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viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Y dónde estaban los votos?



Desde Zurich

A esta altura, cuando ya hay claros beneficiados y perjudicados en la "votación" de ayer, nos vamos de la helada Zurich con la idea de que más allá de la corrupciòn evidentemente reinante en el seno de la FIFA (algo que no es nuevo y siempre aparecemn historias para contar), la mayor entidad de fútbol, el emporio que significa hoy en el planeta, decidió acentuar la toma de decisiones hacia rumbos diferentes.
No es casual que Brasil organice el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, mientras que Rusia tendrá los Juegos de Invierno de Sochi en el mismo 2014 y ahora el Mundial 2018, mientras que China se prepara, muy tranquila, para ver si logra un desarrollo tal que le permita organizar el Mundial 2026 porque es muy probable que el de 2030 venga a la Argentina, en conjunto con Uruguay. Y no lo es porque Rusia y Brasil, como China, pertenecen al Grupo BRIC, que va ganando espacio en el poder mundial, y al que sólo le falta India dentro del fútbol.
No quiere decir esto que la corrupción no haya decidido la votación en Zurich, sino que la cuestión va mucho más allá de ella. Si por ejemplo, la candidatura inglesa, que ya tuvo su primer coletazo con la renuncia del presidente de la Federación, Roger Burden, quien hoy sostuvo que no podría trabajar en la FIFA cuando no tiene confianza en sus miembros, piensa que sólo la corrupción le generó obtener tan sólo dos de los veintidós votos en el primer corte para el Mundial 2018, es que no cae en la cuenta de que no supo manejar lo que siempre fue un bien preciado de los británicos, la diplomacia, el juego de alcoba. Porque era sabido de antemano todo el juego desarrollado por los rusos, apoyados en la fortuna del empresario Román Abramovich, harto favorecido en los viejos buenos tiempos de Boris Yeltsin, dueño del Chelsea, asesor (muchos dicen que dueño también) del CSKA Moscú y que pretende quedarse con más clubes europeos, y desde ya, aportante para la campaña y, dicem para el tiempo que viene hasta que llegue el momento del Mundial. Justamente si es por este juego, que tan bien manejaban los ingleses (que no protestaban cuando eran los otros los damnificados que se quejaban por sus imperceptibles movimientos), no hubo mejor maniobra de distracción que la de Vladimir Putin, el primer ministro y hombre fuerte de Rusia, al punto tal de que se dio el lujo de decir que vendría a Zurich, luego emitió un comunicado afirmando que no lo hará, para terminar llegando sobre las 21,30 desde Sochi, con todo el periodismo y el mundo del fútbol esperándolo en el Messe Zentrum para que dijera lo suyo. Putin, apenas llegado a un ámbito diferente al que había estado, controló la conferencia de prensa, señaló con su dedo quién debía preguntar entre los periodistas, y ni siquiera aceptó presentación. Y lo dijo todo muy sencillamente: ante la presencia de cinco primeros ministros y un príncipe, entre los candidatos, pensó que lo mejor sería dar una imagen de independencia y dejando que fuera el fútbol el que decidiera. Pero los ingleses no lo ven así, por más que ya en la primera vuelta, Rusia los aventajara 9-2 y sólo obtuvieran un voto que no fuera propio, el del simpático japonés Yunji Ogura. Demasiado pobre para que todo sea culpa de la BBC y aunque se escuden en lo que le dijo el presidente de la Federación Australiana, Ron Walker, a su CEO de la candidatura, Frank Lowy: "muchos de los que votan son corruptos y si te pasan una mano por encima del hombro y te dicen que te van a votar, te están mintiendo".
Lo cierto es que la mayor razón de quienes se quejan del resultado y del proceso de votación de los mundiales 2018 y 2022 se basa en que realmente la FIFA debe cambiar hacia una modernización dirigencial y una mayor cristalinidad de puertas hacia afuera. No puede seguir una gerontocracia (era tremendo entrar al salón y ver todas esas cabezas canosas juntas, o directyamente peladas, sin una sola mujer, y con apenas cinco de los veintidós votantes, menores de 60 años, y dos de ellos, con 59.
