Páginas vistas en total

Google+ Followers

miércoles, 14 de enero de 2015

Cristiano Ronaldo y la reiterada polémica del Balón de Oro (Jornada)




Mientras Cristiano Ronaldo desafía a Lionel Messi con el sueño de alcanzarlo al situarse, con tres, a un solo Balón de Oro del crack argentino del Barcelona, cabe preguntarse cuánto de justicia hay en este nuevo premio para el delantero portugués del Real Madrid, que lo consagra oficialmente como el mejor jugador del mundo de 2014.

El Balón de Oro FIFA World Player da lugar a polémicas cada vez mayores y entrecruzadas, desde que la FIFA y la tradicional revista francesa France Football unificaron el premio, cuando antes votaban los capitanes y entrenadores de cada seleccionado nacional votaban por el galardón de la FIFA, y los periodistas (con amplia mayoría europea) hacían lo propio con el Balón de Oro, que antes se concedía al mejor jugador europeo, y por esta razón nunca lo recibió Diego Maradona.

Uno de los mayores motivos de polémica pasa por determinarse, definitivamente, cuál es el criterio que se toma en cuenta a la hora de evaluar a cada uno de los jugadores votados. ¿Prima lo individual, como parecería, al ser un premio al jugador y no al equipo, o prima lo colectivo, es decir, lo hecho por el equipo en el que se desempeña el futbolista? Y en un año de Mundial, ¿influye o no en la decisión, y cuánto influye en la decisión final? Y aún en lo colectivo, ¿tiene o no tiene influencia el hecho de que la selección en la que el futbolista se desempeñe sea fuerte o no?

Un año atrás, este cronista tuvo un apasionado debate sobre este premio con el prestigioso periodista del diario italiano “Tuttosport”, de Turín, Massimo Franchi, quien habitualmente vota y sostiene una visión europeísta con un criterio válido.
Franchi sostiene que si fuera un premio “solo” individual, basado en la calidad o en la técnica, “Lionel  Messi lo ganaría cada año hasta su retiro o su baja física por veteranía, y salvo una lesión o alguna situación accidental, el premio ni siquiera estaría en juego”, y que entonces hay que contemplar lo que estrictamente ocurrió en el año y que el hecho de ganar títulos le da ventaja a un jugador sobre otro.

La pregunta de un periodista nacido del otro lado del Océano Atlántico, como quien esto escribe, fue acerca de la calidad del equipo que rodea a cada jugador, porque pasaría a depender de una estructura colectiva, y si siguiendo el razonamiento del colega, no estaríamos premiando un desempeño colectivo y no individual.

Un buen ejemplo de un jugador perjudicado por el criterio de Franchi es el sueco Zlatan Ibrahimovic, eliminado del Mundial de Brasil ante Portugal, aún siendo uno de los mejores del mundo, por no contar con una selección de las más fuertes, o el brillante volante marfileño Yaya Touré, gran figura en el Manchester City campeón de la Premier League, pero cuya selección nacional tampoco es una gran potencia mundial (sumado a que en el propio Mundial de Brasil supo de la muerte de uno de sus hermanos, con el consiguiente bajón anímico).

Si este criterio no está claro entre los organismos que entregan los premios, menos aún, para establecer si un jugador de campo merece más el premio que un arquero, para tomar el caso del alemán Manuel Neuer, tercero en la votación aunque no sólo ganó el Mundial sino que con el Bayern Munich ganó la Bundesliga, la Copa de Alemania y la Supercopa europea en 2014.

Si todo indica que entre Cristiano Ronaldo y Messi la diferencia fueron los títulos conseguidos, o los goles, ¿cómo compararlos con Neuer y en base a qué? Y el hecho de que Cristiano Ronaldo no haya tenido una participación más que testimonial en el pasado Mundial, ¿debió contar o no?

Y si nos referimos a los votos por lo individual y lo colectivo, ¿qué hay de los periodistas que votan? ¿Con qué criterio se los elige y en todo caso quiénes son los encargados de decidirlo? ¿Y si hay varios directores técnicos de una misma nacionalidad en distintas selecciones, no juega eso a favor de los votos a uno u otro jugador?

Otro de los puntos polémicos pasa por el hecho de que exista algún tipo de favoritismo por algún club a la hora de la votación. Semanas antes de renunciar como votante representando a España, el prestigioso periodista del diario deportivo catalán “El Mundo Deportivo”, el periodista Francesc Aguilar afirmó en una columna que ya no compartía algunos criterios con la organización y advirtió cierta tendencia (confirmada en estos dos últimos años) al “madridismo” de la revista France Football.

Este cronista también tuvo una experiencia interesante en la “alfombra roja” del Congresshaus, en Zurich, en la fiesta del Balón de Oro 2005, cuando al coincidir con el ya entonces presidente de la Unión Europea de Fútbol (UEFA); Michel Platini, le consultó por qué Carlos Tévez no figuraba entre los elegidos, ni siquiera para el equipo ideal, habiendo ganado el Brasileirao con el Corinthians, siendo elegido por tercer año consecutivo como el mejor jugador de Sudamérica, y habiendo sido capitán y goleador del certamen en Brasil.

“Tevéz, Tevéz, sí, me suena”, respondió Platini a este cronista, que le recordó que seguramente le sonaría porque fue campeón olímpico en Atenas 2004 siendo el máximo goleador, campeón de la Copa Sudamericana con Boca Juniors, y campeón de América e intercontinental con este equipo argentino en 2003, pero el francés respondió que “seguramente no figura porque no juega en Europa, y en Europa están los mejores”.

Tévez siguió ganando títulos y prestigio desde 2006 en la Premier League hasta ahora en la Juventus, pero el preconcepto europeísta necesitaba de su ratificación en territorio propio.

El Balón de Oro FIFA World Player sigue siendo, más allá de todo, un premio individual en el contexto de un deporte colectivo, y es el marketing la mejor herramienta para hacernos creer que se trata de una carrera personal cuando es una competencia de equipo, y mientras Cristiano  Ronaldo se juramente ante un micrófono hacia todo el mundo que buscará alcanzar a Messi, el argentino se limita a decir que su objetivo es ganar todos los títulos que pueda.


Dos visiones opuestas. Dos mundos diferentes.

No hay comentarios: