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domingo, 5 de agosto de 2012

Argentina inicia uno de sus torneos más abiertos (Yahoo)

www.sergiolevinsky.com


Con la incógnita abierta por la enorme paridad de sus veinte equipos, el recambio que implicará la ausencia de dos de sus mejores jugadores, Juan Román Riquelme y Juan Sebastián Verón, así como la salida de sus mejores figuras hacia el extranjero, y con la esperada vuelta de River Plate luego de un inédito año en Segunda División, comienza una nueva temporada del fútbol argentino.

Esta vez, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) quiso cambiar algunas condiciones con respecto a los últimos años, para lo cual primero había regresado al sistema de la temporada 1990/91, en la que sólo hubo un campeón (Newell’s Old Boys) como resultado de una final a doble partido entre los ganadores de los dos torneos cortos del año, pero a último momento, y por las reiteradas quejas de los aficionados, se decidió aceptar la misma situación de las últimas décadas con dos campeones que de todos modos sí se enfrentarán al final para determinar un “Supercampeón” que no tendrá otra motivación que ésta.

La AFA modificó entonces los nombres de los dos torneos cortos de la temporada (Apertura y Clausura) por palabras casi idénticas (Inicial y Final) y en cambio sí será distinto el sistema de descensos al Nacional B (Segunda) porque se pasa de los dos anteriores a tres, y habrá tres ascensos del Nacional B a Primera División A, por lo que se eliminan las dos promociones que enfrentaban a doble partido a equipos de ambas divisiones, para evitar situaciones de violencia en los estadios ante el dramatismo de estas definiciones.

Sin dudas, los equipos que más se han renovado han sido Racing Club, Independiente y San Lorenzo, tres de los cinco equipos más grandes y de mayor tradición, el primero de ellos por atravesar una mejor situación como club, y los otros dos, amenazados por sus bajos promedios, para evitar el descenso de categoría.

Racing ha hecho una enorme inversión en jugadores del medio local, aprovechando las muy buenas ventas de Gio Moreno (Shanghai Shenhua), Lucas Castro (Catania) y Valentín Viola (Sporting Lisboa), por lo que terminó contratando, entre otros, al defensa central Fernando Ortiz (Vélez), los volantes Diego Villar (Godoy Cruz) y Mauro Camoranesi –campeón mundial con Italia en 2006- (Lanús) y los delanteros José Sand (Tijuana, México) y Javier Cámpora (Huracán), que sumados a la buena base que ya traía, ha terminado de armar un equipo muy competitivo, que este miércoles jugará la final de la Copa Argentina ante Boca Juniors.

Independiente, por su parte, intentó renovarse casi completamente, dejando ir a más de veinte jugadores de su plantel, pero entre ellos, ha conseguido transferir al exterior a Julián Velázquez, Carlos Matheu, Facundo Parra y Patricio Rodríguez, y con parte de ese dinero, ha contratado a los experimentados defensas Claudio Morel (Deportivo La Coruña) y Cristian Tula (Atlético Nacional de Colombia), los volantes Jonathan Santana (Libertad de Paraguay) y Fabián Vargas (AEK Atenas) y a los delanteros Luciano Leguizamón (Arsenal) y Paulo Rosales (Unión de Santa Fe).

San Lorenzo, que atravesó momentos de zozobra por la renuncia de su comisión directiva, y que se mantuvo en la primera luego de vencer a Instituto de Córdoba en la Promoción, recibió una fuerte inyección de dinero de un reconocido empresario televisivo, Marcelo Tinelli, y pudo repatriar en los últimos días a Juan Mercier (Al Wasl, de Emiratos Arabes), Franco Jara  (Benfica), y Denis Stracqualursi (Everton), y también contrató al volante de Argentinos Juniors, Gonzalo Prósperi.

Sin grandes contrataciones (por el momento, el arquero Marcelo Barovero, de Vélez Sársfield y el lateral Gabriel Mercado, de Estudiantes de La Plata, como las principales), River vuelve a jugar en Primera División manteniendo a su gran estrella, el delantero David Trezeguet (campeón mundial con Francia en 1998) aunque perdió a dos de sus ídolos, Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, en conflicto con el presidente Daniel Passarella.

Boca Juniors comenzará el torneo con el extraño caso de su ídolo Riquelme, que ha rescindido su contrato, y con la venta de varios jugadores como Pablo Mouche, Juan Insaurralde y Facundo Roncaglia, que se suman al regreso de Darío Cvitanich al Ajax y a la lesión de su arquero Agustín Orión, por lo que ha contratado para reemplazarlo, a Oscar Ustari (ex Getafe) y en la defensa, a Guillermo Burdisso (Arsenal), aunque los malos resultados finales de la pasada temporada y el conflicto con Riquelme podrían generar la pronta salida de su entrenador, Julio Falcioni, y con eso, una posible crisis.

No se puede descuidar tampoco entre los candidatos al anterior campeón, Arsenal, ni al subcampeón, Tigre, aunque ambos hayan perdido jugadores clave, ni a Vélez, Estudiantes o Lanús, siempre animadores de los últimos torneos.

El fútbol argentino de estos días se basa mucho en juveniles en ascenso, veteranos que regresan (los principales casos, además de Trezeguet, son los de Maxi Rodríguez en Newell’s, tras pasar por Espanyol, Atlético Madrid y Liverpool) y Diego Placente en Argentinos Juniors), y muchos jugadores de mediana edad que retornan del exterior como un paso hacia una nueva emigración.

Entre los que se han retirado, los más salientes son los casos de Verón, Gabriel Milito (Independiente) y Esteban Fuertes (goleador de Colón de Santa Fe), pero también han emigrado importantes jugadores como Juan Manuel Martínez y Augusto Fernández (Vélez), Néstor Ortigoza (San Lorenzo), Carlos Luna y Diego Morales (Tigre), Mariano Pavone y Juan Neira (Lanús), Mauro Boselli, Enzo Pérez y Mariano Andújar (Estudiantes), Ribair Rodríguez (Belgrano) y Sergio Escudero (Argentinos Juniors).

Desde hace tiempo, el fútbol argentino se ha conformado con ser exportador de jugadores, aunque la crisis europea ha diversificado los mercados. China, Emiratos Arabes, Brasil, México y Turquía aparecieron ahora como alternativas interesantes.

Los aficionados esperan un mayor nivel técnico, la aparición de jóvenes promesas y que baje el nivel de violencia dentro y fuera de los campos de juego, apostando por fin al buen fútbol. ¿Se podrá esta vez?

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