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jueves, 11 de mayo de 2017

Real Madrid-Juventus, la final lógica en Europa (Yahoo)




El próximo sábado 3 de junio en Cardiff, Gales, se jugará la final más lógica  entre los dos mejores equipos de Europa de la actualidad (creemos que a lo sumo el Bayern Munich podría terciar en esta disputa). Juventus de Turín y Real Madrid se encontrarán en un duelo impactante, por la expectativa que ya genera y porque se trata de dos estilos definidos y opuestos pero ambos, con una notable solidez.

Ni Juventus ni Real Madrid dejaron demasiadas dudas en su camino a la gran final, que los tendrá por segunda vez enfrentándose para determinar el mejor de Europa, porque hace 19 años, en 1998, ya definieron la Copa (llamada también vulgarmente “la Orejona”)  en el Amsterdam Arena, en Holanda, y se impuso el Real Madrid por 1-0 con un recordado gol del montenegrino Pedja Mijatovic, en leve posición adelantada.
Juventus no sólo eliminó en semifinales al Mónaco, sino que volvió a mostrar que su defensa es un auténtico muro al punto tal de que una gran delantera monegasca, 

compuesta por el ya recuperado colombiano Radamel Falcao y una de las estrellas emergentes, Kylian Mbappé, apenas si pudo marcarle un tanto en el final del segundo partido en Turín, cuando ya estaba todo definido para los italianos, que habían aflojado su marcha para participar de la fiesta de sus “tifosi”, y luego de que su veterano como formidable arquero Gianluiggi Buffon estuviera 11 horas y 48 minutos con la valla invicta.

La Juventus acabó ganando la serie por un total de 4-1 ante el Mónaco pero siempre se mostró superior y nunca tuvo que padecer en el marcador. Los italianos, dirigidos por Massimiliano Allegri, están cerca de su sexto Scudetto consecutivo en la competencia local, están en la final de la Copa Italia y pueden llegar a la triple corona en la temporada con la obtención de la Champions League.

Su equipo se basa en una defensa granítica de tres marcadores centrales, a la que se la denomina BBC (Bonucci, Barzagli y Chiellini), con dos laterales brasileños de primer nivel, especialmente el resurgido Daniel Alves, quien juega como en sus mejores tiempos en el Barcelona, y Alex Sandro, una línea de volantes con buen pie tanto en Pjanic como en el turco-alemán Samuel Khedira (campeón mundial en 2014), un enlace como otra estrella emergente, el cordobés Paulo Dybala, y dos puntas potentes y bien ensamblados como el croata Mandzukic y una auténtica bestia del gol como el argentino Gonzalo Higuaín, quien no parece cargar en los “bianconeros” con ninguna mochila psicológica.

Claro que a esta BBC se le opondrá otra posible BBC, la del galés Gareth Bale (si se recupera de su lesión, con la motivación de jugar de local en su país), el francés Karim Benzema y el portugués Cristiano Ronaldo, quien se jugará buena parte de sus chances de alcanzar a fin de año a Lionel Messi con cinco Balones de Oro.

El Real Madrid pasó un inesperado susto en la revancha de las semifinales de ayer en el último partido internacional oficial de la historia del estadio del Atlético Madrid, el Vicente Calderón (que será demolido y los rojiblancos pasarán a oficiar de locales en La Peineta desde la próxima temporada), porque el equipo del Cholo Diego Simeone, que tenía que remontar un 0-3 de la ida en el estadio Santiago Bernabeu, se encontró antes de la media hora con un 2-0 que invitaba a la ilusión.

Pero bastó que los locales se tomaran un respiro de la asfixiante presión inicial para que el Real Madrid hiciera gala de todos sus recursos y avanzara unos metros, enfriara el partido, y con su inmenso poder de gol, aprovechara un magistral desborde de Benzema por la misma línea final de la cancha desde la izquierda, llevándose tres rivales por el camino, para que Isco Alarcón definiera cerca del arquero Oblak.

El 2-1 enfrió demasiado el derbi madrileño porque era cerca del final del primer tiempo y ya el Atlético estaba obligado a marcar tres goles más en 45 minutos, lo que ante este Real Madrid de tanta riqueza y posibilidades técnicas (a tal punto que Isco, que reemplazó a Bale, fue una de las figuras del partido) es casi imposible. Y lo fue.

El Real Madrid es un equipo de enorme potencial y de hecho, es el campeón de Europa vigente y está a punto de lograr lo que nadie ha conseguido hasta ahora en la historia de la Champions League, que es repetir el título en dos temporadas consecutivas.
Su esquema es un clásico 4-3-3 que un ex ídolo del club (aunque también de la Juventus) como Zinedine Zidane, su director técnico ha modificado desde que se hizo cargo del equipo al promediar la temporada 2015/16, cuando era ayudante de campo de Rafa Benítez y el club echó a éste.

Desde ese momento, Zidane optó por liberar al alemán Toni Kroos, y situó como volante central al brasileño Casemiro, y de esta forma, tuvo más ordenamiento, permitiendo que el notable crecimiento de sus dos laterales, Carvajal y especialmente Marcelo, a nuestro entender, uno de los tres mejores jugadores del mundo de la temporada.

Así como el Real Madrid jugará su duodécima final de su historia en la máxima competencia europea y ha ganado todas las anteriores (1956 a 1960, 1966, 1998, 2000, 2002, 2014 y 2016), la Juventus tiene antecedentes bastante opuestos y de hecho, esta será la novena final y sólo ha ganado dos de ellas (1985 y 1996), pero la casualidad indica que justamente las dos han sido ante campeones de Europa vigentes, como lo es ahora el equipo blanco de la capital española.

El plato está servido y sólo queda esperar hasta la cita de gala del 3 de junio en Cardiff. Allí se sabrá quién es el mejor de Europa en el mejor duelo posible.


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