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jueves, 14 de agosto de 2014

Argentina arma su rompecabezas para jugar ante Alemania (Kicker)



Apenas 20 días antes del amistoso que significará la revancha de la final del Mundial, Gerardo “Tata” Martino, que había dirigido al Barcelona en la pasada temporada, fue presentado como nuevo entrenador de la selección argentina, en reemplazo de Alejandro Sabella, en una muestra del caos institucional que vive el fútbol argentino inmediatamente después de Brasil 2014.

El presidente de la AFA, Julio Grondona, además vicepresidente primero de FIFA y uno de los dirigentes más poderosos del fútbol mundial, estaba dispuesto a tratar de convencer a Sabella para que siguiera en el cargo, tras el aceptable segundo puesto en el Mundial, pero se encontró con la negativa del entrenador, por estar “desgastado” lo obligó a pensar en un “Plan B”, aunque su intempestiva muerte dejó todo en el aire por varios días, ante el total desconcierto general de la dirigencia, acostumbrada a que todo fuera decidido por el veterano caudillo, quien había transmitido a las personas de su confianza que entonces había que recurrir a Martino.

En menos de un mes, desde que terminó el Mundial, el fútbol argentino se había quedado sin entrenador, sin presidente, pero no es todo: también, sin representación en la FIFA, en la Conmebol, y sin la candidatura al Mundial 2030 que en principio, iba a organizar junto al Uruguay, debido a que Eugenio Figueredo, uruguayo que reemplazó a Grondona en la vicepresidencia de la FIFA, inmediatamente afirmó que eso no es posible.

En estas condiciones es que los dirigentes que quedaron en la AFA, acostumbrados al mandato de Grondona desde 1979 (35 años en el poder con nueve períodos presidenciales consecutivos), trataron de arreglar el contrato de Martino como nuevo entrenador de la selección nacional, para lo cual hubo que buscar la manera de terminar también con el ex director técnico campeón mundial 1986 y subcampeón en 1990, Carlos Bilardo, que ocupaba el cargo de manager y que no era compatible con Martino, mientras se sigue buscando la solución al manejo de los juveniles, por ahora a cargo de Humberto Grondona, controvertido hijo del fallecido Julio.

Martino no tuvo un gran año en el Barcelona, en el que no obtuvo ningún título en la pasada temporada, y aunque en principio pensaba tomarse un descanso, los dirigentes de la AFA le transmitieron que no había otro candidato, aunque el entrenador pidió que primero quedara claro que contaba con la aceptación de Lionel Messi y Javier Mascherano, dos de los jugadores de mayor peso en el equipo, y a su vez, capitán y subcapitán, debido a que había existido cierto desgaste con ellos, aunque finalmente lo apoyaron para su llegada al equipo albiceleste.

El nuevo entrenador también tendrá que lidiar con algunos elementos con los que ya se había encontrado Sabella en el ciclo pasado, como el creciente poder de Messi en el equipo, los problemas para convocar a Carlos Tévez (Juventus) resistido por los jugadores en el ciclo anterior, o el recambio generacional que seguramente tendrá que ocurrir cuando pase el primer gran desafío, la Copa América de Chile de 2015.

Una vez finalizado este torneo, la Selección Argentina deberá afrontar una clasificación para el Mundial de Rusia 2018 en el que seguramente disminuirán las plazas para el continente sudamericano y con un peso mucho menor del fútbol albiceleste en el concierto internacional.

A su vez, Martino deberá estar muy atento a lo que ocurra tanto en el fútbol extranjero, donde se encuentra la gran mayoría de los jugadores argentinos de mayor cotización, debido a la inmensa ola emigratoria por la difícil situación económica de casi todos los clubes, obligados a exportar para obtener divisas.

Para no ir muy lejos, de la pasada temporada a la actual, el fútbol argentino exportó hasta tres equipos completos de sus principales figuras y a diferentes mercados, desde Franco Mussis (Dinamarca), hasta Luciano Vietto o Rodrigo De Paul y Angel Correa (España), hasta Lucas Orban (Francia), o Juan Sánchez Miño o Carlos Carbonero (Italia), teniendo que recurrir a jugadores surgidos de la cantera, cada vez más jóvenes, o veteranos que regresan al país a finalizar sus carreras, o sudamericanos que utilizan este torneo como trampolín para acceder al mercado europeo.

