domingo, 7 de junio de 2009

Periodistas, a secas


Aprovechamos otra conmemoración del Día del Periodista, profesión que abrazamos ya hace casi tres décadas, y después de haber tenido tantas vivencias, ver pasar tanta agua bajo los puentes, nos reafirmamos aunque tratando siempre de tamizarlo todo para que los destinatarios de nuestra mirada de las cosas reciban lo mejor, por más duro que sea el mensaje, despojado de ilusiones vanas que sólo ayudan, a veces, a disfrazar la realidad.
Un día como hoy nos reafirmamos como periodistas, a secas, en tiempos en los que pululan a nuestro alrededor los "periodistas deportivos", un grupo de voluntariosos muchachos cuyo norte siempre fue el fútbol, pero que desde el poder, y el desbarrancamiento cultural que ha vivido la Argentina, también este deporte ha pasado a ser su este, su oeste y su sur.
El concepto de "periodista deportivo" ha ido llevándolos hacia un camino sin salida, porque aunque duela decírselos, el "periodismo deportivo", como tal, sin contexto, no existe.
El negocio que ha significado el deporte en estos años, y la ilusión que generan los medios de comunicación orales con la fantasía de "ser famosos" y tener un pretendido peso en la opinión pública por más vacía que ésta sea, ha derivado en la aparición de decenas de "escuelas" de "periodismo deportivo" en las que poco hay, en concreto, para aprender, más allá de algunas materias técnicas. No porque no haya elementos que puedan ayudar a mejorar ciertas cuestiones del oficio, sino porque no se puede ser"periodista deportivo" sin ser antes, "periodista" a secas.
Tal vez el "periodista" no tiene el glamour requerido en estos tiempos. No genera tanta ilusión por conocer el último chisme, ni hay nada parecido, hoy en la Argentina, a conocer a quien supuestamente frecuenta los entretelones con las estrellas más buscadas. Pero el "periodismo deportivo" no puede ser más que una especialidad, una continuación, del "Periodismo", como un médico psiquiatra primero ha sido médico, o como un sociólogo aplicado al deporte debe ser primero "sociólogo" (aunque en la Argentina esto sea una excepción y haya quienes hasta firmen columnas y aparezcan polemizando en los medios en nombre de la sociología sin haber pasado nunca por la carrera de grado, y en cualquier momento llegarán a ser hasta directores de esa carrera en el país del todo vale).
Hace casi tres décadas formé parte de un grupo de jóvenes estudiantes de "Periodismo" que debatía con todas sus fuerzas con las autoridades de turno sobre que nosotros pretendíamos ser "periodistas" y no "periodistas deportivos" y por esta misma razón, el 7 de junio no aceptábamos ir a clase, y nos rebelábamos el 7 de noviembre. Claro, los años pasaron y algunos de aquellos defensores de un asunto básico como éste, manejan y manipulan a pasantes en diarios deportivos en la mejor defensa posible del "periodismo deportivo" vacío, nulo, para el que Caniggia es "Cani", "Batistuta" es "Bati" y Del Potro es "Delpo", que pone micrófonos para preguntar al jugador si está contento por haber ganado, o que relata diciendo que el árbitro "agregará tres minutos más" en el descuento. Sin que nadie, ningún jefe "mala leche" les diga nada. Decirles algo, corregirlos, es de "mal bicho", "mala persona". Así está el patio.
Alguna vez, en aquellos primeros años ochenta, uno de mis jóvenes compañeros defensores del "periodismo" a secas, dio un ejemplo que sigo tomando tanto tiempo después, para graficar por qué somos "periodistas" y no, "periodistas deportivos". Lástima que aquel compañero ya se haya olvidado él mismo de lo que pregonaba. Decía este ex compañero de ruta que si por ejemplo estuviéramos en un Mundial de fútbol y se emitiera una película de la vida de Pelé, nosotros no deberíamos cubrirla porque siendo una película, pertenece al mundo del espectáculo. Si se incendia un estadio, sería un hecho perteneciente a Policiales, si un club presenta quiebra, se trataría de Economía, si hay doping, pertenecería a la Medicina, y si un fiscal requiere las cuentas del Mundial 78, en todo caso pertenecería a Tribunales o a Economía. Es decir que el deporte jamás es un hecho aislado, contrariamente a lo que por tantos años escuchábamos de José María Muñoz en su "Oral Deportiva", cuando repetía aquello de que no hay que mezclar al fútbol con la política.
Lamento desilusionarlos una vez más: el fútbol es político, porque todo lo que hace el hombre lo es. Y tampoco somos nunca objetivos. Somos, o pretendemos serlo, en todo caso, imparciales. No tomamos partido, que no es lo mismo que no tener una mirada subjetiva. Todos, absolutamente todos, tenemos un pasado, afectos, una visión del mundo generada por la cultura en la que fuimos criados.
El gran tema de este tiempo para un "periodista" a secas, es cómo mantener el fuego de la ilusión por seguir hurgando hasta encontrar una verdad (no "la verdad", que es una entelequia) con todo lo que vio pasar.
Este periodista vio cómo hoy algunos "colegas" progresistas salían de una asamblea para contar lo que allí se decía al propio director del medio, consustanciado con la empresa. Vio cómo en una asamblea, periodistas considerados hoy "progresistas" proponían trabajar a destajo como manifestación de protesta por falta de aumento de salarios. Vio cómo periodistas hoy "progresistas" mandaban a amenazar por teléfono ante la salida de un medio nuevo dirigido por sus enemigos. Hasta se llegó a decir que una presentación exitosa de un libro en el centro de prensa de Montevideo en la Copa América, ante 250 personas y videofilmada, no se había podido realizar porque los libros habían quedado varados en la aduana uruguaya.
Todo es posible en este mundo. Uno sabe que se encontrará con muchas vallas, y teniendo que atravesar los peores obstáculos, saltar los mayores precipicios, pero así es esto.
También verá como tantos hablan en nombre de Dante Panzeri, fallecido el 14 de abril de 1978 y quien arrojó tanta luz en una profesión en sombras. Hemos tenido la suerte de que uno de los más estrechos colaboradores de Panzeri, el maestro José María Suárez, "Walter Clos" (por favor, no confundir), no sólo nos prologó nuestro primer libro, "El negocio del fútbol" (1995), sino que nos ha permitido compartir la amistad y con ella, muchos secretos y considerandos sobre tantos "falsos progres" que hoy nos enredan con sus columnas en diarios de gran tirada. A nosotros no nos engañan, como tampoco nos importa que algunos dirigentes se enojen. No estamos para que se contenten, sino para que haya transparencia, para que nuestros destinatarios sepan lo que ocurre.
Recordamos entonces a Suárez, que nos repetía que el fútbol se juega de lunes a sábado, en los escritorios, y que los domingos son "para la gilada".
Recordamos hoy, también, a otro gran periodista que pudimos conocer y de quien esperamos haber aprendido algo, y con quien continuamos compartiendo amistad, Daniel Ripoll, director de la mítica revista "Pelo", y uno de los más grandes editores, pero aún más grande como persona.
Y finalmente, un párrafo final para Roberto Jorge Santoro, periodista argentino, nacido en 1939 y secuestrado por las Fuerzas Armadas en 1977, a quien homenajeamos en un día como hoy, porque escribió mucho sobre fútbol, y con una gran pluma, pero siempre fue "periodista".
En 2009 seguimos exigiendo una respuesta sobre él y sobre todos los periodistas desaparecidos durante la nefasta dictadura militar 1976-1983, y juicio y castigo a los culpables del genocidio y del plan económico de 25 años que devastó a los argentinos.

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