lunes, 14 de diciembre de 2009

Un gran equipo, una impactante definición, un recuerdo imborrable

Allí está, en algún cajón perdido, la pequeña camiseta de Boca, sin publicidad, limpia, azul y oro, con el número tres de cuero blanco, por Silvio Marzolini, uno de los grandes ídilos de la infancia de un memorable equipo de Boca Juniors, paradójicamente dirigido por un ex jugador de River Plate y símbolo del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano, que terminó dando la vuelta olímpica en la cancha de River Plate luego de aguantar en la última fecha, y por varios minutos, un empate 2-2 que lo consagró campeón del Nacional 1969 de manera brillante.
Con un gol más, River hubiera podido conseguir un título que se le negaba desde 1957 y que tampoco podría alcanzar hasta 1975, pero la defensa de Boca resistió los embates finales de Víctor Marchetti, Carlos Rodríguez o el gran wing izquierdo Oscar "Pinino" Mas, entre otros grandes jugadores de la época.
Di Stéfano, en verdad, había llegado a Boca tentado por los dirigentes para hacerse cargo de la dirección general del fútbol, algo así como lo que hoy sería el manager, pero la renuncia de D'amico precipitó todo y el gran crack de los cuarenta y cincuenta terminó haciéndose cargo del plantel y produjo una auténtica revolución en el juego, que incluso le costó la salida de algunos indiscutidos hasta ese momento, como Antonio Ubaldo Rattín, símbolo del caudillo, pero que perdió su puesto luego de una expulsión, a manos de un crack como sin dudas fue Norberto Madurga, un "cinco" que picaba al vacío y así convirtió los dos goles del superclásico que terminaron dándole el campeonato. Boca se había quedado en la puerta del título del Metropolitano 1969 al quedar eliminado por River en semifinales al no poder desequilibrarlo, pero había dejado ya una buena sensación con algunos cambios que comenzaron a producirse, como los ingresos como wines de Ramón "Mané" Ponce e Ignacio "Pibe" Peña, jugadores dúctiles como Nicolás Novello y especialmente Madurga, en el arco, el "Gitano" Rubén Sánchez reemplazó a una gloria como Antonio Roma, y se incorporaron Orlando Medina ("El negro") y Raúl Armando Savoy, al igual que el muy fino (y caballeroso) central peruano Julio Meléndez Calderón terminó ocupando la plaza de Miguel Alberto Nicolau.
Lo extraño del caso, es que en el torneo Nacional (Boca ya había ganado ese año la Copa Argentina), Di Stéfano optó por un sistema de 4-2-4 sin un centrodelantero definido, y con ejes como Savoy y su experiencia, y Angel Clemente Rojas y su mágica cintura, confiando en la ayuda de los wines Ponce y Peña, y las llegadas al vacío de Madurga, a pases de Savoy o especialmente de Medina. No sólo este cambio fue fundamental sino también el hecho de no contar con jugadores duros de marca (como antes Rattín o Nicolau) sino técnicos, de buen dominio de pelota, con una línea de cuatro excepcional en la defensa: Rubén Suñé, en su primera etapa antes de convertirse en volante central, el peruano Meléndez, Rogel y Marzolini, considerado el mejor lateral izquierdo del Mundial de Inglaterra 1966.
Ese Boca de Di Stéfano demostró que se puede ser campeón jugando un fútbol brillante y efectivo y que para armar un buen equipo hace falta, primero que todo, excelentes jugadores y luego, voluntad de su entrenador por atacar y agradar a los espectadores. El escenario de la coronación no podía ser mejor: el superclásico en un Monumental que aceptó respetuoso el resultado final.
Y en quien esto escribe, un imborrable recuerdo, de los primeros que entregaron tantos años de fútbol, en un contexto de una Argentina que tenía mucho más que festejar que en la actualidad.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Bánfield, otro campeón más en la estadística

