martes, 18 de julio de 2017

Las derivaciones de la detención del Grondona español



Corría diciembre de 2015 y los principales dirigentes de uno y otro lado del Océano Atlántico se reunieron en Zurich, la sede mayor del fútbol mundial,  para determinar qué hacer para las elecciones de febrero siguiente para decidir quién sería el nuevo presidente de la FIFA.

Del otro lado aparecía como amenaza el jeque de Bahrein Salman Bin Ibrahim Al Khalifa, con los votos de los continentes africano y asiático y ahodando en el descontento del Tercer Mundo futbolístico por cómo se venían encadenando los hechos hasta entonces y la posibilidad de que la “racionalidad occidental” se quedara sin el poder, determinó la urgencia para encontrar un candidato potable entre europeos y sudamericanos.

“De acá no nos vamos hoy sin un candidato”, dijeron las partes. No pintaba nada fácil la situación: por el lado de la Conmebol, sus principales dirigentes venían de vaciar la Copa América de Chile, a la que casi no acudieron para no dar la cara, luego de que la mayoría cayera en mayo en la redada del FIFA-Gate, mientras que el candidato natural de la UEFA, Michel Platini, había quedado suspendido tras el episodio de los millones de dólares “por asesoramiento” recibidos desde el defenestrado Joseph Blatter.

La voz cantante de la reunión la llevó, como no podía ser de otra manera, el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) y uno de los dirigentes más influyentes del último cuarto de siglo, Angel María Villar, encumbrado en la FIFA pero con tanto poder en Sudamérica que había logrado meter a su hijo, el abogado Gorka Villar,  como director general de la Conmebol entre 2014 y 2016,  gracias a la gran relación tejida durante tantos años con quien fue casi su hermano mellizo en el fútbol, don Julio Grondona, el fallecido hombre fuerte del fútbol argentino, número 2 de la FIFA como vicepresidente senior, y “co-conspirador número 1” para la investigación del FIFA Gate encabezada por la fiscal de Nueva York, Loretta Lynch.

“Lo que Grondona decía en Buenos Aires hoy, Villar lo repetía mañana casi con las mismas palabras pero adaptado a la realidad de España”, nos dijo en su momento un afamado colega radial de la península Ibérica que conoce como pocos los entresijos del poder futbolero, y es que así fue.

Grondona aprendió muchos de los negocios grandes cuando conoció más de cerca a Villar, cuando por fin accedió a expandirse como dirigente desde el sorteo del Mundial de México 1986 en diciembre de 1985, pero especialmente desde que el abogado vasco de 67 años (21/1/1950) tomó la presidencia de la RFEF el 29 de julio de 1988, sucediendo a José Luis Roca.

Desde ese momento, la relación Grondona-Villar fue de una simbiosis casi total. Grondona importó los negocios a la usanza del abogado vasco que de todos modos tiene dificultades para hilar frases y que llegara a jugar 22 partidos en la selección española con 3 goles convertidos, aunque uno de los mayores recuerdos que dejara fue la trompada que le pegó al holandés Johan Cruyff en un Athletic de Bilbao-Barcelona, que lo hizo abandonar el campo antes incluso de ser expulsado.

Si Grondona trajo varios negocios al mejor estilo del vasco, Villar fue aprendiendo de Don Julio el lenguaje de los gestos, el uso directo de la familia y muy pocos amigos cercanos e involucrar a todas las partes posibles para que todos quedaran pegados ante cualquier requisitoria y así consiguió perpetuarse en el poder igual que el ferretero de Sarandí: 29 años en el sillón de la RFEF y rodeado de su mano derecha, Juan Padrón, como vicepresidente económico, para manejarle los números, apenas su tuvo tres rivales en las siete votaciones en las que se impuso: en 1988 le ganó a Eduardo Herrera, y en 2004 a su ex secretario general, Gerardo González Otero y al ex futbolista Sebastián Losada (que no tuvo ningún sufragio). En el resto de los casos, algo que seguramente resultará conocido a los lectores, no tuvo rivales.

