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sábado, 8 de agosto de 2015

“La tiene atada” (Un cuento de Marcelo Wío)



Durante todo el relato del partido, Ataulfo García Tamborini (pronunciado Tamboriiiiiiiiiiini por el locutor de publicidades) había repetido la frase hecha “la tiene atada al pie” – o “la tiene pegada” -, que simplonamente pretende dar cuenta de la condición de ciertos jugadores de llevar la pelota siempre bien cerca suyo, como si ésta obedeciera a los caprichos de su voluntad, manteníendose alejada de los pies rivales. “Braulio Tartaglia – dijo en algún pasaje -, érase un hombre a una pelota pegado”. El partido, como todos los partidos, y como todo en esta vida, terminó. Los técnicos enrollaron cables, las luces del estadio se apagaron, las tribunas quedaron vacías, y cada uno fue reintegrándose a las reglas civiles.


Pero Braulio Tartaglia continuó la batalla que libraba en el campo de juego – batalla que venía librando desde que tenía uso de razón: no había manera de sacarse la pelota de encima. Apenas si podía ponerse los calzoncillos y los pantalones. El zapato derecho era un odisea ponérselo, en combate con la pelota que se le pegaba, sobona, al pie. Esa misma pelota lo alejo de amistades y posibles romances: quién pude tomar en serio a un pelotudo que va y viene con la pelota a cuestas.

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