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miércoles, 8 de febrero de 2017

Hay que tener “presencia” en la AFA




Son días de escuchas. Las hay en política y las hay en el fútbol, dos de los temas que agrietan a los argentinos. Y ambas, difundidas, no casualmente, por un gran grupo mediático, con el timming justo.

En el ojo de la tormenta futbolera, el presidente de Boca Juniors y tal vez uno de los tres hombres más poderosos del país, Daniel Angelici, y el titular del Tribunal de Disciplina desde hace 10 años, y con 22 en la AFA, el escribano Fernando Mitjans, también en FIFA hace una década.

Estas escuchas, que involucran a ambos y los coloca en una situación sin salida en cualquier país normal de este planeta, desentrañan un mundo más que conocido por los futboleros argentinos, que en muy buena parte se rasgan las vestiduras y piden renuncias, pero que suelen sentenciar que “hay que tener presencia” en la casa mayor del fútbol.

En tiempos de Javier Cantero como presidente de Independiente, uno de los escasísimos dirigentes que enfrentó a las barras bravas y al sistema, del que se fue asqueado, muchos socios e hinchas le solían reclamar que todo estaba muy bonito pero que no debía olvidar la premisa básica: que hay que tener presencia en la AFA.

Todos lo saben: Mitjans no es el único dirigente (aunque esté ligado a Boca Juniors y sea el presidente y haya quedado pegado a las escuchas) estrechamente vinculado a un club. Todo lo contrario. La mayoría lo está y por caso, José Luis Ballesteros, de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, no sólo se identifica con River Plate sino que ve los partidos del Monumental en el palco de Rodolfo Cuiña, dirigente millonario y dueño de la firma de electrodomésticos Rodó.

No sólo los miembros del Tribunal de Disciplina están identificados con los clubes, sino que los dirigentes se fueron acostumbrando a tachar árbitros para los partidos y a sugerir otros. Durante los tiempos de Jorge Romo en el Colegio de Arbitros (con el sólo hecho de ser amigo de Don Julio, quien lo manejaba hasta por teléfono), había una tabla con los partidos de cada fin de semana y a qué equipos no podían dirigir determinados referís.

En una oportunidad, Javier Castrilli tenía tantas tachaduras y al ser árbitro internacional e impedido de dirigir partidos de menor calor, quedaba fuera de la fecha y entonces al mandamás del fútbol se le ocurrió pedirle a su amigo brasileño Ricardo Texeira de la CBF, que enviara una invitación al “sheriff” para que fuera a dirigir al Brasil. Esa fue la excusa perfecta para no convocarlo en el torneo argentino, y a los pocos días, con todo ya armado, la CBF envió un aviso de que ya no lo necesitaba porque había solucionado sus problemas con jueces locales.

¿El problema es sólo de los dirigentes o estos provienen de la misma sociedad que pide “presencia” en la AFA para que sus clubes no sean propasados por otros, más rápidos o más vivos a la hora de las decisiones en la calle Viamonte?

El fútbol se fue convirtiendo en algo demasiado dramático, espurio y poco serio como para creerle algo y desde hace mucho tiempo.

En las últimas horas, la contadora Alicia López, que había formado parte de la Comisión veedora que encabezó la jueza María Servini para investigar el uso de los fondos de la AFA durante el programa “Fútbol Para Todos”, y que ahora es la directora del Departamento de Cumplimientos y Normas de la AFA (ese departamento parece una cargada al sentido común), solicitó investigar los últimos cinco años del Tribunal de Disciplina y sus fallos, y la declaración jurada de bienes de sus miembros.

Si no es el presidente del Comité de Regularización que preside Armando Pérez, fue sólo porque el actual estatuto de la FIFA no permite que uno de sus miembros tenga otra función ejecutiva paralelamente, y Mitjans es el vicepresidente del Comité de Apelaciones. Pero de haberlo sido, hoy el escribano Mitjans debería investigarse a sí mismo….así son las cosas en el fútbol argentino.

Tanto es así, que hasta que se escribían estas líneas, Mitjans seguía en su cargo, y Angelici no sólo no había renunciado al suyo, sino que como casi siempre que se encuentra en medio de algún conflicto, se alejó del epicentro hasta nuevo aviso y antes de hacerlo, dijo que no se arrepentía de nada, que lo volvería a hacer y que hizo lo que consideró “mejor” para su club, sin sonrojarse.

Y lo peor es que en el ambiente del fútbol argentino, la gran mayoría cree que hizo lo correcto y que, total, en tiempos de Grondona todo el mundo lo hacía.


Pero no es sólo cosa de los dirigentes. Creer eso sería engañarse. Estos dirigentes son parte de la sociedad que les reclama “presencia” en la AFA. Pues Angelici estuvo presente. 

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