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martes, 3 de septiembre de 2013

Bale, Neymar, las estrellas en la sombra (Jornada)



“Habría venido también por un centavo”, dijo, aparentemente emocionado y rodeado de su familia, el extremo galés Gareth Bale, fichado por el Real Madrid al Tottenham inglés por 91 millones de euros o por 101, de acuerdo con cuál de los clubes de a conocer la versión, en una presentación en el estadio Santiago Bernabeu con toda la pompa y seguida por veinte mil aficionados aunque ya todos han comenzado a volver a los trabajos y los niños y jóvenes a los colegios.

Se acabaron las vacaciones de verano y el Real Madrid otorgaba la última ilusión a sus aficionados justo el día del cierre del libro de pases en Europa, con el presidente Florentino Pérez haciendo callar a los que desde las tribunas reclamaban por la salida del alemán Mezut Özil, finalmente transferido al Arsenal en 47 millones de euros, dando por terminado el culebrón del verano.

Muchos creen que se trató de un enfrentamiento de egos, el del empresario que dirige el Real Madrid, Pérez, y su colega inglés David Levy, que nunca quiso dar el brazo a torcer en el verano y que consiguió que Bale no llegara a debutar en el equipo blanco hasta que no pase el parón liguero por la fecha FIFA de selecciones del fin de semana que viene.

Lo concreto es que el Real Madrid dice que el traspaso se produjo por 91 millones de euros y no por 101 para que este fichaje no supere al de Cristiano Ronaldo hace cuatro años y de esta manera, no seguir encrespando a la gran estrella del equipo, el delantero portugués autor de 202 goles en igual cantidad de partidos en el club.

El aviso de Pérez es claro: Bale es un jugadorazo, que va a aportar velocidad y precisión, es también un extremo, pero para el Real Madrid el jugador más importante sigue siendo Cristiano Ronaldo, a quien se le prepara una pomposa renovación de contrato, aunque sin cederle el total de los derechos de imagen que pretende, y a quien ahora sí se protegió de su inaceptable ausencia en la ceremonia de elección de mejor jugador de la UEFA de la temporada pasada, que recayó en el francés Franck Ribéry.

Pueden irse entonces Özil al Arsenal, Kaká, casi regalado siete años después de ser Balón de Oro de la FIFA para volver al Milan, pero si Bale viene, no lo hace como el mejor, sino como refuerzo del ataque, que conduce CR7.

Casualidad o no, el fichaje del brasileño Neymar, por parte del Barcelona, no fue muy distinto al de Bale. Con sus características, el crack que fue considerado mejor jugador da la Copa Confederaciones en su país, llegó a Cataluña luego de una dura puja con el Real Madrid, pero terminaron pesando Pelé (directivo de su club original, el Santos), su amigo Daniel Alves, y su idolatría por el argentino Lionel Messi, con quien ya comienza a entenderse.

Neymar costó, depende también de quién lo diga, si el Santos o el Barcelona, alrededor de 57 millones de euros, y aún así, tampoco llega como la gran estrella sino como acompañante del ataque, acaso heredero, de Messi, de quien siempre tuvo palabras halagüeñas, hasta en duras derrotas como en la final del Mundial de Clubes de Japón (4-0) en 2011.

Neymar siempre se subordinó literalmente al genio de Messi. Se mostró como su aprendiz, se postula como su sucesor,  pero jamás compite con él, y menos desde que el genio argentino levantó el pulgar para su llegada.

Ha sido un extraño libro de pases. Dos cracks, dos fichajes carísimos, dos jugadores muy apetecidos en todo el mundo, dos jugadores por los que sus nuevos clubes han pugnado duramente, pero ambos llegan como acompañantes del rey, del supercrack, del idolatrado.

Pocas veces como ahora, en la Liga Española, dos jugadores del nivel de Bale y de Neymar llegan sin ser la gran estrella, pese a su enorme costo.


1 comentario:

equipaciones de futbol baratas dijo...

Messi es jugadores famosos en el mundo;
A mucha gente le gusta venir a Barcelona, a causa de su presencia;
Messi también es mi ídolo!
jajaja~~~~