En la última oportunidad en mayo pasado, Villar volvió a presentarse solo y obtuvo 112 de los 129 votos de los asambleístas presentes sobre 139 totales, con 6 nulos y 11 en blanco. Un Villar con más arrugas y enemigos, salió sostenido por el ex dirigente del Barcelona Joan Gaspart, vicepresidente de otro detenido por corrupción en su momento, José Luis Nuñez…

Como tantas otras veces, Villar había tenido que lidiar contra ex secretarios generales suyos en la RFEF, contra los que irremediablemente acababa enfrentado. Esta vez le había tocado a Jorge Pérez, a quien Juan Padrón (81 años y en la REFE desde 1984) había colocado en ese lugar para desplazar a Gerardo González, quien se hizo opositor, pero que también en su momento ingresó por Agustín Domínguez, en un procedimiento similar.

Lo concreto es que Pérez, ahora opositor, impugnó las elecciones por las que Villar fue elegido como presidente de la RFEF hasta 2020, y por lo tanto no se presentó, y ahora queda la duda, con las detenciones también de Padrón y Gorka, sobre cómo quedarán las cosas en la federación cuando el miércoles 19 de julio se realizaría una reunión de Junta Directiva y el jueves iban a llevarse a cabo los sorteos de la Liga, la Segunda división y la Segunda B.

Es el aniversario del Centenario de la FIFA y se genera la gran fiesta en la casa mayor del fútbol en la calle Fifastrasse, en Zurich. La música resuena, muchos abandonan sus mesas y salen a bailar, entre ellos, el entrenador argentino Carlos Bilardo. Villar, que comparte la primera mesa cerca del escenario con Grondona y sus mujeres, tironea del brazo del argentino, que se resiste a acudir al escenario.

“No, no voy a hablar. Si hay algo que nunca hago es hablar con ustedes, la prensa. ¿Usted es argentino? Entonces es compatriota del mejor dirigente que conocí en mi vida, Julio Grondona”, nos dice un Villar que acaba de levantarse de una larga siesta en el sillón del vacío lobby del Hotel Hyatt en Santiago de Chile. El español se había quedado dormido tras un largo viaje para hacerse cargo de la situación de que al día siguiente, en la final de la Copa América entre Chile y Argentina, parecía que ningún dirigente sudamericano podría entregar el trofeo al ganador.

“¿Yo? No….a mí solo me invitaron, estoy ocasionalmente aquí, pero si hay alguien que se me ocurre que podría entregar esta Copa es Villar por ser el más encumbrado de la FIFA de todos los que están aquí”, nos dice un informal Gianni Infantino, quien acaba de llegar con un amigo a Santiago y que esperaba, de pie, a que Villar se despertara de la siesta.

Para ese tiempo, ya con Grondona muy grave (moriría a fines de julio de 2014) es que Gorka, el hijo de Angel Villar, ingresaría en la Conmebol como insólito director general.

En ese tiempo, distintas denuncias sostenían que eran tantos los negocios del abogado vasco que por año, sus bolsillos se llevaban más dinero que muchos clubes, especialmente los uruguayos. Uno de los temas más polémicos eran los derechos de TV a la baja que la Conmebol vendía y que generaba cada vez más airados reclamos hasta que ocho entidades orientales (entre ellas Peñarol) lo acusaron de extorsión y de hecho, cuando apareció el informe de la fiscal Lynch por el FIFA Gate, cuando se habló del cobro de coimas desde Torneos, Traffic y Full Play para obtener más fácilmente los derechos de TV se mencionaba a 10 dirigentes que todos pensaron que eran los mandamases de las 10 federaciones del continente pero no era así: había uno que no era precisamente de ese palo…

Gorka Villar cobraba 40.000 dólares mensuales más 5000 por vivienda, coche con chofer y protección. “Gorka es el cerebro de una mafia corrupta. Es el mayor sinvergüenza de todo esto, el cerebro, un participante más, un cómplice en todos los casos de corrupción que ha habido en estos años, de todos esos dineros sucios que han agarrado. No en vano, por todo eso, todos esos dirigentes están presos”, denunció el ex arquero paraguayo José Luis Chilavert, un conocedor de estos temas, a Radio Marca.

