sábado, 27 de octubre de 2007

Tevez: "Rooney, Ronaldo y yo estamos al mismo nivel" (Don Balon, 23/10/07)

Disfruta mucho Carlos Tévez. Cada vez que es convocado a la selección argentina, se siente cómodo, acostumbrado y sintiendo los mismos códigos que muchos de sus compañeros. No es fácil para él. Considerado mejor jugador sudamericano, ídolo hace no mucho tiempo del Corinthians, donde fue capitán y campeón brasileño, siendo argentino, y sin embargo, cuando aparece Lionel Messi, las cámaras y los micrófonos muchas veces se van con él, pero Carlos sonríe, con sus dientes torcidos y su naturalidad, y sigue. Le da para adelante, como hacía antes en sus carentes tiempos de Fuerte Apache. Tampoco es fácil para el cronista, quien está a punto de finalizar un libro biográfico sobre el entrevistado, que lo sabe, y eso genera algunos instantes especiales, como cuando se le formula la incómoda pregunta sobre el reciente derby que Boca Juniors acaba de perder ante River Plate. “Vos sos de Boca, ¿no? Entonces boludo, no hagas olas, no sigamos hablando de eso, dejalo ahí”. Lo dice entre risas, pero le duele ese resultado, y busca complicidad para que quede en una mera anécdota. Es que Tévez es así, natural, en Old Trafford y en Fuerte Apache, cuando es titular o suplente, cuando juega, o cuando canta con su grupo “Piolavago”.

- Es extraño que diga lo que dice de Marcelo Bielsa, siendo el entrenador de Chile y el primer rival de Argentina en la eliminatoria para el Mundial de Sudáfrica 2010.
- ¿Por qué es extraño? Lo reitero: es uno de los mejores entrenadores que tuve en mi carrera. El me llevó a la selección argentina y le estaré eternamente agradecido por eso. Cada partido que jugábamos con él en la selección era especial por la confianza que transmitía. Y como lo veo feliz dirigiendo en Chile, a mí también me hace feliz. Creo que le va a aportar mucho a la selección chilena. Porque cuando se fue, la selección argentina perdió mucho.

- ¿Qué es lo que más perdió Argentina cuando se fue?
- (piensa) Al menos yo he vivido mi mejor etapa como futbolista. El equipo jugaba muy bien. Yo pensaba que en ningún momento se iba a retirar, que iba a dejar la selección. Me sorprendió cuando se fue dos años antes del Mundial de Alemania.

- El seleccionado argentino tiene todavía la espina clavada de la pasada Copa América de Venezuela. ¿Cómo se reviente eso?
- Ganando, jugando bien, deleitando a la gente. Tenemos que tratar de pasar cuanto antes esta eliminatoria y llegar pronto al Mundial y la confianza irá volviendo, pero también estamos contentos con que la gente en Buenos Aires haya reventado las taquillas y se hayan vendido todos los boletos contra Chile. Es un buen paso.

- ¿Les genera algún tipo de presión que se diga que en el grupo eliminatorio sudamericano, Argentina y Brasil estén dos escalones arriba del resto y que sea una eliminatoria de ocho equipos por dos lugares y medio, en vez de diez equipos para cuatro y medio, como dijo Oscar Tabárez, el entrenador de Uruguay?
- No, eso lo dicen siempre los que están ahí, para que Argentina y Brasil se relajen con eso, pero los partidos hay que jugarlos todos. Son eliminatorias muy difíciles y cada vez se empareja más el fútbol.

- El entrenador Basile ha convocado a Juan Román Riquelme, pese a que no está jugando en el Villarreal y cuando él mismo dijo que no convocaría a jugadores sin actividad. Usted que lo conoce mucho, ¿cuánto puede aportar Riquelme si no juega en su club?
- Román es un jugador especial, y le digo una sola cosa: cuanto más se lo critique, mejor va a jugar. Lo conozco y sé que es así, maxime si él se siente feliz donde está. Y creo que él se merece estar en este equipo y todos nos sentimos cómodos con su presencia.

- ¿Los jugadores argentinos son conscientes de la suma de calidad que pueden aportar, casi como ningún otro equipo del mundo?
- Seguro. Uno sabe que cuando se incorpora a la selección argentina, se encuentra con jugadores importantes y es bueno que Basile tenga problemas para armar el equipo por esta causa.

- Llegaron a jugar juntos con el Kun Agüero y Messi en algún entrenamiento?
- No, por ahora no. Pero me encantaría. ¿A quién no le gustaría jugar con los que saben?

- Soñará seguramente con compartir el ataque con Messi, como en algunos partidos del Mundial pasado, o en esta nueva etapa.
- Con todos. Todos son excelentes jugadores y lo que importa es jugar bien y ganar. Este es un equipo, no un suma de jugadores, y a mí me encanta jugar con todos, con Gabriel Heinze, con el Pato Abbondanzieri. Con todos. Sabemos que Messi es hoy un jugador distinto en todo el mundo pero a mí, personalmente, me da satisfacción jugar con todos mis compañeros, no con uno en especial.

