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lunes, 15 de febrero de 2016

El show del Barcelona (Yahoo)



A catorce jornadas del final de la Liga Española, cada vez parece más difícil pensar que el Barcelona puede llegar a perderla. Con treinta partidos sin perder, estableciendo un nuevo récord que hasta supera al brillante de los tiempos de Josep Guardiola como entrenador, y a veces hasta con algunos momentos de neta paridad con sus rivales, no parece necesitar de muchos minutos para establecer una diferencia.

Si el Barcelona vence en Asturias al Sporting Gijón el próximo miércoles, en el partido pendiente de cuando viajó a Japón para disputar el Mundial de Clubes, que finalmente ganó, habrá sacado seis puntos de diferencia a su inmediato perseguidor, el Atlético de Madrid, al que venció en ambas oportunidades en esta Liga, y siete al Real Madrid, tercero en las posiciones.

No sólo eso: en los catorce partidos que quedan hasta el final, el Barcelone tiene, a priori, sólo dos salidas con algún riesgo, ante el Villarreal, al que venció 3-0 en la ida, y ante la Real Sociedad, a la que derrotó 4-0 en el Camp Nou. En su estadio, debe recibir, de los equipos de mayor nivel, al Real Madrid (le ganó 0-4 en el Santiago Bernabeu) y al Sevilla, su rival en la final de la Copa del Rey y contra el que disputó, en un partido memorable, la final de la Supercopa europea a principios de temporada.

Pero si el calendario parece acompañar mucho al Barcelona para retener la Liga en 2016, también le favorecen los números de su propia campaña. La diferencia de gol de +44 (62 a favor y apenas 18 en contra) demuestra una enorme capacidad goleadora pero a diferencia de otros tiempos, pasa casi toda por su excepcional tridente sudamericano: Si esta vez Lionel Messi, su máxima estrella, ha totalizado 12 goles, se debe a que sólo jugó 17 partidos, por una larga lesión, pero el uruguayo Luis Suárez es el Pichichi del certamen con 23 (dos más que Cristiano Ronaldo) y el brasileño Neymar lleva 17, dos menos que Karim Benzema, tercero entre los goleadores de la Liga.

La capacidad goleadora del Barcelona es tal que además del 3-0 al Villarreal, ha marcado un 4-1 al Levante, un 5-2 al Rayo Vallecano, el recordado 0-4 al Real Madrid nada menos que en el  Bernabeu, un 4-0 a la Real Sociedad, otros 4-0 al Betis, otro 4-0 al Granada, un 6-1 al Athletic de Bilbao y ahora, un 6-1 al Celta de Vigo, que es uno de los pocos que no sólo lo ha vencido en la primera rueda en Galicia sino que lo ha hecho por 4-1.

Para quien no ha visto el partido del pasado domingo en el Camp Nou, costará creer que por momentos el Celta, un equipo bien organizado y con una buena disposición por parte de su entrenador argentino Eduardo Berizzo, no sólo ha estado empatando sino que hasta tuvo posibilidades de quedar al frente en el marcador.

Sin embargo, y como en tantas oportunidades, bastó que los locales encontraran el 2-1 para, a partir de ese momento, llevar el partido al terreno que más desean: mantener el balón en su poder a la espera de que el rival tenga que salir a buscar el empate en alguna oportunidad, para asestar, en base a precisión y velocidad, el golpe definitivo con los tres grandes atacantes que posee, sumados a los talentos de Sergio Busquets en la recuperación y Andrés Iniesta en el apoyo del tridente.

Y aún así, no todo termina en el 6-1, con tres goles de Suárez, un gran libre directo de Messi, o los tantos de Neymar y de Rakitic cuando todo ya se acababa. Porque hemos podido disfrutar de un show que tuvo momentos brillantes, mágicos, a partir de que varios jugadores sintieran que podían animarse cada vez más a divertirse en el campo de juego, sin por eso faltar en absoluto respeto a sus rivales.

Es que el Barcelona tiene algunos jugadores que sienten el fútbol estético de una manera particular. No hace falta describir a Messi. Ya se ha hecho desde muchas formas. Pero la ejecución del penal, con la ocurrencia del pase a su compañero Suárez en vez del remate franco a la portería, demuestran el grado de solidaridad con el goleador uruguayo y también, la permanente búsqueda de algo distinto, que no se recordaba desde 1982, cuando un veterano Johan Cruyff lo probó en el Ajax holandés.

Por su parte, Neymar se animó a realizar la “lambretta”, una jugada exquisita que también tiene poco uso (se recuerda apenas una que el también delantero Leandro Damiao hizo en Buenos Aires ante el lateral Emiliano Papa en un Argentina-Brasil de 2011), consistente en levantar el balón con los pies por detrás del cuerpo propio, y lanzarlo por encima del cuerpo del rival para ganarle así la posición, algo sólo hecho para los elegidos.

La sensación de los simpatizantes del Barcelona no puede ser más plena en este momento, justo cuando tras dos meses de ausencia, regresa la Champions League en sus octavos de final en uno de los choques más esperados, ante el Arsenal de Arsene Wenger, que no sólo mantiene un estilo estético sino que es claro protagonista de la Premier League luego de haberse impuesto, en un gran partido, al líder del torneo, el Leicester.


El Arsenal-Barcelona, entonces, no podía llegar en mejor momento.

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