No por merecido, ni por históricopor los 113 años de espera en conseguirlo, puede concluirse que este título del Torneo Apertura logrado por Bánfield sea para el gran recuerdo, más allá del de sus propios hinchas. El equipo del Taladro es justo campeón aunque lo consigue finalmente con una derrota ante un Boca Juniors de un año gris como pocos, y beneficiado con la derrota de Newell's Old Boys de Rosario como local ante otro deshilachado San Lorenzo, en lo que fue la segunda derrota consecutiva como local en la lucha por el campeonato (la anterior fue ante Arsenal), lo que demuestra el nivel del fútbol argentino en estos momentos.
Si algo se le endilgaba en tiempos pretéritos al fútbol mexicano desde la Argentina, era que no podía encontrarse allí un equipo hegemónico, es decir, uno que marcara un determinado tiempo, ya sea por su juego, por el carácter de sus jugadores, por la impronta de su entrenador. Hoy eso mismo le ocurre a un fútbol argentino en grave crisis, que exporta casi todo jugador más o menos valioso que produce su cantera, y que genera torneos sub-23 o plus-30, con juveniles que en muchos casos están verdes como para tener continuidad en Primera, o veteranos que regresan a un quasi-amateurismo con las cuentas repletas de dólares o euros a jugar a los clubes de sus amores. Todo esto, con despropósitos de horarios, de pérdida de identidad colectiva en cuanto al gusto por la estética salvo casos puntuales, como el Huracán del Clausura, o el Estudiantes de algunos pasajes de este Apertura o del pasado Clausura y alguna otra excepción.
Con la caída de los llamados "grandes", algunos de los cuales ya se encontraban en la pendiente (Racing Club o River Plate), otros estaban en un mal camino (Independiente) y otros que no han tenido continuidad (San Lorenzo y Boca), con Huracán desmembrado por ventas de sus figuras al mejor postor, y Vélez y estudiantes dedicados a torneos internacionales, hubo terreno fértil para que equipos como Newells o Bánfield llegaran a posiciones de vanguardia y fueran, efectivamente, los más regulares.
Bánfield tuvo algunos elementos destacables, más allá de no deslumbrar. Los cuatro jugadores en función clara de ataque, James Rodríguez y Walter Ervitti en la creación, Santiago Silva y Sebastián "Papelito" Fernández en la línea final, han tenido una gran influencia y han marcado la diferencia en cuanto han podido, con especial énfasis en Silva, goleador del torneo. Atrás, la seguridad de Sebastián Méndez y la regularidad y el carácter que transmite su arquero Christian Luchetti también gravitaron. Y no hay que dejar de mencionar la ratificación de Julio César Falcioni como entrenador, que ya había tenido un importante papel en Bánfield en el ciclo anterior, en el que estuvo a punto de llegar a las máximas instancias en la Copa Libertadores de América de 2005.
El hecho de que Bánfield sea el séptimo equipo difente consecutivo en ganar un torneo oficial argentino (Estudiantes 2006, Lanús 2007, San Lorenzo 2007, River 2008, Boca 2008, Vélez 2009, los anteriores) demuestra la paridad, que no significa, en este caso, otra cosa que mediocridad en la que vive el balompié albiceleste.