- Muchos se preguntan quién marca si todos juegan. Usted, Messi, Agüero, Riquelme….
- Mascherano (risas). Que se las arregle él solito.

- Se está acostumbrando a jugar en ataques de gala. En Argentina, con Messi, Agüero o Riquelme. En el Manchester United, con Cristiano Ronaldo, Rooney, Scholes, Giggs, Dani…
- Es lo mejor que le puede pasar a uno. ¿No te gustaría a vos jugar con Rooney y Ronaldo?
- Sí, pero yo no soy futbolista profesional (risas).

- Son formas de jugar distintas….con la selección argentina no jugamos tanto con extremos, pero depende de las características de cada equipo. Yo me siento cómodo y feliz en los dos lados.

- ¿Se puede decir que ya está adaptado al fútbol inglés?
- Sí, ya estuve en la temporada pasada, ahora es distinto, porque ya conozco mejor los códigos, los movimientos, los jugadores. Me costó más en la temporada pasada en el West Ham. Si al principio ni siquiera me ponían de titular! Y piense que yo venía de salir campeón con Boca, con el Corinthians, y en la Premier League no existía! El entrenador, Alan Pardiew, no me ponía, y la afición me pedía. Yo no decía nada, pero un dìa me decidí y le hablé. Estaba sentado en el banquillo, la gente coreó mi nombre y entonces yo le toqué el hombro y le dije “mister, el que es coreado por la gente, soy yo”. Y me puso, jaja. A partir de allí, comencé a jugar, y lentamente me hice conocido e imprescindible, por suerte, y nos salvamos del descenso.

- Pero no me va a decir que no es distinto jugar en el West Ham que en el Manchester United…
- Claro que es distinto! Pero el fútbol inglés es igual, las características son las mismas. La Premier no cambió en lo sustancial. Entonces ahora para mí, rodeado de estos jugadores, es más fácil que antes.

- Alan Fergusson habla maravillas de usted…
- Es una alegría…

- Le dice “león”
- Sí, por los pelos (se señala la cabellera). Porque a veces llego a los entrenamientos con los pelos así, sueltos (risas), un desastre. Voy como me despierto, ni me llego a peinar. Me siento muy feliz en el Manchester. Me sorprendió mucho el recibimiento, la gente. Encontré un vestuario humilde, con muchas ganas de seguir ganando cosas y me hace bien, y especialmente que el técnico me elogie.

- ¿Cómo es Fergusson?
- Alex es muy accesible.

- ¿Alex? ¿no es sir Alex Fergusson?
- Nadie de nosotros lo llama así, para nosotros es Alex, nada más.

- Y la de ustedes es una convivencia de estrellas
- Sí, es una plantilla muy cotizada

- ¿Era un sueño para usted jugar allí?
- Y…es impresionante, claro.

- ¿Soñaba con estar al lado de jugadores así?
- Bueno…creo que es algo importantísimo. Somos todos jugadores de primer nivel, de la misma calidad. Y es una satisfacción, como la de haber sido seleccionado entre los treinta mejores jugadores del mundo por la FIFA para este año. Son cosas lindas.

- ¿Tiene amigos en la plantilla?
- Sí, me han tratado muy bien. A veces salimos a comer con varios de ellos, como Rooney o Río Ferdinand, con los que más me doy. Me hicieron sentir como si estuviera en mi casa. Solemos hablar de los jugadores argentinos, porque ellos me suelen preguntar por muchos de mis compañeros en la selección argentina.

- Siguiendo con Inglaterra, usted llegó de una manera un tanto particular al West Ham, saliendo antes de terminar la temporada desde Brasil, y se ligó su traspaso al grupo MSI, que sabrá que está complicado jurídicamente. ¿Cómo lo toma a usted esta situación?
- No, yo me dedico a jugar, eso me tiene sin cuidado. Yo tengo que demostrar cómo soy en el campo, pero fuera del campo, no me importa lo que digan los demás. Lo mío es jugar al fútbol. Soy un agradecido, porque a mí el fútbol me lo dio todo.

- ¿Y la música?
- Es otra cosa. Con “Piolavago” nos divertimos, desde ya, pero lo mío es el fútbol. Es lo que me hace feliz.