Desde el Estado, la AFA recibió desde 2009 5.000 millones de pesos (357 millones de euros), provenientes de los derechos de TV, que llega en abierto a todo el país y en forma gratuita, pero se desconoce buena parte del destino de esos fondos, que recibía la institución del fútbol sin rendiciones de cuentas por lo que días pasados, en medio de tanto caos, la sede de la AFA fue allanada por la jueza María Servini de Cubría, que investiga el caso gracias a la denuncia de una legisladora opositora, Graciela Ocaña.

El Estado tampoco informó sobre los fondos girados a la AFA durante estos cinco últimos años porque iban directamente a la Federación y ésta, a su vez, debía girar a los clubes de acuerdo con el convenio que había establecido con cada uno de ellos de acuerdo al rating, popularidad y venta de entradas, todo lo que era contenido por Grondona y no parece casualidad que el allanamiento de la Justicia se produjera tras su fallecimiento, debido a la estrecha relación entre el veterano dirigente y el gobierno de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, debido a que en 2009, el dirigente rompió el contrato que tenía con el grupo mediático Clarín (el más grande del país) para la emisión del fútbol por TV desde 1991.

Regresando a Martino, la idea de éste es convocar, para el partido ante Alemania del 3 de setiembre, y por falta de tiempo por un lado, y como retribución por la buena campaña durante el Mundial por otro, a los mismos 23 jugadores que participaron en Brasil 2014.

Recién después de este partido, Martino comenzará a convocar jugadores de acuerdo a su propio criterio, con vistas a los dos amistosos de octubre, en Pekín ante Brasil, y en Hong Kong ante el seleccionado local, con el objetivo de la Copa América de Chile de 2015.

La línea de fútbol de Martino (51 años) es bastante amplia. Si bien suele tener un discurso ligado más a un estilo técnico, siguiendo la misma línea de lo que él fue como jugador entre fines de los años setenta y principios de los noventa (un mediocentro muy técnico pero bastante lento en los desplazamientos), no reniega de la alta presión, de los pelotazos largos o los contragolpes cuando hace falta, o hasta de “cerrar los partidos”, colocando en la cancha jugadores de marca, cuando el partido así lo requiere, lo cual hizo que, como Sabella en el Mundial, tuviera más de un desencuentro con Messi, en el Barcelona.

Justo en los días previos a su arreglo de contrato con la AFA, el actual presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, sorprendió afirmando en una entrevista a una cadena global de la TV, que Martino “no respondía a la línea de juego del club”.

Algunos analistas del fútbol argentino, si bien se mostraron de acuerdo con la contratación de Martino para la selección argentina, también indicaron que tal vez no era el mejor momento para este entrenador, debido a su mal paso por un Barcelona en declive y con problemas institucionales, pero no parecía haber otra opción.

Sabella se negó a continuar, Edgardo Bauzá estuvo concentrado en la Copa Libertadores de América con San Lorenzo, Ramón Díaz, que se fue siendo campeón con River Plate, se postuló pero no era del agrado de Grondona, mientras que Diego Maradona dijo en los medios que el indicado era el veterano César Luis Menotti, campeón mundial en 1978 pero que hace años que no dirige.

Todo quedó en la nada y finalmente, el elegido fue Martino, al que apuntaba Grondona como Plan B. En su última aparición en los medios antes de fallecer, un cronista le consultaba a la salida del edificio de la AFA si tenía alguna idea en caso de que Sabella no aceptara seguir.

“Si no tuviera un plan, no podría ser presidente de la AFA, pero esto es como cuando buscas novia. No hay que irlo diciendo”, afirmó, subiendo a un coche que lo esperaba.
Como cuando asumió en el Barcelona, muchos confundieron a Martino como continuador de la línea de Marcelo Bielsa, ex seleccionador argentino entre 1998 y 2004, seguramente porque ambos aman a Newell’s Old Boys y forman parte del mismo entorno, pero no es así.

Martino no se identifica tanto con el fútbol de Bielsa. Es menos mecanizado, menos obsesivo, trabaja más en la técnica que en la táctica y tiene otra relación con la prensa y con los jugadores.

El fútbol argentino, desde agosto de 2014, deberá acostumbrarse a los nuevos tiempos: un nuevo entrenador, sin el dirigente que marcó su ritmo por treinta y cinco años, y con la última oportunidad para una generación de futbolistas que tiene a Messi, Mascherano, Angel Di María o Sergio Agüero como estandartes.

Alemania, en pocos días, será testigo del inicio de esta extraña nueva etapa.


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