Las causas de la detención son muchas, aunque todas se resumen en la corrupción. Desde el supuesto favoritismo al Recreativo de Huelva y al Marino de Tenerife para que conservaran sus plazas en la Segunda B, o el supuesto fraude para quedarse con los fondos de una promesa de construcción de escuelas de fútbol en Haití, cuando Padrón (también presidente de la Federación Tinerfeña) colocó a su hija María como empleada de la RFEF para cobrar 14.285 euros en tres meses, según denunció “La Voz de Galicia” en marzo pasado, o el extraño final de relación asociativa con la empresa Santa Mónica de los hermanos Samper (que explotaba los derechos de imagen, igual que en la AFA, pero relacionados directamente con Gorka, dueño de “Sport and Advisers” y miembro de la RFEF relacionado con la materia, es decir que era una ingeniería parecida a la de la entidad argentina), que derivó en una importante deuda impagable, o hasta el archivo de una causa en 2010 que contra Villar y Padrón promovió el presidente de la Liga (LFP), Javier Tebas Medrano, por apropiación indebida, administración desleal y falsedad documental.

En medio de tantos actos sospechables, hay algunos que involucran directamente a la AFA, como aquel partido jugado en setiembre de 2010 en el Monumental, que Argentina le ganó a España 4-1 cuando “La Roja” era reciente campeona mundial en Sudáfrica y su cachet orillaba los 2,5 millones de dólares. En esa gira, España también enfrentó en agosto a México y también está en la mira otro partido en Doha ante Qatar en febrero de 2013. Es que Villar, como su media naranja futbolera Grondona, votó por la candidatura qatarí para el Mundial 2022 en otro episodio que investiga la justicia suiza. Y no es casual que también se incluyan entre las sospechas los amistosos de España de junio de 2011 ante Venezuela en Puerto La Cruz o en noviembre de ese mismo año ante Costa Rica en San José. No casualmente los presidentes de ambas federaciones, Rafael Esquivel y Eduardo Li, fueron apresados en Estados Unidos por estar relacionados al FIFA Gate.

Los delitos concretos que se le imputan al grupo de los Villar, Padrón o el secretario general de la Federación Tinerfeña, Ramón Hernández Baussou se refieren concretamente, de acuerdo con lo publicado por el juez Santiago Pedraz, de la Audiencia Nacional, y coordinado por la Fiscalía Contra la Corrupción y Criminalidad Organizada, , a “corrupción entre particulares, falsedad, administración desleal, apropiación indebida, alzamiento de bienes, compra de dirigentes regionales y manejo irregular de fondos”, basados entre otros elementos, en escuchas telefónicas ordenadas por el propio magistrado.

Esta investigación sostiene que a principios de 2016 Villar impulsó la celebración de partidos de la selección española y otros “consiguiendo contraprestaciones para la contratación de servicios y otras relaciones comerciales en beneficio de su hijo Gorka”.
Este caso se lo denominó “Soule”, un antiguo juego de pelota en la Francia de la Edad Media, que se practicaba en prados y bosques y el objetivo era devolver la pelota en un lugar indicado con la participación de dos pueblos que competían. No terminaba hasta que la pelota no llegaba a destino, podía durar varios días y generaba mucha violencia por lo que Carlos V decidió prohibirlo en 1365, y para muchos es considerado en Francia un antecesor del fútbol y el rugby.

Pero hay una gran diferencia entre la RFEF de Villar y la AFA de Grondona, y es el contexto de la política general en ambos países, España y Argentina. Mientras Don Julio siempre encontró ignorancia e impunidad en el contexto de los funcionarios estatales, Villar siempre tuvo mayores problemas para moverse en ese ámbito.
De hecho, la denuncia sobre estas irregularidades provino nada menos que del Consejo Superior de Deportes (CSD), la secretaría de Deportes española, que sostuvo en un comunicado que España “es un Estado de derecho y entonces la CD dio traslado de las denuncias e irregularidades recibidas al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) y a la Fiscalía correspondiente”.

Si esto sucedió con las autoridades deportivas del gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy, mucho peor lo pasó Villar con el CSD del gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de José Luis Zapatero.

En 2008, la RFEF quiso adelantar sus elecciones presidenciales pero el CSD se opuso, en lo que parecía una guerra sin cuartel. Zapatero llegó a decir que nadie estaba por encima del gobierno español pero bastó un acto de homenaje a Alfredo Di Stéfano en Madrid para que el entonces presidente de la FIFA y estrecho aliado a Villar, Joseph Blatter, amenazara con que si el Estado intervenía, la RFEF sería sancionada y la selección española se quedaría fuera de la Eurocopa de ese año en Austria y Suiza.
Zapatero tuvo que recular, y “La Roja” acabó jugando (y ganando) la Eurocopa.

Ya para ese entonces, Villar se había convertido en el Grondona español.

¿Podrá sortear esta nueva batalla?




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