Lo hicieron creer un dios, luego lo mataron por eso (Diario de Noticias, Potugal, 27-10-07)

“Pero quién se cree que es, ¿Dios?”, así editorializó más de una vez la revista “El Gráfico”, la que llegó a ser la más popular de la Argentina de los años ochenta y que está a punto de cumplir noventa años ahora, en plena crisis y con otra redacción periodística.
Maradona tuvo sus idilios y sus duros embates contra esa mítica revista, por una sencilla razón. Desde su sentido común, nunca entendió este manejo por el cual, cuando por ejemplo la selección argentina casi se queda fuera del Mundial 1994 al perder 0-5 con la Colombia de Valderrama en Buenos Aires, llegó a colocar en su portada la foto del ¨diez” y la inscripción “Dios, sálvanos”. Claro, allí sí era “Dios”, pero cuando caía por su adicción a las drogas, se le preguntaba quién le había hecho creer que era Dios. ¿No había nadie que lo asumiera? Parece que alguien sí tuvo la responsabilidad, y los medios de comunicación debieron hacer alguna autocrítica alguna vez, pero nunca la hemos notado.
Será por eso que una vez, caminando por Suiza con un cronista argentino, éste le comentó que por fin ocurría el sueño de que nadie se le acercara ni lo molestara y Maradona, con la sinceridad de siempre, le dijo “una calle más sin que nadie se me acerque, y me muero”.

Los medios necesitaron tanto a Maradona, que éste ahora los necesita, en una eterna simbiosis. Pero si llegó a sentirse Dios, es porque alguien lo proclamó insistentemente. No ha salido de la nada.

A diez años de su retiro, Maradona sigue buscando motivos para vivir (Diario de Noticias, Portugal)

“Tengo siempre el presentimiento de que un día sonará mi teléfono y alguien me dirá: ‘¿sabes quién murió hoy’? y lamentablemente, habrá que estar preparado”, dijo una vez a este cronista Fernando Signorini, el preparador físico que más conoció y que más tiempo compartió con Diego Armando Maradona, debido a la agitadísima vida que siempre llevó, pero el ex astro del fútbol mundial, que está cumpliendo diez años de su retiro, se empeña en seguir planificando aventuras y desafiando a la muerte, a los ataques cardíacos, a las adicciones y a los recuerdos de épocas doradas que difícilmente pueda repetir a sus 47 años.

Signorini nos lo decía calculando que si Maradona lleva una vida en la que un día puede equivaler a varias semanas de cualquier mortal, el resultante es que en su vida real, no la biológica, ya ha pasado el centenar y quien pasa el centenar de años, está más cerca del inexorable camino de la desaparición, pero Maradona se resiste incluso a eso.

En un país que venera a los ídolos que se han ido de este planeta siendo muy jóvenes, como Ernesto “Che” Guevara, Evita Perón o el cantante de tangos Carlos Gardel, entre otros, Maradona parece haberse plantado en la idea de vivir y desafiar los mitos, y como en sus tiempos de futbolista, cuando se permitía polemizar con el Papa Juan Pablo II, o Joao Havelange, el presidente de la FIFA de aquel momento, se muestra natural y con deseos de opinar de todo y de todos, porque como pocos, siempre fue consciente de su poder mediático y de que es uno de los rostros más conocidos del mundo, gracias al fenómeno sociológico en el que se ha convertido el fútbol.

Nos preguntamos qué hubiera sido Maradona si en los ochenta ya hubiera existido internet, y la posibilidad de acceder a sus maravillas con el balón, si aún sin esta herramienta, en sesenta países, ochenta mil feligreses forman parte de la Iglesia Maradoniana, que reza “padrenuestros” con la palabra “Maradona” o considera los años con la referencia al nacimiento del ídolo, el 30 de octubre de 1960. Todo lo que ocurre a partir de esa fecha, es considerado como “después de Diego” (D.D.)

Lo cierto es que a partir del 25 de octubre de 1997, cuando Maradona, ya muy veterano y preso de las adicciones que ya venía arrastrando, se dio cuenta de que la motivación no era la misma y decidió abandonar la actividad luego de una deslucida actuación en un River 1 Boca 2, que su equipo dio vuelta cuando él salió, paradójicamente reemplazado por otro ídolo como Juan Román Riquelme, en ese entonces jovencito, el fútbol quedó huérfano de su inmenso talento, y aunque aparecieron cracks de gran categoría, como Zidane, Ronaldo o Ronaldinho, la sensación es que nadie pudo volver a ocupar ese trono vacante.

Maradona, aún con la irregularidad de una larga lesión en Barcelona, producto de una tremenda agresión del vasco Andoni Goicoechea en 1983, o una hepatitis en el mismo año, o dos sanciones por supuesto dopaje entre 1991 y 1995 de quince meses cada uno, nos ha regalado momentos sublimes que nunca olvidaremos y que son largos de enumerar. Nos quedamos con algunas imágenes como los dos goles a Inglaterra en el Mundial de México 1986, con aquel majestuoso remate de media cancha en la Copa América de Brasil, cuando todo el estadio Maracaná de Río de Janeiro se paró para aplaudir aquel tiro que pegó en el larguero, y con el portero uruguayo Zeoli tomándose el rostro con ambas manos, o tantos de remates de tiro libre en el Nàpoli, y todo lo que era capaz de inventar en un instante mágico, único.

