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sábado, 31 de agosto de 2013

El trabajo de Martino (Yahoo)



El debut oficial del Barcelona con el argentino Gerardo “Tata” Martino como nuevo entrenador, no pudo ser más ilusionante. No hubo nunca un 7-0 inicial, como hace escasas dos semanas ante el Levante (que pudo ser mucho más amplio) y rápidamente llegaron las mieles de la crítica, que sumaba el rotundo 8-0 al Santos de Brasil, también en el Camp Nou, por la tradicional Copa Joan Gamper.

Sin embargo, apenas tres partidos siguientes, dos por la Supercopa de España ante el Atlético Madrid, y uno por la Liga en La Rosaleda ante el Málaga, marcaron que hay muchísimo camino por recorrer, y que la verdadera temporada acababa de comenzar recién ahora, cuando el Barcelona se encontró con equipos más competitivos, que le plantaron más cara, muy lejos de la gira asiática, el Santos o el Levante.

Martino, con mucha sencillez y claridad, viene sosteniendo que hereda un equipo muy fuerte, acostumbrado a ganar, que es candidato siempre y que su tarea primordial es recuperar aquella presión perdida desde los atacantes, y la concentración que lo hizo un equipo casi perfecto.

Así es que el entrenador argentino, desconocido en Europa pero el más laureado de los veinte que dirigen en la Liga Española, también prefirió repartir confianza en el vestuario, desestimando el recurrente intento del club por fichar un defensa central de categoría internacional, para apostar por el retorno del veterano capitán Carles Puyol y en todo caso, contemplar en diciembre la situación del plantel.

Indudablemente, Martino tiene controlado el vestuario, no tiene problemas allí y los jugadores le responden porque su discurso les llega y ha establecido buenas relaciones personales, al punto de que hasta Lionel Messi, hambriento de jugar todos los minutos de todas las competencias, ha aceptado salir o rotar, si es necesario.

El problema, entonces, de Martino, es otro. Es táctico, si se entiende por táctica la forma de jugar de un equipo, al margen de los planteamientos para cada partido (estrategia).

El Barcelona lleva años jugando de una manera determinada que ya es conocida por todos, muy estudiada, y ya comienzan a aparecer los primeros antídotos para soportarla, y al mismo tiempo, se ha anquilosado la idea de que se puede jugar siempre con un “falso nueve” en el ataque, que llegue desde fuera del área, y que, entonces, sorprenda a los defensores con sus movimientos.

Los primeros años en los que el Barcelona deslumbró al mundo con su fútbol, con un ataque compuesto por Messi, Samuel Eto’o y Ronaldinho, contaban con el ahora delantero del Chelsea penetrando a veces hasta la misma línea de meta rival, aunque con su salida, nunca volvió a ser reemplazado por un jugador de sus características y su cintura.

Con el paso de Messi como “falso nueve”, ya en tiempos de Josep Guardiola, comenzó la creencia de que siempre se puede jugar así cuando en verdad es el genio del argentino el que lo hace creer. Es Messi, sólo él, quien puede llegar a los noventa goles anuales de esta forma, y entonces no se sienten a gusto ni los Ibrahimovic, jugando a espaldas de la portería rival, ni David Villa, confinado a la punta izquierda del ataque cuando es un nueve goleador.

Entonces, a este Barcelona de hoy, al que ya ningún equipo le sale a disputar la posesión de balón y lo espera en racimos en su propia área, cediéndole hasta los extremos, le aparecen dos problemas básicos de ataque y uno, más continuo, en la defensa.

En el ataque, cuando Messi está en condiciones de jugar todo el partido en su máximo esplendor, el problema es menor. Pero cuando eso no sucede, como en los últimos cuatro meses, no es lo mismo y la falta de gol es evidente. Ni Pedro, ni Alexis, ni Cesc, son jugadores que tengan gran poder de definición, y sumado a que el toque de balón no encuentra espacios por la acumulación de defensores, termina sucediendo que la diferencia en el marcador, de acuerdo al porcentaje de posesión de balón, es demasiado baja.

Con la venta (por una cifra irrisoria e inexplicable) de Villa al Atlético Madrid, y la cesión de una de las joyas de la cantera, Gerard Deulofeu, al Everton, el Barcelona se fue quedando sin Plan B. Es decir que si Messi no está en uno de sus mejores días, Martino debe recurrir a extremos, y a Cesc como “falso nueve” cuando en realidad se trata de un organizador que llegó al club más como sucesor de Xavi que como delantero.

Lo de Cesc Fábregas es mucho más aquello que lo convirtió en el líder del Arsenal de Arsene Wenger que lo actual de “falso nueve”.

El problema defensivo se suscita, entonces, a partir de este inconveniente ofensivo. Porque el Barcelona suele pararse muy adelante en el campo, en la medida de que los rivales renuncian a disputarle el balón y eso hace que el retroceso, las pocas veces que lo pierde, termine cediéndole las espaldas a los delanteros rivales en el contragolpe.

Así fue que el Atlético Madrid le convirtió en tres toques en el Vicente Calderón, y que Víctor Valdés se convirtió en la gran figura ante el Málaga y en la revancha en el Camp Nou ante los de Madrid, que casi se quedan con una Supercopa que el Barcelona ganó de manera muy angustiosa.

Por estas horas, Martino insiste en que no necesita ningún fichaje, pero desde el club, la máxima dirigencia dice lo contrario por lo bajo, y no se cansa de repetir que si bien no hay urgencias, seguirá hurgando en el mercado en busca de un Henrik Larsson o de un Maxi López de turno. Un nueve que permita pensar en un Plan B para esos días en los que el genio no encienda la lámpara.

Mientras tanto, Martino tiene mucho trabajo por delante para mejorar y pulir este Barcelona que ya se le conoce, y estudia, tanto.


jueves, 29 de agosto de 2013

Una Supercopa todavía en pretemporada (Jornada)



Primer título para el Barcelona del “Tata” Gerardo Martino: la Supercopa de España, aunque de la manera más impensada, porque pocos imaginaban un 0-0 en el Camp Nou ante un muy duro Atlético de Madrid, firme atrás y recio, que no perdonó a ninguno de los volantes y delanteros locales y hasta tuvo muy buenas oportunidades de contragolpe como para ganarlo.

Seguramente tras este partido, la dirigencia del Barcelona tratará de convencer a Martino de la necesidad de contratar un delantero de área antes de que se acabe el próximo lunes el mercado de pases de verano europeo (se habla de Fernando Torres, Fernando Llorente y hasta el paraguayo Oscar Cardozo) porque si hay una falencia en el siempre vistoso juego azulgrana, sigue siendo la de no marcar muchas veces en el resultado la enorme diferencia que suele haber sobre el rival en los campos de juego.

Jornada viene acentuando este problema desde que Lionel Messi recayó de su lesión muscular, porque como suele ocurrir, el genio con su magia había logrado disimular buena parte de la dificultad, pero ante su ausencia, vuelve a manifestarse, como ocurrió en Málaga, en el Vicente Calderón en el partido de ida de la Supercopa, y anoche aún con el regreso del crack argentino y por primera vez, haciendo dupla atacante con el esperado brasileño Neymar.

Este Barcelona, que comenzó deslumbrando ante el Levante en aquel 7-0 del inicio de la Liga, ya no se le parece tanto, y si su andar no es inseguro, sí es errático, porque tiene que hacer demasiado esfuerzo para definir en el área rival, a falta de un centrodelantero clásico (y al menos nosotros creemos que Cesc, tan destacado por la prensa local, es más volante que “falso nueve”), y porque al volcarse tanto al ataque, se desprotege atrás y es presa de contragolpes complicados al punto de que pudo empatarle el Málaga y pudo ganarle anoche el Atlético, de no ser por el magnífico trabajo del arquero Víctor Valdés.

El Barcelona jugó con su clásico esquema 4-3-3, pero al no estar recuperado físicamente, Messi desapareció por muchos minutos, y hasta falló un penal sobre el final (dio en el travesaño) mientras que por las puntas, Alexis y Neymar se empeñaron en hacer casi siempre una de más, hasta llegar a irritar a los aficionados al Camp Nou, esta vez más turistas y poco habitués al estadio que los hinchas y socios de siempre (no estaba incluído el abono en este partido).

El planteo de Diego Simeone para el Atlético terminó siendo bueno, aunque no lo parecía de entrada. Un equipo parado muy atrás, muy sólido, y dejando libres las puntas para la recepción de los extremos, y en cambio, cerrado en el medio, obligando al Barcelona, una vez más, a un partido casi de hándbol, con la pelota circulando de un lado al otro del área rival, pero sin claridad para el remate final.

