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viernes, 27 de abril de 2007

Riquelme y el elogio de la lentitud

En el gran libro de Johan Cruyff, "Mis futbolistas y yo", el ex gran delantero holandés afirma que el fútbol "es un deporte de vagos" y explica la definición en que si bien es un deporte colectivo que fue modernizándose y cambiando como todos los aspectos de la vida, sigue manteniéndose la idea de que la velocidad óptima para jugarlo es "al trote, no corriendo" y pone como supino ejemplo al brasileño Pelé. "O Rei" fue un atleta, en el sentido de que utilizaba todo su cuerpo para jugar. Saltaba bien, cabeceaba bien, remataba bien de media y larga distancia, definía a la perfección...pero corría muy poco. Y es lógico, porque en un deporte de dominio depelota con los pies, cuanto más velocidad, menos tiempo para pensar. El freno, el ritmo, el cambio de velocidad y de frente, la cabeza levantada y el manejo de los tiempos, son fundamentales porque de lo contrario, como dijo alguien alguna vez, "que me traigan entonces a once Ben Johnson y salgo campeón seguro". Pero el fútbol no es atletismo. No es correr. Porque si no, todo sería muy fácil. Lo que hay que administrar es una pelota.
Cierta vez, hace pocos meses, y en unó de sus enésimos regresos para salvar a Rosario Central cuando ya pretendía jubilarse, el "Viejo" Angel Tulio Zof, que no viste jeans a la moda, ni dice que es amigo de Serrat ni que lo fue de Troilo ni de la negra Sosa, es decir, no es un "progre" que tenga prensa amiga para ofrecerse en el mercado, fue consultado sobre qué les pudo haber dicho a los chicos de veinte a los que dirigió y cambió de mentalidad para sacarlos a flote luego de una severa crisis, y cuando ya ni siquiera podía gritarles desde el banco, dejando ese lugar para su ayudante Cuffaro Russo. "Es simple. Les dije que al fútbol se juega con una pelotita, que no se olvidaran de la pelotita".
Y Juan Román Riquelme, criticado por su lentitud, que a veces para muchos se transforma en apatía, en frialdad o en desgano cuando para otros como nosotros es indiferencia ante tanto pizarrón y maltrato, o desmotivación ante tanto atleta dando vuelta, no se olvida nunca de que esto tan hermoso que es el fútbol, se juega con una pelotita. Que sin ella, no se va a ninguna parte aunque se corra todo el día.
Recuerdo aquellos partidos de Copa Libertadores de Newells, cuando desde la TV nos decían con admiración "lo que corrió Domizzi..." en fin, no sé cuánta gente se acordará hoy de lo que corría Domizzi, pero basta con preguntarle a algún hincha de Boca, o del Villarreal en España, o de la selección argentina, por alguna jugada de Riquelme, por ejemplo, aquel soberbio caño que le metió a Mario Yepes en la Bombonera, o cualquier pase gol a cualquiera de sus compañeros, y no habrá que buscarle más pelos a la leche.
Riquelme, sin embargo, juega lento. O no corre tanto, sino que prefiere saber ubicarse en la cancha y ser punzante con sus pases, con los milimétricos pases que dejan a sus delanteros (hoy en Boca) solos frente al arquero. Anoche fueron siete goles ante el Bolívar por la Copa Libertadores, que no fueron trece o catorce por la gran actuación del arquero paraguayo Sayas (puntuado en algunos diarios con 4 puntos....una muestra de lo que ve este periodismo de la globalización que pone puntajes de acuerdo a los resultados y a los goles que le hacen a un arquero y no por su desempeño total). Y Riquelme tuvo demasiado que ver con esta goleada, aunque, como decimos, para muchos Ledesma (un esforzado jugador, que desde ya que complementa a los habilidosos) tuvo el mismo puntaje que quien por sí solo hace jugar a todos.
Tiempos que corren y valoración que se hace hoy: da lo mismo (o es aún mejor visto) quien corre que quien juega. Es el fútbol-trabajo que se va imponiendo al fútbol-juego. Y Riquelme sigue resistiendo, sin festejar a lo loco los goles de penal, metiendo pases gol, deleitándonos con sus toques de "vago". Riquelme sigue jugando en tiempos de duro trabajo y de fútbol-atleta. Riquelme sigue resistiendo.

1 comentario:

guillegartenhaus dijo...

Me quedé con las ganas de poner un comentario en la nota de Riquelme. Como en contra corriente, justo en su mejor momento desde su regreso y que todos lo piden en la selección, a mi me vienen las sensaciones de sufrimiento en el mundial y últimamente en el Boca-River.

Siendo fanático de Boca lo tendría que defender. Me encanta verlo jugar, es una delicia de pisada, toque, profundidad y pegada. Pero como espectáculo. Para verlo en la reserva o en un equipo del que no soy hincha fanático que quiere salir campeón. Y no enfrentando a un equipo europeo como Inglaterra ,Alemania o Italia (por ej.), que lo ahogan y lo sacan del partido.

No es un problema de estatura o de "atleticismo" si se me permite el invento literario. Yo estoy con vos con que Messi con los alemanes cansados se hubiera hecho un festín poniéndose la globa en el bolsillo los minutos que faltaban.

Pero Riquelme no es lo mismo, cuando se cae, arrastra a todo el equipo. Es demasiado influyente en el estilo y crea dependencia. Que puede ser LO MEJOR, pero que tambien te pone al borde del abismo, del derrotismo psicológico.

No me perdería ninguno de sus partidos(como me levantaba temprano sólo para ver como Menotti le pegaba a la pelota, o ver la elegancia de Sacchi, el de la galera y el bastón, nunca un foul, en la reserva de Boca 1965 donde te podías regocijar con Corbatta, Grillo o Sanfillipo), pero repito: NO en mi equipo, porque quiero ganar SIEMPRE.

Un abrazo,
Guille