viernes, 11 de junio de 2010

La aventura de Sudáfrica



Ricardo me lleva con su coche hacia el Ellis Park, uno de los dos estadios de Johanesburgo, y en el que mañana se producirá el ansiado debut de la selección argentina. Y mientras le cuento que en ese mismo lugar, en 1965, Los Pumas fueron reconocidos por el mundo entero con aquel equipo de Otaño o González del Solar, me cuenta a su vez de sus temores de lo que pueda pasar en los alrededores. La primera imagen es por el posible embotellamiento, pero no. Se refiere a que muy posiblemente haya disturbios y nada tiene que ver la Argentina en ellos. No pareció nada afortunado que días pasados haya habido problemas edilicios en el partido amistoso entre Nigeria y Corea del Norte, en el que casi muere gente por una avalancha y por desprendimiento de una parte del estadio. Lo que sucede, nos indica Ricardo, es que hay una enorme pica entre los sudafricanos y los nigerianos, que son tratados como los provenientes de países limítrofes en la Argentina, o como los sudamericanos o africanos en Europa. Es más, muchos nigerianos, considerados muy trabajadores, han tenido que regresar a su país porque fueron raleados por mal ambiente entre sus compañeros locales, que en reiteradas oportunidades se les acercan para decirles que no son bienvenidos. Ricardo, argentino, me cuenta que en su fábrica pasó lo mismo con un muchacho nigeriano, que ya estaba haciendo las valijas para regresar, pero los sudamericamnos decidieron sostenerlo contra viento y marea, y lentamente se acabaron las presiones. Pero todo puede suceder mañana.
Llegamos a la zona del Ellis Park con suficiente tiempo. Aun son las 12,15 y aunque partimos 10,40 desde Roodeport, donde nos alojamos, aún quedan casi dos horas para regresar al Soccer City a la ceremonia inaugural del Mundial, pero antes, tenemos que retirar el ticket de acceso al estadio para mañana (la FIFA determinó que cada entrada de prensa se retira en el estadio donde se juega cada partido). Sin embargo, nada es como parece y no encontramos la entrada de prensa y nos mandan de un lado para el otro, con una seguridad total, aunque nos estén guiando al revés y en un inglés mezclado con alguno de los nueve dialectos posibles. Por fin, una mujer se apiada de nosotros, nos indica que el tema es que hay que pasar un control antibomba para lo cual tenemos que salir del auto, abrir todas las puertas, el capot y el baúl para que pasen un sensor. En el interin, suena el teléfono celular y es la radio de Las Parejas para una salida así que mientras este cronista cuenta sus avatares sudafricanos, un aparato es pasado por su cuerpo por los controles, a pura seña.
Partimos nuevamente y un policía en moto nos dice que lo sigamos. "Follow me", y allá vamos. Pero no, no era ahí la "·media entrance" sino mucho más lejos, así que igual ya Ricardo debe detenerse y este cronista debe caminar, ahora sí, con pasos acelerados, unos 300 metros, subir un puente, bajarlo, dar tres vueltas en escalera caracol ascendente y siendo ya las 13, por fin, suspirando, llega al escritorio de supuesta ayuda. Sólo venimos a buscar el ticket para mañana, pero ya se huele, ahora vendrán caras extrañas. Nos miran como pidiendo perdón y nos dicen que no, que "I'm very sorry" pero que los tickets no fueron impresos aún y que debería regresar más tarde. Ante la rotunda negativa y la explicación de que ya en ese día debemos retornar