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lunes, 12 de octubre de 2015

El fútbol quedó huérfano de Messi (De Volkskrant)




Y de repente, el fútbol quedó huérfano de Lionel Messi. Aunque lo sufren especialmente el Barcelona y la selección argentina, todos los aficionados se han quedado sin posibilidades de verlo jugar por lo menos por siete semanas, hasta que se recupere de la rotura del ligamento colateral interno de la rodilla izquierda, que según los médicos especializados, no deja secuelas en el jugador,  y que genera una de las grandes preocupaciones: si volverá a ser el que era.

El mundo del fútbol había comenzado a desacostumbrarse a las lesiones de Messi. La última había sido el 10 de noviembre de 2013 ante el Betis y se trató de la rotura del bíceps femoral izquierdo y determinó ocho semanas de baja, y en aquella oportunidad, Gerardo Martino lo padeció como entrenador del Barcelona, mientras que ahora lo hace “del otro lado”, como entrenador de la selección argentina.

Si el doctor Vicente Concejero, especialista de Rodilla de la clínica CEMTRO de Madrid, sostiene que la forma de las rodillas de los buenos futbolistas acaba protegiendo su parte interna” y que se trata de “una lesión frecuente”, que varía en su tratamiento si la lesión es parcial (más largo) o total (tres a cuatro semanas) y que no se necesita llegar a una operación. Con esto coincide el médico de la selección argentina, Homero de Agostino.

Es la duodécima lesión de Messi en toda su carrera profesional (tuvo una muy importante apenas llegado al Barça, siendo un adolescente, que hizo peligrar su fichaje por el club) desde que el 2 de febrero de 2006 tuviera una elongación del bíceps femoral de su pierna derecha ante el Atlético Madrid y estuviera quince días de baja.
De todos modos, las alarmas se encendieron porque tanto el Barcelona como la selección argentina son dos equipos “Messi-dependientes”.

Al Barcelona le llega en un momento muy complicado porque el club ya se encontraba en un semestre especial al no poder fichar jugadores debido a la sanción que le aplicó la FIFA de dos mercados sin incorporar jugadores por su operatoria con juveniles no permitida por el reglamento.

Si ya era un plantel corto, el club permitió la salida de jugadores disgustados con sus suplencias (Pedro y Martín Montoya), dejó ir a Gerard Deulofeu al Everton, y Xavi Hernández siguió su carrera en Qatar, sumado a la reciente grave lesión de Rafinha y la más corta, de esta semana, de Andrés Iniesta.

Si desde hace largo tiempo Messi aporta un plus al equipo, se vio claramente durante su último partido de Champions ante el Bayer Leverkusen como local en el Camp Nou que como nunca, y utilizando la frase que suele repetir Johan Cruyff, el Barcelona pasó de ser “más que un club” a “un club más”, capaz de perder contra cualquier equipo más o menos ordenado que se decida a atacarlo como el alemán, hasta que se retrasó y lo pagó muy caro.

El contraste con Messi es enorme, no porque vaya a repetirse tan fácil, pero el argentino, ante el mismo rival, había llegado  a marcarle cinco goles en 2012, en aquel recordado 7-1 por otra Champions.

Este Barcelona tan cercano a la normalidad, necesita como nunca a Messi, si bien tiene la tranquilidad de que no parece posible quedarse fuera de su grupo en el torneo europeo, y que la Liga Española es muy larga como para perderlo todo en estas semanas, y hasta existe la chance de que Messi llegue al clásico ante Real Madrid el 21 de noviembre próximo.

Con la selección argentina, las cosas son más complicadas. Porque la gente es muy suspicaz y como siempre ha tenido muchos detractores y fue tan criticado por su mala final de la pasada Copa América ante Chile, hasta se había corrido el rumor (jamás confirmado aunque tampoco rechazado de plano) de que el crack dejaría al equipo albiceleste por un tiempo.

Sin embargo, hasta participó (y jugó) en dos partidos amistosos sin ninguna importancia en Estados Unidos ante Bolivia y México en setiembre, y con su mujer a punto de dar a luz (acaba de ser padre por segunda vez).

Esta muestra de compromiso con la selección argentina había ahuyentado esas dudas que había sobre su intento de distanciarse de la selección argentina, harto de críticas exageradas, pero justo en el momento clave del comienzo de la clasificación para el Mundial de Rusia 2018, faltará en los cuatro partidos de 2015( un cuarto de los dieciséis totales),  los dos de octubre ante Ecuador y Paraguay, aunque más duro será estar ausente en los dos de noviembre, ante Brasil en Buenos Aires y Colombia, en Barranquilla, dos de los más riesgosos.

Para el equipo argentino llegó el momento de demostrar, como primero en el ranking mundial, que Messi no lo es todo y que tiene una buena cantidad de jugadores y un sistema, que lo respaldan, pero puede servir también para que aquellos que se resisten a aceptarlo como crack, entiendan su dimensión y la diferencia de calidad que puede aportar.


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