Capaz de hacerle ganar, prácticamente solo, al Nápoli dos scudettos y una Copa Uefa (más otra liga extrañamente perdida ante el Milan en la temporada 1987/88), y defensor de la causa de los sureños en un país tan dividido, se llegó a decir que no fue casual que en su presencia en la ciudad, se haya licuado la sangre de San Gennaro y ha pasado a la categoría de semidios, especialmente cuando en pleno Mundial de 1990, llegó a provocar serias dudas en los propios habitantes del San Paolo, que tuvieron que enarbolar una bandera, en el partido contra Argentina, diciendo “Perdónanos Diego, te amamos, pero Italia es nuestro país”.

Para el fútbol, el retiro de Maradona, el futbolista más rebelde que se recuerde, el que siendo el mejor decidió no quedarse con eso y atacar al poder, desafiándolo desde cuestionar los horarios de los partidos en los mundiales, o el sistema de los sorteos, o el favoritismo a determinadas federaciones, o constituyendo un sindicato de futbolistas de todo el mundo, no deja de ser un vacío imposible de llenar.
Para la Argentina, como para Brasil costó veinticuatro años recuperarse de la ausencia de Pelé, recién ahora comienza, como diría el cantante madrileño Joaquín Sabina, al que tanto aprecia Maradona, la etapa del “alivio de luto”, si bien es tal la nostalgia que toda aparición genera la rápida (e inútil) comparación con el más grande, Pasó con Aimar, con D’alessandro, con Tévez, con Agüero, con Messi. Pero cuando nació Maradona, se rompió el molde y fue la cabal demostración de que los genios aparecen una vez cada muy tanto.
Y el fútbol es tan fuerte como fenómeno social en un país que vive hablando de él y sintiéndolo, que aún diez años después de su retiro, Maradona sigue siendo venerado y basta con ver la cantidad de ofrendas florales en la puerta de cualquiera de los hospitales en los que estuvo internado por sus constantes desbordes, con observar las inscripciones en paredes y banderas, con el grito de los aficionados en cada partido en que la selección argentina no funciona y aparece entonces el rebelde “oooooooo”, que es la iniciación que continuará con el “Maradooooooo”, como exigiendo su retorno, aunque sea por unos minutos, para salvarlos, para ayudarlos con su talento para revertir una situación.
Y hay que entender, fuera del campo de juego, que Maradona no deja de ser un humilde muchacho de clase baja, que repentinamente se encontró con cámaras, micrófonos, dinero, exigencias, recepciones con políticos, posibilidad de polemizar con los que manejan las corrientes de opinión, y ante todo eso, ha tratado de ser sincero, y de decir lo que verdaderamente pensaba, a un costo altísimo, por supuesto.
Por eso la sociedad argentina le acepta que haya conducido un programa de televisión en 2005 llamado “La noche del diez” que fue más un auto homenaje que un show, porque a Maradona, todo se le perdona: sus infidelidades conyugales, sus accidentes automovilísticos, sus constantes cambios de fisonomía, sus by pass gástricos, sus flirteos con vedettes de moda o su incontinencia verbal.

Como dijo un escritor tiempo atrás, tal vez con una excesiva dosis de fanatismo, aquellos que vimos la suerte de seguir los pasos futbolísticos de Maradona, hemos comprobado que verlo jugar es en cierta forma comprobar que Dios podría llegar a existir de verdad.


Link: http://dn.sapo.pt/2007/10/27/dnsport/maradona_posretirada_continua_a_proc.html

miércoles, 10 de octubre de 2007

Eliminatorias con los mismos candidatos (Sportsnavi)

Seguramente con las selecciones no tradicionales esperando que cambie la suerte y la tendencia de los últimos años, desde que se inaugurara el sistema de todos contra todos, en dos ruedas y dieciocho jornadas a lo largo de tres años, el próximo fin de semana, los diez equipos sudamericanos inician las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010 siempre con los mismos candidatos –Brasil, Argentina y Paraguay- quedando como mayor incógnita los que ocuparán el cuarto y quinto puesto, que también otorgan chances para acceder a la máxima cita de cada cuatro años.

Son ya dos eliminatorias, las correspondientes a los mundiales de 2002 y 2006, que tienen los mismos protagonistas, e incluso casi en el mismo lugar: Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador, como clasificados directos, y Uruguay, como quinto en las posiciones finales y con el derecho a jugar una repesca a doble partido contra el campeón del continente oceánico, en ambos casos, Australia, que hoy está afiliada a la Confederación Asiática.

En esta oportunidad, otra vez habrá cuatro clasificados directos, mientras que el quinto colocado esta vez deberá jugar por una plaza contra un seleccionado de la Concacaf, la Confederación del Norte y Centroamérica y del Caribe, y la gran pregunta consiste en saber si por fin algún equipo de los que se ausentaron por tantos años de los mundiales, podrá regresar a la cita sudafricana.

Todo indica que esta vez Ecuador deberá esforzarse mucho para mantenerse entre los cinco primeros, mientras que por contrario, han crecido mucho Uruguay y Chile, y Venezuela puede llegar a dar la sorpresa principal, ya con jugadores muy experimentados.

Es claro que Argentina y Brasil se encuentran en unos escalones arriba del resto, y que el tipo de torneo eliminatorio, con muchos partidos a lo largo de tres años (estará finalizando en octubre de 2009), favorece a los equipos que poseen más cantidad de jugadores de calidad, con tiempo para recuperarse, o con posibilidades de recurrir a otras estrellas en caso de lesiones o suspensiones, e inclusive de recuperar el nivel perdido, en el caso de alguna seguidilla de malos resultados.

También Paraguay, aunque en un segundo plano, aparece lejos del nivel de los otros siete equipos, con varios jugadores con experiencia en equipos sudamericanos y europeos de primer nivel, y también con mayoría de jugadores con presencia mundialista.

En el último nivel aparecen, con pocas chances, Perú y Bolivia, y la gran sorpresa puede llegar a ser la selección venezolana, que como en más de una oportunidad dijimos en estas columnas, viene experimentando un notable crecimiento desde que el también médico Richard Páez se hizo cargo del plantel. Los buenos rendimientos de varios de los jugadores experimentados los fue proyectando a algunos equipos europeos de segundo orden, y su máxima estrella, Juan Arango, desde hace años que se desempeña como mediocampista en el Mallorca de la Liga Española.

La buena campaña en la reciente Copa América jugada como local, cuando llegó hasta los cuartos de final, puede proyectar a un equipo que siempre fue la cenicienta del continente, ocupando lo que parecía un predestinado último puesto, y que en los últimos años comenzó a ser revertido con algunos resonantes resultados, especialmente el 0-3 en Montevideo ante Uruguay.

El otro equipo que todo indica que podría mejorar mucho es el chileno. Ahora bajo la dirección técnica del exigente argentino Marcelo Bielsa (ganador de las eliminatorias de 2002 con el equipo de su país), que ha suscitado una enorme expectativa por ver al equipo chileno en un Mundial luego de ausentarse en Japón-Corea 2002 y en Alemani a 2006. Si bien ya ha terminado casi completamente la generación de talentos como Fabián Estay, Ivo Bassay o Iván Zamorano, Chile presenta ahora la base de jugadores que han brillado en los últimos torneos juveniles, con una buena organización y la dirección técnica del experimentado José Sulantay, y la aparición de rutilantes jugadores que fueron la base del Colo Colo finalista de la Copa Sudamericana y varias veces campeón nacional, como el volante Sanhueza, pero en especial su delantero Humberto Suazo, y su volante creativo Matías Fernández, quien juega en el Villarreal español.

El otro equipo que está en condiciones de pelear por una plaza mundialista es Uruguay, luego de su ausencia en 2002, cuando fue eliminado por Australia en la repesca. Uruguay, con enorme tradición en mundiales en la primera etapa de los mismos, fue perdiendo posicionamiento y es presa de algunos importantes problemas institucionales, pero dirigido por el gran entrenador Oscar Tabárez, con quien ya se clasificó para Italia 1990, y con jugadores con Pablo García, Lugano, Diego Forlán, Javier Chevantón o Pandiani, de gran experiencia internacional, buscará no tener que sufrir nuevamente con su quinta plaza.

El programa de partidos de la primera jornada, sobre dieciocho totales es el siguiente: Uruguay-Bolivia, Argentina-Chile, Ecuador-Venezuela, Perú-Paraguay, Colombia-Brasil.

sábado, 29 de septiembre de 2007

¿Messi es el nuevo Maradona? (Sportsnavi, Japon)

Por estos días, el joven jugador argentino del Barcelona, Lionel Messi, encuentra su mejor momento en su carrera, no sólo destacándose con goles, sino generando ocasiones para otros de sus compañeros, y exhibiendo un fútbol de lujo, deslumbrante, que no hace más que poner en el centro del debate la chance de que se lo considere como mejor jugador del planeta, y acaso sucesor de uno de los más grandes genios que ha dado este deporte, su compatriota Diego Armando Maradona. ¿Es Messi el nuevo Maradona?

Lo primero que se debe aclarar ante esta pregunta es que cada tiempo tuvo y tiene un contexto diferente. Maradona pertenece especialmente a la década de los años ochenta, cuando el fútbol comienza a ser superprofesional, pero no contaba con la difusión de la actualidad (por ejemplo, no había internet, ni chance de subir los goles a la web de manera inmediata, y tampoco podía seguirse tan globalizadamente el fútbol como en estos días).

