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martes, 25 de agosto de 2015

A AFA poco seria, torneos y selección poco serios



Este escriba recuerda que a falta de unas diez fechas para terminar el entonces corto Torneo Clausura 1991, consultó a uno de los máximos dirigentes de Boca Juniors si ya tenía pensado qué harían cuando acabara el certamen y en una hipotética definición a doble final con Newell’s Old Boys (ganadior del Apertura) tuvieran que disputarla sin sus principales figuras, entonces Diego Latorre y Gabriel Batistuta, por estar citados a la selección que justo para ese entonces debería disputar la Copa América de Chile.

El dirigente (siempre de mucha estatura) relativizó los hechos, manifestando que eso “no va a ocurrir”. Pero ocurrió, y Boca no contó con los dos cracks. Por cierto, Newell’s tampoco con los suyos (Darío Franco y Fernando Gamboa), importantes pero sin el peso específico de sus rivales, y la AFA permitió a ambos equipos reemplazarlos por otros (casualmente, Gerardo Martino, que jugaba en el Tenerife, fue uno de los que llegaron).

Es decir que esto que ocurre ahora, en las puertas del partido que acaso sea el más trascendente del actual torneo de treinta fechas, el Boca-San Lorenzo, que insólitamente no contarán con sus principales jugadores, citados una vez más a la selección nacional y para partidos de escasísima monta, como los que casi siempre juega Argentina en las “fechas FIFA”, dedicada más a hacer caja que al interés estrictamente deportivo.

Yendo a los antecedentes de los últimos años, Boca podría argumentar que es la tercera vez que la AFA se interpone en sus chances de ganar un título (ocurrió en el citado caso de 1991 y en 2006, cuando Julio Grondona contrató a Alfio Basile para ser DT de la selección cuando iban seis fechas del Clausura y Boca, equipo al que dirigía, reunía los 18 puntos, cuando el equipo nacional sólo disputó un compromiso amistoso ante Brasil hasta el 31 de diciembre, en Londres), pero no es el único perjudicado en este caso.

No se puede entender que la fecha no se suspenda, si es que hay que darle la importancia que se pretende a la selección argentina, como se procede en casi todo el mundo a la hora de compromisos de los equipos nacionales, y tampoco el argumento de la muerte del chico Ortega, que alteró el calendario por haber corrido todo una fecha, alcanza para tapar la absoluta falta de seriedad en la dirigencia de la AFA.

Porque por un lado, si se quiere prestigiar un torneo cada vez más deslucido, por haber aceptado la orden desde la Casa Rosada de los 30 equipos, que luego se quiere bajar lo antes posible para volver a los 20, y que ahora pierde a muchos de sus jugadores con el mercado internacional de pases abierto hasta el 31 de agosto, al menos debería permitirse que en el desenlace, el nivel sea el más alto posible.

Pero por otro, ¿desde qué lugar se pretende que la selección argentina se prestigia desde dos amistosos de morondanga ante equipos que son los únicos que pudieron aceptar la oferta de los organizadores (Torneos), debido al rechazo generalizado de trece federaciones anteriores que no quisieron (con toda razón) involucrarse con empresas ligadas con la más absoluta corrupción.

¿Es a este esquema de selección argentina a la que se quiere privilegiar sobre el cada vez más desteñido torneo local? ¿El Boca-San Lorenzo se juega sin las máximas figuras para que la selección cumpla con dos compromisos burocráticos ante Bolivia (cuyo presidente Carlos Chávez firmó el contrato desde la cárcel) y México, organizados por la misma vituperada Torneos involucrada en el FIFA-Gate?

El problema sigue siendo el mismo de 1991, 2006 y 2015 también. El problema no es “Selección Nacional vs Torneo local” sino la falta de seriedad de la dirigencia del fútbol, que en el fondo, es la falta de seriedad de la dirigencia (fútbol incluido, claro).
Que deba optarse por “selección nacional o Torneo local” ya habla del fracaso organizativo, de un pésimo calendario, y de absoluta falta de imaginación para resolverlo.

Es que a AFA poco seria, los clubes y la organización de la selección no pueden ser serios. No sería coherente.

Párrafo aparte para el DT de la selección argentina, Gerardo Martino, que tantas veces en estos años se quejó de todo lo organizativo. Raro que no haya puesto el grito en el cielo. Tal vez no lo hizo porque al final, cuenta con los jugadores. Aún así, ¿No hay algunas cosas que siguen fallando, Tata? ¿Hasta cuándo aguantará?


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