al Soccer City, y que luego debemos cubrir el partido de Uruguay-Francia y ya luego será la noche avanzada, las voluntarias, vestidas de verde y amarillo, se miran absortas. "What to do, now?". No hay tiempo de espera y pedimos que vayan a buscar al jefe y allá van, con demasiado tiempo y viento a favor y ya presentimos, por nuestros ya diez días aquí, que no regresarán y en efecto, allá vamos nosotros cual toro a embestir al jefe. Pero éste resulta ser un simpático negro al que ya tratamos en Alemania 2006 y que responde a uno de los encargados de Prensa de la FIFA, de origen portugués. Sobre su mesa flota una inmensa cantidad de tickets pero no clasificados. Procedemos a contarle lo que nos ocurre y nos guiña un ojo y nos dice que aunque no se pueden dar tickets, va a consultar telefónicamente a sus superiores y milagrosamente llega el OK. Pero aún nos queda la acreditación de estacionamiento, pero surge un nuevo problema: no está la llave del armario para poder rescatar las credenciales y la chica encargada se fue a una reuniòn y apagó su celular, por lo que nuestro amigo la manda a buscar y nos dice que "take a site" pero le decimos que no, que no podemos esperar más, que debemos retornar al Soccer City y son las 13,45 y ya sabemos que nos perderemos la ceremonia inaugural, al menos aspiramos al partido. Y la voluntaria no regresa y seguimos esperando pero se nos suman dos colegas de Mar del Plata, Vito Amalfitano y Daniel Moyo, con problemas pora la acreditaciòn. Los ayudamos con el inglés pero se desesperan,. Moyo no figura entre los acreditados aunque la FIFA le haya enviado un email de confirmación. El empleado marca nuevamente el teléfono de su jefe pero nada nuevo bajo el sol. Son las 14 y por fin, alguien abre el musterioso ropero. Parece que tendré mi estacionamiento y el empleado me extiende un papel, pero me advierte que hay que sellarlo en la entrada. Allá vamos al último paso pero las voluntarias me dicen que deben fijarse en el sistema computarizado si efectivamente me corresponde y luego de mirar entre ellas, discutir, analizar y hasta tomarse un refresco, notan que no, que no me toca, que "I'm very sorry", la misma respuesta que reciben mis colegas así que siendo las 14,20 partimos rumbo al Soccer City, para lo cual hay que volver a pasar las pruebas atléticas de la escalera caracol, el puente y otros obstáculos de los mil metros con vallas. Ricardo pone primera y allá vamos, aunque ya a paso de hombre. No se puede salir de la maraña del tráfico. Sólo un carril para coches, el resto para el metrobús, el mismo que parece que quiere implementar Maurizio y dice que va a estare linda Buenos Aires y nos reímos. Mientras suenan y nos aturden las vuvuzelas, otras bocinas indican que hay combis blancas que aún tienen lugar para llevar gente a ver a los Bafana Bafana, y otros nos hacen señas con el dedo índice hacia arriba, que significa que van hacia ese lado y necesitan que los transporten. Llegamos a las 15,15 y Ricardo ya nos deja para que caminemos al estadio para encarar una nueva odisea, la de dar con el sector de Prensa por donde entrar, por fin. Luego de mucho renegar, a las 15,30 estamos ya en la fila para el hot dog y la naranja, porque ahora todo se paga, periodistas incluídos. Por fin, el pupitre, el descanso, los saludos con los colegas y la convicción de que acabamos de vivir una aventura sudafricana más para nuestro recuerdo.

