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jueves, 3 de octubre de 2013

El Bayern, la otra joya de Guardiola (Jornada)




Este cronista debe admitir que Josep Guardiola volvió a conquistarlo. Si en 2008 creyó que no duraría demasiado, tras un mal comienzo de Liga en su primera experiencia como entrenador de Primera División, luego acabó en la cima con un Barcelona espectacular, que para muchos puede llegar a ser el mejor equipo de la historia del fútbol.

Nuevamente, para el inicio de la temporada 2013/14 en el Bayern Munich, intentando cambiar los esquemas de un equipo tan ganador, que en la anterior se llevara el triplete (Liga Alemana, Copa Alemana y  Champions League) de la mano de un gran entrenador y de mucha experiencia como el veterano Jupp Heynckes, no sonaba muy bien intentar una variación en el juego e importando un esquema como el que podía aportar el  catalán.

Los primeros magros resultados, como la derrota ante el gran rival alemán de este tiempo, el Borussia Dortmund, por la Supercopa Alemana, al mismo que venció apenas tres meses antes en una excelente final de Champions League, y el empate sobre la hora, con triunfo por penales, contra el Chelsea de José Mourinho en la Supercopa de Europa, parecían corroborar la hipótesis.

En síntesis, el Bayern Munich, con la decisión de contratar a Guardiola en vez de hacer la plancha con la certeza de los éxitos de Heynckes, se parecía mucho a aquél Boca Juniors que con la salida de Alfio Basile a la selección argentina y sus cinco títulos con la camiseta azul y amarilla, fue a buscar a quien terminó siendo la contracara, Ricardo Lavolpe, que consiguió el milagro de perder un campeonato que parecía imposible perder en el Apertura de 2006.

Tampoco era una situación fácil. Hoy se sabe que fue el propio Guardiola quien buscó a los dirigentes bávaros Uli Hoeness y Karl Heinz Rummenigge, para decirles que quería dirigir al Bayern, enterado de que Heynckes se encontraba próximo a jubilarse.

Todos se disputaban a Guardiola y las casas de apuestas pagaban por las distintas posibilidades en la Premier League. Tanto es así, que ni el Chelsea, ni el Manchester City, ni el Manchester United contrataban entrenadores a la espera de la decisión de Guardiola, que sin embargo dejó a todos boquiabiertos cuando se anunció su fichaje por el Bayern y su acelerado aprendizaje de alemán en su año sabático en Nueva York.

Y poco a poco, el Bayern fue cambiando de modo de jugar, y sus aficionados fueron perdiendo el miedo y entendiendo que se podía practicar un fútbol mejor, un modelo superador el tan ganador de la temporada anterior, y comenzaron a verse los resultados en los marcadores, y en los partidos.

Pero lo visto ayer en Manchester, ante un poderoso equipo como es el City del ingeniero chileno Manuel Pellegrini, fue para el asombro. El Bayern se paseó por la cancha, arrasó con los “ciudadanos” y jugó un partido perfecto, de toques, posesión y juego efectivo, en el que llegó a tener una posesión del 79 por ciento, y una diferencia de 0-3 que pudo ser muchísimo mayor si no es porque los alemanes desperdiciaron una y otra vez sus posibilidades en las cercanías del arquero rival Hart.

El Bayern es un equipo compacto, con cracks en cada una de sus líneas, y que fue perfeccionando la técnica a partir de la base de la temporada pasada, desde un gran arquero como Neuer, uno de los mejores laterales del mundo como Lahm, volantes con gran ductilidad, y tres atacantes, todos de excelente pie, como los dos wines (con perdón de los “modernos”) como Ribèry y Robben, y un nueve que también sabe con la pelota, que ayer fue Thomas Müller pero que muchas veces es Mandzukic.

Los alemanes no sólo pueden estar con la pelota en sus pies durante muchos minutos sin perderla y haciéndola correr por todo el campo, sino que cuando llegan de contragolpe, lo hacen en serio, con superioridad numérica, hasta reducir a la nada misma a equipos como el City, que hace apenas unos días había vapuleado al United, su clásico rival de la ciudad, por la Premier League.

Una vez más, Guardiola parece reírse de las predicciones de este cronista y derrumbar varias ideas del fútbol, como que cuando un equipo gana tanto, lo mejor es hacer la plancha y dejar todo como está.

Tal vez siga siendo así, pero puede haber hermosas excepciones como ésta de Guardiola. Siempre que sea para jugar mejor, un cambio es bienvenido.  Y hoy, este Bayern parece insuperable, salvo que se encuentre con algún genio en el camino, o una mala tarde, porque por suerte, el fútbol sigue siendo (mal que le pese a unos cuantos) “la dinámica de lo impensado”, como maravillosamente lo definiera, visionario, el periodista Dante Panzeri.


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