lunes, 30 de abril de 2018

La Liga de Messi, ¿el Mundial también? (Jornada)





Para los hinchas argentinos, comienza el respiro. Anoche, en Riazor, en el estadio del ahora descendido Deportivo La Coruña, el Barcelona se consagró campeón de la Liga Española con otra soberbia actuación de Lionel Messi, quien entonces una vez acabado el Clásico ante Real Madrid del fin de semana que viene en el Camp Nou comenzará a mentalizarse en el Mundial de Rusia.

Messi no llega al Mundial de cualquier manera, sino en una muy buena situación futbolística aunque los rumores –y una versión periodística que este diario ya dio a conocer- indiquen que en lo físico estará en un noventa por ciento durante la máxima cita, lo cual, en un caso tan particular como el de este monstruo del fútbol, hasta podría alcanzarle.

Para tener una idea de la magnitud de la producción de Messi durante esta temporada, hay que citar que además de ser por lejos el máximo goleador de la Liga con 32 en 33 partidos jugados, hoy es, por diferencia de un gol sobre Mohammed Salah, la sensación de Europa, el Botín de Oro del continente, para totalizar 43 tantos en 51 partidos y un promedio de 0.84 (4 en 6 partidos de Copa del Rey, 1 en 2 de Supercopa de España, y 6 en 10 de Champions League).

Pero lo de Messi no son sólo números. Ha sido el gran referente del Barcelona tal vez como nunca, más allá de la influencia que siempre tuvo. Probablemente por la ausencia cada vez más prolongada de Andrés Iniesta, cuya enorme carrera llegaba al ocaso, el súper crack rosarino tuvo que hacerse cargo de la creación de su equipo, tomando en cuenta la intempestiva salida de Neymar al PSG, la lesión inesperada de Ousmane Dembélé, un fichaje carísimo, y que Philipe Coutinho no podía jugar la Champios porque ya lo había hecho en esta temporada con la camiseta del Liverpool.

Si bien muchos medios locales alabaron en demasía al entrenador Ernesto Valverde, no creemos que haya sido del todo así, al punto de que ha sido el principal responsable, con un planteo fallido en el Olímpico de Roma, de una de las más escandalosas (siempre desde lo futbolístico) eliminaciones del Barcelona de una Champions al llegar a la revancha con una ventaja de 4-1 y siendo un plantel muy superior al de la capital italiana.

Al contrario, Valverde no supo encontrar un esquema más ofensivo desde los problemas con que se encontró, que desde ya que fueron ajenos a él, pero por momentos el Barcelona llegó a jugar muchos partidos con un solo punta, el uruguayo Luis Suárez (también de gran temporada, aunque no la había iniciado bien), y con Messi, Iniesta y el resto de los volantes llegando desde atrás y con el lateral Jordi Alba oficiando de puntero izquierdo ante la falta de un delantero en ese lugar.

Pero fue la Liga de Messi porque el mejor jugador del mundo apareció siempre que se lo buscó para salvar al equipo, como aquel día del Sánchez Pizjuán, cuando el Barcelona perdía inexorablemente su invicto, quedaban pocos minutos y Messi ingresó como suplente para generar el “milagro” del empate 2-2 cuando la diferencia era de 2-0.

Un Messi más maduro, bien rodeado del medio hacia atrás aunque sin tanta compañía arriba se las arregló perfectamente para darle el título invicto al Barcelona, el séptimo de las últimas diez ligas y el doblete, al ganar también la Copa del Rey en una nítida definición ante el Sevilla (5-0) en el Wanda metropolitano de Madrid.

La gran noticia, entonces, es que este Messi, el de los 1023 goles en 1130 partidos entre oficiales y no oficiales en su carrera, con un promedio de 0.91, casi inhumano, es el que dentro de pocos días encarará uno de sus grandes retos, acaso el único importante que le queda en su increíble carrera de 32 títulos con el Barcelona: el de ganar un Mundial.

A Messi le queda un solo partido de cierto valor antes de cerrar la persiana de esta etapa barcelonista y comenzar la de la selección argentina: el Clásico contra Real Madrid por la Liga del 6 de mayo próximo. Ya no hay nada de importancia en juego salvo el honor de defender el invicto en el torneo y como contexto de los festejos del doblete y el homenaje a Iniesta en el último partido ante los blancos de su vida jugando para el Barcelona.

Por lo demás, en pocos días se inicia esta nueva ilusión para Messi y para tantos argentinos. La pregunta es si este Messi pletórico puede ganar el Mundial con el equipo que actualmente tiene la selección argentina. Si el genio de Rosario será capaz, tal vez, de que partido a partido haga lo que aquel día en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla y desenfunde la varita mágica. ¿Alcanzará con eso?


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