Se acaban las conjeturas y Argentina debuta con tres atacantes (Jornada)



Todo está listo. Ya no caben muchas dudas y todas las especulaciones, las conjeturas, las incógnitas, comenzarán a despejarse mañana cuando a las 11 de la mañana hora argentina (16 de Sudáfrica) por fin se produzca el debut del equipo de Diego Maradona ante un conocido aunque distante rival, Nigeria, en el estadio Ellis Park de Johanesburgo. Ese mismo día, aunque antes, a las 8,30 de la Argentina (13,30 de Sudáfrica) se enfrentarán los otros dos seleccionados del Grupo B, Corea del Sur y Grecia en Port Elizabeth.

Más allá de que al cierre de esta edición se esperaba para hoy a las 12 una conferencia de prensa en la que oficialmente Maradona iba a difundir el equipo titular para mañana, no caben ya dudas y aunque no lo ha hecho anteriormente en otros partidos, el seleccionado argentino jugará finalmente con Lionel Messi detrás de dos delanteros, Gonzalo Higuaín y Carlos Tévez, contrariamente a las afirmaciones del entrenador acerca de que el 4-4-2 y con una defensa de cuatro marcadores centrales, era inamovible.

El momento definitivo del cambio de posición de Maradona sobre el esquema táctico, en el que resigna como lateral derecho a Nicolás Otamendi para bajar algunos metros a Jonás Gutiérrez y de este modo liberar un puesto de ataque para Tévez ocurrió cuando visitó a Messi en Barcelona a fines de marzo, y reunido con él en un hotel céntrico de Barcelona en forma secreta, el crack del equipo catalán le insistió en que se sentiría más cómodo si tuviera dos delanteros en los que descargar juego y otros receptores de pase cercanos.

El equipo argentino, que volverá a debutar ante Nigeria como en el Mundial 2002, no ha tenido muchas posibilidades de mostrar su evolución al suspenderse el único amistoso que iba a jugar además del tibio cotejo de despedida ante Canadá en el estadio de River Plate en Buenos Aires, subiendo la polémica sobre si es mejor no jugar y preservar el físico de los jugadores, o si jugar para adquirir ritmo futbolístico.

Luego de la conferencia de prensa de Juan Sebastián Verón y Angel Di María en el High Performance Center de la Universidad de Pretoria, quedó claro que el estado anímico es óptimo, aunque como dijo el veterano volante de Estudiantes, “•Si todo fuera por las risas y el buen ánimo, Brasil sería siempre campeón. Hay que jugar al fútbol”.

Por su parte, Maradona ratificó que Tévez será titular “porque es el jugador del pueblo y me pone la piel de gallina”, mientras sorprendió al afirmar que Messi “será el mejor jugador de todos los tiempos” al tiempo que agregó que sus jugadores “no defraudarán a la gente ni harán goles de casualidad”.

El árbitro será Wolfgang Stark, empleado bancario de cuarenta años, y que cuenta como mayor antecedente dirigiendo a equipos argentinos, el haber dirigido el partido entre Argentina y Chile en el Mundial sub-20 de Canadá, que terminó con escándalo y con varios trasandinos expulsados.

El equipo argentino saldrá a jugar su primer partido con Sergio Romero; Martín Demichelis, Walter Samuel y Gabriel Heinze; Jonás Gutiérrez, Juan Sebastián Verón, Javier Mascherano, Angel Di María; Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Carlos Tévez.

Un mundo feliz (Jornada)



Ni que fuese aquella premonición de Aldous Houxley, aquella idea de la aldea feliz. No parece haber nada, en este tiempo, que haga más feliz al planeta, aunque más no sea por un mes, no hay nada que sea más excitante, cada cuatro años, que un Mundial de fútbol. Y los simbólicos relojes de arena de dos tercios de la población en los cinco continentes terminarán hoy por fin con la cuenta regresiva para permitir que a partir de las 11 (16 de Sudáfrica), el equipo local de los “Bafana Bafana”, dirigidos por el brasileño Carlos Alberto Parreira, se enfrenten al equipo mexicano por el Grupo A en el Soccer City de Johanesburgo, en lo que será el primer Mundial en territorio africano.

Lejos en el tiempo parece haber quedado la bronca de los dirigentes del fútbol africano cuando una “confusión” del neocelandés Charles Dempsey a la hora de los votos, le diera la chance a Alemania de anticiparse para organizar el Mundial 2006, postergando por cuatro años el gran sueño. Ya los germanos tenían en su mente la idea del 2006 en Estados Unidos 1994, cuando hicieron circular un prospecto en el ámbito del Comité Ejecutivo de la FIFA, siempre reunido en los grandes hoteles y esta vez, para no ser menos, sesionó en el impactante Convention Center de la ciudad más rica del continente negro, Sandton, una especie de Las Vegas africana.

