martes, 1 de agosto de 2017

A Alario todo le llegó de golpe (Kicker)




Quince días antes de la peor jornada de la historia de River Plate, cuando descendió por única vez al Nacional B (Segunda) el 26 de junio de 2011, se producía el debut oficial de Lucas Alario como delantero de Colón de Santa Fe y desde ese momento, todo fue muy vertiginoso en su vida.

Colón es un club acostumbrado a navegar por la mitad de la tabla de posiciones en los torneos argentinos y para ese entonces contaba con dos centrodelanteros de mucha experiencia como Rubén Ramírez y Emanuel Gigliotti, pero el primero se lesionó y el segundo, recién incorporado, estaba con problemas burocráticos y no estaba en condiciones de jugar y fue así que apareció este muchacho llegado desde la pequeña localidad de Tostado, 330 kilómetros  al noroeste de la ciudad de Santa fe, con algo menos de veinte mil habitantes.

Alario jugaba en un humilde club llamado San Lorenzo, en Tostado, y pese a que la provincia de Santa Fe es muy rica, esta zona no es precisamente la mejor y se destaca por la producción de algodón.

En su debut, Colón le ganó como visitante a Estudiantes, en La Plata y de a poco se fue consolidando hasta acabar como subcampeón del torneo Apertura 2012 junto a otros tres equipos y ese mismo año, pero en el torneo Clausura, consiguió la histórica clasificación para disputar la Copa Sudamericana. Era un momento floreciente de Colón. Su estadio había sido subsede de la Copa América Argentina 2011 y el club aportó dos jugadores a la selección de Diego Maradona para el Mundial 2010: el arquero Diego Pozo y el defensor Ariel Garcé.

Sin embargo, el club entró en una caída estrepitosa en 2013 por la crisis económica debido a su enorme endeudamiento. Tuvo que desprenderse de la mayoría de sus figuras, acabó último en el Torneo Inicial 2013 y necesitaba muchísimos puntos para no descender en el Torneo Final 2014.

El entrenador Diego Osella decidió confiar en Alario, un muchacho tímido, de pocas palabras, alto, fornido y de gran potencia y buena técnica. Colón terminó séptimo, a sólo 7  puntos de River, el campeón, y así pudo forzar un partido de desempate ante Atlético Rafaela y en buena medida, gracias al gol de Alario en el último segundo de la última fecha, ante Olimpo.

Colón no pudo evitar el descenso al perder 1-0 ante Atlético Rafaela aunque en la última jugada, un remate de Alario hizo que la pelota se estrellara en el travesaño. Alario fue titular durante todo el torneo Nacional B 2014/15 y jamás podía imaginarse lo que le esperaba al finalizar el certamen, ya con Colón retornado a la Primera.

Fue a mediados de 2015 cuando el entrenador de River, Marcelo Gallardo, decidió que era justo lo que buscaba para los cuatro partidos que le quedaban de la Copa Libertadores de América, suspendida por la Copa América de Chile. River le pagó a Colón 1.150.000 dólares por el treinta por ciento del pase (luego compraría otro treinta por ciento) y todo volvió a ir demasiado rápido porque salvo veinte minutos que llegó a jugar contra Témperley por el torneo local, su gran debut fue en el partido de ida semifinal ante Guaraní de Paraguay en Buenos Aires e intervino en los dos goles de su equipo, marcados por Gabriel Mercado y Rodrigo Mora para el 2-0 final.

Ya en la revancha, en Paraguay, Alario marcó el gol del empate que le dio a River el pase a la final y estuvo presente en el marcador también en el 3-0 ante Tigres de Monterrey en Buenos Aires el día de la consagración.

Era claro que Alario se había transformado en uno de los preferidos de la hinchada de River en apenas cuatro partidos, aún habiendo sido hincha de Boca Juniors, su tradicional rival, durante su infancia, y favorecido por la salida de un ídolo del club como Fernando Cavenaghi, rápidamente encontró un lugar y aparecería para marcar en los partidos decisivos del equipo, como ante el Sanfrecce de Hiroshima, en Osaka, por la semifinal del Mundial de Clubes, aunque nada podría hacer luego en la final del torneo, cuando el Barcelona de Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar vapuleó sin atenuantes al equipo argentino (3-0).

“Fue una gran satisfacción acertar con su contratación porque desde el primer momento que lo vi en Colón me pareció que tenía todas las características de lo que necesitábamos”, dijo por ese tiempo el entrenador Gallardo, idolatrado por los hinchas por sus aciertos tácticos y la seguidilla de logros internacionales de River desde 2014 (apenas dos años después de regresar a la Primera) hasta la actualidad.

Alario aparecía como un jugador potente, de rápidos reflejos para definir en el área, con muchos recursos para moverse en la zona de la definición, y con buena técnica y movimientos para un delantero robusto para lo que suele ser la media de los atacantes en el fútbol argentino.

