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viernes, 3 de diciembre de 2010

Rusia 2018 y Qatar 2022, un giro de la FIFA hacia nuevos mercados (Jonada)



Cuando media hora antes de conocerse la decisión oficial de la FIFA se conocía una versión del diario ruso Izvestia, por la que su país ganaría la sede opara el 2018 porque en caso de empate, el propio presidente de la FIFA Joseph Blatter desempataría en su favor, pocos lo tomaron con incredulidad. La duda apenas pasaba por el hecho extraño de las idas y vueltas de su ex presidente, primer ministro y hombre fuerte de la política local, Vladimir Putin, que primero iba a venir a la reunión, y luego sacó un comunicado expresando que no lo haría, lo que daba a entender que por algún motivo, aparecía un descontento y con ello, seguramente la pérdida de chances.
Pero para sorpresa de muchos, no sólo Rusia se impuso a dos gigantes que en un principio parecía que competían en soledad por quedarse con este Mundial, Inglaterra y España, sino que lo hjizo en la segunda ronda, sin necesidad de continuar el proceso eliminatorio hasta el final, porque ya en ella obtuvo la mayoría con 13 votos sobre 22 posibles. Es claro que además de los sufragios cautivos, Rusia contó con los de los ingleses, que habían quedado afuera, y con dos de los cuatro votos iniciales para la candidatura de Holanda y Bélgica, porque la de España y Portugal siempre se mantuvo en los siete votos originales.
Menos sorpresa, puede decirse, generó la designación de Qatar como sede del Mundial 2022, porque la enorme cantidad de dinero invertido por este país, sumado a que Corea del Sur y Japón, ahora por separado, ya habían organizado un Mundial conjuntamente en 2002, que es demasiado cercano, sumado a que lo mismo ocurría con Estados Unidos, que lo hizo en 1994, y que Australia acaba de cambiarse de continente para pasar al asiático, determinó que el camino hacia el país petrolero fuera más claro, aún cuando tuvo que atravesar cada una de las cuatro rondas hasta vencer a Estados Unidosw en la final por 14-8.
¿Hay algo que haya pesado en ambas candidaturas ganadoras como mensaje de la FIFA? definitivamente sí. Si algo tienen en común Rusia y Qatar, más allá del poderío y de la alta influencia en los dirigentes que votaron (22 de los 24 por la suspensión de dos de los miembros del Comité Ejecutivo por corrupción), pasa por ser dos países que renuevan el mapa futbolístico mundial (jamás se había organizado un Mundial ni en países árabes nio en Europa del Este) y que representan nuevos mercados en los que el fútbol puede penetrar sin dudas en el próximo tiempo.-
El hecho de que personalidades como Josep Guardiola o Sandro Rosell, entrenador y presidente del Barcelona, y Gabriel Batistuta, ídolo argentino y frecuente jugador de polo en este país, se hayan implicado tanto en esta candidatura, es todo un ejemplo de lo que puede ocurrir, aunque genere una inmensa duda la promesa de su CEO, Hassan Al Tawaddi, acerca de que "no habrá discriminación" y la creación de una liga femenina en un país que tiene relegada a la mujer al punto tal que debe andar tapada con el velo negro de pies a cabeza.
De Rusia, es clara la evolución del fútbol en este país y basta con recurrir a la estadística de las últimas copas europeas de equipos para entender lo que ha cambiado el panorama de su técnica y la performance de sus equipos, en especial el Zenit, el CSKA y el Spartak, que además contratan a muy buenos jugadores para su liga, que va creciendo en nivel. Pero Rusia se implicó mucho más que eso, con el aporte de toda su clase política, pero a diferencia de España y Portugal, que llevaron sin sentido a la exposición final a sus estrellas del fútbol como Fiogo, Eusebio o casillas, puso también sobre la mesa a ídolos como Arshavin (jugador del Arsenal), y a su magnate Román Abramovich, dueño del Chelsea, así como a la tenista María Sharapova y a la atleta Elena Ysinbayeva.
Desde ya que es difícil, siempre, determinar exactamente los motivos de cada voto de cada uno de los miembros del Comnté Ejecutivo de la FIFA y en todo caso, eso requiere días y días de reconstrucción de los votos, entre ellos, los tres sudamericanos (Julio Grondona por Argentiona, Nicolás Leoz por Paraguay y Ricardo Texeira por Brasil), pero todo indica que el movimiento en general fue por bloques de países con intereses comerciales y culturales en común.
Si es por las presentaciones de todos los candidatos tanto en el día previo a la decisión (los del Mundial 2022) o los de la misma mañana del día decisivo (los del Mundial 2018) es claro que en cuantro al primero, Qatar había mostrado una mayor solidez haciendo hincapié en la necesidad de llevar un Mundial a Medio Oriente, a desterrar el mito del intenso calor, con los nuevos estadios climatizados, y acentuando el legado con la destrucción de algunos estadios opara reciclarlos en otros países que la FIFA determine. En cambio, para el Mundial 2018, habían sido muy buenas las presentaciones de Holanda-Bélgica, a partir de sus glorias, el uso de la bicicleta en un Mundial verde, y en que tampoco antes habían organizado un certamen de este tipo, y de Inglaterra, a partir de la Premier League, la voz de sus entrenadores nacionales y extranjeros, y en lo que mueve el país culturalmente.
Los inconvenientes que aparecen en Rusia están relacionados con las enormes distancias entre ciudades, que el sistema de transporte en trenes y autobuses dista mucho de ser el mejor, y en muchos casos, el idioma, pero hay tiempo de sobra, y especialmente mucho capital, para dar vuelta la situación. En cuanto a los estadios, el panorama es óptimo porque muchos de ellos cuentan hasta con tres superficies en una plataforma, que van girando para que el césped del ya usado sea tratado por verdaderos "doctores" en la materia hasta ser readaptados para su uso.
¿Los grandes derrotados? para el Mundial 2022, no parece haber muchos. Tal vez Australia pudo haber sido la mayor alternativa, pero está en carrera siempre para un Mundial cuando su liga se encuentre en un punto más avanzado. Para el Mundial 2018, sin dudas Inglaterra y España, con las dos ligas más importantes del mundo y una envidiable capacidad de albergar turistas y con tradición de fútbol, deberán ahora esperar por lo menos hasta 2026. Demasiado tiempo como para pensarlo en este momento.

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