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sábado, 21 de diciembre de 2013

La ola de los entrenadores argentinos en la Liga (Yahoo)



San Lorenzo fue campeón del Torneo Inicial en el fútbol argentino hace apenas unos días, y como se trata del club por el que simpatiza el Papa Francisco, sus principales dirigentes, director deportivo y algunos jugadores viajaron inmediatamente al Vaticano a ofrendarle un trofeo, los guantes del portero y elementos varios del club. Sólo faltó alguien importante, llamativamente. Nada menos que Juan Antonio Pizzi, el entrenador.

Pocas horas después, Pizzi salía sorpresivamente de escena y rescindía su contrato, identificado como parecía que estaba con la entidad, que ahora se proyecta para tratar de conseguir por primera vez la ansiada Copa Libertadores de América en 2014, para viajar a Valencia y ser presentado en el club “Che” donde jugó una temporada en los años noventa, como nuevo entrenador.

En efecto, Pizzi fue convencido de a poco por el nuevo director deportivo del Valencia, el también argentino Roberto Fabián Ayala, ex jugador del equipo, que anteriormente se había desempeñado en el mismo cargo, aunque sin mucho éxito, en el Racing Club de Avellaneda.

Con la llegada de Pizzi al Valencia, comienza a aparecer un hecho muy poco habitual y es que de los cuatro clubes más fuertes de la Liga Española, tres de ellos tienen ahora entrenadores argentinos, contando a Gerardo “Tata” Martino en el Barcelona y a Diego Pablo Simeone en el Atlético Madrid. Sólo el Real Madrid no cuenta con un argentino, aunque apenas un año atrás, su director deportivo general era también argentino, Jorge Valdano.

Salvo el caso de Simeone, tan identificado con el Atlético Madrid que hasta aparece mencionado en su himno moderno cantado por el popular Joaquín Sabina, en el resto de los casos, los entrenadores llegados desde los confines del sur de América son mirados con reojo por una competencia que descree demasiado de los que no tienen la suficiente experiencia del otro lado del Océano y suelen pensar que no hay tiempo que perder hasta que se logren adaptar a las nuevas circunstancias.

Estos pruritos no sólo aplican a los entrenadores sino también a los fichajes de jugadores. Es común escuchar o leer que un determinado club importante no tiene en la mira a cracks sudamericanos “porque nunca jugaron en Europa, que es lo que vale”.

¿Qué fue, entonces, lo que cambió? Muy posiblemente las muy buenas campañas no sólo de Martino y Simeone durante la presente temporada que los mantiene peleando palmo a palmo el liderato en la Liga, logrando el pasaje holgado a octavos de final en la Champions League y con sólidos rendimientos, sino también el nivel de conocimientos, manejo de los planteles y experiencia en un torneo durísimo y de tremenda presión como lo es sin dudas el argentino.

También el ingeniero Manuel Pellegrini, chileno pero con mucha experiencia en el fútbol argentino, y ahora con éxito en el Manchester City, como antes en el Villarreal o en el Málaga, y con ayudante de campo argentino (Rubén Cousillas) ha contribuido a que la mira esté puesta en los entrenadores albicelestes y por esa misma razón, Ayala llegó a ser designado manager del Valencia, y éste recurrió a Pizzi como entrenador.

Puede que en el medio español muchos se pregunten cómo Pizzi aceptó este ofrecimiento cuando venía de las mieles de ganar un campeonato con un equipo grande en la Argentina como San Lorenzo, siendo que tomará las riendas de un club tan endeudado y en crisis como el Valencia, si bien le han prometido que la entidad está a punto de venderse a un nuevo grupo empresario.

Lo que hay que entender, en el caso de Pizzi como en el de Martino o Simeone o Ayala mismo, es que son entrenadores que vienen de un torneo caótico, con quince muertes sólo en 2013 por violencia, en el que no se acepta que los hinchas del equipo visitante entren a los estadios para evitar enfrentamientos, en el que los contratos firmados son apenas papeles al viento y en el que las amenazas aparecen por cualquier factor, ante la primera derrota.

Estos factores, sumados a que la Liga Española es considerada una de las mejores del mundo, y que todos ellos la han jugado en el pasado y la conocen y han desarrollado una historia en ellas, les da respaldo como para plantearse una vida mejor, más normal y en equipos de repercusión internacional.

Pero no se debe descuidar su conocimiento de los distintos sistemas tácticos, sus colaboradores atentos permanentemente a los continuos cambios técnicos y su muy agudo sentido de la disciplina, que los ha convertido en entrenadores top, sin la necesidad de tener una experiencia anterior en la Liga para trabajar en ella y encaramarse a los primeros lugares.

La Liga Española ya conocía de la calidad de los futbolistas argentinos. Ahora comienza a poblarse de sus entrenadores, más allá de experiencias aisladas anteriores. Ahora comienza a ser sistemática la llegada de los argentinos a los banquillos. Y eso no tiene nada de casual.


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