En este sentido, el árbitro Fernández Borbalán pareció demasiado contemplativo con los visitantes que pegaron demasiado y de manera recurrente, pese a lo cual, al terminar el primer tiempo, el Barça tenía dos amonestados y el Atlético, sólo uno (Juanfran).

Ya en el segundo tiempo, aunque lo había insinuado en el final del primero, el Atlético se fue acercando a Valdés en algunos contragolpes, siempre manejados por el gran asistente turco Arda Turán, insólitamente reemplazado por Adrián, pero el arquero del Barcelona tuvo una magnífica noche y con sus atajadas no permitió el triunfo de los madrileños.

En síntesis, la sensación es que con la llegada tardía de Martino como director técnico y la poca exigencia futbolera de sus rivales asiáticos en el verano, el Barcelona, conceptualmente, no terminó su pretemporada, aunque haya ganado, incluso, su primer título del nuevo ciclo.

Y debe tratar de corregir pronto algunas falencias que ya parecen crónicas, porque ahora sí que llega lo más intenso, y con poco margen de error.

Martino ganó el duelo de entrenadores argentinos, si hay que basarse en el resultado. Desde el planteo, la cuestión terminó mucho más equilibrada de lo que parecía.

 


lunes, 26 de agosto de 2013

El Barça, el liderazgo y el dilema del “falso 9” (Jornada)



Muchos podrán decir que oficialmente, en la temporada que acaba de iniciarse, el Barcelona obtuvo los seis puntos de la Liga, con ocho goles a favor y ninguno en contra, y que lleva ventaja para el miércoles en la revancha ante el Atlético Madrid, como local, por la Supercopa de España tras empatar 1-1 en la capital la pasada semana.

Pero esos son números fríos, que apenas si pueden ser útiles para aquellos que miden todo por los resultados, o que opinan con el diario del lunes ya publicado.

Si tratamos de profundizar en el juego del Barcelona, y más allá de las muy positivas críticas que con justicia fue recibiendo su entrenador argentino Gerardo Martino por su humildad, sencillez y sentido común (excepto aquello de que el fichaje del inglés Gareth Bale, por el Real Madrid es “casi una falta de respeto al mundo en general” cuando su club también lo hace), si en algo tiene razón el rosarino es que por más insistencia que haya sobre cambios tácticos respecto de la temporada pasada, por el momento, no se ven demasiados y es lógico que esto ocurra.

Creemos, aunque no sea formalmente así, que en verdad, debido a la pretemporada sin exigencias futbolísticas del equipo, el último partido real de preparación para un año muy exigente, fue en la primera fecha de la Liga ante un Levante que con escasísimo presupuesto y pánico por las diferencias, no pudo resistir una goleada que no fue mayor porque los azulgranas lo dejaron ahí.

Pero la verdadera temporada comenzó el pasado miércoles en el Vicente Calderón ante el Atlético Madrid de Diego Simeone (1-1) y siguió anoche en La Rosaleda ante el Málaga (0-1). En los dos partidos, el primero con Lionel Messi en la cancha, aunque lesionado en el primer tiempo, y el segundo sin el supercrack, se repitieron las circunstancias: dominio abrumados de balón del Barcelona (especialmente ante los andaluces) pero con situaciones de gol parecidas en cantidad.

Es que el Barcelona, todavía con un Martino que lleva apenas un mes como director técnico, arrastra problemas crónicos que deberá resolver si no quiere seguir padeciendo lo de los últimos años en cuanto a su juego: debe lograr sacar en el marcador la enorme distancia que establece en el campo a partir de su juego.-

Y aquí entramos en el dilema del “falso nueve”. Hay una creencia en el Barcelona de que es mejor no dar referencias al rival en el área, y que sean varios los que puedan llegar con pelota dominada a posición de gol.

En teoría, esta idea parece cerrar, pero si examinamos los goles de toda la temporada, en los últimos tiempos, la diferencia entre los que marca Messi y el resto, es tremenda, y esto es porque el resto no tiene una gran capacidad de gol.

En aquella mítica “Máquina” de River Plate de los años cuarenta, también Adolfo Pedernera venía desde atrás con pelota dominada, pero hacían muchos goles Angel Labruna y José Manuel Moreno, por dar dos ejemplos.

En el Barcelona, especialmente cuando no está Messi (como anoche, o como en un partido complicado y de mucha marca en el Calderón), los partidos suelen parecerse a los de hándbol, es decir, se bordea el área rival, pero se llega a rematar poco y vuelta a empezar la jugada, porque no hay quién defina.

Con Messi se puede jugar con “falso nueve” porque un genio puede hacer lo que quiera. El tema es cuando el genio no está. Y aún con buenos resultados, el Barcelona deberá cambiar si no quiere seguir ganando ligas pero quedándose tantas veces en la puerta de las competencias internacionales.

Hay tiempo, hay jugadores (aunque sin Messi, no hay nueves, salvo en la cantera), y hay entrenador. Falta ponerlo en marcha.


domingo, 25 de agosto de 2013

¿Qué le pasa a Messi? (Yahoo)



Recién ahora, en el Barcelona se animan a hablar más en serio sobre si Lionel Messi puede tener alguna lesión recurrente y sobre la necesidad de que, contrariamente a lo ocurrido en las últimas temporadas, deje de lado su idea de jugar todos los minutos de todos los partidos, para aceptar formar parte de las rotaciones como el resto de sus compañeros y de esta forma, poder tener el descanso suficiente para un futbolista de su jerarquía.

En verdad, Xavi Hernández, otro de los grandes cracks del Barcelona, expresó algo referente también a Messi en la misma semana que se fue: aunque luego intentó matizarlo, reconoció que durante la pasada temporada, el equipo estuvo algo desconcentrado y a su aire a partir de la enfermedad de su entrenador, Tito Vilanova, y que por ejemplo la menor presión en el ataque tuvo que ver con su ausencia y que no fue lo mismo con su segundo, Jordi Roura.

Desde el final del ciclo de Josep Guardiola, cuando la relación con Messi ya no era lo que había sido al comienzo (aunque se disimuló hasta el último día), Messi se acostumbró, en base a sus increíbles logros y a su maravilloso juego, a determinar gran parte de las decisiones del equipo que estaban relacionadas con él mismo.

Desde ya que resultó muy difícil contrariar a la gran estrella mundial y cuatro veces consecutiva Balón de Oro que no sólo lo deja claro como número uno del mundo sino entre los grandes de la historia siendo aún muy joven (26 años), pero esto se fue transformando en una situación complicada y que, según parece a través de distintas opiniones de médicos especializados, tuvo que ver con la dificultosa recuperación física definitiva desde abril pasado, cuando tuvo que esforzarse ante el PSG para poder clasificar al Barcelona a la semifinal de la Champions League in  extremis, y ya no poder hacer nada ante el poderoso Bayern Munich en la ida, para ni siquiera poder estar en una casi irremontable vuelta.

Messi tampoco pudo completar los dos partidos oficiales de la selección argentina por la clasificación al Mundial, algo que quedó disimulado por los buenos resultados y la posición privilegiada de los albicelestes para llegar a Brasil 2014 en el grupo sudamericano, y ya en el amistoso de este mes ante Italia en Roma, directamente saludó al Papa Francisco en El Vaticano y raro en él, ni siquiera se quedó con el equipo aunque no jugara, y en cambio regresó a Barcelona y sí tuvo un muy buen partido debut liguero ante el Levante en el Camp Nou.

Sin embargo, algo raro sucedía en este partido cuando el nuevo entrenador del Barcelona, Gerardo “Tata” Martino, decidió reemplazarlo en el segundo tiempo sin que haya habido quejas del supercrack. Una novedad de mucha trascendencia, que fue explicada en conferencia de prensa como que ya había sido conversada con el jugador y que éste “es lo suficientemente inteligente para comprender que saliendo un poco en algunos partidos, puede ayudar a las rotaciones, aunque no voy a estar reemplazándolo en cinco partidos consecutivos tampoco”, ante la pregunta de quien esto escribe.

Hasta allí, todo parecía demasiado lógico. Más aún, Messi no se había sentido del todo bien ante el Levante por el intenso calor, y reemplazarlo parecía lo más razonable teniendo en cuenta que apenas días después en Madrid, esperaba el Atlético con el exigente compromiso del partido de ida de la Supercopa de España, pero una vez que el Barcelona saltó al campo para el partido en el estadio Vicente Calderón, quedó claro que el astro argentino seguía con problemas físicos y aunque se trató de un partido de otras características tácticas, terminó el primer tiempo tan ausente como aquel día de semifinales de Champions en Munich ante el Bayern.