sábado, 12 de diciembre de 2009

A propósito de Bánfield, entradas y vueltas

Otra vez sopa. Como en cada definición de campeonato argentino, reaparecen los vicios y los elementos de corrupción que todos conocen, especialmente los dirigentes, pero que nadie cambia. Mucho menos, claro está, la Justicia ordinaria, que no se mete con el fútbol para que siga, siga, la "fiesta".
Conviene aclarar que cuando hablamos de "fiesta", nos estamos refiriendo a lo que supuestamente encierra una definición de un campeonato argentino, el Torneo Apertura 2009, por demás extraño, sin la participación de los equipos que tradicionalmente peleaban por el máximo galardón y que ha quedado reducida a Bánfield (que nunca fue campeón) y Newell's Old Boys de Rosario, con más chances matemáticas para los sureños del Gran Buenos Aires.
Bánfield debe ir a jugar a la Bombonera de Boca Juniors, donde paradójicamente se coronara campeón su rival de la zona, Lanús, en 2007, y aunque los locales no tienen ninguna chance en un año de muchos grises, y vienen jugando muy mal, apenas si le ceden a´su adversario 4500 entradas, lo cual habla de dos posibilidades: 1) la estupidez de empecinarse en una política nefasta de no compartir espacio con los que sienten otros colores (aún con el argumento de la capacidad de socios y la imposibilidad de darle mayor lugar al adversario porque la política de la distribución de entradas generales depende de un criterio subjetivo, como el de otorgar o no la segunda bandeja en vez de únicamente la tercera), 2) Alimentar la reventa de entradas a los hinchas de Bánfield desde el propio Boca Juniors, es decir, sumarse a la mafia de la reventa por la que ya en internet aparecían anuncios pidiendo 300 pesos por cada boleto, una inmoralidad a la que ya estamo acostumbrados no sólo en el fútbol sino en cualquier espectáculo que se precie de tal.
A propósito de esto, llama la atención lo que decía por televisión un hincha de Bánfield desesperado por no haber conseguido una histórica entrada para ver, por fin, a su equipo campeón: si la cola iba a paso de hombre y sólo se habían habilitado tres ventanillas en el estadio Florencio Solá, ¿cómo se agotaron tan pronto las 4500 entradas a la venta? ¿o será que, como siempre, de esas 4500 se pusieron a la venta la mitad, o menos, y el resto fuera a parar a la barra brava y a las agencias de dirigentes conocidos o directamente a los bolsillos de descomedidos amigos que las revenden por los sistemas conocidos? ¿Y la Justicia? bien, gracias. ¿Y la AFA? más que bien, gracias, sin tiempo para estas "pequeñeces", mientras todos conocen de sobra los procedimientos. ¿La AFA desconoce lo que ocurre, o será que sabe mucho más de lo que debería saber y por ejemplo, algún dirigente del ascenso de una colectividad muy popular en el país, muy vinculado en muchos momentos al seleccionado argentino, tiene directa relación con alguna agencia?.
A horas de un partido decisivo para la vida de Bánfield, su experimentado entrenador, Julio César Falcioni, afirma que su equipo, si obtiene el campeonato, no dará la vuelta olímpica en la Bombonera para "no herir" a los hinchas rivales. ¿Desde cuándo dar una vuelta olímpica es herir a los hinchas que ni siquiera tienen que ver con la lucha de su equipo por obtener un título? el fútbol argentino está atravesando una enorme crisis de confusiones al respecto. Desde el folclore, se puede llegar a entender que el archirrival pueda querer "dar la vuelta" en el estadio adversario. Pero que el equipo al que le toque salir campeón, cualquiera sea, ahora no pueda festejar su conquista por "herir" a los hinchas adversarios ya suena a una crisis que venimos comentando también con lo de la venta de entradas y en reiterados artículos en este blog, y que tiene que ver con una cuestión más sociológica que deportiva: el hecho de no poder respetarnos como distintos en la sociedad argentina. Desde el establecimiento de los pulmones que separan a hinchadas rivales, hasta la negativa a otorgar mayor número de entradas al equipo visitante, hasta el hecho de decir que no se dará la vuelta olímpica para no generar violencia o ánimo en contra que provoque que el rival salga con todo a ganarnos (como si además, se deconociera una posible incentivación, penada reglamentariamente).
Todos estos hechos nos cuentan de lo mal que está la Argentina como país. Estos días previos a la definicón del Apertura no nos hablan de fútbol. Nos hablan del país. El fútbol es apenas un recorte, una foto de lo que ocurre pero en 90 minutos. No vive en una burbuja.
Por estos días, recordamos que hace justamente 40 años, por el antiguo campeonato Nacional, Boca Juniors se coronó campeón en el estadio Monumental de Núñez al emoatar 2-2 con River Plate, con dos recordados goles de Norberto "Muñeco" Madurga. River consiguió colocarse 2-2 y con un gol más que marcara, conseguiría por fin un campeonato que se le negaba desde 1957. No pudo ser, Boca salió campeón delante de la hinchada de River, y dio la vuelta olímpica aplaudido por la platea archirrival, que se había privado de un ansiado campeonato minutos antes. A lo sumo, hubo una picardía riverplatense de encender los grifos para dificultar la vuelta boquense, pero hubo aplausos y reconocimiento del rival sin un solo incidente de peso. Otra sociedad, otro tiempo, otra cultura.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Si no hay corrupción, que lo parezca