Y en este mismo contexto, puede decirse que los sistemas de juego, tampoco son iguales que en aquel tiempo de Maradona. Si el astro del Mundial de México 1986 tenía tiempo de parar la pelota con su pecho, bajarla y darse vuelta, o resolver por su cuenta, hoy Messi, a una velocidad mucho mayor, necesita casi siempre de alguna descarga en compañeros o un pase para poder desarrollar su pique corto y resolver la jugada o bien con un remate esquinado, o bien regateando al arquero rival.

Messi no parece ser un Maradona, sino que debe seguir su propio camino. Desde ya que hay coincidencias sorprendentes, como que ambos hayan logrado un título de campeones mundiales juveniles menores de 20 años como figuras máximas (Maradona en Japón 1979, Messi , en Holanda 2005), que ambos hayan comenzado sus carreras europeas en el Barcelona, Maradona desde Boca Juniors de Argentina, y Messi, en cambio, desde la misma cantera barcelonista, o que ya Messi haya convertido goles con la misma factura que Maradona le convirtió a Inglaterra en el Mundial de 1986, tanto el gol de “la mano de Dios” como el que acaso hay sido hasta hoy el más importante de la historia del fútbol.
También los dos han tenido que sufrir cierta incomprensión de sus ocasionales entrenadores, tanto en el Barcelona como en la selección argentina. Maradona tuvo que jugar, siendo muy joven, casi como Messi ahora (Diego con 21 años, Lio con 20), en un Barcelona en el que brillaba, pero sin la coordinación absoluta necesaria en aquel equipo que posteriormente al Mundial de España 1982 dirigía el mismo César Luis Menotti que unos meses antes, en el mismo Mundial, lo hizo jugar de espaldas al arco rival, justo en uno de los mejores planteles que acaso haya llevado una selección argentina a un Mundial: la base del equipo campeón cuatro año antes, en 1978, sumada al propio Maradona, a un temible goleador como Ramón Díaz y a otros campeones mundiales como Juan Barbas o Gabriel Calderón, pero no pudo pasar de la segunda fase.
Messi padeció en la temporada pasada, de la necesidad del holandés Frank Rikjaard de darle cabida a Ronaldinho y a Samuel Eto’o en el ataque, y a Deco y a Xavi o Iniesta en el medio, con lo que para el argentino quedó reservado el extremo derecho, dejando en el banco a Giuly, pero si bien la oportunidad fue aprovechada, no fue colocado en su puesto natural, que es el de creativo y detrás de los delanteros como abastecedor del juego. Y así en ambos casos, el título fue para el Real Madrid, cuando el Barcelona disponía de mejores elementos en sus planteles.
También en el Mundial de Alemania 2006, como Maradona en España 1982, Messi no tuvo la cabida necesaria como titular por parte del entrenador José Pekerman, quien confió en la experiencia de Javier Saviola y Hernán Crespo, con Juan Román Riquelme como creativo, quedando para Messi, junto a Carlos Tévez (hoy en el Manchester United) apenas un lugar como suplentes. Inexplicablemente, Messi no fue incluído por Pekerman en el decisivo partido de cuartos de final ante Alemania, cuando el equipo argentino ganaba por 1-0, era claro que los locales atacarían en los minutos que quedaban buscando el empate, y el entrenador argentino optó por el delantero del Inter Julio Cruz, cuando la ocasión demandaba un jugador bajo, que obligara a replegarse, ante la posible velocidad, a los altísimos Metzelder y Mertesacker.

La pregunta de por qué no ingresó Messi por Crespo fue y sigue siendo la gran pregunta que Pekerman se llevará por siempre, tal como cuando en 1978, Maradona era pedido cada día para la selección argentina y Menotti optó por no convocarlo, y privilegiar a buenos jugadores, como Valencia o Villa, pero nunca tan geniales como Diego.
Desde lo técnico, Messi aparece hasta ahora con un enorme talento aunque con algo menos de seguridad en el traslado en comparación a Maradona, con menos remate de media o larga distancia, pero también con más pique corto, mayor capacidad de gambeta, y mayor capacidad de gol que su antecesor.

Messi es algo más alto que Maradona, si bien ninguno de los dos se ha destacado en el cabezazo, pero como Diego, Lionel es demoledor en el momento de la definición, y ambos se han destacado por la increíble facilidad para generar juego para sus compañeros y por la gran solidaridad con ellos dentro y fuera de la cancha.

En resumen, ¿Messi puede ser Maradona? Todo indica que lo que le conviene a Messi es ser Messi, que ya sería más que suficiente.

