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sábado, 2 de julio de 2016

Messi y Maradona, ídolos distintos que pueden convivir (Revista Noticias)



Recién tras esta Copa América, la gran mayoría de la sociedad argentina asumió a Lionel Messi como ídolo, simbolizado en los llantos de niños y jóvenes para que no se vaya de la selección.

Esa generación, la de las redes sociales y la globalización de la comunicación, no tuvo la posibilidad de coincidir con los mejores momentos de Diego Maradona como jugador, y contrariamente al exitismo que siempre se le endilgó a los argentinos, hay un hecho más que interesante: Messi es un ídolo que se confirma para muchos como tal, a partir de una derrota, no de un triunfo.

Messi tuvo demasiadas luchas: por sus problemas para crecer, por su durísima adaptación desde adolescente a un medio tan distinto como el catalán, contra la enorme figura de un semidiós futbolero como Maradona, a quien muchos le pidieron permiso para adoptar otro ídolo, o incluso buena parte de la prensa, para elogiarlo sin necesidad de generar celos.

Si Maradona encajó siempre más en la figura del “pibe”,  la argentinidad en la máxima expresión, la radicalidad y la rebeldía, Messi encarna más la figura del “niño”, más interesado en su familia y su casa que en opinar sobre cuestiones externas.

Si Maradona fue el símbolo de la individualidad como jugador, más cercano a Enrique Omar Sívori, Messi es el jugador perfecto para servir a cualquier sistema táctico, aunque termine siendo la gran estrella del mismo, como en el Barcelona, más cercano a lo que fue Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid.

Maradona dejó de ser “pibe” cuando cruzó el océano para jugar en Europa y se encontró con los grandes intereses económicos. Messi fue dejando de ser aquel niño que sólo quería jugar a la pelota y se convirtió en padre y líder, reclamando contra una AFA corrupta y un sistema táctico que lo llegó a dejar aislado ante la marca de los chilenos.


La sociedad argentina entendió por fin que hay espacio para los dos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Primero determinemos de qué juega Messi. Y con quiénes lo piensan acompañar. Y si la selección es 'Los Amigos de Messi', si una serie de futbolistas con buenos contactos en la prensa y el mundillo de los representantes, o si -como debe ser y era, por ejemplo, bajo Menotti y Bilardo y el primer Coco Basile- los mejores jugadores profesionales según el criterio de un entrenador decidido a defender una concepción del juego.
Luego, veamos si Messi acepta ponerse a disposición de esa concepción del juego. Y para finalizar, entonces sí, podremos exigir resultados.
No es cierto que Messi sea una víctima de nadie, salvo quizás de sí mismo. Parece tener una capacidad para el aprendizaje de la que entiendo han carecido otros, como el sobrevaluadísimo Cristiano Ronaldo. Tiene las virtudes de los mejores futbolistas rosarinos, y los defectos del peor barcelonismo. Depende de él... y de la AFA. A ver si dejamos de tener con el 86 la película uruguaya respecto del 50.
Saludos.
Alfredo