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lunes, 15 de diciembre de 2014

River y Racing, de festejos en la Argentina (Yahoo)



Hace apenas dos años y medio, River Plate volvía de su año más angustiante. Lograba ascender de la Segunda a la Primera división a mediados de 2012, luego de atravesar un durísimo torneo.  En 2014, logró ganar el primer campeonato argentino del año, el Torneo Final, y ahora, la Copa Sudamericana, el segundo título en importancia del continente, luego de la Copa Libertadores de América.

El dominio de River en el fútbol argentino, y en el sudamericano en la segunda mitad del año tiene como claro orientador al joven entrenador Marcelo Gallardo, ex jugador del club y mundialista con la selección argentina en Francia 1998, además de haber sido jugador del Mónaco por cerca de una década.

Gallardo llegó como entrenador de River con no mucha experiencia en el cargo, y tras haber dirigido a Nacional de Uruguay, y no necesitó muchas semanas para imponer un sistema de juego que enamoró a los amantes del buen fútbol y que superó, incluso, a lo hecho por su antecesor Ramón Díaz, con el que el equipo había ganado el torneo argentino en la primera mitad del año.

El nuevo entrenador, con mucho sentido común y con vocación ofensiva, le agregó dinámica en el ataque y una gran solidez defensiva, sin haber hecho casi ningún fichaje, pero sacando partido de jugadores que habían sido dejados de lado en la etapa anterior y que regresaron de otros clubes, como los uruguayos Carlos Sánchez (volante) y Rodrigo Mora (delantero), en tanto que proyectó al defensor Ramiro Funes Mori, que de defenestrado pasó a ser considerado por el entrenador Gerardo “Tata” Martino para la selección argentina como marcador central.

River llegó a avanzar en los tres frentes de la segunda mitad del año, tanto en el Torneo de Transición argentino, en el que era cómodo líder, la Copa Argentina, en la que fue eliminado por Rosario Central en los cuartos de final y por penales, y en la Copa Sudamericana, que acabó ganando y eliminando en semifinales a su gran rival, Boca Juniors.

Justamente, los dos partidos ante Boca por la semifinal de la Copa Sudamericana coincidieron con el decisivo enfrentamiento con Racing Club por el torneo local cuando su rival se le había acercado peligrosamente a sólo dos puntos porque con un plantel muy corto, River afrontaba las tres competiciones y los jugadores comenzaron a soportar un gran cansancio físico.

Allí fue cuando Gallardo tuvo que optar entre los dos torneos y prefirió dedicarse al frente internacional, por lo que ante Racing, y en campo del rival, decidió colocar un equipo con muchos suplentes y acabó perdiendo el partido y la punta, de manera inesperada, y ya no volvió a alcanzarla, aunque acabara con chances hasta el final y quedara subcampeón.

Lo importante es que apenas dos años y medio después de la peor etapa de su historia, River se proyecta ahora al plano internacional luego de ganar su sexto título en ese orden con la Copa Sudamericana, imponiéndose en dos duras finales a Atlético Nacional de Medellín (Colombia), empatando 1-1 como visitante e imponiéndose 2-0 como local con una de sus fortalezas: los dos goles de cabeza de dos de sus defensores (Gabriel Mercado y Germán Pezella), desde dos centros a balón parado.

En este sentido, Leonardo Pisculichi, veterano volante que había participado en el futbol español y árabe, acabó siendo clave por su gran pegada, sus goles de media y larga distancia, y sus centros con total precisión.

De esta forma, River disputará en 2015 la Copa Libertadores, la Recopa sudamericana ante su compatriota San Lorenzo (campeón de la Copa Libertadores 2014), la  Suruga Bank, y la Supercopa argentina ante Huracán (ganador de la Copa Argentina).
El torneo local quedó para Racing, que generó un gran festejo de su larga legión de hinchas, tras 13 años sin conseguir un título.

Racing había concretado un aceptable torneo hasta la mitad, con un joven entrenador como Diego Cocca, pero un partido clave fue ante Boca Juniors en la Bombonera, que perdía 1-0 cuando  quedaba poco más de media hora y fue suspendido por lluvia. Al regreso, y cuando nadie lo preveía, Racing pudo revertirlo para imponerse 1-2 y desde allí, se fortaleció tanto que en los ocho partidos finales apenas recibió un gol y ganó los últimos seis consecutivos.

Racing, un club que atravesó toda clase de crisis y hasta estuvo a punto de desaparecer a principios de este siglo por estar en quiebra, se va normalizando y fue encontrando ídolos como el portero Sebastián Saja, el volante Ezequiel Videla, pero especialmente su gran figura, el ex delantero del Inter y Zaragoza, Diego Milito.
Milito se había ido de Racing luego de ganar el título de 2001, 35 años después del anterior (1966) a nivel local, y regresó de Europa para volver a ganar un torneo, en el que fue su máxima estrella aunque acompañado por Gustavo Bou, autor de goles claves.


Tanto River como Racing parecen haber superado las crisis institucionales por las que atravesaron y van volviendo a los títulos de otros tiempos.

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