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jueves, 15 de octubre de 2015

Deportivo Potlatch (Un cuento de Marcelo Wio)





Subsiste el club porque siempre – especialmente en época de bonanza – hay personas que estiman más prestigiosa la derrota o, más bien, el victimismo consentido que surge del fracaso sistemático del propio equipo. Y es que, acaso no haya mayor adicción que el sufrimiento y la autocompasión resultante…

Pero el caso del Depor, como se conoce al club, es otro. Y es que la mayoría de sus hinchas resulta ser de clases más bien acomodadas, lo que a priori podría parecer contradictorio, pero que en realidad es bien comprensible: en algún ámbito hay que expiar (“perder”) las culpas, las miserias – y las religiones, convengamos, están muy venidas a menos, muy… desprestigiadas para ofrecer este servicio (lo que le quita valor, validez, relevancia… lustre a la… penitencia, a la “sanción”).

Usted escuchará decir a esos mismos hinchas que el “amor a los colores”, que el “encanto del club chico, de barrio”, que de “Deportivo Potlatch uno nace, no se hace” y todos esos embustes del inconsciente, trampas del recato, del prestigio; astucias subliminales de toda fe que involucra la convicción de un beneficio: el padecimiento, el castigo futbolístico asegura o concede (casi diría, consiente) el éxito económico y social; a la vez que redime…las manchas del honor… no, más bien a la respetabilidad, a la imagen que hubiesen podido producirse a raíz del susodicho éxito… Un negocio redondo.

Así, después de todo, Deportivo Potlatch no… ofrenda nada, no regala nada, sino que utiliza la victoria del rival, se aprovecha de lo que para cualquier pelandrún podría pasar por mediocridad, por otras mil interpretaciones igualmente erradas…

¿Sabe cuál es el número de socios de Deportivo Potlatch? Estamos hablando de uno de los llamados “clubes chicos”, de los que jamás ganó nada... Le cambio la pregunta, ¿cuántos socios tiene Club Atlético Laureles, el último campeón, un grande de la liga? Tiene 53.547. Ahora, ¿cuántos tiene el Depor? ¡Tiene 57.233!
¿Entiende?

Y, claro, a todo esto, cuanto jugador de madera anda porfiándole fútbol al destino, tiene un club en el que se le valora… su ineptitud, su tozudez… su falta de amor propio, en definitiva.


Usted miraba al Depor con un cierto… ¿cómo decirlo? ¿Cariño piadoso? 

¿Idealización? ¿Cómo la… emulación de una utopía? Amigo, descrea de las utopías; quien las persigue, busca en realidad un privilegio… ¿Por qué se cree que justamente este club, entre todos, tiene ese aura de utopía?


Nota: Potlatch es el nombre de una ceremonia practicada por los pueblos indios de la Columbia Británica (EE.UU., Canadá). Tomaba la forma de festín ceremonial en el que el anfitrión mostraba su riqueza e importancia regalando sus posesiones, queriendo dar a entender que tenía tantas que podía permitirse hacer tantos regalos. Por tanto, se puede decir que el potlatch consistía en cambiar regalos por prestigio, que se incrementaba con el valor de los bienes distribuidos. Johan Huizinga (Homo Ludens) explica que “en el potlatch no se demuestra la superioridad tan solo con el regalo de los bienes, sino, más bien, en forma más decisiva, con la destrucción del patrimonio propio, para disponer fanfarronamente de manifiesto que se puede prescindir de él…”.

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