¿Qué nos puede deparar este Mundial, con una España que juega el fútbol más estético pero con jugadores que físicamente no están en su plenitud, o con una Argentina con grandes cracks, especialmente en la ofensiva, pero con la incógnita que significa Diego Maradona sentado en el banco, o un Brasil con varias figuras excluídas pero con la potencia intacta dentro del conservadurismo de su técnico Dunga, o una Italia que parece cuatro años más vieja y sin tanto recambio, o una Inglaterra que es más temida por su temperamental entrenador italiano Capello, o talk vez la confirmación del crecimiento de los Estados Unidos?

Muchas preguntas, mientras la FIFA resuelve ya sin tanta oposición interna en su Congreso, mantener un statu quo, sin apelar mayormente a la tecnología para sacar las dudas en los partidos (el presidente suizo Joseph Blatter sigue apelando a la “pasión”), o a lo sumo, adelantar todavía más el inicio de las próximas eliminatorias del Mundial de Brasil para noviembre de 2011 en vez de marzo de 2012, una forma de no dar respiro a los seleccionados ni a competiciones continentales.-

Por lo demás, una fiesta para el continente africano, tan sufrido, con tantos problemas económicos y sociales, pero que hoy se dará el gusto de aplaudir a su gran líder “Madiba”, Nelson Mandela, de 92 años, ex presidente y Premio Nobel de la Paz, pero por sobre todas las cosas, símbolo de la lucha contra el Apartheid, que tanto daño le hizo a este país.

¿Podrá el equipo sudafricano de los Bafana Bafana lograr equiparar al mítico de rugby de los Sprinboks de aquel glorioso Mundial de 1995? Las circunstancias son otras, el contexto también, ahora que los derechos de los oprimidos van pareciéndose cada vez más a los que antes eran los opresores. Hoy, la corrupción parece estar más en boga que el racismo.-
En todo caso, una vez más, el fútbol, ese gran fenómeno de masas incomparable desde el siglo XX pero ahora ya con la penetración mediática que lo convierte en un hecho único, para muchos simplemente la sublimación de la guerra por otros medios más festivos, es la excusa perfecta para que el mundo sepa lo que es Africa y se prepara para vivir momentos emocionantes, únicos, de esos que perduran en el recuerdo.

El Mundial ya está aquí, y allí vamos.

La extraña deserción de los jugadores de la Premier League (Jornada)



Una de las quejas más fuertes a los sorpresivos controles antidoping que ahora realiza la FIFA a los equipos participantes del Mundial, provino de la concentración argentina y en particular de Fernando Signorini, el preparador físico. Paradójicamente, el equipo de Diego Maradona es uno de los pocos que no ha tenido graves problemas de lesiones y se lo cuestiona porque no ha jugado partidos y entonces todo se deberá experimentar en el mismo césped a la hora de la verdad.
¿Pero qué sucede en la mayoría de los equipos? Se trata de un extraño fenómeno por el que una decena de jugadores del más alto nivel, se ha caído justo en vísperas del Mundial y ha tenido que regresar a sus casas para ser reemplazados por otros, en el preciso momento en que comenzaron a aparecer estos misteriosos hombres de la FIFA con bolsas, jeringas y frascos.
¿Será casualidad solamente, y en especial, que la mayoría de los jugadores que han perdido la posibilidad de jugar el Mundial, formen parte de la Premier League, la reconocida liga más fuerte del mundo? Lo cierto es que en todo caso, estas “deserciones” van de la mano de los controles y es un hecho que se repite de los que abundaron dos años atrás en los Juegos Olímpicos de Pekín.
La paradoja es que de momento se han quedado sin Mundial Michael Ballack, Jon Obi Mikel, Michael Essien y a punto está Didier Drogba, que casualmente juegan todos en el Chelsea, si bien Wayne Rooney del Manchester United está en duda en Inglaterra, y su compañero Rio Ferdinand tuvo que abandonar Sudáfrica, al igual que Nani, el portugués que también juega en el United, y estuvieron en duda hasta último momento los españoles Cesc (Arsenal) y Fernando Torres (Liverpool) y hasta el hondureño Wilson Palacios (Tottenham).
La licenciada argentina Liliana Grabín, una de las más prestigiosas psicólogas aplicadas al deporte de Latinoamérica, advierte que las lesiones precompetitivas al más alto nivel incluyen la fatiga crónica (física y psicológica) o el llamado Síndrome de Bumout (los quemados físicamente).
En el ambiente del deporte profesional se sabe que en los días previos a la alta competencia se suelen tomar muestras de orina y a los que no están “lavados” a tiempo, se los envía a sus casas inventándoles lesiones.
Consultado ayer el volante argentino Juan Sebastián Verón sobre esto en conferencia de prensa, aprovechando su experiencia de haber jugado en la Premier League, su respuesta fue tajante en el sentido de que tantas lesiones de jugadores de la liga inglesa fueron apenas producto de la casualidad. ¿Será cierto?

miércoles, 9 de junio de 2010

Esperando por Nigeria



Está casi todo dicho, desde la lona verde (el mismo color que la camiseta rival del sábado, la de Nigeria) que impide ver los seguros revolucionarios movimientos que planea el gran estratega Diego Armando Maradona en los entrenamientos del seleccionado argentino en la Universidad de Pretoria, a horas de su debut mundialista, hasta la apelación posible al 4-4-2 por parte del entrenador sueco Lars Lageback, que tratará de sacar petróleo defendiéndose ante uno de los rivales más temibles, pero que hasta hace meses temía a sus adversarios al punto de aislar a sus dos grandes delanteros, Lionel Messi y Gonzalo Higuaín, lejos de la línea de volantes.

Maradona, lo dijimos en sucesivas entrevistas con otros medios (Revista Nueva, Radio Nacional, Canal 7, agencia Reuters) parece haber aprendido sobre la marcha de su trabajo, algo que para nada es lo deseable y que habla a las claras de la enorme improvisación que hace años ya invade a la Argentina en todos los aspectos (un prestigioso científico afirmó esta semana que en las universidades argentinas se hace "pseudociencia"), pero en ese contexto, todo indica que el "diez" cruzó en diagonal para tratar de entender de qué va la táctica en un equipo, seguramente ayudado por dos asesores que no son precisamente los que aparecen sentados a su lado en el banco de suplentes y se encargan de llevar la bolsa con pelotas en los entrenamientos y gritan "vamo, vamo" a los jugadores.

Por el contrario, los dos asesores de Maradona se encuentran en Sudáfrica pero no ocupan lugares en la concentración de la Universidad de Pretoria, férreamente blindada a los periodistas, aunque se abrirá seguramente para la conductora televisiva Susana Giménez porque tal vez para Telefé o para ella no signifique mucho presupuesto pagar los cien mil euros que el ícono argentino pide por cada entrevista. Ahí se acaba el blindaje y todo pasa a ser posible.

Esos asesores son los que ya lo han llamado por teléfono antes del partido de marzo ante Alemania en Munich y uno de ellos, desafiando a la dirigencia de AFA, que lo odia, ha ingresado en el hotel del equipo, subió por el ascensor al piso de las habitaciones, y dialogó extensamente con el entrenador, tanto en cuanto a cómo parar la defensa como a temas relacionados con "hacer grupo", de lo que tiene una vasta experiencia, y ahora acaba de arribar a tierras sudafricanas con el mismo fin.

El sábado, todo indica, asistiremos al debut de un seleccionado cuyo entorno fue un tremendo despropósito, tal vez el mayor que se recuerde en los últimos años, superando con creces aquellos tiempos de las gorritas de Mastercard de los Basile's boys. Maradona y su troup le dijeron "bye bye" a esas épocas en las que, como nos decía hoy un conspicuo periodista de una agencia internacional muy experimentado, los planteles se vendían por un pedacito de pan y un chocolate. La cosa ahora tomó ribetes de gran negocio, como vender caras las entrevistas, pasar por debajo de la mesa la publicidad subrepticia de la marca de indumentaria rival a la que auspicia a la AFA, o tratar de organizar partidos amistosos bajo cuerda en países exóticos, eso sí, fumando habanos enviados por Fidel Castro o apareciendo al lado de la presidente en la presentación de "Fútbol para Todos" con lo que se ganó el cobijo del progresismo argentino.

