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miércoles, 19 de julio de 2017

El ascenso de Boca en 1913, un lío de cuatro grandes…y Alumni



Todo comenzó, como suele suceder, con un hecho particular. Fue en 1908, en la final de la Copa Competencia de Tercera entre Independiente y Ferrocarril Oeste, cuando el árbitro Víctor Morazzini bombeó a los Rojos, que ya molestaban políticamente.

Los dirigentes de Independiente solían asistir a las reuniones de la Asamblea y el Consejo Superior de la Argentine Football Association con la misma ropa con la que trabajaban en las fábricas de la zona de Avellaneda y eso no gustaba nada a los dirigentes de la élite como Juan Gil (San Isidro), Mariano Reyna (Alumni) y especialmente Luis Carbone (Racing Club).

En 1911, Independiente peleaba por el ascenso a Primera desde la llamada División Extra, pese a tener jugadores suspendidos  como Hospital o Balbino Ochoa (se decía que el primero por no haber quedido jugar en River y el segundo, en Bánfield) pero cayó en la última fecha ante Estudiantes de La Plata. Ëste, entonces, se quedó con el único ascenso del año.

Sin embargo, el glorioso Alumni atravesaba ya épocas complicadas para mantenerse y tomó la decisión de no jugar el torneo en 1912, abriéndose entonces un cupo para el otro finalista de la categoría Extra, Independiente. De hecho, Alumni no se presentó en las primeras tres fechas. Lo raro fue que decidió rever la situación, regresó a la competencia y de esta manera. Independiente no pudo subir. Estas maniobras para que Alumni siguiera y no se retirara se las atribuyeron a  Reyna y Carbone, que jamás hacían prosperar las protestas de Independiente y en el caso del dirigente de Racing, por los estrechos vínculos que tenía con el entonces caudillo de Avellaneda, Alberto Barceló.

En ese contexto, en el que Racing no quería por nada del mundo que su vecino ascendiera a Primera, se produjo el mayor detonante. Fue el 2 de junio de 1912 en la división Internedia. Independiente debía enfrentar a Boca y otra vez apareció el árbitro Morazzini, el mismo de 1908. Expulsó al volante Ernesto Sande, al centrodelantero Enrique Colla (que lo terminó agrediendo) y luego, el director técnico y a la vez presidente del club (algo que se estilaba), Juan Ricardo Mogaburu, protestó los fallos y otra vez rebotó, como de costumbre. No sólo eso: Colla fue descalificado por todo el torneo y se sumaba al ya suspendido arquero Buruca Laforia y a los jugadores de campo Garay e Idiarte y el estadio de los Rojos fue clausurado hasta fin de año.

Ahí fue cuando Independiente, harto ya de estar harto con aquella AFA, decidió escindirse y lo acompañaron GEBA, Porteño (de Palermo) y Estudiantes de La Plata (todos de Primera), junto con Kímberley de Nuñez, Argentino de Quilmes, Atlanta y la Sociedad Sportia Argentina –que no participaba desde 1910 y que luego renunciaría a seguir participando-, todos equipos de la división Extra, para conformar desde entonces la Federación Argentina de Football.

Claro que esta salida dejó a la original AFA con apenas seis clubes de Primera y por esa razón no hubo descensos justo cuando River Plate ocuparía el último lugar, y en cambio se determinaron ascensos de los equipos de la categoría siguiente como Platense, Boca Juniors, Estudiantil Porteño, Olivos, Comercio. Riachuelo y Ferro (campeón de la divisional), y hasta se sumó a Bánfield, que era el campeón de Segunda (Tercera real), que entonces escaló dos categorías para sumar más equipos en la máxima, al punto que también se cursó una invitación especial a Ferrocarril Sud, para llegar a los quince equipos.

Es decir que el ascenso de Boca a Primera en 1913 tiene el mismo origen que el hecho de que River haya evitado un primer descenso en su historia, y ambos hechos están ligados a un tironeo político entre Racing, Independiente y Alumni.


Mientras tanto, 1912 marcaría el inicio del dominio de Racing en la antigua AFA, en tiempos aún amateurs.

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