El título de esta columna no es nuestro. Está tomado de una frase de Víctor Hugo Morales en uno de sus programas de Radio Continental en referencia a lo que ocurre en este Torneo Apertura a punto de finalizar, y que nos parece que define de manera brillante lo que está ocurriendo en el fútbol profesional argentino.
Pocas veces se ha destapado de una manera tan cruel, y tan clara, el altísimo nivel de corrupción de un estilo que está tocando fondo desde hace rato, pero que no parece que pueda cambiar con esta conducción y este modo de concebir el manejo de las instituciones.
Tras el final del partido que Bánfield ganara por 1-0 ante Tigre, su entrenador Julio Falcioni llegó a un inusitado nivel de dureza porque es rarísimo que quien gana se queje, aún cuando su equipo se encuentra a un partido de consagrarse campeón por primera vez en su historia. Falcioni llegó a censurar la decisión del Colegio de Arbitros de la AFA, de reemplazar a Pablo Lunati por Rafael Furchi, cuestionado desde su capacidad técnica, aduciendo que esta sorpresiva y arrebatada decisión, habría sido tomada por influencias de Newells Old Boys de Rosario, su rival en la lucha por el título. Pero no sólo ocurrió eso: ya Newells había reclamado por el arbitraje del propio Lunati en el partido que perdiera como local ante Arsenal y que podría costarle el campeonato, pese a lo cual, el Colegio de Arbitros designa, para la fecha siguiente, a Lunati, cuestionado eticamente por el presidente del Colegio de Arbitros de Mendoza, Pedro Castellino, quien indica que su patrimonio creció demasiado sobre lo esperable en estos años, para dirigir justamente al otro equipo que pelea el título contra Newells, Bánfield. Un mamarracho que demuestra que el Colegio de Arbitros en este momento ya ha perdido la brújula, incluso de manera administrativa, ya sin entrar en hechos mucho más relevantes como los que estamos citando, que exceden largamente la burocracia.
Pero si algún lector desprevenido cree que todo termina aquí y que este artículo finaliza con estas citas, se equivoca por mucho. Tras el irregular partido que Newells le ganó 0-1 a Colón en Santa Fe, con el arbitraje de Javier Collado, trascendieron unas declaraciones del juez a una revista cordobesa, hace un tiempo, en las que dice, ante una pregunta sobre si alguna vez le tocó presenciar algún hecho irregular, que efectivamente, le tocó ver cómo un equipo jugaba para atrás para perjudicar a su propio entrenador. Se refirió concretamente a Colón y a Falcioni, el mismo que ahora dirige a Bánfield. Los dos únicos jugadores que continúan en el equipo santafecino son Rivarola y Goux y tras finalizar el Colón-Newells, Collado echó a Rivarola (quien afirma que él árbitro lo insultó durante el partido) y todo terminó en una batahola que diezmó a Colón para el final del torneo. Nos preguntamos si Colón realmente quería ganar ese partido, siendo que jugaba contra Newells, rival en la lucha por el título ante el Bánfield de...Falcioni. También nos preguntamos por qué en dieciocho jornadas, a Newells lo dirigieron cuatro veces Collado, tres veces Diego Abal y tres veces Juan Pablo Pompei. Y de las cuatro veces que Collado dirigió a los rosarinos, tres fueron desde la fecha diez hasta la dieciseis, algo realmente llamativo. Nos preguntamos también qué hacía Jorge Romo, el presidente del Colegio de Arbitros, junto al titular de la AFA, Julio Grondona, en el sorteo del Mundial en Ciudad del Cabo, y nos hacemos la pregunta mayor, la que no hemos leído en ninguno de los medios argentinos, y que nos parece el ABC del periodismo, demasiado elemental, y que fue la piedra del escándalo con el caso de la expulsión del ex árbitro Aníbal Hay de la AFA, por sugerir, supuestamente, al actual juez Faraoni, que se favoreciera a San Lorenzo ante Atlético Tucumán por la primera fecha de este ya interminable campeonato: si se trataba de un partido de una primera fecha de una temporada que recién comenzaba, ¿cuál era el sentido de tener interés en favorecer a San Lorenzo? ¿Ese interés era futbolístico o meramente económico? ¿y si era económico, lo era para favorecer a quién o a quiénes? ¿Los interesados son del propio fútbol o son externos?
Recordamos algo que ya dijimos en su momento, y que la prensa argentina sigue sin tomarlo como corresponde. Cuando el arquero italiano de la Juventus Gianluiggi Buffon fue citado a los tribunales de Justicia italianos por el caso del Calcio-Pulite, por el que la Juventus tuvo que descender a Serie B italiana, sedefendió de la acusación de participar en las apuestas clandestinas diciendo que lo había hecho fuera de su país, en ligas de ex compañeros amigos. ¿De qué países, por ventura, son los ex compañeros extranjeros de Buffon? ¿con mayoría de jugadores de qué país jugó Buffon en el Parma, por ejemplo?
Lamentablemente, este fútbol se va ensuciando y nosotros tenemos el deber de estar alertas y decir lo que haya que decir, sin pelos en la lengua, sin compromisos con nadie más que con ustedes. Al pan, pan y al vino, vino...

