miércoles, 28 de marzo de 2018

El 6-1 de España y las volteretas del periodismo vernáculo





En una de las tertulias más seguidas de la TV por cable, uno de los más reconocidos polemizadores, con tono de “yo me las sé todas” no sólo lo afirma sino que teatraliza hablarle al oído a su colega de al lado acerca de un encontronazo de Isco con uno de los juveniles argentinos.

“Yo lo agarro, me lo llevo a un costado, y le susurro ‘mirá que te rompo y no jugás el Mundial, así que cortala con el pibe’”. Apenas uno de sus compañeros, el más veterano, de gran trayectoria, marca su oposición. El resto, calla.

En uno de los diarios más vendidos de la Argentina, uno de sus enviados especiales a Madrid se queja de que no hay equipo, pero líneas más abajo se queja porque Lautaro Martínez, el delantero de Racing Club sin experiencia internacional, se abraza con sus rivales españoles al terminar el partido. Como si estuviera “verde” y no entendiera que cuando se pierde así, hay que poner cara de  malo y hacerse el enojado. Algo así como aquello de “disfrazarse de árabe”, que dijo cierta vez Carlos Bilardo.

Otro de los diarios más reconocidos y antiguos trata de virar como puede su línea luego de haber apoyado el ciclo de Jorge Sampaoli desde cierta transmisión de imagen “progre”, aunque también, desde un enamoramiento del DT de la selección argentina, especialmente por su tendencia a españolizar el estilo, tal como también lo intenta la nueva sección, que copia el modelo utilizado del otro lado del Océano Atlántico, como si no fuera posible lanzar uno propio.

En este mismo medio, hace escasos meses, se había mencionado en una columna que jugarían “Los carasucias de Sampaoli” y ahora, claro, hay que decir que no hay mediocampo, justo cuando existe tanta cercanía con uno de los jugadores más emblemáticos, que juega en ese lugar de la cancha.

Entonces, se procede con total sigilo, tratando de no decir demasiado, pero sostener algo de todo lo que se está criticando desde la prensa, para no quedarse fuera de la corriente. Complicado panorama pensando en el Mundial.

Aún así, el periódico trata de establecer cierta justificación del DT, aunque la calle piense todo lo contrario. Entonces, Sampaoli “es también víctima y consecuencia del ilógico fútbol argentino”, como si el cargo le hubiese llovido desde el cielo, como si él no hubiese hecho nada para llegar hasta allí, como si no llevara ya un año y una decena de partidos cambiando permanentemente de sistema.

Ni qué hablar del diario deportivo local, cuyo editorialista de casi todas las mañanas prefirió dar una de las tantas volteretas en el aire para ceder su lugar al director luego de haber afirmado, con cierta euforia, tras el gris triunfo ante Italia en Manchester que “parece que hay equipo, che”. Bueno, parece que no…

En poco tiempo, Sampaoli dividió aguas, como cuando usa tatuajes alusivos a una polémica banda de rock, o cuando se le salta la térmica y le dice cosas a un pobre policía de Casilda que simplemente le hizo hacer un test de alcoholemia, o cuando se prende en una campaña a favor de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Hiperkinético, viaja demasiado a menudo a Europa sin que se entienda mucho esta necesidad, especialmente porque suele ir a ver a quienes más se conocen y que con un skype o whatsapp bastaría o sobraría.

Pero cuenta con un paraguas de una parte del periodismo deportivo local que pocos antecesores tuvieron, por aquello del “progre rodeado de progres” que a su vez son amigos de los otros “progres” que escriben o hablan en otros medios.

Y entonces algunos de esos viajes que también hicieron otros DT de la selección argentina con anterioridad, en este caso son aplaudidos y vanagloriados como si se descubriera la pólvora cuando lo que efectivamente ocurrió es que nadie antes necesitó mostrar que viajaba o que trabajaba aunque lo hiciera, porque el trabajo no necesita del show, ni los asados de intimidad, de fotos y videos que muestren, otra vez, que se está en actividad y no en pos de turismo.

Ese acting es parte de la hiperkinesia y de esa necesidad de exposición que hace que el DT muchas veces se vaya por las ramas y se exceda en palabrerío acaso para tratar de parecerse a Marcelo Bielsa, quien puede caer simpático o antipático, pero su coherencia discursiva es tan innegable como natural, sin necesidad de posturas.

Entonces, los asados son más rendidores como efecto si se muestran desde la casa del genio, y se puede utilizar con el objetivo de mostrar una mayor familiaridad con los protagonistas que, al cabo, terminan tratando de mostrar un respaldo a su trabajo.

Las reuniones con Josep Guardiola y César Luis Menotti no son, al mismo tiempo, otra cosa que la legitimación del “fútbol progre” y el definitivo paraguas de un sector de la prensa que lo sostendrá hasta donde pueda, aunque todo indica que será necesario cada vez más esfuerzo.

Ah, y por si faltara poco, y en el mismo sentido: unas horas antes del durísimo 6-1 que le propinó la selección española a la argentina, hubo un partido entre el equipo nacional sub-20, dirigido por el ayudante de campo de Sampaoli, Hugo Becaccese, y el de la misma categoría del Real Madrid, el Castilla. ¿El resultado? 6-1 para los españoles. ¿Les suena?

Pero apenas apareció en algún medio, y nada en los otros. Casualidades permanentes, que les dicen..

En las tertulias radiales, acaso en la vereda opuesta “ideológico-futbolística” de los resultadistas a ultranza, muchos descubren ahora a la selección española. Algunos, ni siquiera sabían quién era Marcos Alonso porque, claro, no acostumbran a mirar la Premier League, preocupados por el devenir del Nacional B y la Primera B Metropolitana, tan atractivas,. Especialmente en lo estético.

Son los que le dan prioridad a algunos de estos partidos cuando comienzan los programas de la tarde y acaba de terminar un Real Madrid-Juventus o un Barcelona-Roma. Pero claro, no interesan esas cosas que pasan lejos, y de un fútbol en el que si Lionel Messi o Cristiano Ronaldo marcan muchos goles es “porque les tienden la alfombra para que pasen”, porque supuestamente nadie marca.

Se suponía que con tanta facilidad, la selección española tendería la alfombra para que pasaran los argentinos, pero parece que no fue tan así.

En este tipo de derrotas, parte grande de esta prensa cree que hay que "salir a matar" al DT, con la misma facilidad que lo entronizarán si mañana los resultados son los opuestos. No hay término medio ni análisis que resista, ni archivo que valga sacar a la luz.

Tras la abultada derrota, los jugadores de la selección argentina pasan por la zona mixta sin hablar. Sólo se paran dos del torneo local. El resto, sigue de largo, una costumbre que viene de lejos, muy de esta generación, y a la que la AFA no le pone coto ni hace firmar un contrato de obligatoriedad para cada convocatoria.

Sin embargo, otra vez el silencio que lo justifica todo. No hablan porque perdieron. 
Pero tampoco casi hablaron en la semana cuando se entrenaron, porque no les gusta y porque son demasiado justificados, acaso por muchos de los que consideran que no hace falta ver fútbol europeo porque estos muchachos son “gomías” y sólo los necesitan a ellos.

Así estamos.


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