¿Puede caer en los conflictos personales en los que cayó Maradona? Todo indica que es difícil que eso ocurra. Maradona, hay que recordar, llegó prácticamente solo a Europa, apenas rodeado de su mujer. Messi vive en Barcelona desde la adolescencia, y junto a su familia de origen. Esa protección pasa a ser fundamental en este tiempo, y la propia experiencia vivida por Maradona puede serle una referencia muy útil en el futuro.

Palermo, el optimista del gol (El Mundo, Madrid) 29-9-07

Alguna vez fue bautizado por Carlos Bianchi como “el optimista del gol” porque nunca se da por vencido, y muchos no pueden comprender cómo con tan escasa habilidad en sus piernas y aún menos movilidad en un fútbol tan competitivo, Martín Palermo rompa récord tras récord con la camiseta de Boca Juniors (siete goles en una sola semana) y se encuentre ya a sólo veinticinco goles de ser el máximo anotador en la rica historia del club.
Palermo (La Plata, 7 de noviembre de 1973), también conocido como “El loco” desde que debutara en Estudiantes de La Plata el 5 de julio de 1992, es todo un personaje, que fue cambiando excentricidades de juventud, por un presente a puro gol al punto tal de que en la mítica Bombonera, donde marcó más goles que nadie en sus 67 años de vida, en uno de los palcos hay un cartel con una cuenta regresiva que sus ocupantes van marcando cuando marca algún tanto que lo acerca cada día más al de Francisco “Pancho” Varallo, único sobreviviente de la selección argentina que perdió la final del primer Mundial ante Uruguay en 1930.

Palermo lleva marcados en Boca 169 goles en 264 partidos oficiales, aunque marcó otros diez extraoficiales, ocupando el segundo lugar en la historia profesional de Boca, a sólo 25 tantos de Varallo, quien con más de noventa años, se defiende diciendo que ha marcado también tantos anteriores al profesionalismo (que se inició en 1931) y que tiene un mejor promedio que su joven contrincante, pero amenaza con volver a ponerse los pantalones cortos en el caso de que lo alcancen, tal como hizo en abril de 2005 durante los actos del Centenario del club.

A Palermo le pasó de todo. Casi, una vida más para Hollywood que para un estadio de fútbol. Sus goles en Estudiantes, con el que logró el ascenso a la primera división junto a Juan Sebastián Verón en 1995, lo llevaron a ser pretendido por Boca y por River Plate, pero también comenzó a destacarse por sus extraños peinados y por los continuos cambios en el color de su cabello, desde el amarillo furioso, hasta el platinado, pasando por festejos de goles sentado en un banco, besándose un botín o colocándose una botella en la cabeza. Pero la máxima popularidad fuera de las canchas la conoció cuando el cotidiano deportivo “Olé” lo colocó en su portada vistiendo de mujer.

En 1997 pasó a Boca, donde compartió cartel con Diego Maradona en su último año como jugador, Verón, Kily González o Claudio Caniggia, pero su consolidación llegó en 1998, cuando Bianchi se hizo cargo del equipo y organizó un verdadero imperio futbolístico. El entrenador reunió, antes de comenzar el Torneo Apertura, a Palermo con el extremo derecho Guillermo Barros Schelotto, con quien lo unía una fuerte enemistad en tiempos de enfrentamientos entre los dos equipos de la ciudad de La Plata, Estudiantes y Gimnasia, y les dijo “desde hoy, ustedes se casan futbolísticamente”. Tanto fue así que Palermo convirtió en ese torneo veinte goles en dieciocho partidos, plusmarca de goles en torneos argentinos cortos, y la dupla funcionó a la perfección al punto tal que se plantean continuar juntos sus carreras de entrenadores. Boca no sólo ganó el Apertura, sino también el Clausura 1999, la Copa Libertadores 2000 y la Copa Intercontinental de ese año, cuando Palermo liquidó al Real Madrid con dos tantos al comienzo mismo del partido, y fue considerado el mejor jugador de la final. También en 1998 fue elegido mejor jugador de Sudamérica por la prensa especializada.

Pero en medio de tantos logros, Palermo también sufrió duras lesiones. El fatídico 13 de noviembre de 1999, y luego de marcar su centésimo gol en Santa Fe ante Colón, al festejar se llevó por delante un cartel publicitario y se rompió el ligamento cruzado de su pierna derecha, que motivó que parara de jugar por seis meses. Su regreso fue de cine: Boca definía ante River el partido por los cuartos de final de la Copa Libertadores, ganaba por 2-0, resultado que le permitía avanzar a semifinales con lo justo, cuando se produjo el regreso de Palermo, quien convirtió el tercer tanto ante el delirio de la multitud, que lo llevó en andas en el final.

