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sábado, 1 de enero de 2011

Uno de los goles más importantes de Messi, el de la solidaridad (Jornada)



Parece increíble pero los seiscientos invitados a la gala, aplaudieron como pocas veces cuando Gabriel Masfurrol, miembro de la Fundación FC Barcelona y dirigente del club, subió al escenario, convocado por los animadores Julián Weich y el periodista Quique Wolf, para recibir uno de los premios que se otorgaron a organizaciones no gubernamentales que son solidarias a través del deporte, y dijo a los presentes, entre los que tuvo el privilegio de estar este cronista: “Lionel Messi, además de ser una gran persona, es el jugador más argentino de todos los que han jugado en el Barcelona y estoy seguro de que algún día regresará a su país, porque lo ama. Cuídenlo mucho porque tienen una joya y en unos años comprobarán que será el mejor jugador de todos los tiempos”.



Aunque cada vez menos, porque los hechos van imponiéndose con la fuerza del talento incomparable de este muchacho de veintitrés años que ya muestra, a veces, una incipiente barba, y que se veía muy feliz y elegante, en la gala de la Fundación que se lleva su nombre, hay quienes aún lo discuten, mayoritariamente (y esto es lo más paradójico) en su país.

Y el mismo Messi, que no necesita publicidad alguna, sin embargo, junto a su familia, decidió organizar una gala en la que dio a conocer la Fundación Leo Messi, de tres años de existencia, en una amena velada que contó con la presencia de personalidades del fútbol (como el entrenador de la selección argentina, Sergio Batista, Carlos Bianchi, José Pekerman, el presidente de Argentinos Juniors Luis Segura), del espectáculo y de los medios de comunicación, y que también fue utilizada para premiar a organizaciones como Unicef (de la que el crack del Barcelona es embajador global), o las que pilotean Emanuel Ginóbili, Agustín Pichot, Ignacio Corletto, Paola Suárez y Javier Zanetti.

Es, sin dudas un Messi distinto, un Messi ya más maduro, cada vez más lejos de aquel chico tímido que asomaba en la primera del Barcelona con frases cortas, declaraciones de ocasión. Este ya es un Messi que se sabe reconocido universalmente y que asentía con su cabeza para las tres pantallas gigantes del hermoso hotel Sofitel en Los Cardales, en la zona intermedia entre Buenos Aires y Rosario, cuando la representante de Unicef subió al escenario y le dijo que con su cargo de embajador global está en condiciones de instar a los gobiernos a que trabajen más y mejor por la niñez. Este Messi ya pide micrófono, como cuando luego de saludar a todos los presentes, volvió a solicitárselo a Weich para reafirmar su compromiso con la lucha por el bienestar de tanta gente, como cuando viajó a Haití para preocuparse por los niños de ese país luego del desolador terremoto, o como en la construcción de un centro XICS Añatuya, en Santiago del Estero, o el Parque del Mercado en Rosario.

Nos decía en la recepción un miembro de la Fundación Ginóbili que la esposa de Emanuel, que colabora con la entidad, llora cada semana por no poder ayudar a la totalidad de los que cada día envían cerca de tres mil correos pidiendo algún tipo de apoyo, algo que seguramente le ocurre a Messi. Evidentemente, aun con todo lo que ingresan por ser superestrellas, estos deportistas realizan tareas de solidaridad que deberían estar en la órbita del Estado, que sigue estando lejos de la solución, por haber estado tantos años ausente de su responsabilidad.

Vale la pena ver a este Messi sonriente, en una gala en la que extrañamente Diego Maradona estuvo ausente, sin que nadie haya aclarado el motivo, aunque sí hubo tiempo para que un imitador del cantante Chayanne levantara a todo el público con su humor y dijera en un momento que “el problema es que a los treinta años te ponés el tapado de piel blanco, y a los cincuenta te ofrecen la selección argentina, y no sabés qué hacer”, cuando apuntando a Messi a la primera fila, le recomendaba, entre las risas de los presentes, “más toque y menos playstation”.

Messi ríe, sabiendo que otros momentos se acercan. Distintos, más cercanos a su ilusión, y trasunta entender que acaso sus mejores tiempos en la Argentina están por llegar. Seguro que con la inmensa tarea de su fundación, ayuda mucho a que esta idea sea real.

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