Messi estuvo tocándose el músculo de la pierna izquierda, tras una falta del uruguayo Diego Godín, y en el entretiempo, Martino lo reemplazó por Cesc Fábregas y el partido cambió, pero quedó instalada una vez más la duda sobre el real estado físico del crack. ¿Qué es lo que le pasa? ¿Puede hablarse de alerta roja tanto en el Barcelona como en la selección argentina en un año mundialista? ¿Tiene alguna relación que desde abril, un jugador como Messi, acostumbrado a no querer salir nunca del campo, apenas haya terminado dos partidos de veintisiete?

El propio entrenador de la selección argentina, Alejandro Sabella, estuvo en la semana en el entrenamiento del Barcelona dialogando con su colega Martino y con Javier Mascherano acerca del tema y terminó convocándolo para el partido que en setiembre debe jugar el equipo albiceleste en Paraguay por la clasificación mundialista. ¿Jugará?

Muchos atribuyen sus reiteradas molestias a no haber descansado lo suficiente, especialmente en unas vacaciones que parecieron muy intensas, con demasiados partidos a beneficio, y viajes larguísimos por todo el planeta, pero ¿cuánto hay de cierto?

No hay una respuesta clara y acaso eso sea lo que dispara más inquietudes y preguntas. Pero es claro que las próximas semanas serán claves para que sepamos si estamos en presencia de un alerta roja o si se trató de meras coincidencias, y algunos golpes sin importancia.


viernes, 23 de agosto de 2013

Lo que dejó el Aleti-Barça (Jornada)


Desde Madrid


El empate 1-1 del miércoles a la noche en el Vicente Calderón, sin dudas deja mejor parado al Barcelona que al Atlético Madrid para la revancha de la semana próxima en el Camp Nou y las probablidades de que los catalanes se queden con la Supercopa de España, son grandes, pero esto no quita que en el primer compromiso serio de la temporada, los dirigidos por Gerardo Martino no lo pasaran demasiado bien y estuvieran bastante perdidos en el primer tiempo.

Muchos comienzan a decir que el tema de este Barcelona va más allá del entrenador de turno y que no fue casualidad que Josep Guardiola haya optado por marcharse a mediados de 2012. Creyó que ya mucho más no podía hacer y que era tiempo de descansar para buscar nuevos horizontes por lo irrepetible de un equipo que ha estado demasiado cerca de la perfección y que, hasta en el caso de volver a hacerlo, habría significado para él apenas un empate con ciclos anteriores.

Es cierto que este Barça cuenta con un genio disminuido físicamente, porque Lionel Messi lleva ya más de veinte partidos sin poderlos terminar bien, con problemas musculares recurrentes (todo un tema si lo proyectamos al Mundial dentro de diez meses en Brasil), con su gran capitán, Carles Puyol, jugando también muy poco y a punto de que el club fichara a otro marcador central, que finalmente Martino desechó para confiar en su recuperación pero el límite está marcado para diciembre, cuando se reabra el libro de pases, y con Xavi Hernández algo más lento, y con Cesc Fábregas mordiéndole los talones de la titularidad.

 

Así es que como pocas veces en el último tiempo, el Barcelona de la noche, casi madrugada del miércoles al jueves (por esta locura de que ahora los partidos comienzan a las 23 por la dictadura de la UEFA y la TV, que cuando hay competencia continental hay que dejar espacio para estas transmisiones) se debatió entre la que fue en la temporada pasada (en el primer tiempo), y la que pretende Martino (la del segundo).

No creemos que sea azaroso que Diego Simeone, el también argentino entrenador del Atlético, se haya enojado con “Jornada” cuando en la conferencia de prensa posterior, este periodista le trasladó lo manifestado minutos atrás por Martino acerca de que físicamente “hay que tener en cuenta quién terminó mejor” para evaluar quién prevaleció, al ser consultado si el Barcelona había sido superado por su contrincante.

Es que fueron dos tiempos distintos. Uno para cada uno, pero el primero, para el Atlético, apenas si fue aprovechado por David Villa en una jugada muy bien orquestada a tres toques, pero en apenas una de las dos llegadas en cuarenta y cinco minutos.

Es cierto que el Barça jugó de espaldas al arco, tocando de manera displicente y con Messi ausente, muy bien controlado por la marca de los locales, pero éstos no llegaron tampoco con peligro y apenas si neutralizaron al rival. Puede sonar bien, pero eso es apenas solidez, nada de juego atildado o dominio con peligro para el rival.

Martino volvió a dar señales de que si Messi tiene que salir, saldrá. Pasó el domingo contra Levante y pasó tres días después, obligado por la lesión muscular. La entrada de Neymar y de Cesc dieron aire a un equipo que no presionó tanto adelante pero que sí merodeó el área del Atlético, obligó a su arquero belga Courtois, y empató con justicia.

Como bien dijo Martino luego, todavía queda mucho trabajo y apenas si introdujo algunos movimientos, pero está lejos aún de implementar ideas que signifiquen mucho más que meros detalles.

 

El Barcelona que pretende, aún está en camino, mientras que Simeone sí parece estar en la cima de sus deseos. Una diferencia mucho mayor que la de un partido que terminó empatado y que parece dejar más contento al que menos debería estarlo.

“la eliminatoria está abierta”, dijo Simeone, y es cierto. Pero para sacar un buen resultado del Camp Nou habrá que jugar, o habrá que sacar demasiado partido de algún contragolpe aislado. Es lo que sucede con los que apuestan al error en vez de jugar.

 

 


miércoles, 21 de agosto de 2013

Atlético-Barcelona, o Simeone-Martino (Jornada)



Para el fútbol del mundo, especialmente para los aficionados españoles, hoy se juega el primer partido fuerte de la temporada, nada menos que el partido de ida de la Supercopa de España, el campeón de la Liga (Barcelona) contra el campeón de la Copa del Rey (Atlético Madrid), pero para los argentinos, tiene un condimento especial, porque los dos entrenadores que se medirán son Gerardo Martino y Diego Simeone.

¿Acaso los dos sucesores, algún día, de Alejandro Sabella en la selección nacional? Esto aún es prematuro saberlo, pero vístala trayectoria de ambos como entrenadores, es claro que marchan hacia un destino más fuerte en un futuro próximo y los dos, dirigiendo equipos fuertes, marcando un camino.

Martino acaba de incorporarse al fútbol grande de Europa, casi un sueño, dirigiendo al mejor equipo del mundo de los últimos años, algo en baja por la recaída de su anterior entrenador, Tito Vilanova, lo que en estas horas es motivo de debate en los medios porque el veterano Xavi Hernández acaba de confesar que estaban un poco relajados la pasada temporada por esta situación y que no hacían la presión habitual desde los atacantes pero que ahora esto parece recuperarse.

El notable 7-0 ante Levante, si bien la diferencia de planteles y de economía es tan grande como el resultado del domingo en el Camp Nou, ya precipitó a muchos a hablar de un “estilo Tata” de juego, cuando precisamente si algo caracteriza al rosarino es la ductilidad para adaptarse a planteles disímiles y la prueba es lo que sucedió en la selección paraguaya.

Eso no significa que Martino no prefiera un estilo de posesión y control de balón, de presión en toda la cancha, de pelota jugada por abajo y con extremos y la prueba más cabal es el Newell’s campeón reciente. Pero no hay que exagerar tan pronto.

Bien dijo Carles Rexach, ídolo del Barcelona y columnista (su sección lleva el ocurrente nombre “Correr es de cobardes”) que a Martino esta noche le espera un partido demasiado duro en el Vicente Calderón y que para analizar un sistema se necesitan varios meses, más allá de la excelente impresión dejada por el “Tata” desde su llegada: humilde, sencillo, sin excusas y aceptando que cuenta con un gran plantel, pero también prefirió esperar la recuperación de su capitán Carles Puyol antes que hacerle gastar al Barcelona en un marcador central. Eso cayó muy bien en el vestuario, que se ganó muy rápido.

Por el lado de Simeone, conoce ya mucho más lo que es el fútbol europeo y más aún a su Atlético, un equipo que hasta su llegada vivía un letargo y que con su fuerza, optimismo y mucha psicología, logró colocar como tercero, detrás de los dos monstruos y hasta ganar en el Santiago Bernabeu a su tradicional rival la final de la Copa del Rey, lo que le permite jugar esta Supercopa y también la Champions League.