Todo eso ya quedará sepultado desde el sábado cuando la pelota comience a rodar y saltará o no si Lionel Messi es argentino y ama a su país si luce o convierte, y será un extranjero o un desentendido si no aparece como se espera, aún sin mucha base cierta como para tener que esperar tanto si nada se le dio de lo que él necesita.

Pero la Argentina es incorregible, y no repara mucho en su rival, Nigeria, bastante ligada futbolísticamente en los últimos tiempos, al puinto de haber jugado cinco veces en los últimos dieciseis años. Es la misma selección a la que Argentina venció 2-1 en el Mundial de Estados Unidos, el día en el que el ahora técnico fue llevado de la mano por una enfermera, en Boston, para que le realizaran el control antidoping que lo marginaría del Mundial.

También es el mismo equipo que dos años después se quedaba con la medalla dorada en los Juegos de Atlanta aprovechándose de un mal padso en la jugada del offside de la defensa argentina en la última jugada, y es el mismo al que Argentina venció también en un debut mundialista, en Japón, con gol de Gabriel Batistuta, aunque poco serviría luego, cuando justamente perdería la clasificación ante los suecos de Lagerback, el mismo que ahora dirige a los nigerianos.

También esta Nigeria es la misma que cotejó en otra final ante Argentina, y ante Messi y Agüero en el Mundial sub-20 de 2005, cuando saltó a la fama Jon Obi Mikel, en el que se basaba su juego y ahora quedó marginado por una lesión. Y es la misma a la que Argentina venció 1-0 en la final de Pekín por la medalla dorada, con aquel sensacional gol de Angel Di María.

Esta Nigeria, a la que Argentina va a enfrentar, no tiene demasiado y a falta de Mikel, tampoco parece contar con su delantero Uche (Zaragoza) en plenitud, luego de una grave lesión en setiembre pasado, y sufrió muchísimo, como su rival sudamericano, para llegar a jugar este Mundial, luego de haber quedado eliminado de Alemania 2006, cuando ya su anterior generación de oro se había terminado.

Los nigerianos apenas si llegaron en la última fecha de la clasificación al Mundial al vencer a Kenia, y aprovechando la diosa fortuna de que su rival, Túnez, cayera sorpresivamente ante Mozambique. Ni siquiera el posterior tercer puesto en la Copa Africa de Angola sirvió para que permaneciera su entrenador, Shaibu Amodu, reemplazado entonces desde marzo por Lagerback.

El sueco percibe por este trabajo unos dos millones de dólares libres de polvo y paja, pero sin necesidad de recurrir a otras argucias. Se vale con su trabajo de corta duración para probar suerte en el Mundial y en el debut contra Argentina. Maradona comenzó un poco antes, pero su participación real, a los tumbos, es más reciente. Si hasta le dieron el título de DT sin necesidad de cursar.

Ya se sabe, Argentina es así.

lunes, 7 de junio de 2010

Una práctica "a la argentina"