Si se observa el corte de las dos votaciones, queda claro, por ejemplo, que son pocos los que no dejan en claro su intención, entre ellos el coreano Mong para el 2018, o el enimático Michel Platini, al que todos daban por seguro que apoyaría a Inglaterra y no fue así, o al médico belga Michael D'hooghe (el mismo que crucuificó a Diego Maradona en aquel nefasto 30 de junio en Dallas) en cuanto a Asia (aunque todo indica que apoyó primero a Corea), y el turco Senes Erzik. Muchos de ellos, son los que se volcaron hacia Rusia cuando se esperaba el voto a Inglaterra, es decir, los que dieron su espalda a lo que para los británicos era un voto seguro.
Por el lado de Qatar, acaso sorprende más que Australia no haya desplegado todo su poderío para quedarse con la sede, y la durísima reacción de un Barack Obama que tampoco se implicó tanto para Estados Unidos, aún con la presencia de un entusiasta del soccer como el ex presidente, también demócrata, Bill Clinton (que en su alocución mencionó a Maradona y a Gabriel Batistuta, por su influencia en el Mundial 1994 que organizó el país del norte). Pero Qatar venía marchando demasiado fuerte yt ya en el primer corte estuvo cerva de ganar, al sacar el cincuenta por ciento y sólo quedó a uno de un logro histórico entre cinco candidatos. Luego, el enfrentamiento histórico entre japoneses y coreanos llevó a éstos hacia Qatar al ver que los nipones iban con los yanquis, al estar los dos vecinos asiáticos fuera de combate por los cortes siguientes.
Lo de Qatar sí puede decirse que es una larga historia de inversiones y también de juegos diplomáticos. Decíamos en este mismo bloig, apenas hace dos semanas, que el hombre fuertye del fútbol del país, Mohamad Bin Hamman, estuvo a punto de presentarse para presidente de FIFA pero que in extremis, Blatter lo "convenció" opara que permaneciera unuida "la familia del fútbol". ¿Qué le prometió al qatarí el opresidente de la FIFA? no se sabe, como también va camino a un posible escándalo de difícil prueba, la denuncia de "The Wall Street Journal" sobre un ingreso a las arcas de la AFA de 78,4 millones de dólares desde esta candidatura. Sí llama la atención que con los vínculos históricos entre la Conmebol y la Federación Japonesa, al punto de quie los orientales vendrán con su selección a la Copa América, los sudamericanos y su hermano mellizo español, Angel Villar, votaran por Qatar para el 2022, al igual que el apoyo que obtuvieron de los catalanes Josep Guardiola y Sandro Rosell, entrenador y presidente de un Barcelona hegemónico como el actual. Acaso de uno y otro lado del océano Atlántico haya alguna vinculación con Qatar por el famoso programa "Aspire" por el que se ayuda a tantos niños en el mundo que desean jugar al fútbol, y con una base mayor en Asia y especialmente Africa. Esto hizo que Qatar, con el dinero en el bolsillo, se acercara demasiado al continente negro, al punto de financiarle directamente el último congreso de la Confederación. ¿Cómo hacen tantos dirigentes que recibieron ayuda, para darle la espalda luego, cuando eta "solidaridad" qatarí parece seguir en el tiempo? con sólo recordar los votos a mano alzada para renovar presidente de la AFA por parte de los dirigentes invitrados con todo pago a cada Mundial, está la respuesta. Volveremos con el tema.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Het was een erg leuk idee! Wil alleen maar zeggen dank u voor de informatie die u hebt gedeeld. Gewoon blijven schrijven van dit soort post. Ik zal uw trouwe lezer. Nogmaals bedankt.