Martino no se escondió, tal su costumbre, y dijo en la previa que el Barcelona “siempre debe asumirse como favorito” y que le hubiese gustado dirigir a David Villa, que acaba de cambiarse del Barça al Atlético y que de marcar goles, los va a gritar “aunque con respeto”, algo que termina con la hipocresía de las manos pidiendo perdón, como si un gol fuese una traición.

De este Barcelona concentrado, con un excelente estado físico, y con el equipo motivado, todo es esperable, pero también del Atlético, que comenzó la Liga ganando en Sevilla 1-3 y que todo indica, pretende continuar con la regularidad de Simeone.

Lindo partido el que veremos mañana en el Calderón, con todos los aditamentos y por si fuera poco, con la presencia de Alejandro Sabella, entrenador de la selección argentina, con quien estuvimos dialogando extensamente y a solas en Barcelona el pasado lunes.

Sabella estuvo en la Ciudad Deportiva visitando a Leo Messi y Javier Mascherano, aunque quedó más que impresionado con Martino, a quien admiraba ya como jugador.

Es muy bueno que exista una relación así entre Sabella y Martino, de admiración y afecto recíproco. Son entrenadores respetuosos, trabajadores, honestos y de mucho conocimiento. Puede ser muy fructífero para los próximos años en la selección argentina. No es poco.

 


domingo, 18 de agosto de 2013

Barcelona, Real Madrid y el resto (Yahoo)




Con el dato de que el Barcelona lleva gastados 57 millones de euros en fichajes, y el Real Madrid, 81,4 millones (sin contar con la chance de otros cien en el inglés Gareth Bale, a punto de llegar), y entre los otros dieciocho, apenas 67,1 millones, ya se puede tener una idea de lo que puede ocurrir, una vez más como en los últimos años, en la Liga Española de la temporada 2013/14 que se estrena este fin de semana.

Se trata de una Liga muy extraña, que aumenta todavía más la distancia entre los dos clubes más grandes y todo el resto, que prácticamente apuesta a puestos de Champions League, o Europa League, o simplemente evitar el descenso a Segunda División.

Esto, a su vez, genera que el Barcelona y el Real Madrid puedan disputar la Champions League sin despeinarse en la Liga, que ha perdido fuerza de competencia por la enorme distancia económica, sumado a que la crisis que atraviesa España y en particular los muy endeudados clubes (deben entre todos cerca de mil millones de euros), generó que muchas estrellas emigraran a Inglaterra (34 jugadores, nada menos) o a otros torneos, o hasta al Real Madrid o al Barcelona, que se han fortalecido mientras los otros, que ya eran más pobres, se han debilitado aún más.

Es tanta la diferencia entre los clubes que participan en la Liga, que el Real Madrid y el Barcelona sobran de derechos de TV el doble que los clubes ingleses que más reciben, pero el Atlético Madrid o el Valencia, en la segunda línea de calidad en España cobran por estos derechos menos que el último de la Premier League.

Un dato significativo de esta nueva Liga es que mientras el brasileño Neymar, consagrado recientemente en la Copa de las Confederaciones, llegó al Barcelona para sumarse a Lionel Messi y compañía, o Isco, Illarramendi o Carvajal llegaron al Real Madrid, los otros dieciocho equipos vendieron a su mejor jugador, y aunque buscaron reemplazarlo, se debilitaron con claridad.

Por ejemplo, Sevilla se desprendió de su goleador Negredo y de su extremo Navas (ambos al Manchester City), el Valencia hizo lo propio con Soldado (Tottenham), el Atlético Madrid, con Radamel Falcao (Mónaco) y hasta podría desprenderse de Arda Turán, Adrián y el recién llegado Demichelis, el Athletic vendió a la Juventus a Fernando Llorente, la Real Sociedad hizo lo propio con Illarramendi al Real Madrid, y el Betis con Beñat.

Esta fórmula de sólo dos equipos claramente definidos para pelear el título de Liga, trae además el problema de que puede ocurrir lo de la temporada pasada: que un mal inicio de uno de los dos determine casi la definición del torneo a más de una rueda del final, lo que la torna muy aburrida, casi sin sentido.

Por esta razón es que desde hace tiempo ya que el presidente de la Real Federación Española (RFEF), Angel María Villar, está buscando un sistema más competitivo, aunque no parece que pueda encontrarle la vuelta hasta 2016, cuando termine el contrato por separado de los clubes con Mediapro y Sogecable, para que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) unifique la venta de derechos y establezca un nuevo sistema de reparto, más parecido al de la Premier League, que de todos modos recibe 2100 millones de euros anuales por los derechos contra 800 de la Liga.

En lo futbolístico, la gran expectativa está dada por una temporada en la que se hable más de fútbol y menos de quejas, reclamos, o mensajes al rival. La salida de José Mourinho al Chelsea, reemplazado por el italiano Carlo Ancelotti como entrenador del Real Madrid, dará un perfil más tranquilo y a su vez, un cambio de estilo de juego tal vez algo menos vertical pero algo más vistoso a los blancos, aunque su esquema definitivo dependerá de la llegada o no de Bale.

Si éste juega entre los titulares, seguramente saldrán o Modric, en el rombo del medio, o Benzema, pero todo indica que Ancelotti se decantará por una defensa de cuatro (con el ingreso de Carvajal por Arbeloa), u volante defensivo y uno ofensivo, y dos puntas, en el que tendrá lugar Isco, un valor joven de mucho futuro, llegado del Málaga.

El Barcelona ha tenido un verano complicado, debido a que cuando todo parecía en su lugar con la llegada de Neymar, una recaída en la salud del entrenador Tito Vilanova determinó que tuviera que dejar su puesto y fue reemplazado por el argentino Gerardo “Tata” Martino.

Martino, de muy buena relación con Lionel Messi (ambos están identificados en la Argentina con Newell’s Old Boys), llega con muchos títulos pero todos en el continente sudamericano, lo que lo transforma en una incógnita para la afición y la prensa catalanas.

De momento, parece haberse ganado el vestuario, prefirió no acelerar la búsqueda de un defensa central que desde hace tiempo es prioridad del Barcelona, y en cambio apostar a lo que hay, al menos hasta diciembre.

Martino prefiere esperar la recuperación de Carles Puyol, y probar al joven Bagnack, de buena pretemporada, que junto a Marc Bartra se suman a los ya consolidados Gerard Piqué y Javier Mascherano, y tirar hasta diciembre, cuando se reabra el mercado de pases.

Más allá de esta circunstancia, en el Barcelona hay dudas con la solidez de este plantel que sufrió bajas de jugadores como Thiago (Bayern), Deulofeu (Everton), o Villa (Atlético), sumado a las lesiones, a un Dani Alves en baja y con Víctor Valdés, el arquero titular, en su último año en el club.

Al mismo tiempo, Messi entra en la temporada que finalizará con el Mundial de Brasil, y no hace falta señalar el grado de motivación que puede llegar a tener, por lo que tratándose del genio argentino, todo es posible.

Y jugadores como Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta, Xavi, Isco, son los que terminan generando la ilusión de seguir viendo grandes pasajes de fútbol, aún con la diferencia de poderes y de clubes más debilitados.

La Liga sigue teniendo tirón, pese a todo.

 


Una prueba de carácter para la selección (Jornada)



Desde Roma,


Sin su principal figura, Lionel Messi, ni uno de sus importantes acompañantes en el ataque, Sergio Agüero, ni Fernando Gago en el medio, ni los dos laterales, reemplazados por dos centrales como Hugo Campagnaro y José Basanta, la selección argentina dio anoche, en el estadio Olímpico de tristes recuerdos como la final del Mundial 1990, una prueba de carácter ante la italiana, a la que venció 1-2 sin atenuantes.

Cuando los dos equipos estuvieron en el campo de juego con lo mejor que disponían (cierto que a los locales les faltaron Andrea Pirlo o Mario Balotelli), el equipo argentino demostró mucha mayor solidez, con una tendencia cada vez mayor a usufructuar cada contragolpe de manera vertical y a gran velocidad, especialmente por el lado de su mejor jugador, Gonzalo Higuaín, no sólo autor del primer gol de gran factura, sino como asistente del otro, convertido por Ever Banega en el segundo tiempo.

El propio director técnico argentino, Alejandro Sabella, manifestó que se trató “de una prueba de carácter” y elogió mucho a Higuaín y a su acompañante, Rodrigo Palacio, que hizo un inteligente partido, moviéndose para dejar claros y siempre estuvo cerca de concretar, sumado a que una vez más, respondieron con acierto los dos centrales, Federico Fernández y Ezequiel Garay, ya como dupla consolidada.

