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martes, 24 de diciembre de 2013

Las cosas de Palacio. (Por Fernando Vara de Rey)

 
Lejos, muy lejos del frío bávaro, el Bayern Munich se confirmaba como equipo del año imponiéndose sin demasiada dificultad en el Mundial de Clubes. A unos cuantos miles de kilómetros, la Liga española cernía su interés en las remontadas de sus tres aspirantes: FC Barcelona, Real Madrid, y Atlético de Madrid.
 
Sin embargo, la expectación en el Viejo Continente se cernía sobre dos partidos que a la postre coincidieron en planteamiento y en nudo pero no en desenlace. Inter-Milán y Arsenal-Chelsea partían como derbies de sabrosa tradición, se iban desenvolviendo desde los pizarrones de la táctica, y finalmente se bifurcaban en diverso desenlace.
 
El denominado “derby de la Madonnina”, que enfrenta a Inter y AC Milan, es hoy por hoy el único que enfrenta a dos campeones de Europa en una misma ciudad. Diez títulos europeos exhibían los contendientes, que afrontaban sin embargo el partido en las zonas más tibias de la clasificación. No hace tanto tiempo que el Inter se alzaba con la Champions League, y sólo un poco más atrás era el AC Milan la referencia del fútbol mundial: hoy sin embargo ambos padecen una sensible zozobra económica e institucional –el Inter pasó a manos del consabido magnate exótico, el AC Milan pertenece al denostado Berlusconi- que los aleja de los puestos de cabeza.
 
Ya no nos sabemos sus alineaciones de memoria, ya no encontramos “Matthauses” ni “Gullits” en sus alineaciones. Quedan algunos jugadores notables –el mejor de todos habría de ser definitivo en la resolución del encuentro- y algunos viejos conocidos como Zanetti o Abbiatti que aportan al menos un ingrediente sentimental.
 
Sea como sea, las dos escuadras de Milán coleccionan toneles de estímulo y prestigio, elementos suficientes para ofrecer un buen espectáculo. Como era de esperar los duelos tácticos se impusieron, y los lances al límite del reglamento –terroríficos Muntari y De Jong- subieron la gélida temperatura local. Sea como sea pudo verse un partido a rachas, con dominio casi siempre visitante y buena planta defensiva local. Y a falta de escasos cuatro minutos, un centro al área de un destacado Fredy Guarín penetró en el área y llegó a las cercanías de Rodrigo Palacio; el ex de Boca improvisaba un movimiento tan inverosímil como su coleta, y con un taconazo batía al meta Handanovic.
 
Euforia en el Inter, lágrimas en el AC Milan, y un feliz problema para un Sabella que suma uno más a la colosal nómina de delanteros que aterrizará en Brasil el próximo mes de junio.
 
Más espeso  fue el Arsenal vs Chelsea, tan esperado –se jugó en lunes- durante el fin de semana pero verdaderamente decepcionante. Algo así como cuando la chica a la que aguardamos en un café y que ya llega con retraso aparece sin maquillaje y malhumorada.
 
Lo cierto es que el derby londinense fue poco más que un duelo táctico, y en esa lid pocos son más astutos que un Mourinho al que tras diez enfrentamientos Wenger ha sido incapaz de ganar. Sin demasiada brillantez el Chelsea merodea los puestos de cabeza, así que el equipo “blue” visitó al Emirates con atuendo de estibador portuario. El talento –Mata, Hazard- aguardaba en el banquillo, y el equipo dibujaba un triángulo que garantizaba el esfuerzo con Maikel, Lampard, y Ramires. En punta jugaba Torres, uno de los afectados por una estadística fatal: en todo 2013 y en Premier League, ningún delantero “blue” ha hecho un solo gol en territorio visitante.
 
El Arsenal no renunciaba sin embargo a las notas de calidad que le han llevado al primer puesto: jugaban Ozil, Ramsey, Rosicky. Faltaba Wilshere por sanción, pero Arteta le sustituía con bastante acierto.
 
Sin embargo los “gunners” estrellaban su talento en el centro del campo rival. El Arsenal guarda muchas virtudes pero –tal vez pos su larga racha sin títulos- parece un equipo poco seguro de sí mismo. Los empapados espectadores del Emirates vieron cómo su equipo se iba doblegando a la propuesta del rival, e incluso como una volea de Lampard pudo suponer un mal mayor.
 
Y pudieron ver además cómo, a consecuencia de los últimos resultados, el Arsenal ha cedido la primera posición de la tabla al Liverpool. Ambos en un puño en el que además caben Manchester City, Chelsea, incluso Everton. Sólo parece faltar el Manchester United sin Sir en una pelea apasionante que continuará durante las fechas navideñas: gracias, Premier League, por traernos el oro y el incienso y la mirra de estas fiestas también futboleras.

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