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lunes, 20 de abril de 2015

La locura de los tres Superclásicos argentinos (Yahoo)




Pocas veces en el fútbol argentino ocurrió algo igual. Tal como ocurre en España con el Real Madrid y el Barcelona, en el país sudamericano, Boca Juniors y River Plate se reparten las preferencias entre los seguidores del fútbol.

Según la mayoría de las encuestas, Boca (que entre 2000 y 2007 jugó cuatro veces la final en Japón para buscar el título mundial de clubes) acapara un 44 por ciento de los hinchas argentinos y River, un 32 por ciento.  Entre ambos, tres cuartas partes del país.
Boca le había sacado a River una gran ventaja en la primera década de este siglo porque su máximo adversario atravesó una notable crisis económica, por varios hechos de corrupción de sus dirigentes, que lo obligaron a malvender a muchas de sus figuras, hasta acabar descendiendo de categoría a Segunda (torneo nacional B) en 2011 por única vez en su larga historia (fue fundado en 1901, en tanto que Boca comenzó en 1905).

Pero al poco tiempo de regresar a la máxima categoría en 2012,  River volvió a crecer y no sólo renovó su dirigencia, sino que en 2014 conquistó el Torneo Final a mediados de año, y con el ex jugador Marcelo Gallardo estuvo cerca de ganar el campeonato siguiente, en diciembre (lo perdió en el final a manos de Racing Club) y se impuso en la Copa Sudamericana (una especie de Europa League sudamericana), y la Recopa Sudamericana, al vencer a doble partido a San Lorenzo, el campeón de la Copa Libertadores de América.

Tanto River como Boca se clasificaron para la actual Copa Libertadores, en la que acaba de finalizar la fase de grupos, con la participación de treinta y dos equipos sudamericanos y mexicanos, divididos en ocho zonas de cuatro equipos cada una, de las que los dos primeros pasaban a los octavos de final.

Boca no sólo logró tempranamente el pase a octavos, sino que se impuso en los seis partidos jugados, con los 18 puntos en disputa, pero River, en un grupo muy accesible (Tigres de México –líder-, San José de Bolivia y Juan Aurich de Perú), no sólo tuvo que batallar demasiado para conseguir un angustioso pase a octavos en la última jornada, a sólo 20 minutos de terminar el partido y gracias a resultados ajenos.

Por el sistema de disputa de la Copa Libertadores, que para definir las parejas de los octavos de final se toma en cuenta la tabla general de los dieciséis equipos clasificados, Boca acabó siendo el mejor de todos los que han jugado, pero lo extraño es que con su mediocre campaña (un triunfo, cuatro empates y una derrota), River acabó siendo el peor de los segundos clasificados y eso hace que deban enfrentarse ahora a doble partido para definir el pase de uno de ellos a cuartos de final.

Serán dos partidos durísimos no sólo por el histórico enfrentamiento entre los dos equipos, los dos más ganadores del fútbol argentino y con una tremenda rivalidad, sino que presentará la posibilidad de volverse a ver las caras luego de otros durísimos enfrentamientos a fines de 2014, cuando debieron jugar por las semifinales de la Copa Sudamericana.

En aquella ocasión, empataron 0-0 en la Bombonera (el estadio de Boca Juniors) y River venció 1-0 en el Monumental, con un gol de media distancia de su volante Leonardo Pisculichi, aunque Boca había tenido una inmejorable chance de vencer (el gol de visitante vale doble) al tener un penalti al minuto de iniciado el partido, que el portero Marcelo Barovero contuvo al delantero Emanuel Gigliotti.

Luego, River acabaría ganando la Copa a doble final ante Nacional de Colombia,  aunque en los dos partidos de preparación en el pasado verano de 2015, Boca venció en ambos, y en uno de ellos, por un humillante 5-0, que se tomó con cierto aire de revancha, aunque no fue oficial.

River mantuvo su plantel desde 2014, con algunas figuras claves como el mencionado portero Barovero, una defensa muy firme en la que se destaca el ex Boca Jonathan Maidana, el experimentado mediocentro Leonardo Ponzio, el volante uruguayo Carlos Sánchez, los delanteros Rodrigo Mora y el colombiano Teo Gutiérrez y la reciente incorporación, el talentoso Gonzalo “Pity” Martínez.

Boca, en cambio, se ha reforzado mucho, en la búsqueda de un título que no consigue desde 2012, cuando ganó la Copa Argentina (similar en su formato a la Copa del Rey) y al portero Agustín Orión  y al mediocentro Fernando Gago (mundialistas en Brasil 2014), y al experimentado Daniel “Cata” Díaz (ex Alético Madrid) se le sumaron jugadores claves como Marco Torsiglieri (llegado del fútbol europeo),  el uruguayo Nicolás Lodeiro (desde el Corinthians) y el goleador de la selección italiana Daniel Osvaldo, mientras hay rumores insistentes acerca de que regresaría desde el 1 de julio nada menos que Carlos Tévez, gran figura de la Juventus, quien podría ser incorporado para las semifinales de la Copa, si es que Boca continua en el certamen, porque éste se parará durante la Copa América de Chile entre el 11 de junio y el 4 de julio.

Pero no todo termina allí sino que paralelamente a la Copa Libertadores, Boca y River pelean por el título argentino, en un nuevo formato de torneo de treinta equipos que durará hasta fin de año, y la casualidad hizo que deban enfrentarse en la Bombonera el 3 de mayo, mientras que los dos partidos de Copa serán el 7 de mayo (en el Monumental) y el 14 de mayo (Bombonera).

Es decir que los argentinos tendrán tres “Superclásicos” en once días, que se vivirán con la tensión y la pasión con las que los argentinos sienten el fútbol.

¿Quién tiene más chance de pasar en la Copa? Esta vez, Boca llega con algo de ventaja, aunque mínima. Tiene un equipo más sólido que en 2014 aunque no ha terminado de jugar a gran nivel, aunque el hecho de que se defina el pase en su estadio, juega a su favor.

River suele tener un juego más atildado que Boca, aunque ha tenido un mal comienzo de año, y recién ahora, que a duras penas ha logrado pasar de grupo, se notó ante Bánfield, por el torneo local, un gran alivio, y siendo el peor clasificado en la fase anterior, tiene poco que perder.

Queda poco para dilucidar quién acabará más contento o más triste, pero el fútbol argentino se paralizará dentro de pocos días.


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