Si el equipo argentino sufrió en alguna oportunidad, ante una Italia que hace tres años que con Césare Prandelli optó por tratar mejor la pelota y apostar por un fútbol de calidad, fue porque al utilizar Sabella a cuatro centrales para la última línea, nadie bloqueaba hacia afuera y más de una vez, la punta derecha del ataque local parecía tener las puertas abiertas hasta el corazón del área argentino.

Pero siempre el equipo argentino fue el que llevó las riendas del partido y el que dispuso de muchas más claras ocasiones, con un correcto partido de Lucas Biglia y de Javier Mascherano en el medio, y algo más irregular Erik Lamela. En cambio, Angel Di María se vio liberado y llegó al área rival con mucho peligro.

Italia, en cambio, sólo pudo llegar mediante centros o remates desde afuera, porque sus atacantes fueron bien contenidos por la última línea.

En el segundo tiempo, los múltiples cambios en los dos equipos desmejoraron algo el buen espectáculo inicial, y el equipo argentino se retrajo ante el 0-2 a favor y el mucho mejor juego de los ingresantes azzurros como Lorenzo Insigne (autor del gol local), Alessandro Diamanti y especialmente el arquero Federico Marchetti, quien ingresó por Gianluigi Buffon y sorprendió a todos con dos atajadas memorables y una gran tapada a Di María luego de un slalom de gambetas.

Sin embargo, la selección argentina nunca dejó de llevar peligro en los contragolpes, manejados ahora por Banega, y con Lavezzi y Palacio más cerca de Marchetti.

La selección argentina se va de Italia y de este partido en homenaje al Papa con más certezas que dudas. Una lista mundialista con cada vez menos interrogantes, un ataque fuertísimo y con recambio, un mediocampo con buen pie y varios intérpretes a la altura, la consolidación de la dupla central de la defensa y acaso, la deuda de apostar más por laterales puros y observar más a los arqueros (esto, en lo general, no porque la noche de Mariano Andújar haya sido mala).

En el plantel argentino hay conciencia de que antes de la cita mundialista habrá pocos rivales de este fuste en amistosos, y aunque éste se jugó en una fecha inconveniente, y con varios jugadores de regreso de la pretemporada y otros que no están perfectos en lo físico, la experiencia terminó sirviendo, entregando buenos elementos a tener en cuenta para el futuro próximo.

Sin Messi, parece que hay Plan B.


Intimidades de un Papa futbolero e indisciplinado (Jornada)




“¿Pero ése no es el Papa?”, “No, no puede ser. Debe ser algún obispo, pero el Papa, no…”. “¡Sí, es él, qué locura! ¿Nadie le dice nada? Increíble”. Algunos miembros de la delegación nacional abordaban un coche a la salida de la recepción que el Papa hizo a los planteles italiano y argentino un rato antes en El Vaticano, cuando vieron salir al Papa Jorge Bergoglio desde la propia sede dirigiéndose hacia la ciudad, sin ningún acompañante ni custodia.

En verdad, esos miembros de la delegación pudieron recoger en la sede vaticana que este Papa es “incontrolable” y que gusta de andar solo, salir a caminar, charlar con la gente. En pocas palabras, enterarse de lo que ocurre sin intermediarios, y aún así, tiene tiempo para el fútbol, una de sus grandes pasiones.

No es que conocía a algunos jugadores, sino que ha preguntado detalles que han llegado a sorprender. Luego de su mensaje a los planteles, el controvertido delantero del Milan, Mario Balotelli, salteó la guardia suiza y algunos obstáculos para llegar hasta el Papa, quien pudo preguntarle por el equipo, y el panorama para la próxima temporada.

Fue cuando cada uno de los miembros de ambas delegaciones quisieron saludarlo en forma personal. Los italianos, uno a uno, enfilaron con un cierto orden, algo que no ocurrió con los jugadores argentinos, amontonados y deseosos de saludar al Santo Padre. En ese momento, Francisco guiñó un ojo para el lado de los azzurros y dijo casi como broma “ahora se dan cuenta por qué dicen que soy indisciplinado. Porque vengo del mismo lugar que ellos”, desatando una carcajada general.

El Papa no sólo se dio el gran gusto de referirse a su ídolo de la infancia, el crack de San Lorenzo René Pontoni (integrante del Terceto del título de 1946 junto a Farro y a Martino), sino que recibió un cuadro del ex delantero que le preparó especialmente la AFA, además de una camiseta firmada por todos.

Francisco aprovechó, al aparecer el tema de San Lorenzo, para preguntar por la fecha de su participación en la Copa Sudamericana y se refirió al reciente partido por la Copa Argentina.

Muchos jugadores argentinos quedaron impactados por la simpleza del pontífice que les habló de la “responsabilidad social” que tienen por ser punto de referencia para miles de personas en todo el planeta y que lo que ellos hacen es imitado sea para bien como para mal.

“Antes de ser campeones, sean hombres, personas humanas, con sus virtudes y defectos, con su corazón y sus ideas, con sus aspiraciones y sus problemas. Y entonces, aunque sean también personajes, traten de mantener siempre la humanidad, en el deporte y en la vida. Hombres, portadores de humanidad”, les dijo el Papa.

Francisco también les propuso que piensen la posibilidad de que cada uno apadrine niños con problemas en todo el mundo. Más de uno, ya en el hotel Parco dei Principi deVilla Borghese, comenzaba a pensarlo la noche previa al partido del estadio Olímpico.


Una liga más tranquila en los banquillos (Yahoo)




A una semana del comienzo de otra Liga Española, todo indica que aunque deportivamente parece aumentar la ventaja del Real Madrid y el Barcelona sobre el resto de los equipos, por razones económicas del muy poco democrático manejo de los fondos de los derechos de televisión, al menos tendremos un torneo menos polémico detrás de la línea de cal porque los dos nuevos entrenadores de los dos equipos más fuertes, no tienen un carácter que pueda generar discordia, al menos desde la base.

El cambio más rotundo en este sentido proviene del Real Madrid, club que parece estar dispuesto a buscar un vestuario más familiar, más cercano y menos tenso como en los tiempos de su entrenador anterior, el portugués José Mourinho, cuando se llegó a la situación de que los capitanes del club blanco pidieron al presidente Florentino Pérez, en una reunión cerrada, que al final de la pasada temporada prescindiera de “Mou” o serían ellos quienes se irían.

Esta reunión, necesariamente desmentida por Pérez, aunque no por Mou, quedó aún más confirmada cuando días pasados el Real Madrid venció al Chelsea, que ahora dirige el portugués, en un amistoso en Nueva York en el que todo explotó de tal manera que no queda margen de duda.

Por un lado, sólo saludaron a Mourinho Xabi Alonso (que siempre se dijo que fue su lugarteniente cuando el portugués dirigía al Real Madrid) y Coentrao, a quien el entrenador quiere para esta etapa en el Chelsea. A ellos se sumó, por una cuestión de cortesía y tal vez de cierta simpatía, el nuevo entrenador del Real Madrid, el italiano Carlo Ancelotti.

Pero el resto de los jugadores no se acercó al entrenador, y no sólo eso, sino que Cristiano Ronaldo, quien ahora sí parece que firmará la pipa de la paz con el Real Madrid y sellará un contrato casi definitivo en su carrera en el alto rendimiento, llegó a decir que “no escupo la mano que me da trabajo”, alineándose claramente con el plantel y mostrando su distancia con su compatriota. Marcelo, lateral al que Mourinho denostó en el final del ciclo, gritó su gol con un claro desafío al banco rival.

Así las cosas, no se necesita nada más sobre lo que ocurrió en la última temporada, aunque todos los protagonistas lo atribuyeran a pequeños detalles o a haber comenzado mal la Liga y ya con imposibilidad de dar alcance al Barcelona.

Nada de esto ocurre ahora. Ancelotti ha llevado al Real Madrid su criterio de “familia” italiano, el hacer fuerte al vestuario, darle espacio a sus jugadores y mostrar que es un buen administrador de planteles pletóricos de estrellas, con lo cual es lo más parecido que se recuerde a Vicente Del Bosque, echado pese a ganar la Liga en 2003 en una medida que generó un silencioso arrepentimiento en la entidad, aunque ya era tarde.

Por el lado del Barcelona, la Copa Joan Gamper ante el Santos, la gira por Asia y la fugaz visita del nuevo entrenador, el argentino Gerardo Martino por Escandinavia, aunque el equipo seguía a las órdenes de Jordi Roura, dejaron en claro que las cosas cambiaron y que hay una especie de retorno del más puro guardiolismo al Barcelona.

