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domingo, 8 de mayo de 2016

La huella de Simeone (Yahoo)



Cuando pasen los años y se revisen las estadísticas de la actual Liga Española que está llegando a su fin la próxima semana, los números fríos dirán que la ha ganado el Barcelona o en su defecto, el Real Madrid. Es decir, algo similar a lo que vino ocurriendo casi siempre en los últimos años.

Lo mismo podría ocurrir si el 28 de mayo en el estadio Giuseppe Meazza, Real Madrid le ganara la final de la Champions League al Atlético Madrid, tal como ocurriera hace dos años en Lisboa.

Sin embargo, quien siguió las competencias de los últimos años, tanto la Liga como la Champions, sabe que las cosas no fueron así, que no fueron tan lineales y que entre el Real Madrid y el Barcelona, con presupuestos mucho mayores y otro poderío institucional, se coló el Atlético Madrid, peleando palmo a palmo por los títulos español y europeo.

El Atlético resignó a una jornada del final de la Liga, el segundo lugar a manos de su rival de la final de la Champions y vecino de ciudad, el Real Madrid, tras haberlo superado en casi todo el transcurso del torneo y haberle ganado en el average, es decir que en el caso de que hubiesen tenido que definir el título entre ambos, los rojiblancos habrían sido campeones pero no todo termina allí.

Hasta la anteúltima jornada, Atlético llegaba igualado en puntos con el Barcelona y sólo quedaba segundo por el average, en una campaña excepcional que en otras temporadas anteriores tal vez hasta le podría haber valido un título.

Atlético Madrid tuvo una semana agridulce porque si bien quedó ya sin chances en la Liga tras caer sorpresivamente ante el descendido Levante, ha logrado el objetivo mayor, que es la clasificación para la final de la Champions League aún habiendo caído 2-1 en el Alianz Arena ante el Bayern Munich, en un durísimo partido.

La altísima posesión de pelota por parte del Bayern y su total dominio en la primera parte, sin embargo, no lograron sacar la enorme ventaja que merecía porque el Atlético no lo dejó entrar casi nunca con claridad a su área gracias al tremendo trabajo defensivo de sus cuatro zagueros y del extraordinario desempeño de su portero Oblak.
Y cuando tuvo la mínima chance de empatar, lo hizo a través del gran momento que vive el delantero francés Antoine Griezmann, de gran contundencia y después de una muy buena asistencia de Fernando Torres.

Se ha debatido mucho sobre el aporte del sistema del Atlético Madrid al fútbol. Muchos consideran que al no haber casi nada de estética en su juego y demasiado de utilidad, no merece el mismo respeto que el de aquellos equipos que se brindan para el espectáculo como el mismo Bayern o el Barcelona (a los dos los eliminó el equipo de Diego Simeone en esta Champions).

En este sentido, creemos que primero habría que plantearse qué significa jugar bien y qué creemos que es el fútbol. Si se trata de un deporte profesional en lo que vale ganar sin importar demasiado las formas, entonces es claro que lo del Atlético es sensacional por todo lo conseguido desde la llegada como entrenador de Simeone desde 2011.

Si en cambio, el fútbol tiene una importante parte de estética al tratarse de un espectáculo por el que mucha gente paga por ver, ya sea asistiendo a los estadios o como consumidor ante la TV o aplicaciones varias, entonces el aporte del Atlético habrá sido muy escaso y hasta muy discutible al negar muchos aspectos del juego, de la diversión, para centrarse en errores del rival o aprovechar ocasiones cuando se presenten.

Lo que sí resulta claro es que desde la llegada de Simeone al Atlético, un equipo que se debatía en una zona gris de la Liga, sin mucho panorama para el futuro, las cosas cambiaron mucho y de a poco, fue armando un plantel ganador, con solidez y cada vez con mayor rendimiento colectivo.

Tal vez confundan algunos gestos del propio Simeone, como mencionar que sus equipos juegan “con el cuchillo entre los dientes” o por hacer algunos gestos antes de los partidos o durante los mismos, que pueden desviar la atención hacia detalles menos interesantes y si se quiere, más burdos.

Pero lo que debe quedar claro es que este Atlético Madrid es producto de un gran trabajo, de un gran sistema táctico y del aprovechamiento integral de cada uno de los jugadores que componen el plantel rojiblanco.

No se llega a ganar una Liga y a pelear otras ante dos potencias como Barcelona y Real Madrid, ni se llega a dos finales de Champions en tres temporadas, de pura casualidad. Más bien, al contrario, a causa de mucho trabajo y de mucho conocimiento.


Simeone lleva diez años en su experiencia como entrenador y apunta todavía más alto. Sin dudas ya se encuentra en la élite del fútbol y los seguidores del Atlético recordarán estos años como un gran tesoro. Y eso no lo puede alterar un resultado más o uno menos.

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