sábado, 5 de diciembre de 2009

España y Brasil podrían eliminarse en octavos y abrirían el Mundial (Yahoo)

El hecho de que los dos máximos candidatos, España y Brasil, puedan eliminarse en octavos de final, con lo que uno de los dos podría quedar en el camino demasiado temprano, y que Portugal podría entrar también en un enfrentamiento contra los campeones de Europa en la misma instancia, es lo más destacado del sorteo del Mundial de Sudáfrica realizado en Ciudad del Cabo.

Como suele suceder, muchas de las especulaciones sobre el devenir de la próxima fase final del Mundial, que se jugará entre el 11 de junio y el 11 de julio próximos en territorio sudafricano, terminan ahora sobre lo estrictamente cualitativo y ya pasamos a los hechos en los que la fortuna juega su papel y como siempre, ha dejado beneficiados y perjudicados.

Si bien esta vez no se puede afirmar con rotundidad que haya un “grupo de la muerte” entre los ocho que componen la fase final, es claro que los tres más duros y competitivos resultan el D (Alemania, Australia, Serbia y Ghana), el E (Holanda, Dinamarca, Japón y Camerún) y el H (Brasil, Portugal, Corea del Sur y Costa de Marfil). Es claro que en estos tres grupos, habrá siempre un equipo fuerte que se quedará afuera de los octavos de final.

Asimismo, ya hay cierta certeza en cuanto a que tendremos dos o tres partidos muy fuertes en los cruces de octavos de final, porque los dos primeros del grupo H deberán cruzarse con los dos primeros del grupo G, que es el que componen España, Suiza, Honduras y Chile, por lo que podríamos tener un Brasil-Chile (como en Francia 1998) o un España-Portugal, o un España-Costa de Marfil o aún más impactante y que podría determinar un impactante cambio en las previsiones del torneo, un España-Brasil.

Asimismo, los octavos de final podrían determinar un cruce entre Argentina y Francia ó que se repita el enfrentamiento de octavos del pasado Mundial entre Argentina y México, ó el de 1986 entre Argentina y Uruguay, un clásico sudamericano, o bien podríamos tener un enfrentamiento africano entre nigerianos y sudafricanos, o entre nigerianos y franceses, que también podría ser muy llamativo.

Puede decirse también que el equipo local, Sudáfrica, resultó algo beneficiado en un grupo A sin ningún rival inaccesible, toda vez que Francia no está en su mejor momento (si bien pudo haberle tocado otro europeo de menos nivel), Uruguay representa una incógnita pero no ha hecho una buena eliminatoria, y en cambio México puede ser un adversario exigente por lo que ha crecido desde que Javier Aguirre ha tomado la conducción del equipo norteamericano.

