Páginas vistas en total

Google+ Followers

sábado, 4 de septiembre de 2010

Inglaterra se adelanta en la carrera por el Mundial 2018 (Yahoo)




Nunca Inglaterra estuvo tan cerca de organizar un Mundial, desde que fuera local en 1966. La visita de cuatro días que acaba de concluir la semana pasada una comisión de seis miembros de la FIFA puede considerarse como muy exitosa, aunque el propio mandamás del fútbol, el suizo Joseph Blatter, advirtió que el principal adversario en esta carrera será Rusia, y no tanto la pareja España-Portugal, como parecía en un principio.

Todo indica que el Mundial de Sudáfrica 2010 y su complicada organización por falta de infraestructura y cultura de grandes eventos futbolísticos, dejó una importante secuela y será difícil que los africanos vean en este tiempo otro torneo semejante, máxime desde que se sabe que la FIFA ha suspedido la tan propalada rotación de continentes el 29 de octubre de 2007.

Desde ese entonces, para poder organizar un Mundial habrá que reunir condiciones de infraestructura, cultura futbolística y en lo posible, cierta historia y garantía social de que todo se desarrollará dentro de ciertos cánones y por eso, para el 2018 sólo aparecen candidatos como Holanda y Bélgica (a partir de haber sido sedes de la Eurocopa 2000), Inglaterra (una poitencia sin discusión), Rusia (otra potencia económica con cultura futbolística, aunque sin particvipación regular en los mundiales), la dupla España-Portugal, de gran peso en el deporte, y los Estados Unidos, de enorme crecimiento, si bien juega en su contra el haber sido sede recientemente, en 1994, sin demasiado éxito.

Hay que tener en cuenta, también, dos hechos no menores en esta elección de sede de dos Mundiales seguidos que tomará el Comité Ejecutivo de la FIFA el próximo 2 de diciembre, pero en especial para el primero de ellos, el de 2018. Uno es que no podrán presentarse, para ninguno de los dos, las confederaciones cuyos países han sido sedes de los dos últimos torneos, es decir, Africa (por Sudáfrica 2010) y Sudamérica (por Brasil 2014).

El otro hecho es que a la FIFA no le ha terminado de convencer el Mundial oprganizado en 2002 entre dos países, Corea del Sur y Japón, que no casualmente ahora aparecen como candidatos a sedes para el 2022 en forma separada, en competencia también con Australia, Qatar y los países que también se presentan para el 2018.

De ser así, para el 2018 sólo quedan Inglaterra, Rusia y Estados Unidos, aunque los dos primeros cuentan con más chances debido a lo anteriormente expuesto sobre Estados Unidos, pero si además se toma en cuenta la escasa presencia de Rusia en los últimos mundiales, el relativo peso que sigue teniendo su liga aún cuando por fin sus equipos han comenzado a ganar torneos europeos, y que a Inglaterra se le birló por muy poco el Mundial de 2006 en manos de Alemania, todo indica que el camino de la sede de 2018 es muy claro.

Pero hay que agregar otro dato fundamental y es la potenciación que se hace de una sede cuando ésta alberga otros acontecimientos que pueden ayudar a facilitar una organización, y así sucedió con la elección que el Comité Olímpico Internacional (COI) hizo a favor de Río de Janeiro sobre Madrid para la sede de los Juegos de Verano de 2016, a sabiendas de que contaba con el apoyo de la ya segura organización del Mundial 2014 en todo Brasil y no sólo eso: también la Copa América de 2015 y la Copa Confederaciones de 2013.

En el caso de Inglaterra, la situación es la inversa y a sabiendas de la FIFA que ya Londres fue elegida sede de los Juegos Olímpicos de 2012, wes mucho más factible que pueda albergar también un Mundial en 2018, sumado a los Juegos de la Commonwealth en Glasgow en 2014 y el Mundial de Rugby en Inglaterra y Gales en 2015.

Esa escalada, junto con la reconstrucción de Wembley y el nuevo estadio del Arsenal servirán para que la mira esté puesta en Inglaterre para el 2018, sumado al enorme poderío de su liga, con jugadores de altísimo nivel, y su permanente protagonismo en los grandes torneos como Mundiales o Eurocopas, si bien sólo se ha impuesto en el torneo que jugó como local en 1966.

Por eso, la visita de la comisión de la FIFA fue tomada casi como una cuestión de Estado, y los seis miembros de la entidad, presididos por el ex periodista y hoy presidente de la Federación Chilena, Harold Mayne Nichols, fueron seguidos día y noche por todos los medios de comunicación, al servicio de la corona británica, a la espera de que no se les pierda esta oportunidad casi irrepetible.

También por eso, los cuidados que la Premier League tendrá en este tiempo con los hechos que apenas puedan rozar la violencia. Porque se sabe que ese y no otro fue el factor que eliminó a Inglaterra de ser sede en el pasado y parece que se ha aprendido de los errores del pasado.

La prensa británica ha tenido cuidado también en señalar, casi con sordina, la inoportuna ausencia del primer ministro David Cameron, de vacaciones, reemplazado por Nick Clegg, cuando se sabe que la FIFA pone en juego cada detalle y cuando eso no pasaría jamás con Rusia, y tal vez por eso mismo Blatter afirmó que no se debe dejar afuera a los ex soviéticos, aunque haya elogiado la candidatura británica.

Una manera de decir que nadie puede confiarse en la FIFA que es la que, en el fondo, sigue mandando en el futbol mundial.

1 comentario:

Gustavo Torres dijo...

Todo pinta para que Inglaterra gane la sede, tal vez a USA se le dé la del 2022.