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lunes, 1 de agosto de 2016

En el medio del caos, el pragmatismo de Bauza a la Selección




Por fin hubo fumata blanca y la Comisión Normacrizadora, que se resume en su presidente Armando Pérez y a lo sumo el teléfono rojo hacia la Casa Rosada, se decidió por Edgardo Bauza, luego de dar pasos en falso a cada momento, al punto de que el interventor que no quiere que se lo llame así llegó a no recordar el apellido del director técnico designado.

El nombramiento de Bauza no parece haber seguido un camino coherente, siguiendo con la coherencia de lo incoherente que desde hace ya muchos años, pero especialmente en los dos últimos, que es el lapso desde que Julio Grondona falleciera.
Pérez, que dejó a los otros tres miembros de la Comisión en un lugar de nulidad casi absoluta, navegó por aguas turbias en los siete días hábiles que lleva en el cargo, y es por eso que terminó por reunirse con una variedad de entrenadores inexplicable desde sus filosofías de juego y métodos de trabajo.

Poco y nada tienen que ver Ramón Díaz, por dar un ejemplo, con el propio Bauza, o con Miguel Russo, y menos que menos, estos tres tienen relación con los que realmente Pérez quería pero que resultaban complicadísimos por distintas razones: Diego Simeone, Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli.

En lugar de irlos quitando de la lista, Pérez siguió agregando nombres, desgastando profundamente la búsqueda de director técnico, sin jamás decir nada sobre la situación de, último director técnico albiceleste, Gerardo Martino, quien abandonó el cargo porque los dirigentes le negaban los jugadores para el equipo olímpico y al día siguiente de su partida, esos mismos jugadores comenzaron a aparecer.

Si el ilocalizable Bielsa, el preferido de Pérez, se negaba al cargo por razones éticas (no quiso que lo emparentaran con su decisión de no aceptar la oferta de la Lazio, y nunca se llevó bien con el macrismo aunque hayan sondeado desde muy arriba del poder a su hermano, el ex canciller Rafael), y Simeone consideró que no era su momento por estar muy compenetrado con el proyecto del Atlético Madrid, en cambio Sampaoli sí intentó jugarse una patriada que encontró eco en Buenos Aires y aunque la situación financiera de la AFA es penosa, nunca el obstáculo fue deportivo sino político.

Porque el dinero para pagar la cláusula de rescisión con el Sevilla siempre estuvo (bastaba, como Pérez había proyectado, con pasar por Herzogenaurach, sede central de Adidas cerca de Nüremberg, y arreglar el adelanto de los 34 millones de euros prometidos), máxime cuando ahora se blanquea cada vez más sobre que a Pérez y la Comisión no les interesa la situación de los clubes y sus problemas, porque la idea es que entren en una profunda crisis para luego introducir la salvadora idea de las sociedades anónimas, un proyecto que Macri persigue desde los años noventa.

El problema fue entonces político: con los dirigentes de los clubes amenazando con no iniciar los torneos oficiales con ya tres meses de receso, y sin recibir la paga de los derechos de TV de lo que queda del Fútbol Para Todos, no parecía potable gastarse, aunque los hubiera, cerca de siete millones de euros en una rescisión cuando había entrenadores en libertad de acción.

Tanto es así que el dinero está, que de todos modos, y aunque en un monto menor, Bauza también tiene que pagar una rescisión de contrato con el San Pablo, y la Comisión Normacrizadora no dijo que no.

Desde lo futbolístico, la decisión a favor de Bauza llega luego del descarte de los mejores candidatos (Simeone, Bielsa y Sampaoli), y cuando ya tampoco coló la idea de alguna mente estrambótica sobre que se podía tener un entrenador interino (se pensó en Diego Cocca) hasta por fin resolver para 2017 la situación del director técnico del Sevilla, y tras haberse mantenido reuniones con casi cada entrenador que aparecía movido por su interés en dirigir al equipo nacional o que era movido por alguna operación mediática.

Si Miguel Russo era entronizado por el contacto de la Comisión con la Conmebol (Carolina Crintiziano, integrante de la misma, es la esposa del ex jugador de Rosario Central Gonzalo Belloso, y asesora del organismo sudamericano) y tenía llegada al propio Macri por haber sido campeón de América con Boca Juniors en 2007,  cuando el ahora presidente argentino estaba por saltar del club a la jefatura de Gobierno de la Ciudad, Ramón Díaz también tenía buena llegada a Asunción (sede de la Conmebol), tras haber dirigido recientemente a la selección paraguaya, y al propio Macri, de quien es amigo y partidario.

Sin embargo, futbolísticamente nada tienen que ver Russo y Díaz, mientras que Carlos Bianchi se bajó de la carrera al notar que las fichas ya estaban jugadas, y hasta Ricardo Caruso Lombardi, especialista en salvar a los equipos del descenso, y quien sostiene que con él Messi sería suplente o que se perdió la final de la reciente Copa América “porque Messi jugó”, se jugó unos pininos a convencer al errático Pérez.

Por si faltara poco, tras la información de que Bauza sería el elegido, varios dirigentes grondonistas, sin voz ni voto luego del desquicio que generaron en la AFA y que obligaron a la intervención estatal-Fifaria, ahora amenazan con que una vez que haya elecciones presidenciales en la entidad, una vez que termine esta etapa el 30  de junio próximo, Bauza deberá renunciar porque lo consideran “un DT de facto”, no elegido por la supuesta democracia que ellos concibieron en las últimas cuatro décadas en levantar la mano por orden de quien manda.

¿Son estas las condiciones de contexto como para que Messi y compañía regresen a la selección? No parece posible.

¿Qué fútbol le espera a la selección argentina con Bauza? Al menos si hay algo claro, es el de un regreso al pragmatismo.  El propio entrenador se considera un “ecléctico”, como nos dijo en una larguísima entrevista exclusiva que le hicimos en 2008, el día previo a la final del Mundial de Clubes en Yokohama (http://sergiol-nimasnimenos.blogspot.com.ar/2008/12/edgardo-bauza-al-manchester-no-le.html)

A diferencia de Gerardo Martino, el entrenador anterior, más partidario de las largas posesiones de balón y trabajar el retroceso para no pagar en el adelanto, Bauza es mucho más conservador, dándole mucho lugar a los dos laterales (Julio Buffarini, ahora en el San Pablo, a su pedido, parece una fija en las convocatorias), y habrá que ver si con tanto volante de marca, deja lugar para sumar gente al ataque y no deja muy solo, una vez más, a Messi como le sucedió anteriormente, de tener que retroceder a buscar la pelota muy lejos del arco rival, donde no rinde como podría, por no tener compañía en la elaboración.

De Martino a Bauza, como antes de Sabella a Martino, y antes de Sergio Batista a Sabella. El fútbol argentino no tiene coherencia porque sus dirigentes no la tienen. No se le puede pedir peras al olmo.

Es más, Pérez se despidió de la conferencia de prensa esperando poder llegar “a Francia”, aunque seguramente habrá querido decir “Rusia”.


¿O será que el reloj de la AFA atrasa y todo vuelve siempre a comenzar?

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