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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las dos caras de Mourinho en un solo partido (Jornada)



Pocas veces, una actuación del Real Madrid, en una fase inicial de Champions League, había sido una demostración tan grande de juego de conjunto, de contundencia, de fútbol bien jugado, de concepto de equipo.


Es más: si algún hincha del Barcelona estuvo viendo anoche por televisión la goleada de Real Madrid al Ajax en el hermoso estadio Amsterdam Arena por 4-0 (la mayor sufrida por el equipo holandés en toda su historia de la Champions como local), por primera vez en años, habrá dudado sobre si en el tan esperado superclásico del próximo lunes en el Camp Nou, su equipo efectivamente va a ganar, algo que no le ocurría en situaciones anteriores.

Es que este Real Madrid tiene, por fin, el sello de uno de los más grandes entrenadores del mundo contemporáneo, el portugués José Mourinho, quien ya fue campeón de Europa con el Porto y con el Inter, y llega a la Casa Blanca para volver a repetir la hazaña, y no hay dudas de que está en el buen camino y los suyos siguen invictos en todas las competencias cuando la temporada ya lleva tres meses casi completos.

Guste o no (aunque a la gran mayoría termina conformando), el Real Madrid es un equipo. Lo tiene todo, desde un impresionante arquero como el campeón mundial Iker Casillas, una gran defensa en la que acertó con el fichaje de su compatriota Ricardo Carvalho, a quien conocía del Chelsea, un mediocampo con buen pie, lujos y conexión con el ataque, un formidable enganche en el turco-alemán Mezut Özil, y una temible delantera con Cristiano Ronaldo y Gonzalo Higuaín.

Sin embargo, al no jugarse demasiado porque un empate le bastaba para quedar primero en el grupo y ya clasificado para octavos de final, y a días del gran partido frente al Barcelona por la Liga, “Mou” se dio el lujo de colocar a Karim Benzema por Higuaín, a Lass Diarrá por el alemán Sami Khedira, y corrió a Sergio Ramos de central para colocar a Álvaro Arbeloa por un lateral y a Raúl Albiol como segundo central. Es decir, jugó y goleó al Ajax en Holanda con cuatro suplentes, un lujo que muy pocos se pueden dar en el mundo.

Sin embargo, a falta de cinco minutos para un partido en el que ya nada se jugaba, entre la resignación de los holandeses y la tranquilidad de los madridistas, las cámaras de TV enfocaron hacia el banco de suplentes visitante, en el que un distendido Mourinho hablaba constantemente con su arquero suplente Dudek, tapándose la cara con su mano, como para que no se pudiera saber qué le decía.

Pasaron segundos para que Xabi Alonso fuera expulsado, inexplicablemente si es por el partido, al demorarse en sacar un tiro libre, cosa extraña si su equipo va ganando por cuatro goles y el empate le sirve para ganar el grupo. Pero la cosa no termina allí y a los pocos segundos, Ramos, que demoraba también en un saque de arco, se va expulsado y el Real Madrid termina el partido con nueve jugadores.

La Televisión Española, estatal, que tiene los derechos de la Champions para su país, llegó a enfocar no sólo el diálogo Mourinho-Dudek sino cómo enseguida, el arquero suplente se acercó detrás de la valla de Casillas para a su vez transmitirle algo, que evidentemente llegó a oídos de Alonso y de Ramos.

Posteriormente, en su tradicional programa radial “El Larguero” (el travesaño) por la Cadena Ser, un colaborador comentó que la TV holandesa llegó a enfocar a Xabi Alonso a quien se le lee los labios cuando dice “¿Que me haga autoexpulsar?”. Y todo para purgar la pena de suspensión en la última fecha de la fase de grupos y llegar limpios a los octavos de final.

Si se comprueba esta imagen y si tiene validez el documento visual, tanto Alonso como Ramos acaso deban purgar penas mucho mayores de acuerdo a lo que decida el Tribunal de Disciplina de la UEFA, arriesgando a dejar a su equipo sin dos refuerzos muy importantes de cara a la fase final de una copa que el Real Madrid no gana desde 2002 y desde hace cinco años que no logra superar los octavos de final.

Evidentemente, en Amsterdam, se vieron las dos caras de Mourinho y el enorme grado de cinismo que hay en el fútbol profesional y que en la Argentina existe y se manifiesta casi siempre desde la misma prensa hasta los protagonistas de un hecho puramente antiético como es el provocar una sanción a uno mismo para purgarlo en partidos sin importancia y llegar sin presiones al partido que efectivamente se quiere jugar.

Y aquí entra el debate ético de siempre. ¿Todo pasa por ganar, aún haciendo jugar bien al equipo, o la ética pasa por el comportamiento diario, sin que sea decisiva la importancia de cada partido, sino que tiene que ver con la forma de vivir y de encarar la profesión en cada uno de los jugadores y entrenadores? Por eso, como nunca, anoche en Amsterdam pudo verse al verdadero Mourinho, o mejor dicho, a las dos caras de una misma personalidad.

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