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martes, 11 de noviembre de 2014

¿Este Real Madrid puede ser como el Barça de Guardiola? (Yahoo)



Es cierto que apenas se han jugado once jornadas de la Liga Española y que queda demasiado camino por recorrer, y lo mismo con la Champions League, pero los resultados obtenidos, la facilidad con la que se quita de encima los adversarios y la calidad de sus jugadores, ya ha generado un debate en los medios locales que lleva a preguntarse si este Real Madrid puede parecerse al Barcelona de Josep Guardiola.

Evidentemente, en el entorno del Real Madrid hay una enorme necesidad de reivindicación cuando aparece, como sin dudas es éste, un equipo competitivo del más alto nivel, con jugadores que puedan ofrecer un buen espectáculo, pero la sensación es que todavía falta mucho para poder afirmar que se trata de un fútbol tan completo como el que hasta hace poco jugó el Barcelona y que para muchos, es el mejor de todos los tiempos.

Este Real Madrid tiene algunas virtudes muy importantes. Incluso, en cierto modo, que superan a aquel Barcelona, como una capacidad de gol envidiable y que va camino de batir todos los récords. Con 44 goles en 11 jornadas en la Liga, y apenas 11 en contra, tiene una media de casi 4 goles por partido y 1 en contra, lo que equivale a decir que es como si ganara cada partido de Liga por 4-1. 

Pero este dato no termina aquí, sino que si tomamos como ejemplo el último partido ante el Rayo Vallecano en el estadio Santiago Bernabeu, podremos informarnos de que los visitantes ganaron la posesión del balón 54,9% a 45,1%. Y no sólo eso, sino que el Rayo ganó estos porcentajes en los dos tiempos del partido,  En la primera parte, el Rayo tuvo la pelota el 51,7% y el Madrid, el 48,3. En la segunda, el Rayo tuvo la pelota el 58,5% del tiempo y el Madrid, apenas un 41,5%. Y un “pequeño” detalle: fue en esa segunda parte, cuando los locales marcaron tres goles, tras irse al descanso 2-1.

En buena medida, esto puede indicar que Real Madrid no necesariamente es un equipo que necesite el control permanente del balón para imponer su juego, como sì lo necesitaba el Barcelona de Guardiola. Para los azulgranas, la posesión era casi todo, la base de su juego. Por la sencilla razón de que al tenerlo, podía usufructuar como nadie el talento de Xavi Hernández, Andrés Iniesta y la finalización de un monstruo como Lionel Messi, pero para ello había que tejer la jugada, urdirla, armarla con mucha paciencia y toques de todo el equipo moviéndose con ese cometido.

El Real Madrid tiene otro andar. Carlo Ancelotti ha conseguido que no tema la posesión y que en menos de dos temporadas, se sacara de encima el peso que representaba aquella disposición de José Mourinho de depender de los errores ajenos para matar de contragolpe, con balones largos para sacar el mejor rédito de la potencia de Cristiano Ronaldo.

Este Real Madrid puede tener la pelota y puede ganar, y hasta golear, sin necesidad de una posesión permanente. Tiene tantos recursos que puede arrancar y marcar a la primera, o puede llegar a la red adversaria producto del dominio, o puede hacerlo de contragolpe.  Pero parece un equipo seguro de sí mismo, de su capacidad para el gol, y muy aliviado desde que consiguiera ganar la pasada Champions League, poniendo fin a una década de polémicas y de una mala cara externa como club, convirtiéndose en el malo de la película.

De cualquier forma, al Real Madrid también le falta ganar muchos títulos internacionales, marcar una época como lo hizo el Barcelona entre 2006 y 2012, como para ser contemplado como lo es el equipo que dirigió Guardiola.

Sí cuenta el Real Madrid con una gran plantilla, como pocas en los últimos años, porque la mayoría de sus jugadores son dúctiles, de buen pie, y ahora juegan al servicio de una cierta estética si bien, como citamos más arriba en este texto, en la elección por no disponer tanto del balón también conlleva la de no brindar tantos minutos de su juego a los espectadores, confiando en que durante menos minutos se puede concretar lo que otros necesitan para más tiempo.

El Barcelona de Guardiola, a diferencia de este Madrid, sí fue más generoso en el tiempo dedicado al armado, a la estética. Cuanto más tiempo de posesión, más belleza para contemplar y acaso sea una cuestión de tiempo de trabajo como desafío para Ancelotti, que ya consiguió lo primero: apostar a jugar, más que a especular, y darle una cara más amable al juego.

Entre el Barcelona y el Real Madrid, hay un tercero que no debemos olvidar y acaso, el que más se le parece a aquél Barcelona de Guardiola: su nueva obra, el Bayern Munich actual.

Guardiola también había heredado cierta base de Frank Rikjaard en aquél Barcelona cuando llegó en 2008, y lo mismo ocurrió con el Bayern de Jupp Heynckes en 2013, pero en los dos casos, fue dejando su impronta, un juego basado en la tenencia casi abrumadoramente, en el dominio absoluto (en lo posible) de los rivales, en un juego basado en el armado y en tratar de depender de sí mismo. El gol, entonces, llegará como consecuencia lógica de ese dominio y no necesariamente por un error ajeno.


Este Bayern, por estilo, se parece más al Barcelona que este Real Madrid, aunque no tenga por qué parecerse y tendrá que recorrer su propio camino para que en unos años, sepamos definitivamente si estaba para construir un imperio o sólo se quedó en el intento.

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