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lunes, 19 de abril de 2010

El pánico al 22 de mayo del Real Madrid (Yahoo)



En la medida que avanza el año y se acerca el final de la temporada futbolística, y en vista de los resultados obtenidos en los tres frentes por el Real Madrid, aumenta el pánico a que la pesadilla sea completa, y el próximo 22 de mayo por la noche, el Barcelona pueda coronarse como campeón de la preciada Champions League, si en dos semanas logra pasar al Inter y llegar a la finalísima en el estadio Santiago Bernabeu.

Más allá de las diplomáticas frases del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, acerca de que le gustaría que el Barcelona sea campeón de Europa, y que se hará todo para que los catalanes se sientan como en su casa en el caso de llegar a la final en la capital española, es claro que un segundo título europeo consecutivo de los azulgranas sería lo peor que le podría ocurrir en una temporada para el olvido, comparable en mucho a la de 2003/04, que obligó al presidente blanco a renunciar e irse antes de terminar su mandato.

La prensa deportiva madrileña lo tiene claro: la única manera de disimular algo el fracaso del proyecto del Real Madrid en esta temporada, es apelar a anunciar fichajes rimbombantes, como el que aparece como muy dificultoso aunque preparan los blancos, apostando por el gran goleador inglés del Manchester United, Wayne Rooney (se habla de un desembolso de 102 millones de euros, sumados a otros 70 para el jugador), o adelantar todo lo referente al Mundial para referirse a la exitosa selección española.

De todos modos, los éxitos del Barcelona son la peor pesadilla para el Real Madrid por todo lo que representa su rival en España: gana todo con mayoría de jugadores de su propia cantera, tres de los cuales se encuentran entre los cinco mejores jugadores del mundo para la FIFA (y podrían incrementarse si, como se rumorea, vuelve Cesc desde el Arsenal), contrariando el proyecto de gastar fortunas en fichajes de superestrellas, y de obtener esta Copa de Europa, sería la tercera en cinco temporadas, lo que lo entroniza como hegemónico para la época.

Es evidente que la cúpula dirigencial del Real Madrid, especialmente su director deportivo, Jorge Valdano, deberá pensar muy seriamente como relocalizar su proyecto iniciado hace apenas un año, aunque parezca que haya pasado un siglo.

Por primera vez, algunos jugadores que han sido emblema por más de una década abandonarán el club (Guti, ya anunciado, Raúl González casi seguro) y esto abre la puerta para pensar en un nuevo vestuario, manejado por Iker Casillas, el remanente que quedará de épocas gloriosas, pero en el resto de los casos, se trata de jugadores extranjeros de no tanto arraigo en el equipo debido a que no hay tantos que conozcan a fondo la institución y tengan peso específico en el plantel.

Ni siquiera es claro el futuro de su entrenador, el ingeniero chileno Manuel Pellegrini, quien tiene sus detractores, pero quien goza al mismo tiempo de importante simpatía en la afición, debido a que ésta parece comprender mejor que mucha prensa y no pocos dirigentes, que tras años de turbulencias y sin encontrar jamás una línea de juego, al menos ahora es claro que el Real Madrid es un equipo, pero que necesita afinarse, amalgamar a sus jugadores, y que no puede, en un solo año de trabajo, alcanzar el listón de un Barcelona espectacular, y que lo dejó en evidencia el pasado fin de semana en el decisivo partido de liga en el Bernabeu.

Ese clásico tocó profundamente al madridismo. Porque mostró crudamente, en apenas noventa minutos, la sideral distancia que existe mucho más entre los dos proyectos, que entre los dos equipos. No se trata de comparar solamente figura por figura, sino lo que hay detrás de cada uno de los dos.

El Barcelona parte siempre de una idea, de una filosofía, que se baja desde la dirigencia, a través del gran entrenador que es Josep Guardiola, y llega a sus excelsos jugadores, que pudieron tomar estos conceptos desde muy pequeños en la gran escuela de formación que es La Masía.

El Real Madrid es un proyecto de apuro, basado en el marketing, en el concepto de que un conjunto formado por las mejores estrellas del momento genera una enorme rentabilidad desde lo económico, y garantiza éxitos por el propio peso de sus figuras. Esto lo cree a pie juntillas Florentino Pérez porque le Salió bien en su experiencia pasada con Zinedine Zidane, Ronaldo o Roberto Carlos.

Lo que tal vez no haya tenido en cuenta Pérez, es que aquel Real Madrid contaba con la base de un sólido vestuario, manejado por gente de mucha experiencia como Fernando Hierro, Raúl, Guti, Michel Salgado, Fernando Morientes y un Roberto Carlos con muchos años vestido de blanco, sumado a un joven Casllas con mucha experiencia.

Esa base permitió un vestuario unido permitió que las estrellas llegadas desde afuera se sumaran a un gran proyecto, pero aquel Real Madrid tampoco tenía la contratara de este tremendo Barcelona de los primeros años del siglo XXI, cuyo reinado parece continuar.

Por eso, lo peor que le puede pasar al Real Madrid, en una temporada en la que el humilde Alcorcón lo sacó de la Copa del Rey con una goleada, en la que un equipo sin tantas luces como el Lyon lo apartó de la Champions en octavos de final, y en la que está cerca de perder la liga ante su máximo rival, es que todo termine con los festejos del Barcelona en su propio estadio.

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