Japón no ha tenido mucha fortuna y deberá esforzarse mucho si tiene deseos de pasar a octavos de final en un grupo con dos fuertes seleccionados europeos como Holanda y Dinamarca, que se han clasificado con facilidad, mientras que el cuarto conjunto es nada menos que Camerún con el temible Samuel Eto’o en su ataque.

El primero de este grupo E tiene bastantes chances de seguir una buena carrera en el Mundial porque el Grupo F parece bastante abierto para la clasificación de Italia (la actual campeona del mundo) y Paraguay, a los que les ha tocado Nueva Zelanda y Eslovaquia. Por lo tanto, el equipo que evite a Italia tiene mayores posibilidades, en principio, de avanzar a la fase siguiente.

En al caso de los Grupos A y B, aparecen como claros favoritos Argentina y Nigeria en el segundo (deberán enfrentar a Corea del Norte y Grecia, que puede convertirse en el árbitro), mientras que el primero hay una mayor paridad aunque Francia y México tienen mejores rendimientos en los últimos tiempos, aunque no habría que descartar una sorpresa, por la historia que posee Uruguay y por ser locales los sudafricanos.

El cruce de octavos entre los clasificados en los grupos E y F aparece como bastante desbalanceado porque por el lado del E, Inglaterra y Estados Unidos aparecen como claros favoritos al tener que enfrentar a Argelia y Eslovenia, mientras que por contrario, el grupo F aparece como de final incierto, por la enorme paridad. Los alemanes deberán enfrentar a Ghana, Serbia y el siempre complicado equipo australiano al que ya sufrió Italia en octavos de final del Mundial pasado.

Aquí podría ocurrir otro cruce que despejaría el Mundial de otro candidato fuerte, porque podríamos tener un Inglaterra-Alemania, o bien un Inglaterra-Serbia o un Alemania-Estados Unidos en octavos de final.

Para el final, un tremendo grupo G, en el que por primera vez en mucho tiempo Brasil deberá eliminarse con durísimos equipos como Costa de Marfil o Portugal (completa Corea del Norte, con escasísimas chances), con lo cual ya uno de los equipos fuertes no pasará de la primera fase, mientras que los dos que sí logren avanzar, tendrán seguramente que enfrentar a España y posiblemente a Chile, de gran eliminatoria. En este grupo H, Suiza aparece como árbitro y posible sorpresa y Honduras no parece haber tenido fortuna al participar con estos equipos.

Spain and Brazil could eliminate themselves in eighths and would open the World Championship (Yahoo)

The fact that the two maximum candidates, Spain and Brazil could eliminate themselves in the eight of final, so one of them could remain in a way too early and Portugal could enter also in confronting vs the champions of Europe in the same instance, this is most outstanding of the drawing lots of the World Championship in South Africa performed in Cape Town.

As it happens sometimes, many of the speculations regarding the future of the next final phase of the World Championship that will take place between the 11 of June and the 11 of July next in the South African territory, end now on the strictly qualitative level and we already pass to matters in which the fortune is very important and as always, lefit those who benefit and those who lose.

Though this time cannot be affirmed that there is “death group” among the eight components of the final phase, it is clear that the hardest and most competitive are the D (Germany, Australia, Serbia and Ghana), the E (Holland, Denmark, Japan and Cameroon) and the H (Brazil, Portugal, South Korea and Ivory Coast). It is clear that in those three groups there will be always a strong team that will remain outside of the eighth of final.

Likewise, there is already a kind of certainty as to the fact that we shall have two or three matches very strong in the crossing of eighth of final, because the two first of the Group H will have to cross with those of the first Group G, composed by Spain, Switzerland, Honduras and Chile, so we could have Brazil-Chile (as in France 1998) or Spain-Portugal, or Spain–Ivory Coast or even more impacting and that could determine an impacting change in the contests previsions Spain-Brazil.

Likewise, the eighth final could determine a cross between Argentina and France or that it could be repeated the confrontation in the eighth of the last World Championship in Germany between Argentina and Mexico, of that of 1986 between Argentina and Uruguay, a Southamerican classic, or well, we could have a confrontation of Africans among Nigerians and South Africans or between French and Nigerian, that also could call attention.

