Cuando apenas ha comenzado una nueva temporada en el
fútbol europeo, y a poco de comenzar otra edición de la Champions League, el
Barcelona no pudo recibir mejores noticias desde el otro lado del Océano
Atlántico: el gran momento que atraviesan Lionel Messi y Neymar, que brillaron
con sus selecciones en los partidos de clasificación para el Mundial de Rusia
2018.
Messi había preocupado seriamente al Barcelona
apenas dos meses atrás, cuando decepcionado por el penal fallado y un nuevo
título perdido en la orilla ante Chile en la final de la Copa América Extra de
los Estados Unidos, anunció que no jugaría más con la selección argentina.
Sin embargo, poco le duró la tristeza al mejor jugador
del mundo, que se conmovió con el sincero pedido de gran parte de los
seguidores argentinos del fútbol, que en muchos casos lo cuestionaban en sus
primeros años en la selección albiceleste y curiosamente, le rogaban que
volviera luego de una derrota y no de un triunfo.
Messi no sólo tuvo que atravesar este obstáculo de
reflexionar y meditar en sus vacaciones los pasos a seguir y la chance de no
jugar un Mundial siendo tan importante en el fútbol internacional desde hace
más de una década.
También tuvo que asimilar, como el resto de sus
compañeros en la selección argentina, un cambio impensado: el de la salida del
entrenador Gerardo Martino, cuando parece todo demasiado exitista como modelo.
No es muy usual que un entrenador tenga que irse luego de haber llegado a las
dos finales de los dos torneos en los que participó su equipo, y sin haber
perdido ningún partido en los noventa minutos.
Martino iba a continuar en el cargo dirigiendo a la
selección olímpica en los Juegos de Río de Janeiro, pero se encontró, al
regresar de la Copa América Extra de los Estados Unidos, con que a un mes de la
nueva competencia, los dirigentes le quitaron el apoyo y no le cedían a los
jugadores de los equipos del torneo local, por lo que todavía fue más difícil,
en esas circunstancias, que los clubes extranjeros aceptaran que se convocara a
sus estrellas.
El equipo argentino estuvo cerca de no concurrir a
Río de Janeiro, Martino renunció, y luego de un extraño casting de una semana,
el interventor en la AFA, Armando Pérez, decidió que el reemplazante sería el
entonces entrenador del San Pablo de Brasil y dos veces campeón de la Copa
Libertadores de América (2008 y 2014), Edgardo Bauza.
La prioridad de Bauza, desde que asumió, fue viajar
a Barcelona para tratar de conversar con Messi y con Javier Mascherano, con la
idea de saber si en ellos existía alguna chance de continuar jugando en la
selección argentina y efectivamente, el tiempo había pasado, y los cracks del
Barça aceptaron seguir.
El primer partido del equipo argentino de Bauza fue
por la séptima jornada de la clasificación mundialista del grupo sudamericano,
y no pudo ser mejor. Argentina venció con mucho esfuerzo 1-0 a Uruguay, no sólo con un gol de Messi (la pelota rebotó
en José María Giménez antes de ingresar al arco de Fernando Muslera), sino que
el crack tuvo momentos sobresalientes, con algunos destellos de su mejor
calidad (túnel incluído a Matías Corujo).
Con Neymar ocurrió un hecho aún más fuerte. Si bien
ha tenido buenos rendimientos en parte de la pasada temporada en el Barcelona,
había sido discontinuo y le esperaba, en agosto, un hecho demasiado presionante
como la necesidad de ganar, por fin, la medalla dorada olímpica para Brasil,
que nunca lo había conseguido.
Era tal esa necesidad de conseguir el único título
que le faltaba al fútbol brasileño, que la Confederación Brasileña (CBF)
prefirió priorizar que Neymar participara en el torneo olímpico que en la Copa América
Extra de los Estados Unidos.
Tras soportar las burlas que lo colocaban por debajo
de la estrella del fútbol femenino Marta, y tras dos empates sin goles ante
equipos a priori inferiores como Sudáfrica o Irak, de pronto el equipo
brasileño comenzó a levantar su juego, y Neymar no sólo acabó siendo la figura
de Brasil en el título sino que un tiro libre perfectamente colocado en la
final ante Alemania, y el último penal de la definición, fueron de su autoría.
Evidentemente estos hechos le dieron a Neymar una
fortaleza y una seguridad impresionantes que se notaron claramente en Quito
ante Ecuador por la clasificación mundialista, donde brilló y se animó a
jugadas individuales que hace tiempo que no se le veían.
Neymar también tuvo que afrontar un cambio de
entrenador porque la crisis de la selección brasileña en la clasificación
mundialista, no sólo en resultados sino también en el juego, hizo que Dunga
fuera relevado como entrenador y lo reemplazara Tité, quien desde hace tiempo
para la mayoría era el mejor entrenador de Brasil.
En su primera convocatoria, Tité optó por llamar a
varios de los jugadores que ganaron merecidamente la medalla dorada olímpica
hace un mes, y el resultado no pudo ser mejor: un gran 0-3 en un contexto muy
difícil como la altura de Quito, con un segundo tiempo de altísimo nivel y en
el que Neymar fue el mejor de todos.
Si bien Messi regresó con anterioridad por una
molestia en el pubis que determinó que la selección argentina lo liberara del
partido ante Venezuela, Neymar lo hará el miércoles tras el partido ante
Colombia luego de haber alcanzado ambos un altísimo nivel.
Y esa es una de las mejores noticias que recibió el
Barcelona desde el otro lado del Océano Atlántico.
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