La Cancillería argentina tiene, en Buenos Aires, un documento enviado por la embajada en Sudáfrica, y que aún no ha dado a conocer, por el que la representación diplomática en el país africano se queja formalmente de los dirigentes de la AFA y del pésimo manejo que éstos hicieron del entrenamiento a puertas abiertas llevado a cabo el pasado domingo en el High Performance Center (HPC) de la Universidad de Pretoria.
Según miembros de la embajada argentina, que se encuentra a pocas cuadras del HPC, los dirigentes de la AFA no accedieron a sus pedidos y tampoco aparecieron salvo con allegados de tercera línea, para que el equipo nacional se entrenara en el campo más grande del complejo, dejando afuera a más de mil personas, la mayoría de ellas argentinos residentes en Sudáfrica, que llevaban meses esperando la oportunidad de ver a sus jugadores más representativos.
"Quien se comunicaba con nosotros, que buscábamos con mucho esmero hablar con los dirigentes para pedirles que reconsideren la chance de que el entrenamiento fuera en un campo con mayor capacidad, era un simple empleado de tercera línea, pero en ningún momento los dirigentes de peso aparecieron, nos ningunearon, y ahora somos nosotros los que pagamos, porque recibimos centenares de llamados y correos electrónicos con quejas de los residentes que no pudieron pasar pese a que se tomaron todos los recaudos", sostuvo ante este cronista Adrián Vernis, del Departamento de Prensa.
Ricardo Vidal, argentino residente desde hace cinco años en Sudáfrica, nos comentó que él mismo se sorprendiò de que conocidos suyos no pudieran pasar al entrenamiento y sí muchos de los estudiantes de la universidad, cuando la embajada se había tomado el trabajo de anotar a todos los residentes en un listado, para que todos pudieran pasar, para lo cual debieron llevar su pasaporte para el control, y al mismo tiempo, para evitar el ingreso de los barras bravas, estrictamente seguidos por la Policía local.
Lo cierto es que la opinión del cuerpo diplomático argentino en Sudáfrica, que preside Renato Cersale di Cerisano, con respecto a la dirigencia de la AFA es muy negativa, y no se entiende cómo no aparece un interlocutor serio y cómo no se pudo organizar un entrenamiento en el que la mayoría pudiera ingresar a verlo existiendo la posibilidad técnica. "Ellos hacen lo que quieren", nos dice un funcionario, que nos cuenta que es amigo del vocero de la AFA en Buenos Aires, Ernesto Cherquis Bialo, y que este periodista no habría viajado al Mundial "porque ve que todo es una anarquía y no quiere quedar pegado a todo eso".
La embajada argentina tendrá desde mañana, en la puerta de su oficina en la calle Hilda, un policía, preferentemente de fuerte contextura, como para amedrentar a los barras bravas ante el temor de que éstos puedan queer subir al segundo piso del edificio, al estar rondando la zona desde hace algunos días.
También la embajada aclaró que los diez barras bravas no fueron "deportados", porque esto ocurre cuando se incurre en un delito, sino que directamente se les aplicó el derecho de admisión y eso requiere de ciertos protocolos, como tener que regresar en un vuelo de la misma compañía que los trajo, aunque se supo que hasta hubo inconvenientes con algún piloto, que no quiso llevar a los violentos a su país, a sabiendas de los problemas que acarrean este tipo de vuelos por los pésimos comportamientos de los particulares viajeros.
Consultada la embajada acerca de por qué no emitió ningún documento defendiendo su posición ante lo ocurrido en el entrenamiento dominguero, la respuesta es que es la Cancillería la que debe expedirse, aunque no lo haya hecho, de momento.

Martín Palermo: “Soy el más viejo, pero aprendo cada día” (Jornada)



Desde Pretoria
Entrevista exclusiva


- ¿Qué le genera vivir un Mundial y estar entre tantos jugadores de élite?
- Ya de por sí el hecho de estar acá me hace considerarme un privilegiado y disfrutando cada momento.


- ¿Qué le genera vivir un Mundial y estar entre tantos jugadores de élite? - Ya de por sí el hecho de estar acá me hace considerarme un privilegiado y disfrutando cada momento. Lo que puedo decir es que esto supera todo lo hecho en mi carrera y que si ganamos la Copa del Mundo puedo llegar a hacer cualquier cosa.

- Es decir que vuelve ''El Loco Palermo''? - No lo sé, realmente no sé qué puedo llegar a hacer. Pero seguramente algo raro haré.

- Hablando de rarezas, habrá escuchado lo que dijo Carlos Bilardo para el caso de que la selección argentina gane el Mundial, que se dejaría sodomizar por el autor del gol decisivo.
- ¿¿¿¿Qué???? No, no sé….no sé…no lo había escuchado. Vamos a estar todos condicionados ahora.

