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lunes, 24 de marzo de 2014

Messi brilla y Martino sube acciones en el Bernabeu (Jornada)



Muy pocos otorgaban posibilidades al Barcelona en el clásico del domingo ante Real Madrid en el Santiago Bernabeu. El liderazgo de los blancos, a cuatro puntos de distancia, los 31 partidos invictos y en especial, su marcha tranquila y sin polémicas contra los continuos problemas en el club catalán, daban cierto aire de certezas sobre que la Liga podía terminarse allí mismo.

Pero pocas cosas motivan más que el escenario del Santiago Bernabeu al Barcelona de estos años y en especial, a un crack como Lionel Messi, al que no vamos a descubrir ahora. Más bien al contrario. Los hinchas del Real Madrid lo vienen padeciendo tanto, que el domingo se convirtió en el máximo goleador del clásico de todos los tiempos, superando a Alfredo Di Stéfano.

El clásico terminó de picarse en las horas previas, cuando subió a la web una publicidad de audífonos, protagonizada por Cesc Fábregas, que mostraba un viaje en bus del Barcelona camino al Santiago Bernabeu, escuchando al pasar los gritos en contra de la gente hacia el equipo, el club, sus jugadores y hasta Cataluña, y entonces el volante se colocaba el aparato en sus oídos y le reinaba la paz. Pero fue tan fuerte que el corto fue cambiado por otro más tradicional.

Ya en el campo de juego, y en un domingo extraño envuelto en toda España con la muerte del presidente símbolo de la transición desde la dictadura franquista a la democracia, Adolfo Suárez, tanto Messi como Andrés Iniesta se encargaron de marcar claras diferencias en el juego, sumado al buen planteo de Gerardo “Tata” Martino, que supo leer que se trataba de un partido de más estrategia que táctica. Esto es: mucho más enfocado a cómo había que jugarle al Real Madrid que cuáles son los jugadores que disponía en mejor condición técnica.

Si bien en este momento, Pedro Rodríguez y Alexis Sánchez son mucho más que Cesc Fábregas y Neymar, el tipo de juego del Real Madrid requería de muchos jugadores de buen pie para adueñarse de la pelota, escondérsela a los blancos y reducirle los espacios. De nada valía colocar un 4-3-3 con dos extremos bien abiertos y plantear un ida y vuelta a los reyes de la velocidad y la contundencia. El técnico argentino leyó bien lo que había que hacer y el plan le terminó dando la razón y hasta generó los dos cambios cuando no le quedó otra que ir a buscar el resultado, cuando estuvo en desventaja.

El partido fue frenético y dejó la sensación de que cada tiempo duraba apenas 15 minutos, por tantas ocasiones de gol (muchas, en los pies del francés Karim Benzema, que revirtió el 0-1 inicial, pero que pudo haber convertido no menos de cuatro más, y que inexplicablemente fue reemplazado por su técnico Carlo Ancelotti cuando claramente era para que saliera el galés Gareth Bale, pero debe haber pesado en la conciencia del banco el enorme valor del fichaje de cien millones de euros.

Pese a las protestas durante y posteriores al partido contra el árbitro Undiano Mallenco por parte de los jugadores blancos, que argumentan que ninguno de los dos penales cobrados al Barcelona fueron válidos y mucho menos, la expulsión de Sergio Ramos en su infracción a Neymar en uno de ellos, no hay mucho para decir.

Si en una se equivocó el juez fue precisamente en el penal a favor del Real Madrid, que sirvió para que un cristiano Ronaldo desbocado y al borde de un ataque de nervios al final, estableciera el 3-2 parcial, pero Messi, siempre Messi, se transformaría en el verdugo de los blancos con dos penales ejecutados con maestría y de muy diversa forma.

El supercrack argentino volvió a demostrar, por si hiciera falta, quién es, en estos años, el mejor jugador del mundo. En un gran escenario y con todos los focos puestos sobre él y sus rivales.

Por si fuera poco, ahora superó al mexicano Hugo Sánchez y ya es el segundo máximo goleador de la historia de la Liga Española, y ahora va por el primero, Telmo Zarra. Va a pulverizar todos los récords existentes en el fútbol. Y pensar que hay quien aún lo discute.

Ahora hay Liga otra vez, apasionante como nunca en estos últimos diez años, con tres equipos peleándola a nueve fechas del final, y con Atlético Madrid ahora puntero junto al Real Madrid y con el Barcelona a un solo punto, pero tanto el Barcelona como el Atlético serían campeones si empataran a puntos con el Real Madrid al terminar el torneo, por haber sacado mejor resultado en sus enfrentamientos. Y eso no es todo: en la última fecha, el Barcelona recibirá al Atlético en el Camp Nou, cuando ya se enfrentan la semana que viene por los cuartos de final de la Champions League. Y aún queda en abril la final de la Copa del Rey en valencia con otro Real Madrid-Barcelona.

Nos quedan muchas emociones todavía, antes de la más grande, la del Mundial de Brasil.


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