El 29 de noviembre de 2001, ya en Villarreal, se le cayó un muro y tuvo doble fractura de tibia y peroné, con cuatro meses de ausencia. Más allá de este percance, nunca pudo concretar en sus cuatro temporadas en España, aquello que había logrado en Argentina. En 2003, luego de no ser tenido en cuenta por Benito Floro, recaló en el Betis, donde casi no jugó, y menos en el Deportivo Alavés en Segunda.

Ya en 2005 volvió a Boca, arropado por la gente, e inmediatamente volvió al gol, aunque no le podía faltar algún percance y el 8 de octubre de 2006 el portero de River Germán Lux cayó sobre su pierna derecha y le provocó una lesión en el ligamento interno, aunque esta vez sólo se alejó de las canchas durante dos meses.

Sin embargo, volvió a participar de tiempos de gloria desde la llegada de Alfio Basile, y junto a Fernando Gago, Rodrigo Palacio y Roberto Abbondanzieri ganó el bicampeonato 2005/06, dos Recopas Sudamericanas, una Copa Sudamericana y recientemente, la Copa Libertadores junto a su antiguo socio Juan Román Riquelme, proyectándose ahora al Mundial de Clubes que Boca jugará en diciembre en Japón.

Si ya venía marcando goles, Palermo ya se está saliendo en 2007. Lleva 23 goles desde enero y entre ellos, uno desde 60 metros a Oscar Ustari, actual portero del Getafe, cuando Boca venció a Independiente en el estadio de Racing el 24 de febrero, mientras que el 18 de marzo le convirtió cuatro goles a Gimnasia y el 16 de setiembre, otros cuatro a Banfield.

Palermo, con tantos títulos y tantos goles, sin embargo tiene otro récord para el Guiness: en la Copa América de Paraguay en 1999, jugando para la selección argentina de Marcelo Bielsa, falló tres penaltis en un mismo partido, ante Colombia. Algunos lo critican por su supuesta escasa técnica (si bien es acaso el mejor cabeceador del fútbol argentino). Otros creen que sólo se trató de alguien que no se quiso resignar a seguir fallando, por aquello de ser “el optimista del gol”. Tan optimista es, que habiendo perdido un hijo justo al nacer, en la semana, de todos modos quiso jugar y para variar, marcó ante Banfield, con todo el estadio arropándolo y sin poder festejar por el incontenible llanto.

Definitivamente ídolo de Boca, Palermo es el máximo goleador en actividad del fútbol argentino con 173 goles en 288 partidos, y en el palco de la Bombonera siguen marcando la cuenta regresiva hasta alcanzar a Varallo.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Hasta siempre, Cacho

La noticia nos conmovió porque nunca pensamos que somos apenas habitantes de este mundo por un rato que nos prestan, y cuando alguien que admiramos o por quien sentimos afecto, nos deja, el vacío que queda no suele reponerse. Nadie es irreemplazable pero al mismo tiempo, y paradojicamente, nadie tampoco es reemplazable porque nos imprime su personalidad, nos transmite su sabiduría, su experiencia, si la tiene.
La muerte de Raúl "Cacho" Barizzoni, periodista de raza, fino comentarista radial, gran compañero, buen amigo y consejero en tantos viajes y momentos que hemos compartido, nos llena de tristeza y melancolía.
Nos cuenta el también amigo Pablo Karslián, quien lo reemplazará ahora como comentarista del equipo que comanda Javier Máximo Goñi en Radio Oriental, en el querido y vecino Uruguay, y en el que supimos trabajar también en años hermosos pletóricos de ilusiones iniciáticas, que Raúl llevaba tiempo con malestares, y pudimos recordar entonces que efectivamente en una oportunidad lo llegamos a visitar en un hospital, en Montevideo.
Memoramos a Raúl como un periodista racional, agudo, y al mismo tiempo sanguíneo, que movía sus manos en pleno comentario, de una manera particular, como acompañando y marcando cada frase. También, la palabra justa para calificar un partido, para advertir sobre incidencias en el juego que difícilmente acarrearían un error.
Barizzoni conjugaba experiencia, amplios conocimientos, y una calidez y una sencillez como solamente pueden tener quienes son sabios de verdad y no necesitan alardearlo.
Llegamos a ser sus anfitriones en Buenos Aires y también hemos compartido charlas, comidas, anécdotas y eso quedará por siempre como un orgullo.
También, aquella alegría en su rostro cuando nos encontrábamos, y ese fuerte y cálido apretón de manos, o ese extraño punto de equilibrio en momentos complicados o turbulentos en algunos acontecimientos deportivos.
Extrañaremos a Barizzoni, sus comentarios, su compañía. Recordaremos siempre al amigo, al compañero de viajes, al gran periodista, al insobornable colega.
Gracias, Cacho. Hasta siempre.

"¿Quien dijo artista? yo soy un hombre apenas, que ataca el miedo, con su garganta" (Daniel Viglietti).