- Volviendo a la realidad de la concentración, ¿qué le deja integrar este equipo argentino en el Mundial? - Al margen de estar al lado de Messi, de Carlitos Tévez y que ellos se entrenen con todo, yo también me mato a la par de ellos, y aunque me cueste, y aunque la exigencia sea mayor, lo hago para que vean que más allá de mis treinta y seis años, quiero estar a la altura de ellos y eso siempre suma a un grupo y más en una instancia tan importante como es un Mundial.

- Se imaginará el contexto en el que piensa la mayoría de los argentinos, que el equipo no va ganando, faltan pocos minutos y hay que hacer el gol…..y el recurso es usted. ¿No le molesta estar siempre relacionado, en el fondo, con momentos de tensión y extrema necesidad? - Y bueno, soy parte de esto y con tantos delanteros y con tanta dificultad para encontrar un lugar, quizá por mi característica soy el único que le puede llegar a aportar algo diferente al equipo en el cabezazo, en un gol así. Igual, tengo que decir que todos mis compañeros delanteros me sorprenden y yo quiero aprender de ellos y eso a mí me hace bien en cada entrenamiento. Ojalá pueda aportar en algún momento, porque para eso creo que me trajo Maradona.

- Por sus características, ¿en qué partido se ve con más chances de ingresar? Por ejemplo Nigeria es un equipo de mayor potencia, con un rival como Corea del Sur, que es dinamismo, velocidad, o como Grecia, que es un rival que todo indica que se va a cerrar atrás.
- No sé. Los partidos, a veces uno los planifica de una manera y termina siendo lo contrario. Habrá que ver. Eso se sabrá a medida que pasen los partidos y Diego lo disponga.

- ¿Ustedes hablan de los rivales, de que seguramente saldrán a esperarlos, que habrá partidos de una gran exigencia física, en los que ustedes tendrán que buscar los espacios? ¿Se los imaginan así, en esos términos a los partidos? - No, no se ha hablado todavía. Creo que eso se intensificará más la semana que viene cuando Maradona diagrame el partido contra Nigeria y en base a eso, variantes hay, con jugadores de muchísimo nivel y calidad, y eso nos da la tranquilidad suficiente de que en un determinado momento, alguien puede marcar la diferencia.

- ¿Vendrán sus familiares? - Sí, mi novia viene para el primer partido y mis padres, mi hermano y el nene vienen para el partido frente a Grecia., Esto es único y hay que disfrutarlo.

- En estos días que lleva en Sudáfrica, ¿qué cosas nuevas fue aprendiendo? - Creo que ver. La diferencia que marcan algunos jugadores, los entrenamientos, la presencia de algunos en el grupo. Y aunque soy el más viejo del plantel aprendo igual, porque hay grandes estrellas.

- Y por la experiencia que usted tiene, ¿le han venido a preguntar algunos compañeros cuestiones puntuales? - No, preguntarme no, pero creo que ellos valoran el verme a la altura de ellos en las exigencias en los entrenamientos. Eso suma para el grupo y para que todos estemos mentalizados de la misma manera.

- Sobre esto mismo, en Boca Juniors hay una psicóloga trabajando, a la que consultan muchos miembros del plantel, pero en la selección argentina no ocurre lo mismo. ¿Piensa que es una falta, que sería necesario la presencia de un psicólogo? - No, porque es muy particular eso y depende de las necesidades de cada uno. Yo no lo implementaría como una exigencia a un plantel o a los jugadores.

- Lo veo demasiado sereno para lo que hay en juego.
- Estoy tranquilo porque es algo único en mi carrera. Pero la ansiedad para que llegue el primer partido hace que las horas parezcan interminables, pero hay que transmitir tranquilidad al grupo porque esa ansiedad puede jugarle en contra.

- Pero está disfrutando.
- Sí, es así, porque uno sabe que es lo último que podrá hacer en su vida con la selección, y después de haber pasado tantos mundiales, estar acá, es para disfrutarlo y vivirlo de esta manera.