entiende que haya sido tan golpeado por los críticos en su paso por el Tottenham, antes de recalar en la liga china.

Un Barcelona sin Neymar, que también perdió a su contratado para reemplazarlo, Osmane Dembélé, y que no tuvo a un Luis Suárez tan contundente en los primeros meses, se vio obligado a sumar un volante, adelantar a un Andrés Iniesta irregular en lo físico que lo alejó varios partidos de la titularidad, para quedar entonces arriba sólo con Messi, que tiende a retrasarse a buscar la pelota, y entonces el notable goleador uruguayo quedó demasiado solo para arreglárselas contra las defensas rivales.

Fue en ese tiempo que Paco Alcácer, que no entró con buen pie en el Barça, se fue ganando de a poco un lugar, mientras que al contrario, Gerard Deulofeu y Denis Suárez lo iban perdiendo, y ya en las últimas jornadas, fue Luis Suárez el que acabó apareciendo con toda su contundencia.

Pero este Barcelona también tiene demasiados frentes para cerrar. Uno de ellos es el de la lesión de Samuel Umtiti, sólo salvada a medias por la recuperación física del belga Vermaelen, pero el problema no acaba de solucionarse porque Javier Mascherano pidió salir, luego de siete años, para irse al Hebei Fortune chino en busca de una continuidad en el juego que ya perdió como azulgrana cuando quedan apenas seis meses para el Mundial y teme no llegar a Rusia en las mejores condiciones.

Mientras el Barcelona busca un reemplazante para Mascherano (sería, en principio, el altísimo defensa central colombiano del brasileño Palmeiras, Yerry Mina), también los rumores vuelven a señalar como refuerzos a Philippe Coutinho, del Liverpool, y el propio dirigente Guillermo Amor admitió conversaciones con el francés del Atlético Madrid, Antoine Griezmann.

Por el lado de Real Madrid, si bien la Liga se presenta muy lejos por el mal comienzo y la pérdida de muchos puntos, es claro que el partido clave que puede permitirle acercarse es el del sábado ante el Barcelona porque al menos ganando podría tener cierta ventaja en un futuro average y de no hacerlo, ya sería casi un punto menos en una eventual remontada durante la Segunra Rueda desde 2018, aunque todo indica que será muy dificultoso, teniendo en cuenta que aún deberá ir, muy cerca del final, al Camp Nou.

Pero no todo es la Liga. Real Madrid viene de ganar el Mundial de Clubes por tercera vez en cuatro años, en un ciclo notablemente exitoso de la mano de un entrenador de muy bajo perfil (pese a todo lo que fue como futbolista), Zinedine Zidane, que supo manejar con mano izquierda un vestuario pletórico de estrellas.

Ese título, que lo coloca como mejor equipo del mundo por segundo año consecutivo, no llegó con facilidad, porque ha tenido que sufrir mucho más de la cuenta contra el local Al Jazira en una extraña semifinal en la que casi queda eliminado pese a haber dominado casi todo el partido, chocando contra el portero rival, los postes (en eso, se parece a lo que le ocurrió al Barcelona), y hasta el VAR mal utilizado en un mal anulado gol de Casemiro (también parecido a lo ocurrido con el gol no cobrado a Suárez, aunque sin tecnología).

Y ya en la final, tampoco le resultó fácil el Gremio de Brasil, que retrocedió mucho, le planteó un partido duro y físico, y apenas un libre directo, bien ejecutado por el infalible Cristiano Ronaldo, con la ayuda de una barrera no del todo correcta, le dio la ajustada victoria final.

El Real Madrid tampoco ha estado jugando a su nivel. Zidane lleva tiempo sin poder contar a pleno con su defensa completa (por problemas físicos de Dani Carvajal y Sergio Ramos) y recién vuelva a ingresar de a poco Gareth Bale para alimentar la esperanza de Zidane de regresar a la BBC que tanto éxito le ha proporcionado en estos años.

En esa olla hervida que suele ser el Real Madrid cuando pasan dos o tres semanas sin grandes resultados, llegaron a ser cuestionados desde un tremendo centrodelantero como Karim Benzema (y todo porque no convierte tanto, aunque fabrique cientos de espacios para sus compañeros con un juego exquisito) hasta el propio Zidane, aunque tal vez el último éxito en Emiratos Arabes haya logrado aplacar la situación.

¿Alcanzará al Madrid con la motivación de un título como el del Mundial de Clubes, que mejora su autoestima, o acaso con la probable vuelta de la BBC? ¿O llega mejor un Barcelona que no podrá contar con Paco Alcácer y que probablemente obligue a un 4-4-2 en el Santiago Bernabeu?

Por si quedaran elementos, aún hay tres más. Uno de ellos, es que siendo que se trata del primer partido del Real Madrid como campeón mundial, el Barcelona debería realizarle el pasillo, aunque ya su dirigente Guillermo Amor lo negó de plano. El segundo, que será el primer partido tras las elecciones presidenciales del jueves en Cataluña, cuando ambos equipos han sido representativos de intereses opuestos entre independentistas y españolistas. Y por si faltara poco, Messi acumula en toda su carrera, entre oficiales y no oficiales, 998 goles. ¿No será que llegará al mil justo ante su más fuerte rival y frente a su mayor adversario en la lucha por el Balón de Oro, Cristiano Ronaldo?

El sábado tendremos las respuestas para tantos (y tan motivantes) interrogantes.