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miércoles, 17 de julio de 2013

Pep-Tito, Guerra Civil en el Barça (Jornada)



Se dijo siempre que si hay un club que tiene tanto poder que encierra el de la autodestrucción, ése es el Barcelona. En los años noventa, el holandés Johan Cruyff le cambió la cara y la tradición para no estar tan pendiente del Real Madrid y comenzar a mirarse más al espejo, pero bastó que llegara una mala temporada en el final de un ciclo exitoso, que incluyó la primera Copa de Campeones de Europa en 1992, para que comenzara un enfrentamiento con el entonces presidente José Luis Núñez, en el que el entrenador siempre fue visto con mucha mayor simpatía por los hinchas catalanes.

Ahora, tras la salida hace un año de Josep Guardiola luego del que para muchos es el mejor ciclo de la historia del club, e incluso de la historia del fútbol, el Barcelona comienza a desinflarse, a desgarrarse en enfrentamientos internos que no parecen conducir a nada bueno, y en cambio, parecen repetir el eje de toda la vida.

Todo comenzó cuando Sandro Rosell, hombre ligado a Nike Brasil (vivió muchos años allí), se impuso en las elecciones presidenciales y comenzó a cargar contra su antecesor y ex amigo Joan Laporta. Éste es muy amigo de Cruyff como también de Guardiola y eso motivó una toma de distancia del entrenador, que acabó yéndose cuando finalizó la temporada 2011/12 y provocó un terremoto en el club, aunque prefirió tomarse un año sabático.

Ahora, comienzan a aparecer cuestiones ligadas a lo ocurrido en el final del ciclo de Guardiola como entrenador y su aparente disgusto porque su ayudante, Tito Vilanova, continuara como sucesor, algo que mantuvo callado pero que con los meses, comenzó a ver la luz.

Por estas horas, desde Munich, donde acaba de asumir como entrenador del poderoso Bayern, campeón de la triple corona (Champions, Bundesliga y Copa Alemana), y luego de conseguir convencer al volante Thiago Alcántara para que llegue desde el Barcelona en 25 millones de euros, Guardiola apareció con durísimas declaraciones contra la junta deportiva del club azulgrana, diciendo, entre otras cosas, que en este tiempo intentó usar la enfermedad de Vilanova para atacarlo y que eso “no lo olvidaré jamás”.

Rosell prefirió utilizar el bajo perfil y no sólo desmintió a Guardiola sino que manifestó que en el caso de que Guardiola se presentara como candidato a presidente del Barça en el futuro “lo apoyaría” y que él mismo se siente “guardiolista” y tomó lo que dijo el entrenador como “un desliz”.

Sin embargo, cuando parecía que las aguas se aquietarían un poco, fue el propio Vilanova el que habló para admitir que cuando estuvo internado en un hospital de Nueva York, por un cáncer que se debió tratar en plena competencia, “casi no nos vimos con Pep. Él es mi amigo y yo esperaba que estuviera a mi lado pero no ocurrió así. Yo en su lugar habría hecho otra cosa”.

Estas palabras no son gratuitas y si Vilanova pudo decirlas y en una conferencia de prensa, a sabiendas de la repercusión que podían tener, es porque lo ocurrido le dolió demasiado, y no sólo por el hecho de que Guardiola, que tomó un año sabático en Nueva York, no lo visitara lo suficiente, sino que también hubo rumores sobre otra declaración del ahora entrenador del Bayern a partir de su intento por birlarle a Neymar al Barça.

“Guardiola me dijo que Tito no sería capaz de hacer funcionar a la dupla Messi-Neymar”, dicen los medios que dijo el padre de Neymar, aunque el brasileño terminó aceptando la oferta del Barcelona, pero es indudable que entre lo ocurrido (o, mejor escrito, lo no ocurrido) en Nueva York, y esto de Neymar, Vilanova estaba necesitando hablar.

Las cosas no quedan allí y Rosell, metido en problemas con su aparente ligazón con negociados con la candidatura de Qatar 2022 junto al ex titular de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Texeira, dijo también que si bien él es “guardiolista”, “es Cruyff quien dejó de ser cruyffista”. El holandés, que era presidente honorario del club en los tiempos de Laporta, declinó seguir en la actualidad.

A su vez, no parece claro lo que va a suceder con el plantel, más allá de las estrellas de los primeros planos. Carles Puyol y Xavi Hernández entran en sus últimas temporadas, pero no parece haber recambio en la cantera. Si Cesc Fábregas estaba en la mira para salir del plantel, el Bayern se llevó a Thiago y el Celta, a su hermano Rafinha, mientras Jonathan Dos Santos se fue a la Real Sociedad, y la joya de la cantera, Gerard Deulofeu, a préstamo al Everton para foguearse. También David Villa fue transferido al Atlético Madrid, mientras que un triste Eric Abidal, recuperado de un cáncer, se incorporó al Mónaco cuando el Barcelona le comunicó que prescindía de sus servicios, aún cuando fue emocionante su trabajo para superar la enfermedad.

Rosell también necesita aclarar, por estas horas, que no iba a recurrir a los violentos para restablecer la “Grada de animación” detrás de uno de los arcos del Camp Nou, que anteriormente ocupaban los llamados “Boixos Nois” y que fracasó como idea.

Por su parte, el director deportivo, el ex arquero Andoni Zubizarreta, no niega que en su momento llegó a presentar la renuncia que no le fue aceptada, pero que tiene conexión directa con un equipo que sigue manteniendo el preciosismo en el juego, pero que fue netamente superado por el Bayern Munich en la semifinal de la Champions League y que ya había sufrido hasta el final en cuartos para superar al PSG francés y que depende en demasía de Lionel Messi.

Todo apunta a un Messi “espectacular”, según Vilanova, en los primeros dos días de entrenamientos. “Nunca llegó así, como ahora, gracias a sus vacaciones”, dijo el entrenador, en una buena noticia pensando en que no habrá otras antes del Mundial de Brasil 2014.

¿Será el argentino y sus genialidades, el encargado de poner paños fríos en un club que atraviesa un verano caliente?

 


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