Martino tiene su propio estilo pero como bien dice el director deportivo del club, Andoni Zubizarreta, en el Barcelona no necesitaron de muchos días para entender que el argentino tiene el ADN del club y que no hay nada que temer y no sólo eso: los jugadores lo alaban, convencidos de que el discurso llega hasta sus entrañas.

Con su simpleza, y con pocos aires de grandeza, más bien escuchando y diciendo lo justo que con propuestas grandilocuentes, Martino se fue descubriendo como entrenador serio y abierto, aunque muchos sostienen que no conoce del mundo del fútbol europeo, los torneos continentales y el ritmo de partidos. El tiempo dirá si es así, pero no se trata de un entrenador improvisado sino de alguien con tanta experiencia que en el pasado Mundial, con la selección de Paraguay, estuvo a punto de eliminar a la de España en los cuartos de final.

Martino sólo comenzó aceptando la llegada de un defensa central (el club osciló entre Thiago Silva, David Luiz y Daniel Agger, y hasta se movió cerca de Santiago Vergini, de Newell`s Old Boys de Rosario) pero en el final, el entrenador argentino llegó a sostener que podía apostar a esperar la recuperación física de Carles Puyol, algo que parece arriesgado por si esto no ocurriera.

De cualquier modo, Martino también lo dijo en su presentación en el Barcelona. Lo suyo es dirigir, mejorar el sistema del equipo, aportar lo suyo, pero jamás debatir con el entrenador rival, o con su máximo rival de la Liga, a través de los medios de comunicación.

Ancelotti tampoco tiene esos modos y más bien mantiene un perfil bajo en sus declaraciones.

¿Tendremos, por fin, una Liga tranquila, más allá de la necesidad mediática de poner todo en discusión y sospecha? Si es por los entrenadores, la Liga Española dio un paso adelante.


¿Qué haría el Barça con Cataluña independiente? (Oriente Mediterráneo)



Desde que tomó impulso la posibilidad de que Cataluña se independice de España, proceso profundizado desde que Artur Mas ganara las elecciones de presidente de la Generalitat en sincronía casi total como la llegada de Sandro Rosell como titular del Fútbol Club Barcelona, una de las preguntas que el fútbol no se anima demasiado a plantear en voz alta es qué podría suceder con este poderoso club y su relación con la Liga Española.

Es sabido que el Barcelona desde siempre acompañó, al menos simbólicamente, a la República y contra el franquismo y que a tono con la distancia política que fue estableciendo Cataluña con respecto a España en todos los órdenes, el club siempre se mostró cercano a cualquier decisión de autonomía, camino a la independencia.

Desde las nuevas normativas que van cerrando el círculo hacia los jugadores de cualquier disciplina en el club, para que se expresen en catalán, o los propios comunicados de la entidad en este idioma, hasta las expresiones en cada partido en el Camp Nou, como las manifestaciones de las gradas en cada tiempo cuando llega el minuto 17 con 14 segundos, simbolizando el año 1714, o haciendo sonar “Els Segadors” sólo cuando el Real Madrid viene de visita, o el ondear de banderas catalanas y carteles de “Catalunya is not Spain”, el alineamiento con los nuevos tiempos es más que evidente.

Tanto es así que la selección española nunca juega de local en un templo como el Camp Nou y en cambio éste es escenario de partidos de la selección regional (con lleno total) y el club suele publicitar y hasta ayudar o subsidiar hechos artísticos relacionados con la independencia catalana.

En este contexto, y ante la situación de grave crisis que vive España, con su clase política enteramente cuestionada, los casos de corrupción que involucran cada vez más al presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, y la pérdida de imagen de la Monarquía a partir de distintos hechos negativos que involucran al rey Juan Carlos I, a la princesa Cristina y a su esposo Iñaki Urdangarín, es interesante pensar en un escenario posible para una Liga Española de fútbol sin Cataluña.

Con la independencia de Cataluña consumada o a punto de consumarse, los caminos del Barcelona en fútbol parecen ser tres muy claros: 1) continuar en la Liga Española como club invitado (esto preservaría el interés comercial, a partir de la tradicional rivalidad con el Real Madrid y por la enorme cantidad de simpatizantes que tiene el club catalán en todo el territorio español, al ser un club nacional, ya sea por su rol en la dictadura franquista como, en estos años, por la exportación de su gran fútbol o hasta por un acérrimo anti madridismo), 2) participar en una Liga Catalana en la que sólo tendría como contrincante serio al Espanyol, pero debería confrontar con clubes como Lleida, Nastic o Europa, 3) ser invitado a jugar en la Liga Francesa.

Si bien las tres posibilidades son viables, la opción de la Liga Francesa aparece como la más lógica. Porque de esta forma, el Barcelona jugaría un rol muy parecido al del Mónaco, equipo que no se encuentra dentro del territorio galo, pero que participa como asociado, y que justamente en este momento genera problemas debido a que ante la falta de impuestos en el territorio, dio lugar a que un magnate ruso se haga cargo del club como sociedad anónima y fiche lo que otros no pueden por reglamento (como ha sucedido con Falcao, Moutinho, Toulalan o James Rodriguez, entre otras estrellas).

El Barcelona, en cambio, no tendría este problema de los impuestos, le agregaría jerarquía a un torneo que desde hace tiempo que necesita levantar su nivel con respecto a los de países vecinos, y pasaría a colocar a la Liga Francesa en el centro del mundo, si bien estaría el tema del idioma, la adaptación a otro tipo de público, aunque sumaría a los catalanes franceses entre sus seguidores. Lo ayudaría su situación geográfica, al estar casi pegado al territorio galo.

En cuanto a la Liga Española, uno de los grandes temas que debería solucionar el Barcelona, para irse, es el publicitario. La suma que recibe de un patrocinante como el BBVA o por la televisación de los partidos, a diferencia de la mayoría de las ligas europeas, no es equitativa con respecto al resto de los equipos, con excepción de su gran rival, el Real Madrid, lo que termina influyendo en el devenir de los últimos torneos.

Entre Mediapro, TV3 y Canal Plus, Real Madrid y Barcelona se llevan gran parte de la torta, algo que en Francia debería volver a discutir, sumado al rol que jugarían los medios franceses identificados con sus propios clubes, con medios influyentes como el propio Canal Plus, un diario deportivo como L’Equipe o una revista como France Football.

Tal vez el año de quiebre bien podría ser (aunque suena muy cercano) el 2015, cuando vencen los derechos de TV en la Liga Española, y está por salir una nueva normativa de la Liga de Fútbol profesional (FP) por la que, para ganar competitividad y seriedad ante el mundo, todos los clubes tienen que negociar juntos.

La versión más fuerte es que para ese momento, ni Canal Plus ni Mediapro continuarán, dando lugar al ingreso al mercado de Al Jazzeera TV, lo mismo que ocurriera en Francia, y que diera lugar al famoso escándalo de la posible compra de votos para otorgar a Qatar el Mundial 2022, cuando France Football denunció que Michel Platini cambió su voto a pedido del presidente saliente Nicolás Sarkozy, en una cena en la que también se habló de favorecer, a cambio, el ingreso del canal árabe a la Liga Francesa.

De cualquier modo, no parece fácil el camino a elegir por el Barcelona, y tal vez se trate de dejar fluir y que los hechos decanten solos.

Lo claro es que no parece que las cosas sigan como están, de aquí a poco tiempo más.


sábado, 17 de agosto de 2013

El Papa y una vuelta de tuerca al fútbol (Jornada)


Desde Roma,


Se dijo cerca de la delegación argentina que pocas veces hubo tantos dirigentes juntos para ser recibidos en una audiencia privada con la delegación oficial de la AFA y de la Federación Italiana nada menos que por el Papa Francisco en El Vaticano.

De un lado, los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes argentinos, y del otro, sentados y también trajeados, los italianos, rivales de la selección albiceleste en la noche romana en un interesante amistoso que no contará con dos estrellas muy importantes, Lionel Messi y Mario Balotelli, ambos lesionados.

El Papa Francisco, luego de escuchar con su mejor semblante la oratoria del presidente de la AFA, Julio Grondona, que hizo alusión a su fallecida esposa Nelly hace un año, demostró que sabe aprovechar bien cada momento y que se siente cómodo en el ambiente del fútbol, al punto que muchos siguen sin creer que no va a estar presente durante el partido en el Estadio Olímpico, el mismo que fue sede de aquella final del Mundial 1990 tristemente perdida ante los alemanes.