En ese lapso, en River ganó la Copa Libertadores 2015, la Recopa Sudamericana 2016 y la Suruga Bank 2016 y la Copa Argentina 2016, que era fundamental para el club porque era la última chance de poder conseguir una plaza para clasificarse a la Copa Libertadores 2017.

River tuvo que disputar la final de la Copa Argentina ante Rosario Central en un tremendo partido que fue perdiendo 1-0, ganando 2-1, perdiendo 2-3 y que acabó ganando 4-3 y en el que otra vez volvió a aparecer Alario con tres goles, dos de ellos de penal, ejecutados sin dudar en una situación límite como esa. Terminaría siendo el máximo goleador del torneo y también elegido como mejor jugador.

Estas actuaciones y no sólo su alto promedio de gol sino su técnica y su juventud (24 años) lo colocaron inmediatamente cerca de la selección argentina y en la mira de clubes del exterior y las ofertas comenzaron a llegar.

Siempre de perfil muy bajo, el “Pipa”, como le dicen por la forma de su nariz, fue convocado por Edgardo Bauza para la selección argentina y le tocó debutar en el partido ante Uruguay por la clasificación mundialista que Argentina ganó 1-0 pero que al terminar el primer tiempo quedó con un jugador menos por la expulsión de Paulo Dybala.

Alario ingresó faltando once minutos y para cumplir una extraña labor defensiva, sacrificándose para el equipo, por lo que no pudo disfrutar de la compañía de Lionel Messi y otras estrellas, aunque el equipo acabó ganando 1-0. Recién regresaría casi un año más tarde, con Jorge Sampaoli como DT, en dos amistosos en Australia ante Brasil y en Singapur ante los locales.

“Voy a citar siempre a Alario porque representa el futuro del fútbol argentino”, llegó a decir Bauza, pero duró menos que el jugador, que si bien sigue siendo tenido en cuenta por Sampaoli, los entretelones de su pase al Bayer Leverkusen lo quitaron de la consideración en este momento.

Para enero de 2017 llegó una importante oferta por él desde el fútbol chino, de un club que, según se dijo, estaba dispuesto a pagar su cláusula de rescisión, pero Gallardo logró convencerlo para que se quedara en River. “Le dije que me parecía que de irse al exterior, tenía que ser a un club importante y que no estaba de acuerdo con que el tren pasaba una sola vez en la vida sino que puede pasar muchas veces”,  afirmaba el entrenador.

Pero ya no fue lo mismo cuando en el final del receso, a días de comenzar la temporada argentina 2017/18, llegó el Bayer Leverkusen.  River opuso toda la resistencia posible porque Gallardo había pedido explícitamente no desprenderse de jugadores porque habían llegado a la instancia de cuartos de final de la Copa Libertadores 2017 y hasta la semifinal no se podía fichar a ningún reemplazante.

“Esto se dio en un momento inesperado en el cual no podemos salir a buscar a nadie. Por eso se generó esta especie de malestar”, explicó Gallardo. Se sumaba que el acuerdo de River y Colón incluía un punto en el que River sólo abonaría a los santafesinos 1.800.000 dólares si el jugador no era transferido hasta el 30 de junio de 2018 pero antes de esa fecha, debía darle su 40 por ciento correspondiente. Claramente a River no le convenía venderlo en 2017, ni por razones deportivas ni por las económicas.

“A Alario le diría que espere pero lo bancamos en la decisión que tome. Es un chico que escucha mucho y muy profesional y es un excelente jugador”, dijo por esos días el jugador emblema del equipo, el veterano volante Leonardo Ponzio, mientras que Gallardo reforzaba la idea: “Queremos que se quede pero si su decisión es firme, yo mismo lo acompaño a Ezeiza”.

En seis años, aquel chico que llegó a Colón, estaba debutando en la Bundesliga para el Bayer Leverkusen. Todo pasó demasiado rápido. Pero no sólo él vive un gran presente. También su primer club, San Lorenzo de Tostado, que necesitaba de organizar casamientos, cumpleaños de 15, ventas de rifas y de pollos de campo para sobrevivir, con sus 1500 socios que pagan 80 pesos por mes (5 dólares).

A San Lorenzo de Tostado le tocaron 1,44 millones de dólares por el pase. “Acá lo vimos nacer y cuando jugaba en River, en cada partidos nosotros nos poníamos esa camiseta. Todavía no sabemos qué vamos a hacer con todo ese dinero, pero locuras, seguro que no. Lo decidirá la comisión directiva”, cuenta el presidente del club, Luis Acosta.

Frente a la sede del club viven Abel y Mónica, los padres de Lucas Alario, que saben que ahora llega otra etapa en la vida de su hijo.




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