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viernes, 22 de julio de 2016

En la AFA, Macri ganó una batalla pero no la guerra




Cuestión de estrategia o el conocimiento que tiene del ambiente del fútbol por tantos años como titular de Boca Juniors, el presidente argentino, Mauricio Macri, acabó ganando una de las batallas más importantes en cuanto a la lucha por el poder de la AFA, con la consolidación del llamado “Comité de Regularización”.

Este Comité, que puede llegar hasta siete miembros pero que de momento estará conformado por cuatro, cuenta al menos con dos de ellos que responden directa o indirectamente a Macri (el presidente, Armando Pérez, a quien el Gobierno iba a colocarlo al frente del programa AFA Plus y por quien siempre jugó fichas para su candidatura en la propia AFA, y Javier Medín, jurista deportivo que fue asesor letrado de estos tiempos macristas de Boca).

Si bien Macri hizo un movimiento de billar y logró bloquear a sus dos principales adversarios en el fútbol como Hugo Moyano (que no puede ser presidente de la AFA hasta que termine el trabajo del Comité, lo más probable que sea no antes de fin de año y tal vez hasta la fecha límite de funcionamiento, el 30 de junio de 2017) y Marcelo Tinelli (la Superliga quedó en veremos y aún si se conformara, no parece que la vaya a conducir), lo que persigue el Gobierno va mucho más allá de esto, y por ahora está lejos de conseguirlo.

En este blog siempre se dijo (y se insiste) en que hay dos elementos fundamentales que juegan en la lucha de poder de Macri: 1) Que se abran las puertas para la llegada de las sociedades anónimas al fútbol (algo que viene desde los años noventa, cuando lo intentó desde la vía privada), 2) cómo mantener a la dupla Clarín-Torneos en el negocio más importante del fútbol argentino, y en lo posible sudamericano, dado que son, por distintas causas, sus aliados mediáticos.

Parece más claro el triunfo parcial de Macri en cuanto a la conducción de la AFA, pero no así en cuanto a la Superliga porque no es que el presidente argentino no la quiera: todo lo contrario, sólo que con otros protagonistas, como sostuvo anoche en una entrevista con el programa “Animales Sueltos”, por América TV.

El problema principal con el que se encontró el Gobierno fue cuando al no haber acuerdo, tuvieron que intervenir en la AFA organismos internacionales como la Conmebol y especialmente la FIFA. En ambos casos, se trata de instituciones muy golpeadas que vienen de cimbronazos de alcance mundial con el FIFA-Gate y necesitan mostrar transparencias y con conducciones nuevas, como las de Gianni Infantino (Zurich) y Alejandro Domínguez (Asunción), que no se podían permitir aceptar cuestiones como intervenciones estatales o procedimientos desprolijos.

Macri manejó mejor la situación con la Conmebol, porque conoce a la perfección a Domínguez (dirigente de Olimpia) y porque ahora colocó a su delfín en el fútbol, el presidente de Boca Daniel Angelici, en la Liga Sudamericana (casualmente sólo River no dio su voto positivo, y estuvieron ausentes en Montevideo Independiente –Moyano- y San Lorenzo –Tinelli-).

Pero la FIFA fue un hueso muy duro de roer y es este el conflicto que le acabó generando mayores problemas, porque si bien controla al Comité de Normalización en la AFA con dos de sus miembros, éste, como prometió ayer el enviado de Zurich, el italiano Primo Corvaro en buen castellano, deberá adecuar su estatuto al del resto del mundo, y tampoco parece fácil no sólo que se otorguen derechos de TV sin licitación, como fue hasta ahora (tampoco, en verdad, se licitó la organización de partidos de la selección argentina), sino tampoco que se permita que empresas que han estado vinculadas a los escándalos puedan pujar por derechos futuros, si es que la ética entra, por fin, en el criterio del poco conocido Comité.

Corvaro dio una pista anoche, cuando en la conferencia de prensa señaló que se dejará seguir trabajando a la Justicia, en especial a la jueza María Servini, y si las causas siguen avanzando, es muy probable que varios dirigentes, políticos y deportivos, paguen por los escándalos de corrupción que llegaron a una situación límite de la AFA, sin un peso y a punto de salir a cerrar la contratación de un director técnico para la selección argentina.

Si no hay Superliga hasta ahora, entonces, no es porque Macri no la hubiera querido. Todo lo contrario: era la principal herramienta para abrir la puerta a las SA. Pero con las imposiciones de FIFA de un nuevo estatuto, que no vería con buenos ojos la cesión de derechos de TV sin licitación, volvió a ponerse en carrera aquella oferta de Ted Turner de los 3200 millones de pesos, y en todo caso, lo que se fomentará es la aparición de más grupos mediáticos que compitan con ésta.

Al mismo tiempo, el reflotar la oferta de Turner vino bien al Gobierno para aparecer como que no es éste el que baja el programa “Fútbol Para Todos”, aunque en la primera etapa de la campaña electoral haya manifestado que no estaba de acuerdo y que debía terminarse, sino que fue la AFA la que desea romper el contrato por una diferencia de 700 millones de pesos.

A su vez, el Gobierno insiste con la gratuidad hasta 2019 no sólo porque políticamente es más correcto, sino que sabe bien que para una empresa privada, como es el caso de Turner, parece complicado aceptar las condiciones de tres años sin cobrar el abono plano si bien está en condiciones de soportarlo agregando un plus por HD u otras alternativas para el que lo pueda pagar.

Lo concreto es que, hasta ahora, el fútbol televisado era subsidiado por el Estado a los canales de TV más fuertes (El Trece, del Grupo Clarín, Telefé –Telefónica- y América TV –Daniel Vila-), que por chauchas se llevaban las transmisiones de los partidos más importantes, mientras que los partidos de la selección argentina fueron cedidos a Torneos hace escasos meses cuando hubo una oferta al menos similar de Cárdenas Sport Network (CSN), que al menos no estaba involucrada en ningún escándalo conocido.

A partir de hoy, habrá que observar con lupa la acción del Comité de Regularización. Qué hará con las licitaciones, con el director técnico de la selección, la organización de los torneos, los descensos, la Superliga, la puja de grandes y chicos, el federalismo, los negocios, y con el dinero fresco que llegará desde Adidas (lo cual ya implica un condicionamiento) y desde los propios organismos internacionales.


Habrá que ver si pesa más Zurich o el macrismo, si el criterio político o el técnico y fundamentalmente, si asistiremos a más de lo mismo pero con otra careta, algo distinto para peor, o, por fin, un rumbo hacia algún lugar en el que la AFA nunca estuvo, porque hasta ahora, la historia es circular.

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