Muchos en El Vaticano aceptan que es un Papa especial y los jugadores italianos, luego, en una conferencia de prensa sin argentinos casi, pero con Jornada presente en el estadio, antes del entrenamiento, lo describieron como “simple, casi poniéndose a nuestro nivel, de una gran sensibilidad”, según palabras de Daniele De Rossi, el volante de la Roma.

Más allá de la “emoción” del lado de la delegación argentina, sumada al casi lagrimeo del manager Carlos Bilardo, quien conoce a Jorge Bergoglio desde sus tiempos de juventud en el barrio de Flores en Buenos Aires, los italianos se refirieron al intento del Papa por transferir a jugadores tan conocidos en el planeta aunque más no fuere una pizca de sensibilidad social.

El Papa hizo una petición para volver a una especie de sentimiento amateur por el fútbol. “Nos dijo que volviéramos a ser aficionados y pensemos en los miles que juegan al fútbol de manera anónima y los que van a los estadios. Es la primera vez que visito a un Papa y aunque no conocí a los otros éste me pareció muy simple y por lo tanto, más grande. Fue una gran emoción”, dijo De Rossi, quien concluyó con que Francisco “buscó quitar la idea de que sólo prevalecen las ideas profesionales”.

El Papa también tuvo tiempo de pedir por la vuelta del público a los estadios argentinos y aunque dijo que no va a decir quién quiere que gane esta noche, guiñó un ojo lleno de complicidad para uno de los costados.

A poco de finalizar la audiencia en El Vaticano, Lionel Messi regresó al hotel Parco dei Principi en Villa Borghese, recogió su valija y partió para Barcelona debido a que el cuerpo técnico prefirió preservarlo por su sobrecarga muscular.

Alejandro Sabella, el director técnico argentino, se encuentra ante serios problemas para el armado del equipo, al tener entre algodones a Sergio Romero, Pablo Zabaleta y Erik Lamela, sumados a que ni siquiera habían viajado Fernando Gago ni Sergio Agüero. El entrenador optaría entonces por un sistema 4-4-2 con Andujar; Campagnaro, Fernández, Garay y Basanta; Maxi Rodríguez, Mascherano, Biglia, Di María; Palacio e Higuaín.

Cuando se trata de un rival de los quilates de Italia, cabe preguntarse por qué Sabella no convocó a un jugador como Javier Pastore, capaz de generar juego que no tantos titulares pueden conseguir, lo mismo que la prueba de laterales puros. La sensación es que no quiere ya generar ilusiones en otros jugadores a poco del Mundial y que el plantel está casi cerrado.

Por el lado de los italianos, Antonio Candreva admitió que el entrenador Cesare Prandelli “nos pidió una gran prestación ante Argentina porque tomamos este amistoso como una continuación de partidos ante potencias mundiales desde la pasada Copa Confederaciones de Brasil”.

De Rossi calificó al equipo argentino como “compuesto de verdaderos campeones y uno de los máximos aspirantes a ganar el próximo Mundial” aunque lamentó “no enfrentarme a Messi, porque nunca lo había hecho y como jugador me fascina. Espero hacerlo en el futuro”.

En todo caso, se verá cuando la pelota comience a rodar sin Messi ni Balotelli, y se supone que sin el Papa. Por ahora, sólo se supone, tratándose de Francisco, y del fútbol.

 

 


jueves, 15 de agosto de 2013

Real Madrid modelo 2013: joven y familiar (Clasico, Dinamarca)



Cuando el domingo 18 de agosto de 2013 se haya producido el debut del Real Madrid en la nueva temporada, habrán pasado exactamente 78 jornadas desde la polémica salida de su anterior entrenador, el portugués José Mourinho. Sin embargo, la sensación que reina en el club blanco es que pasó medio siglo.

Hoy se respira otro aire, que podría decirse que es más puro. Su presidente, el poderoso empresario Florentino Pérez, puede viajar tranquilo al Paraguay a asistir a la asunción del primer mandatario Horacio Cartes, hombre ligado al fútbol como ex presidente del club Libertad de ese país, en la misma semana del inicio de la Liga porque no encuentra ninguna dificultad seria que resolver. Parece mentira.

Pérez también fue electo, aunque por segunda vez consecutiva (y tercera en los últimos tiempos –la anterior fue entre 2000 y 2003), sin siquiera elecciones porque nadie osó hacerle la mínima competencia, y atendiendo el pedido (¿o exigencia?) de los capitanes Iker Casillas y Sergio Ramos, en el final de la temporada pasada, prefirió cortar por lo sano, rescindir el contrato de Mourinho de común acuerdo y pasar a un nuevo proyecto: un Real Madrid renovado, joven, con el que se pueda trabajar en proyección por muchos años, pero, en lo posible, en paz. Sin tener que estar apagando incendios.

Para esto, Pérez entendió que la persona ideal no era otra que el italiano Carlo Ancelotti, que de alguna manera, por su manera de ser, de contemporizar, y de crear buen ambiente en los vestuarios (como en el Milan, Chelsea o PSG), era reconocer tácitamente su error que tan caro le costó en 2003, cuando echó al entonces entrenador Vicente del Bosque, aún cuando acababa de ganar la Liga, porque “no se ajustaba” a su proyecto marketinero.

Ancelotti se parece mucho a Del Bosque, pero en versión italiana. Tanto, que la palabra “familia” está presente de manera permanente, y no sólo se pronuncia, sino que en su cuerpo técnico hay dos padres con sus respectivos hijos a los que se pueden sumar como dupla el propio presidente y un ex crack como Zinedine Zidane, segundo ayudante de campo aunque con una misión clara y específica, otorgada por el entrenador.

La preparación física está a cargo de Giovanni Mauri, viejo colaborador de “Carletto” Ancelotti, y junto con él trabaja su hijo Francesco, y también fue fichado el propio hijo del entrenador, Davide Ancelotti, de 24 años, y experto en medición del desgaste energético de los jugadores durante los partidos. A todos ellos se les suma William Vecchi, entrenador de arqueros de 64 años, y que ya tuvo la oportunidad de trabajar con Gianluigi Buffon o Dida.

El principal ayudante de Ancelotti es Paul Clement, íntimo amigo del italiano con el que trabó amistad en el Chelsea. Paul es hijo de Dave Clement, histórico jugador del Queens Park Rangers y de la selección inglesa, y hermano de Neil, ídolo del West Bromwich Albion en la primera década de este siglo. Juntos, ganaron ya una Premier League, una Community Shield, una FA Cup y la Ligue 1 en Francia.

Giovanni Mauri sostiene que los puntos básicos de la filosofía de trabajo del cuerpo técnico de Ancelotti son “el grupo por encima de las individualidades, la sinceridad como hilo conductor, y la sensación de pertenencia al grupo. Tener una idea de familia”.

De hecho, y aunque fue tentado muchas veces por el Real Madrid desde que se retiró del fútbol y siguió viviendo en la ciudad (uno de sus hijos, Enzo, está a punto de llegar al plantel principal), Zidane recién ahora aceptó formar parte del cuerpo técnico y con una tarea asignada: la de dedicarse más a los jóvenes y en especial, un seguimiento a tres jugadores: su compatriota Karim Benzema, el alemán Mezut Özil y el canterano Jesé.

Puede decirse que si Gonzalo Higuaín emigró al Nápoli, es porque Zidane pesó mucho en la decisión del club de mantener a Benzema, quien es considerado de carácter ciclotímico y el informe psicológico que maneja el club es que se trata de un jugador que rinde más sin competencia por el puesto, al contrario de otros que se motivan si tienen un competidor.

Özil no lo pasó bien en el final del ciclo de Mourinho, quedó relegado y en la reciente pretemporada por Inglaterra, Francia, Suecia y Estados Unidos, se lo vio en un excelente nivel, haciendo tándem con una de las incorporaciones, Isco. Zidane trabajó mucho con él.

Más complicado es el caso de Jesé, un extremo de la cantera de 20 años, en el que el club confía mucho para un futuro próximo pero debe manejar la ansiedad, vino de una inesperada derrota de la selección española en los cuartos de final del Mundial Sub-20 de Turquía, y ve que aún hay muchos delanteros en el plantel y hasta podría llegar el inglés Gareth Bale sobre el final del mercado de pases, lo que le obstaculizaría jugar con continuidad.

