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lunes, 15 de septiembre de 2008

El fútbol francés pelea por no perder su lugar (Yahoo)

La cara del presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), Jean Pierre Escalettes, fue por lo menos de incredulidad cuando se enteró de que su par de la Liga 1, que agrupa a los clubes, Fréderic Thiriez, había sostenido que para la próxima temporada, aspira a que el fútbol de este país pase a ocupar en Europa la cuarta plaza sobre Alemania. “No sólo me parece que no alcanzaremos a los alemanes, sino que creo que nos deberíamos comenzar a cuidar de los rusos”, sostuvo el principal dirigente galo.

Escalettes sabe muy bien lo que dice. Desde hace meses que el presidente de la UEFA, su compatriota Michel Platini, le viene advirtiendo de los peligros para el fútbol francés de quedar sexto en la ubicación general (importante porque eso determina el número de plazas para cada temporada en las dos copas europeas), debido a que ninguno de los equipos de este país ocupan lugares de privilegio en las competencias continentales, mientras que Rusia ha ganado dos copas UEFA en las últimas temporadas (CSKA Moscú y Zenit de San Petersburgo).

Por eso, aparecieron ya algunos choques entre Escalettes y Thiriez (al que el presidente de la FFF lo ve sin los pies en la tierra) y en los medios de comunicación cada vez más se necesita de la presencia de los grandes cracks que juegan fuera del país (como Ribery, del Bayern Munich, o Henry, en el Barcelona, o Pires, en el Villarreal, o Coupet, en el Atlético Madrid), para poder vender ejemplares, o bien buscar alguna polémica por el uso o no del video en el fútbol entre dos franceses “de afuera”, como el propio Platini y el entrenador del Arsenal, Arsene Wenger.

Todo sirve, si ayuda a la venta o a armar algún tipo de ruido en un fútbol alicaído, como el francés, en el que además de que su liga perdió fuerza por la emigración de sus principales jugadores, el hecho de que el monopolio del Olympique de Lyon sea tan grande, con siete títulos consecutivos, tampoco ayuda y más aún, si luego de seis campeonatos, nunca ha podido llegar a una final de la Champions League, lo que termina siendo una muestra cabal del real nivel de la liga nacional en este país, y aunque los medios busquen por todas partes agigantar las posibilidades reales del París Saint Germain (PSG) o el Olympique de Marsella por quitarle el trono de una buena vez al Lyon.

Todo escándalo es bienvenido, y tal vez por eso, llegó a justo momento el libro de una biografía no autorizada de Zinedine Zidane de Besma Lahouri, una autora de origen árabe, que lo tituló “Una vida secreta” y en el que cuenta algunos detalles del ex crack francés, como que anda por la calle encapuchado, o come aún sándwiches de carne de caballo en las afueras de la ciudad (la Banlieu), pero especialmente que se arrepiente, ante sus íntimos, por aquel cabezazo a Materazzi en la final del Mundial de Alemania 2006. Este libro, que apareció esta semana, tuvo ribetes escandalosos porque Lahouri había denunciado que un comando le había arrebatado los manuscritos de su propia casa, pero contaba con una copia, que fue la que presentó finalmente a los editores.

Otro libro, de reciente aparición, se dedica a contar con ironía algunas declaraciones del cuestionado entrenador de la selección francesa, Raymond Doménech, y hasta un jugador en actividad, como Jérome Rothen, del PSG, se anima a publicar un durísimo libro que llamó “Usted no me va a creer”, en el que recuerda un insulto del proio Zidane que le propinara cuando el Mónaco eliminó al Real Madrid en cuartos de final de la Champions League de 2004, y por el que el crack ya retirado nunca le pidió disculpas.

Todo esto pasa alrededor de un ambiente caldeado por los bajos rendimientos y por el pánico que genera tan sólo pensar en un fútbol francés fuera del próximo Mundial 2010 en Sudáfrica luego de un tambaleante comienzo de eliminatorias, con derrota incluída ante Austria. “Ni pienso en eso, creo que para nosotros sería casi el fin del mundo”, se sincera Ribery desde Alemania, en una fuerte entrevista con el prestigioso diario deportivo “L’Equipe”.

Ribery pide “un poco más de tiempo” para Doménech, mientras van apareciendo datos alarmantes sobre la asistencia de público a los partidos de liga, aún cuando equipos como el PSG han hecho un gran esfuerzo, recuperando a jugadores como Claude Makelele, o Ludovic Giuly o al propio Rothen.

Así se que computando los asistentes alos primeros sesenta partidos de liga de los últimos años, en la temporada 2008/09 se llegó a 1.241.918 espectadores, a un promedio de 20.699 por partido, mientras ue en la temporada anterior, a esta altura, habían concurrido a los estadios 1.328.736 espectadores, con unos 80.000 de diferencia en contra en el actual torneo, y en la temporada 2006/07, la concurrencia también había sido superior a la actual, con 1.313.575 y muchísimo más aún en la temporada 2005/06 con 1.377.428, la más alta de todas.

Las estadísticas hablan de una suba en el total de los asistentes a ver al PSG, respecto de la temporada pasada, de 36.946 a 42.290, o al Olynmpique de Marsella, de 52.600 a 54.064 pero hubo una relativa baja en el Olympique de Lyon (37.297 a 37.042) y en la mayoría de los equipos participantes..

El fútbol francés se encuentra en un estado deliberativo, tratando de entender las razones de una baja tan pronunciada, a tan poco de haber alcanzado la gloria, tanto en el Mundial 1998, como en la Eurocopa del 2000. Sin embargo, todo aquello parece demasiado lejos hoy.



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