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lunes, 16 de septiembre de 2013

Ni el Barça ni el Madrid transmiten solidez (Yahoo)



Es cierto que en apenas cuatro jornadas de Liga Española es imposible sacar conclusiones definitivas y que muchos equipos van encontrando sus sistemas en la medida que van jugando, pero llama mucho la atención cómo a esta altura ni el Barcelona ni el Real Madrid, los dos equipos más poderosos, transmiten solidez ni certeza absoluta de que pueden sacar adelante sus partidos.

El Barcelona y el Real Madrid atraviesan por situaciones con algunos paralelismos porque ambos acaban de iniciar un ciclo nuevo, con entrenadores distintos a los de la temporada pasada, y que en ambos casos, y cada uno a su medida, habían marcado mucho el sistema de juego de sus equipos.

El Real Madrid proviene de tiempos duros con un entrenador muy mediático y de fuerte presencia, como el portugués José Mourinho, ahora en el Chelsea, y en cambio ahora su lugar fue ocupado por el italiano Carlo Ancelotti, que dice que pretende soltar más a sus jugadores, buscando un fútbol más estético, de posesión, algo esperable en una plantilla tan cara y tan bien considerada.

Sin embargo, poco se ha visto del equipo blanco hasta el momento, al menos en partidos oficiales. Este sábado no cambió su panorama y aunque empató con el Villarreal y de esta forma por primera vez en la temporada perdió puntos y quedó a dos unidades de los líderes, lo más preocupante sigue siendo su juego y no los resultados.

Porque bien pudo haber perdido el partido ante Villarreal. Son tantos los cambios de jugadores, que Ancelotti sigue pensando cómo conseguir un sistema que no deje fuera del equipo a los mejores, pero por ejemplo la entrada de Gareth Bale obliga, o bien a un 4-3-3 con Benzema y Cristiano Ronaldo, o bien la salida del francés, y quedarse sin goleador nato en el área, o bien, como ocurrió el sábado, la salida de Angel Di María, esta vez ayudado por la fortuita situación de haber viajado a jugar con Argentina un partido de clasificación mundialista en Paraguay.

También Ancelotti optó por Illarramendi en la mitad de la cancha, como volante de contención, aunque tiene más juego y menos marca que Khedira, y sumado a que Modric también suma en el armado y poco en la recuperación, termina siendo el Real Madrid un equipo casi quebrado, que no admite medias tintas: o ataca o lo atacan, como ocurrió ante el “submarino amarillo”.

En este sentido, Ancelotti, de momento, parece haber optado por un medio campo de rápida salida y claridad conceptual, que pasa mucho el balón por Isco y que apela a sus delanteros para el desborde o la definición, pero perdió marca y el gran enlace que significaba Özil. Es decir, el estilo concreto aún no está definido, y esto, sin sumar la polémica por el arco entre el hoy titular (y de gran actuación) Diego López, e Iker Casillas.

El Barcelona parece haber ido de más a menos. Tras una llegada deslumbrante de su nuevo entrenador, el argentino Gerardo Martino, con dos goleadas ante santos por la Copa Gamper y ante el Levante por la Liga, lentamente comenzaron las dudas en el sistema.

Es cierto que al Barcelona cada vez lo esperan más atrás, no sólo con dos líneas de cuatro sino que casi todos los rivales metidos en su propio área o bien en sus cercanías, pero los azulgranas no parecen encontrarle la vuelta a la situación y su fútbol no pesa en las áreas. Ni logra ingresar demasiado en la ajena ni defiende bien en la propia, con demasiados inconvenientes en el juego aéreo.

Hay algunos enigmas que el Barcelona tendrá que resolver con prontitud. Por un lado, fue sorpresiva una declaración de su defensa internacional Gerard Piqué acerca de que “estábamos presos del tiki-taka”, porque parecía que aquello era innegociable y ahora parece estar puesto en duda, cuando significó todo lo que hoy tiene de consideración este sistema en el mundo.

Este cronista vio in situ, en Yokohama, cómo en la tienda oficial del Barcelona, durante el Mundial de Clubes de 2011, se agotaron las camisetas que decían “Fútbol de Posesión” y no parece casual. Es lo que “vende” el club por el mundo, con muchísima razón.

Por otro lado, y aunque conserva su capacidad goleadora gracias a su genio sin par (por el que este sábado el Barcelona pudo ganarle en la última jugada al Sevilla cuando parecía que se lo empataban en el propio Camp Nou), Lionel Messi está apareciendo demasiado poco en los partidos. No se involucra mucho y sumado a eso, se estaciona como un centrodelantero demasiado cercano al área rival y allí no pesa si no toma contacto con el balón y la defensa suele rodearlo para evitar que juegue.

Con un Andrés Iniesta que está todavía lejos de la plenitud, y con Neymar adaptándose aunque con buenas sensaciones por la punta izquierda, el Barcelona está sumando cada vez más a sus laterales como doble-atacantes por las puntas al cerrarse tanto los rivales, pero en los contragolpes son pocos los que quedan para la marca efectiva.

El Barcelona, hoy, pesa en la mayor parte del campo de juego pero no en las dos áreas, los lugares más decisivos en los partidos de fútbol y aún ganando, la tendencia es a la baja en cuanto a que en el resultado final se exprese la diferencia de posesión.

Por todas estas razones, hasta hace muy poco parecía improbable que algún tercer equipo pudiera filtrarse entre el Real Madrid y el Barcelona, pero el Atlético Madrid va acercándose sin prisa pero sin pausa. La continuidad en el trabajo del argentino Diego Simeone como entrenador, y el convencimiento de los jugadores, parecen ser las claves, pero que los dos poderosos no encuentren aún su camino, también contribuye a este presente.


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