La gran pretemporada, para muchos considerada como “la mejor de la historia” en cuanto a resultados (seis triunfos y un empate), rendimiento y clima, acentuó la idea del nuevo proyecto del club: si en el 2000 con la llegada de Pérez a la presidencia fueron “los Zidanes y Pavones”, luego “Los Galácticos” y luego, la clase media rápidamente adaptable (los Marcelo, Higuaín, Gago, Albiol), y en la anterior etapa de Mourinho, jugadores más sistémicos (Coentrao, Essien, Khedira, Özil), ahora le toca el turno a la apuesta muy joven, gente con “buen pie”, jugadores que traten bien el balón.

“Creo que es importante explicar un sistema en el que los jugadores se sientan cómodos. Presionar arriba es mejor para el equipo. Una presión con un bloque más bajo te permite hacer más contraataques, pero la idea de este Real Madrid no es hacer contraataques. Nuestra idea es tener buen control del balón y de la posesión. Mi experiencia en el Milan, el Chelsea y el PSG, fue la misma. Quise jugar un fútbol ofensivo porque el club lo pedía. Aquí no cambia mucho. Hay una calidad extraordinaria”. Toda una declaración de principios de Ancelotti, que marca una gruesa línea roja con la anterior etapa de Mourinho.

Y esta línea roja pudo notarse en la convivencia en la pretemporada, con sonrisas, sin polémicas entre los jugadores ni con el cuerpo técnico y permanente apoyo al plantel, como cuando en la semana previa al inicio de Liga le preguntaron a Ancelotti por qué el dorsal número once está libre (se dice que está reservado para Gareth Bale) y la respuesta fue “porque nadie la pidió”, una forma de respaldar a los suyos. Y Bale no lo es hasta que no firme contrato. Es más, durante la gira, cuando le consultaron por el crack del Tottenham, alcanzó a responder: “¿Quién lo necesita, teniendo a Morata y a Jesé?”. Clarito.

Si hay un consenso en el Real Madrid es que llegó el momento de apostar por los jóvenes, entre los canteranos y los jugadores que se fueron a buscar. Calidad contrastada en lo posible, y excelente técnica. “En realidad, hace tiempo que el club apostó por los jóvenes y por bajar la edad del plantel, pero ahora esto se acentuó y el promedio es todavía más bajo”, considera Diego Torres, del diario “El País”, de Madrid, uno de los grandes especialistas en el club blanco.

Así es que llegaron Isco, considerado uno de los relevos en la selección española, proveniente del Málaga, Dani Carvajal, que fue repescado de la Bundesliga porque fue formado en la cantera blanca, Asier Illarramendi, ídolo de la Real Sociedad que dudó hasta el final por el fichaje y lloró cuando se fue, al escuchar el grito de “Illa quédate, Illa quédate”, de la afición vasca, y aquellos que vienen subiendo de la cantera y que ya trabajan con el plantel principal.

De estos, puede rescatarse al brasileño Casemiro (uno de los mirados aún de reojo por los más grandes por ciertos comportamientos “extraños”, dicen que va mucho a la suya, muy individual, “un poco loco”, lo definió alguien del plantel), que ya había debutado con Mourinho, el ruso Denis Cheryshev, lateral izquierdo que viniendo del Castilla (Real Madrid B) ya juega en la selección de su país dirigido por Fabio Capello y de hecho se lesionó en Belfast ante Irlanda del Norte por un pinchazo en los isquiotibiales, Alvaro Morata, un centrodelantero con varios goles en Primera que jugó el Mundial sub-20, y Jesé.

Pero ya había otros jóvenes en el plantel, como el destacado central francés, también en la selección de su país, Raphael Varane, operado el pasado 12 de mayo en Bizers (artroscopia de menisco interno de la rodilla derecha aunque luego también descubrieron que tiene problemas en el externo y tiene para varias semanas de recuperación).

Zidane tiene especial cuidado con los jóvenes y un rapport especial con ellos. “Nos pide que disfrutemos cuando jugamos, que tratemos bien la pelota, y estamos encantados”, cuenta Isco, entusiasmado.

Claro que para asentarse en el plantel principal del Real Madrid no todo pasa por la calidad técnica. Se necesitan otras cualidades también, como la psicológica, el soportar presiones de todo tipo, la necesidad de triunfar. Lo puede decir Illarramendi, que padece problemas musculares que, se descubrió, son producto de la tensión, y lo dice hasta el informe médico: “fatiga por stress”. Hay gran atención puesta en estos problemas porque está fresco aún lo que le ocurrió al turco-alemán Nuri Sahín, fichado al Borussia Dortmund como gran promesa, y terminó casi sin jugar, y de regreso a su anterior equipo. Estuvo casi todo el año lesionado.

Pero si hay algo bueno para estos jóvenes emergentes, distinto a lo que sucedía hasta hace tres meses, es el respaldo de un buen clima y un plantel que parece más unido. Desde una clara mejoría en el estado de ánimo de Iker Casillas, marginado por Mourinho y ahora compitiendo palmo a palmo por la titularidad con Diego López, el platinado y de pelo corto de Sergio Ramos, que denota un cambio de época luego de las permanentes rispideces con el entrenador anterior y hasta un pletórico Cristiano Ronaldo, que pasó de afirmar que se quería ir del club a decir que “no hay apuro” en firmar el nuevo contrato y que se siente “feliz aquí”.

Tan bien anda Cristiano Ronaldo, que apareció un día con una tarjeta para que todos los integrantes del cuerpo auxiliar del Real Madrid (masajistas, utileros, etc) se compraran Ipads y PCs portátiles en una tienda, como regalo.

Si hubo un cambio rotundo en estos meses, fue la aceptación de CR7 por el plantel. Selo creía más engreído. “Los lazos con los compañeros se estrecharon desde que lo respetan más. Se dieron cuenta de que no era tan egoísta como parecía, tiene huevos y aparece en los partidos importantes, y defiende su dignidad”,  relata el periodista Torres.

Si había un partido esperado por todos, y que dio lugar al morbo mayor, ése fue el que el Real Madrid jugó ante el Chelsea de Mourinho el pasado 7 de agosto en Miami. Salvo Diego López, a quien trajo el portugués cuando se lesionara Casillas, Alvaro Arbeloa y Xabi Alonso, nadie más saludó al ex entrenador, y hasta fue claro que Marcelo, autor de un gol, y Cristiano Ronaldo, de dos, le dedicaron sus conquistas con distintos gestos.

De hecho, Cristiano Ronaldo respondió que “yo no escupo la mano que me da de comer”, al comentario de su compatriota acerca de que él había entrenado a “los mejores jugadores”, entre ellos “Ronaldo, el verdadero, el de Brasil”.

Los jugadores del Real Madrid destacan que Cristiano Ronaldo se haya ido adaptando pese a ser representado por el poderoso Jorge Méndez, el mismo que Mourinho y que en la etapa anterior, trajo a otros jugadores de su agenda como Angel Di María, Fabio Coentrao, Pepe o Michael Essien.

Pepe y CR7 terminaron adaptándose al resto del plantel (todo lo contrario sucedió con Coentrao, que pidió salir, al igual que Essien) y terminaron alejados de Mourinho, y aunque el entrenador sí se saludó con Ancelotti, el clima de guerra era evidente, en una gira tan buena interiormente como extraña hacia el exterior.

Pese a pagar diez mil euros para acceder a la cobertura de la gira, los grandes medios españoles no pudieron realizar una sola entrevista con jugadores, acrecentándose el aislamiento que viene generando el club entre el plantel y la prensa, ya desde los tiempos en los que Capello era el entrenador, siete años atrás. Ni siquiera Ancelotti fue presentado a los periodistas que acompañaron al equipo, como para un conocimiento mayor, desde que todos los movimientos pasan por el Departamento de Comunicación del Real Madrid.

Volviendo al juego, José Javier Santos, experimentado periodista del diario deportivo “As” de Madrid y de Telecinco, sostiene que Ancelotti “dispondrá de un sistema de cuatro defensas (Carvajal, Pepe, Ramos y Marcelo), un rombo en el medio con un vértice en un volante defensivo (Xabi Alonso, cuando se encuentre recuperado físicamente) y otro en el ofensivo (Özil), y dos por los costados, Modric e Isco, para aumentar la posesión de balón. Y el ataque, con Cristiano Ronaldo y Benzema, aunque la posible llegada de Bale podría alterar parte de la ofensiva”.

Con todo este mundo, los constantes cambios de estado de ánimo, y la necesidad de éxitos inmediatos, con la exigencia de buen fútbol del legendario Santiago Bernabeu y la prensa acechando, y con la urgencia de no seguir cediendo el timón al Barcelona, los jóvenes del Real Madrid inician un nuevo proyecto ilusionante y diferente.