viernes, 1 de diciembre de 2017

No es el grupo de la muerte, pero es complicado (Jornada)




No es el “Grupo de la Muerte” –de hecho, no hay ninguno que lo sea, esta vez- pero sí puede decirse que tal vez haya sido el más complicado de los ocho en juego para la primera fase. La selección argentina, esta vez, no salió muy agraciada del Palacio del Kremlin y deberá enfrentarse a tres rivales complicados, cada uno a su manera, como Islandia, Croacia y Nigeria, en ese orden.

Este sorteo no tuvo nada que ver con el plácido que vivió la entonces delegación argentina en la exclusiva Costa do Sauipe, en San Salvador de Bahía en 2013. De aquellos cálidos días brasileños, cuando el dirigente de Boca Juniors Juan Carlos Crespi, se tocaba las charreteras con los dedos, los besaba y le enviaba saludos reverenciales a Julio Grondona, han pasado cuatro años en los que la AFA navega en aguas turbulentas en el concierto internacional del fútbol y ya no tocaron aquellos rivales accesibles y contra los que, casualidad o no, Argentina ya había jugado amistosos en su gran medida.

En este caso, Argentina no sólo integrará el Grupo D que es el más competitivo de todos, sino que de pasar como primera, podrían esperarla España, Portugal, Rusia o Uruguay en cuartos, y si sale segunda, muy posiblemente Francia en octavos de final.

Pero no sólo eso: el entrenador argentino Jorge Sampaoli, presente en el sorteo y ubicado en la platea, tuvo que soportar que desde el escenario, un Diego Maradona con traje azul y moñito amarillo dijera en una entrevista exclusiva y en público, para la organización de la mega fiesta, que “el grupo es muy accesible, pero Argentina va a tener que mejorar mucho porque está jugando muy mal”, un duro palazo al que el director técnico respondió en privado en algunos reportajes sosteniendo que Lionel Messi “es el mejor jugador del mundo y de la historia”, aunque no quiso polemizar abiertamente y sostuvo que “es cierto que tenemos que mejorar pero ya hubo atisbos en los partidos finales de la clasificación y confío plenamente en mis jugadores”.

Si hay una ventaja para la selección argentina en el Mundial 2018 es que no tendrá que hacer grandes viajes, al menos en la primera fase y tampoco en octavos de final si gana el Grupo D. El debut será el 16 de junio ante Islandia  en el estadio de Spartak en Moscú, cuando estará concentrada en la localidad de Bronnitsy, a apenas 55 kilómetros de la histórica capital rusa. Volverá a jugar recién cinco días más tarde, el 21 de junio en Nizhny Gorvorod, a apenas 400 kilómetros de Moscú (media hora de viaje en avión), para enfrentar a Croacia, y cerrará su participación en la primera fase otros cinco días más tarde y en la hermosa San Petersburgo, a dos horas de la capital, ante Nigeria.

Es decir que no habrá grandes viajes en la primera fase, y cinco días de descanso entre partidos. Casi ideal desde el punto de vista físico y de traslados. Si fuera primera de grupo, en octavos jugaría otra vez en Nizhny ante el segundo del Grupo C, que muy probablemente surja de Dinamarca y Perú, y lo haría el 1 de julio, otra vez cinco días más tarde, pero en el caso de quedar segunda de grupo, todo cambiará y no sólo descansaría un día menos, sino que debería enfrentar con más probabilidad a Francia, una de las candidatas a ganar el Mundial según Sampaoli y además en Kazán, ya a 12 horas de tren desde Moscú .

Salvo cataclismo, como quedar eliminada en primera ronda, cosa que sólo ocurrió en los últimos 40 años en Japón-Corea 2002, en cualquier caso de pasar los octavos de final, en cuartos esperarían ya como más factibles rivales España o Portugal, o bien como alternativas un poco más lejanas, Rusia o Uruguay, pero es lógico que en la medida en que se avance en el torneo, los rivales sean más complicados.

En cuanto a los rivales, Croacia aparece como el de mayor cuidado por su potencial, especialmente del medio hacia arriba. Argentina sólo se ha enfrentado una vez ante este equipo en los Mundiales. Fue en 1998 cuando lo venció 1-0 en Burdeos con gol de Mauricio Pineda, pero Croacia no apretó el acelerador porque ser segunda le valía mejor cuatro desde octavos y de hecho, llegó más lejos que Argentina, cuando fue eliminada recién en semifinales por el local, Francia.

Croacia cuenta con dos exquisitos jugadores en el medio, como el volante del Barcelona Iván Rakitic y especialmente el del Real Madrid Luka Modric, a quien Jorge Valdano definió como “el mejor volante del mundo” y que se apresta a jugar ahora el Mundial de Clubes con su equipo en Emiratos Arabes. Arriba, cuenta con un tremendo potencial por el lado de Iván perisic, quien asiste en casi todos los goles a Mauro Icardi en el Inter de Milán, y un gran goleador como Mario Mandzukic, de la Juventus y tampoco se puede soslayar a Nikola Kalinic, del Milan. Se trata del equipo más sudamericano de Europa por su estilo de toque, dirigido por Zlatko Dálic (51 años).

Croacia e Islandia son viejos conocidos. Tanto, que los islandeses, de apenas poco más de 300.000 habitantes, dejaron atrás a los croatas en el mismo grupo de clasificación europeo para el Mundial y los obligaron a ir a un repechaje para obtener el pasaje. Se trata de un equipo con poca historia y apenas 150 futbolistas profesionales en todo el país, pero un plantel muy duro, pragmático cuando hay que serlo, y con una hinchada espectacular que llena todos los estadios y con el ulular que ya se viralizó en el mundo entero durante la exitosa Eurocopa pasada, cuando Islandia recién fue eliminada por el local, Francia, en los cuartos de final. El director técnico, Heimir Hallgrimsson (50 años) es un dentista que de a poco se fue acercando a la conducción de un equipo que cuenta como gran figura a Gylfi Siguridsson, volante del Everton y compañero de Ramiro Funes Mori.

Por último, otra vez Nigeria aparece en el horizonte argentino, por quinta vez en la historia de los mundiales, un clásico de los tiempos modernos. Dirigidas ahora por un alemán, Germot Rohr (64 años),  “Las Águilas” tienen un equipo con no tantas figuras pero sí con delanteros muy veloces y al que Sampaoli definió en Moscú como “impredecible”, capaz de ser sometido a un dominio casi total argentino en el primer tiempo del pasado amistoso en Krasnodar, para dar vuelta el resultado con cuatro goles en muy pocos minutos y cuya figura es el volante Obi Mikel, quien llegó a disputar el centro de mejor jugador del mundo nada menos que a Messi en el mundial sub-20 de Holanda 2005, cuando llegaron los dos a la final.

También hay que prestar atención al volante por derecha Viktor Moses (Chelsea) con mucha llegada hasta el fondo y buena técnica y a los delanteros Ahmed Musa (Leicester City, quien ya le hizo goles a Argentina), Emmanuel Emenike (Olympiacos, cedido por el West Ham), Kelechi Iheanacho (Leicester, ex Manchester City)  y el veterano Obafemi Martins (compañero de Carlos Tévez en el Shangai Shenhua).
En los cuatro enfrentamientos anteriores, Argentina siempre venció a Nigeria (1994, el día que Maradona dio positivo su control antidoping, según la FIFA, 2002, 2010 y 2014).  ¿Podrá esta vez también?.



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