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viernes, 5 de agosto de 2016

Esperando a Mr. Turner




El fútbol argentino, hoy, gira en torno del dinero. No por ello esto sea nuevo ni mucho menos. Hace décadas que esto es así, pero pocas veces, los clubes estuvieron tan necesitados de fondos, contantes y sonantes, ante el ahogo que viven por su relación espuria con el Estado, profundizada desde que Mauricio Macri asumió como presidente argentino en diciembre de 2015.

Estos dos años de post-grondonismo fueron tan intensos, tan duros, con tantas batallas internas que sufrieron reacomodamientos varios, que la situación derivó en una AFA ahogada desde el Estado, con la excusa de que es todo lo que se le puede dar, basada en que fue la propia institución la que sostiene que tiene una oferta mejor por la vía privada, y ésta no es otra que la que desde marzo pasado hizo Ted Turner y que sigue dando vueltas, ahora con más visos de realidad.

Así como el Estado había ofrecido 2500 millones de pesos por año para continuar con el Fútbol Para Todos cuando por fin las distintas facciones del fútbol se abrazaron e hicieron las paces tras la reunión con Turner-AFA TV (cuando Marcelo Tinelli se quedaba con la Superliga y Hugo Moyano con la AFA residual) para que el Grupo mediático amigo no se quedara fuera del negocio, y ahora el mismo Estado ofrece 1800 y no se mueve de ahí, Turner llegó a ofrecer 3000 millones para bajar ahora a 2500, aunque esto sí parece negociable.

Lo que no se dice es que Macri, en aquel tiempo de arreglos, prefirió acudir a la FIFA y a la Conmebol para que intervinieran (solapadamente) la AFA antes de que Tinelli y Moyano (especialmente éste último) se acercaran al poder del fútbol, y lo único que ocurrió de allí en más es que el mismo arreglo que iban a tener antes, con Superliga incluída, marcha hacia el de ahora, con la Comisión Normacrizadora (en la que el Gobierno tiene voz y voto) y con el mismo grupo Turner de interlocutor.

Macri, quien fue presidente de Boca y antes, en los noventa, trató de meterse en el negocio desde la compra de sociedades vinculadas con el fútbol, conoce demasiado bien el paño y nunca participó desde una posición tan favorable de poder como ahora, y lo está haciendo pesar.

Esto significa, ahogar a los clubes, que no reciben los fondos, introducir la posibilidad de que se acepten las sociedades anónimas, y mantener el subsidio a los grupos mediáticos amigos, como ocurre hasta hoy con el Fútbol Para Todos y aún queda por ver el formato para cuando, como todo parece indicar, Turner sea el amo y señor del fútbol argentino.

Será interesante comprobar cómo, luego de tanto discurso moralizador del enviado de la FIFA, Primo Corvaro, la AFA entrega el fútbol al Grupo Turner, si hay o no licitación de los derechos de TV o si todo será como siempre, al mejor postor, y sin competencia.

En ese caso, también será interesante observar la nueva función que cumpliría el Grupo Clarín, alejado del FPT entre 2009 y 2015, pero ahora subsidiado con el fútbol grande pagando chauchas, cuando Turner se haga cargo de todo.

La sensación es que para el Grupo Clarín, este tiempo se parece a 1991, cuando Torneos y Competencias se quedó con los derechos del fútbol, y con el tiempo, Canal 13, tras esperar su oportunidad cuando la pelota pasaba por ATC y Telefé, llegó por fin a su seno. 

Allí, primero fue plataforma por abierto, y ya luego se convirtió en un monstruoso soporte nacional desde la TV por cable, ya sea por el sistema abierto como luego por el PPV, quedándose con canales de todo el país a partir de la tenencia de los derechos del fútbol hasta establecer un monopolio.

Hoy, el Grupo Clarín asoma otra vez, al menos hasta ahora, como soporte y ya no como dueño de derechos, pero con el Gobierno como aliado y la experiencia anterior, ya todos saben allí que es cuestión de tiempo y de paciencia, y que mientras tanto, es un gran negocio el del soporte, porque implica no entrar en ninguna clase de gasto de producción.

En cuanto al dinero (al fin y al cabo, lo que más interesa a todos en el fútbol), si bien éste no llega aún y puede paralizar el inicio de la temporada dentro de pocos días y tal vez hasta principios de setiembre, a pocos les importa la aberración de meses sin que la pelota ruede, y más aún, por clima, los mejores meses del año.

Mientras la pelota se patea para adelante y se declara “pour la galerie” que si no aparece no habrá actividad, todos saben que lo que más conviene es, una vez más, esperar a que se instale Mr Turner, negociar con él, llegar a un acuerdo, y todos declararán que la “familia del fútbol” ya está en condiciones de iniciar los campeonatos.


Y todo habrá pasado otra vez.

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