It can be also said that the local team, Southafrica, resulted somewhat benefited in a group A with no inaccessible rival, always that France is not in their best moment (though they could have another European team of lower level), Uruguay represents an incognita but has not done a good eliminatory, meanwhile Mexico may be an exigent adversary as they grew since Javier Aguirre took the command of the North American team.

Japan was not very lucky and will have to make efforts if they want to pass the eighth- final in a group with two strong European teams as Holland and Denmark, that classified easily, meanwhile that the fourth team is nothing less but Cameroon with the terrible Samuel Eto´o in his attack.

The first of this Group E has good possibilities to continue a good race in the World Championship because group F seems quite open for the classification of Italy (present World Champion) and Paraguay, who will have in front New Zealand, and Slovakia. Therefore, the team that will avoid Italy has more possibilities, in principle, advancing to the next phase.

In the case of groups A and B, there appear as favorites Argentina and Nigeria in the second (they will have to confront North Korea and Greece that may convert in the arbiter), meanwhile that in the first there is more parity though France and Mexico have better rendering in the last times, though there could be a surprise, because of the history that Uruguay has and being local the South Africans.

The cross of eights between the classified in the groups E and F appears as quite unbalanced because on the side of E and F , England and the United States appear as the favorites having to confront Argelia and Slovakia, meanwhile on the contrary, the group F appears as the uncertain final due to the enormous parity. Germans will have to confront Ghana, Serbia and the always complicated Australian team having already Italy suffered in eighth-final of the past World Championship.

Here there could happen another cross which will clear the World Championship of another strong candidate because we could have England-Germany, or well, England-Serbia or Germany-United States in the eighth-final.

For the final, a terrific group G, where for the first time in a long period Brazil would have to be eliminate with very hard teams as Ivory Coast or Portugal (completes North Korea with scarce chances), with which already one of the strong teams will not pass the first phase, meanwhile the two that will continue will have surely to confront Spain and possibly Chile, of great eliminatory. In the group H, Switzerland appears as arbiter and possible surprise and Honduras does not seem to be lucky participating with these teams.











