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domingo, 22 de septiembre de 2013

El Barcelona gana entre dudas por su sistema (Yahoo)


Quince puntos sobren quince en la Liga Española, con dieciocho goles en cinco partidos, la Supercopa de España ganada al Atlético Madrid, y un debut con goleada de 4-0 al Ajax en el Campo Nou no parecen mostrar demasiado nuevo en el entorno del Barcelona, y sin embargo, hay varios elementos para el análisis que pueden llevar a dudar sobre si el camino es el mismo de siempre.
No sólo por un juego mucho más errático sino por algunas declaraciones de importantísimos componentes del plantel, llevan a pensar que algo distinto, nuevo, muy diferente a todos estos años pasados, puede estar generándose en el sistema de juego que tanto deleitó a los seguidores de todo el mundo, que no por casualidad se enamoraron de este equipo.
Días pasados, en una entrevista con un diario deportivo italiano, el defensor Gerard Piqué sostuvo que el Barcelona “estuvo demasiado atado al tiki-taka”, mientras que el propio Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, y que tuvo como base el precioso juego del Barcelona para llegar a la cima, dijo que “hay veces en las que es mucho mejor salir de contragolpe”.
No hay dudas de que el Barcelona necesitaba una corrección a algunos detalles de su juego. Siempre se puede evolucionar y luego de algunos años, y siendo observado por todo el mundo, era bastante posible que algunos equipos encontraran ciertos antídotos para contrarrestar la superioridad azulgrana, basada en una larguísima posesión de balón aunque sin la capacidad de gol que marcara en el resultado las enormes diferencias en el campo.
Desde esta columna se dijo muchas veces que aquello de jugar sin un centrodelantero de área, con capacidad de gol, para colocar un “falso nueve” sólo era posible en el caso de contar allí con Messi, por tratarse de un genio que puede resolver cualquier situación, pero sólo en ese caso concreto y no en cualquier otro.
También era claro que el Barça tenía problemas defensivos, ya sea en las espaldas de los marcadores centrales, en los contragolpes, como en el juego aéreo por no tener, excepto en Piqué, defensores demasiado altos.
Asimismo, sostuvimos que aunque la mayor parte de la prensa elogió el desempeño de Cesc Fábregas, éste rinde muchísimo más cuando juega en la posición de Xavi Hernández que cuando lo hace en el de Messi, por la sencilla razón de que no es delantero y que no tiene la capacidad de gol para reemplazar al genio argentino.
Pero no es que en el inicio de esta temporada el Barcelona se haya dedicado a corregir estos detalles o agregarle otros que el entrenador Gerardo Martino crea necesarios, sino que ha comenzado a verse, de a poco, un equipo que fue perdiendo posesión de balón, una de sus piedras filosofales, sin que por esto haya mejorado en el aspecto defensivo.
Un Barcelona mucho más terrenal, aunque con enormes individualidades, sigue rematando partidos ahora mucho más parejos, en los que, por perder el control de la pelota en muchos casos voluntariamente (para cederla y partir de contragolpe, o por menos vocación para conservarla), sus rivales han comenzado a tener impensadas situaciones de gol que una y otra vez viene conjurando un arquero como Víctor Valdés, en uno de sus mejores momentos como profesional, hasta alcanzar la momentánea titularidad en la propia selección española.
Sin ir más lejos, lo ocurrido en esta semana que pasó puede ilustrar muy bien a los lectores. Ante el Ajax, en el debut por la Champìons League en el Camp Nou, un Messi que no participó demasiado del partido, sin embargo concretó un hat trick que estableció una diferencia ante los holandeses que para nada se vio en los noventa minutos y que sólo la naturalidad del argentino pudo generar.
En otro tiempo, y ante un rival tan débil como el Ajax, el Barcelona habría dado un concierto de toques, tratándose de otro equipo acostumbrado a la posesión. Sin embargo, el propio Messi ensayó la explicación del contragolpe, en un partido que no se prestaba para eso porque no es que los holandeses hayan dominado el juego.
No muy distinto fue lo del sábado ante el Rayo Vallecano en Madrid y con un resultado idéntico, por la Liga, aunque esta vez el hat trick fue de Pedro Rodríguez. El Barcelona goleó y la diferencia pudo ser mucho mayor aún, pero los locales, con muchas menos figuras, dispusieron de varias ocasiones de gol, tapadas una y otra vez por Valdés, y cuando el partido estaba 0-1, Trashorras tuvo un penal para empatar pero el arquero azulgrana tapó una vez más.
El Barcelona, sin dudas, se encuentra en una etapa de transición y es evidente que su entrenador, Martino, se halla en la búsqueda de nuevas vías, de mejorar el sistema colectivo, y los resultados lo acompañan y le permiten trabajar tranquilo.
Sin embargo, sería interesante ir sabiendo el rumbo, hacia dónde se dirige el  sistema del Barcelona. Si va a seguir manteniendo el respeto por la pelota, la posesión, el preciosismo con el que subyugó a millones de amantes del fútbol, o si piensa a renunciar a tantos años consecutivos de hermosos momentos, buscando un rendimiento utilitario que permita seguir ganando, a costa de perder todo lo conseguido.
Este columnista recuerda aún cuando en el Mundial de Clubes de 2011, en la Botica del Barça, tienda de productos oficiales montada al lado del predio de Yokohama Marinos, donde se entrenaba el equipo catalán, se vendían camisetas y equipaciones con el escudo del club y la inscripción “Fútbol de Posesión”.

Es eso lo que hizo crecer al Barcelona en el mundo entero, y esa es su marca principal. No debe olvidarlo ni aún ganando. ¿Será así?

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