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domingo, 18 de agosto de 2013

Barcelona, Real Madrid y el resto (Yahoo)




Con el dato de que el Barcelona lleva gastados 57 millones de euros en fichajes, y el Real Madrid, 81,4 millones (sin contar con la chance de otros cien en el inglés Gareth Bale, a punto de llegar), y entre los otros dieciocho, apenas 67,1 millones, ya se puede tener una idea de lo que puede ocurrir, una vez más como en los últimos años, en la Liga Española de la temporada 2013/14 que se estrena este fin de semana.

Se trata de una Liga muy extraña, que aumenta todavía más la distancia entre los dos clubes más grandes y todo el resto, que prácticamente apuesta a puestos de Champions League, o Europa League, o simplemente evitar el descenso a Segunda División.

Esto, a su vez, genera que el Barcelona y el Real Madrid puedan disputar la Champions League sin despeinarse en la Liga, que ha perdido fuerza de competencia por la enorme distancia económica, sumado a que la crisis que atraviesa España y en particular los muy endeudados clubes (deben entre todos cerca de mil millones de euros), generó que muchas estrellas emigraran a Inglaterra (34 jugadores, nada menos) o a otros torneos, o hasta al Real Madrid o al Barcelona, que se han fortalecido mientras los otros, que ya eran más pobres, se han debilitado aún más.

Es tanta la diferencia entre los clubes que participan en la Liga, que el Real Madrid y el Barcelona sobran de derechos de TV el doble que los clubes ingleses que más reciben, pero el Atlético Madrid o el Valencia, en la segunda línea de calidad en España cobran por estos derechos menos que el último de la Premier League.

Un dato significativo de esta nueva Liga es que mientras el brasileño Neymar, consagrado recientemente en la Copa de las Confederaciones, llegó al Barcelona para sumarse a Lionel Messi y compañía, o Isco, Illarramendi o Carvajal llegaron al Real Madrid, los otros dieciocho equipos vendieron a su mejor jugador, y aunque buscaron reemplazarlo, se debilitaron con claridad.

Por ejemplo, Sevilla se desprendió de su goleador Negredo y de su extremo Navas (ambos al Manchester City), el Valencia hizo lo propio con Soldado (Tottenham), el Atlético Madrid, con Radamel Falcao (Mónaco) y hasta podría desprenderse de Arda Turán, Adrián y el recién llegado Demichelis, el Athletic vendió a la Juventus a Fernando Llorente, la Real Sociedad hizo lo propio con Illarramendi al Real Madrid, y el Betis con Beñat.

Esta fórmula de sólo dos equipos claramente definidos para pelear el título de Liga, trae además el problema de que puede ocurrir lo de la temporada pasada: que un mal inicio de uno de los dos determine casi la definición del torneo a más de una rueda del final, lo que la torna muy aburrida, casi sin sentido.

Por esta razón es que desde hace tiempo ya que el presidente de la Real Federación Española (RFEF), Angel María Villar, está buscando un sistema más competitivo, aunque no parece que pueda encontrarle la vuelta hasta 2016, cuando termine el contrato por separado de los clubes con Mediapro y Sogecable, para que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) unifique la venta de derechos y establezca un nuevo sistema de reparto, más parecido al de la Premier League, que de todos modos recibe 2100 millones de euros anuales por los derechos contra 800 de la Liga.

En lo futbolístico, la gran expectativa está dada por una temporada en la que se hable más de fútbol y menos de quejas, reclamos, o mensajes al rival. La salida de José Mourinho al Chelsea, reemplazado por el italiano Carlo Ancelotti como entrenador del Real Madrid, dará un perfil más tranquilo y a su vez, un cambio de estilo de juego tal vez algo menos vertical pero algo más vistoso a los blancos, aunque su esquema definitivo dependerá de la llegada o no de Bale.

Si éste juega entre los titulares, seguramente saldrán o Modric, en el rombo del medio, o Benzema, pero todo indica que Ancelotti se decantará por una defensa de cuatro (con el ingreso de Carvajal por Arbeloa), u volante defensivo y uno ofensivo, y dos puntas, en el que tendrá lugar Isco, un valor joven de mucho futuro, llegado del Málaga.

El Barcelona ha tenido un verano complicado, debido a que cuando todo parecía en su lugar con la llegada de Neymar, una recaída en la salud del entrenador Tito Vilanova determinó que tuviera que dejar su puesto y fue reemplazado por el argentino Gerardo “Tata” Martino.

Martino, de muy buena relación con Lionel Messi (ambos están identificados en la Argentina con Newell’s Old Boys), llega con muchos títulos pero todos en el continente sudamericano, lo que lo transforma en una incógnita para la afición y la prensa catalanas.

De momento, parece haberse ganado el vestuario, prefirió no acelerar la búsqueda de un defensa central que desde hace tiempo es prioridad del Barcelona, y en cambio apostar a lo que hay, al menos hasta diciembre.

Martino prefiere esperar la recuperación de Carles Puyol, y probar al joven Bagnack, de buena pretemporada, que junto a Marc Bartra se suman a los ya consolidados Gerard Piqué y Javier Mascherano, y tirar hasta diciembre, cuando se reabra el mercado de pases.

Más allá de esta circunstancia, en el Barcelona hay dudas con la solidez de este plantel que sufrió bajas de jugadores como Thiago (Bayern), Deulofeu (Everton), o Villa (Atlético), sumado a las lesiones, a un Dani Alves en baja y con Víctor Valdés, el arquero titular, en su último año en el club.

Al mismo tiempo, Messi entra en la temporada que finalizará con el Mundial de Brasil, y no hace falta señalar el grado de motivación que puede llegar a tener, por lo que tratándose del genio argentino, todo es posible.

Y jugadores como Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta, Xavi, Isco, son los que terminan generando la ilusión de seguir viendo grandes pasajes de fútbol, aún con la diferencia de poderes y de clubes más debilitados.

La Liga sigue teniendo tirón, pese a todo.

 


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