martes, 1 de diciembre de 2009

Mejor jugador del mundo, pero discutido en su país

El periodismo especializado del fútbol europeo dio su veredicto: Lionel Messi, argentino, no sólo ganó el Balón de Oro de la prestigiosa revista "France Football", como mejor jugador de la temporada, sino que alcanza el récord de votos (473) y con una tremenda diferencia sobre su inmediato perserguidor, el portugués Cristiano Ronaldo (233). No admite ninguna duda sobre su enorme calidad, ni sobre su liderazgo mundial, que se plasma en el soberbio juego de su equipo, el Barcelona, actual campeón europeo, y español tanto de Liga como de la Copa del Rey y que va en busca del Mundial en unos días en Abu Dhabi, Emiratos Arabes Unidos.
Sin embargo, paradójicamente Messi, idolatrado en el mundo entero por su extraordinario juego, sigue generando dudas en su propio país, Argentina, acostumbrado a mirar solamente el resultado final, sin profundizar demasiado en los caminos para llegar.
Messi nació en un país sumido en una profunda crisis moral, a la que no ha llegado por casualidad, y que por esta misma razón pudo generar el hecho de que un político como Carlos Menem pudiera ganar tres veces una elección presidencial. En este caso, por razones que no dejan de tener un paralelo a las críticas que insólitamente ha tenido que recibir Messi cada vez que se ha puesto la camiseta argentina: el guiarse por el resultado y no por el trayecto. Si por ejemplo Menem privatizó (a precio vil) las principales empresas estatales, millones de argentinos sólo pueden recordar los primeros tiempos de bonanza a resulta del ingreso de dinero producto de estas ventas "casi regaladas", sin poder siquiera relacionar con que las crisis vividas posteriormente son también producto de haberse terminado aquella venta de "las joyas de la abuela". Con el juego de Messi sucede lo mismo. ¿Es acaso un hecho de brujería o divino, que el mismo jugador que brilla y luce tanto en el Barcelona, y se muestra tan feliz en este equipo, pueda repentinamente transformarse en un jugador insulso, de poca incidencia en un partido, a veces alejado por completo del balón, cuando se viste la camiseta argentina? todo indica que hay un proceso, una sucesión de hechos, para que ocurra semejante cambio. Lo hemos dicho infinidad de veces: en el Barcelona, Messi juega dentro de un determinado esquema, no sólo con dos asistentes de lujo como Xavi e Iniesta (por cierto, tercero y cuarto en la votación de la "France Football"), y un lateral como el brasileño Daniel Alves, que se abre por la punta derecha en cada ataque, sino que siempre tiene, como mínimo, tres opciones de pase cuando tiene posesión de la pelota: ya sea al propio Alves, a los dos volantes mencionados, que le llegan por atrás, y a sus dos compañeros de ataque, habitualmente el sueco Zlatan Ibrahimovic y el francés Thierry Henry pero pueden llegar a ser otros, ocasionalmente.
Esta valla de protección futbolística, por llamarlo de algún modo, hace que Messi, genio del movimiento con pelota, se siente mucho más dentro del mundo de la creación, cuando inconcientemente sabe que todo un equipo sintoniza la misma idea: jugar, divertirse, crear y marcar todo losgoles que sean posibles. En el Barcelona, Messi es el mejor entre grandes jugadores.
Por contrario, la selección argentina juega con complejos. Con un esquema con demasiados jugadores pensados para defender, para contener y muy pocos para atacar. Con dos líneas de cuatro, una defensiva y otra de volantes, de las que apenas si se desprenden jugadores hacia los dos atacantes por lo que tanto Messi, que juega engañosamente tan abierto por la derecha como en el Barcelona, como su habitual compañero (Higuaín, Agüero o Tévez, de acuerdo al caso), deben bajar muchísimos metros para tratar de hacerse con la pelota, y luego entrar a eludir adversarios en fila (sin equivocarse) para retomar la posición que ocupan naturalmente en sus equipos. Es lógico, por tanto, que no puedan jugar en la selección argentina como lo hacen en sus equipos.
Sin embargo, el impaciente público argentino, empujado por medios exitistas que anteriormente han vendido la idea resultadista de Carlos Bilardo (y otros que se han perdido en el tiempo), y guiado por la enorme publicidad que lógicamente rodea a un jugador fuera de clase como lo es Messi, no acepta explicaciones y exige lo que nadie puede generar por su cuenta: la misma magia que con la camiseta del Barcelona, olvidando que en vez de Xavi, Iniesta o Daniel Alves, se encuentran Maxi Rodríguez, el bueno de Jonás Gutiérrez y las inacabadas escapadas de Javier Zanetti para que sus centros terminen en la cabeza del defensor rival. Es decir que se exige que Messi sea el mismo que en el Barcelona, aunque sus compañeros sean otros. Que Messi tenga el don de permanecer exactamente igual que del otro lado del océano aunque todo su contexto (de compañeros, medios de comunicación y público) sea diferente. Menudo problema para el joven.
Messi representa la excepción para todo: no sólo porque se trata de un jugador que tuvo un ascenso vertiginoso a la fama, desde que debutara en primera división con apenas 17 años, sino que a su vez, se trata de un argentino sin hinchada propia, apenas levemente inclinado hacia Newells Old Boys, cuna de sus primeros movimientos futboleros. Un supercrack que puede llegar a integrar (si no integra ya) el club de los más grandes de la historia, con Alfredo Di Stéfano, Pelé, Beckenbauer, Johan Cruyff y Diego Maradona, pero que para algunos periodistas influyentes, no sería ilógico que fuera al banco de suplentes en el equipo nacional.
Si le ocurrió a Astor Piazzolla, o a Ernesto Guevara, o si José de San Martín o Jorge Luis Borges eligieron morir en el exilio, ¿por qué sería diferente con Messi? ¿Podrá algún día darle la selección argentina la misma posibilidad de brillar individualmente, que le brinda el Barcelona? Todo indica que demasiadas cuestiones culturales deberían cambiar para que eso ocurra. Mientras tanto, es visto en el mundo entero como el mejor futbolista, y en su país, se lo sigue discutiendo, en vez de elaborarse un proyecto en torno a su brillantez.