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viernes, 3 de agosto de 2007

La liga argentina regresa con menos público y más TV (Columna de Yahoo)

3-8-07



Los estudiantes de cualquier curso de marketing del mundo entero podrían tomar como buen ejemplo el fútbol argentino como para pensar, en algún posible ejercicio de práctica, cuál es la tentación que aparece en su oferta si por primera vez los diez partidos de cada fecha serán televisados, y si los espacios en las tribunas para el público visitante en cada estadio se reducirán a la mitad, para evitar episodios de violencia reiterados, como en la bochornosa temporada pasada. Pero si además a todo esto le sumamos que los mejores cincuenta jugadores han emigrado a otros países, ya cuesta entender cuál sería la atracción para acercar a la gente al fútbol.

Paradójicamente, el fútbol argentino acaba de ganar su sexto título mundial sub-20 en Canadá, siendo el quinto en los últimos siete campeonatos, de los cuales en seis, al menos llegó a la instancia semifinal, pero tratándose de jugadores que no llegan aún a los 20 años, ya hay varios que no juegan en este torneo oficial que se inicia este fin de semana, como los casos del arquero Romero (AZ Alkmaar de Holanda), los defensores Fazio (Sevilla) o Insúa (Liverpool), o los delanteros Zárate (Qatar) o Agüero (Atlético Madrid).

Pero el éxodo de los jugadores ha quedado lejos en las polémicas cuando en los últimos días previos al inicio del campeonato reapareció el tema de la televisión. En la Argentina existe una empresa llamada paradójicamente “Torneos y Competencias” (TyC) que lo que menos tiene en el mercado es, precisamente, competencia a la hora de emitir los partidos, y lo más extraño es que hace pocos años, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) renovó su vínculo con ella hasta el 2014 y si se habla tanto de la injerencia de la TV es porque en ese contrato de extensión de derechos, se indicaba que en 2007, es decir, este año, los dirigentes de la AFA podían rever el contrato, cosa que amagaron hacer pero fueron rápidamente “convencidos” llevando al doble la contribución total de TyC, que con todo, apenas llega a los 180 millones de pesos (poco menos de 60 millones de dólares), una cifra bajísima teniendo en cuenta los impresionantes beneficios que el fútbol le ocasiona anualmente.

Para tener una remota idea, se cree que si hay un hecho que catapultó a la Liga Española entre las dos primeras del mundo, peleando palmo a palmo con la inglesa (a la que le arrebató a David Beckham, Thierry Henry y va por Frank Lampard) fue precisamente el tremendo aporte de la TV, que ahora al renovar los contratos en 2007, por ejemplo, el Real Madrid, solamente, recibió 1000 millones de euros (unos 1150 millones de dólares, es decir, sólo el club blanco recibió más de diez veces lo que todo el fútbol argentino, unos cuarenta clubes) de Mediapro, para aceptar que se emitieran sus partidos, mientras que el Barcelona cobró apenas una cifra inferior, unos 950 millones, y el Atlético Madrid, cerca de 300 millones de euros.

Podría decirse que el mercado argentino es menor que el europeo o que la moneda vale cuatro veces y medio menos que el euro, pero si se calcula cuántos abonados tiene la empresa de TV por cable que emitirá los partidos cada fin de semana, se podrá ver con mucha claridad el negocio que representa el fútbol para la TV argentina.

Si bien es un secreto a voces que la cantidad de abonados en todo el país, a la TV por cable, es apenas menor a cuatro millones, y con un abono mensual de cerca de 20 dólares, la recaudación mensual es de 80 millones de dólares, por lo cual en un mes se cubre con creces la paga de todos los clubes en todo el año. El resto, 880 millones de dólares, queda como ganancia, aunque la cuestión no termina allí. Porque este año se decidió aumentar a cinco, sobre un total de diez, los partidos que irán codificados, es decir, por el sistema de Pay Per View (PPV), que deben pagarse aparte, a un precio de 8 dólares más. Si bien se calcula que ya no será tanta la gente que se abone a este sistema porque es tradicional ir a observar los partidos a bares, sin dudas representa un nuevo ingreso a las arcas de TyC nada desdeñables, sumado a que al no poder verse ni un solo partido oficial por televisión abierta, habrá muchos nuevos abonados, es más que probable que la ganancia anual supere los 1000 millones de dólares, y cuando el fútbol, que genera el espectáculo, le llegan 60. Un escándalo.

A tal punto es desbalanceada la situación, que hoy no queda claro por qué clubes de la tradición de River Plate, Boca Juniors, Racing Club, Independiente o San Lorenzo, por citar los más grandes, deben someterse a los dictados de la TV, aceptando jugar en horarios nocturnos los viernes o sábados, cuando los ingresos de cada uno por este rubro son incluso inferiores a los de algunas transferencias de sus jugadores al exterior. Por ejemplo River obtuvo por el pase de su excelente arquero Carrizo al Lazio de Italia, más dinero que lo que recibirá por todo el año por la TV.

En cuanto a la asistencia de público, tampoco parece ser una solución la rápida decisión de la AFA de disminuir a la mitad la cantidad de espectadores de los equipos que jueguen como visitantes para evitar enfrentamientos, porque la violencia no pasa por el número (salvo que interese mostrar hacia fuera que en las estadísticas disminuyeron los muertos y heridos) sino por la aceptación social del otro como alguien que apenas simpatiza por el equipo rival pero no es el enemigo.

Pero en vez de combatir a favor de un cambio de concepción de lo que es un espectáculo deportivo, la AFA consideró más rápido y fácil, bajar el número de espectadores visitantes con la idea tentadora de que “cuanto menos gente se enfrente, menos violencia”, sin entender que es importante que la gente aprenda a tolerarse y convivir dentro de un mismo espacio social.

Claro que falta un punto para entender el motivo de la rápida disminución de espectadores visitantes. Los que no puedan acompañar desde ahora a su equipo (la gran mayoría), los que se perjudican con esta medida, no tendrán otra alternativa que abonarse a la TV por cable, incluso a veces comprar el sistema PPV, o al menos, ir al bar a consumir y ver allí el partido. Siempre gana la TV pero hay algo aún más insólito: no hay casi ningún periodista que lo pueda decir en un medio como el argentino, en el que TyC lo controla todo, o casi todo.

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