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miércoles, 12 de abril de 2017

Alegrías en Madrid, tristeza y preocupación, en Barcelona (Yahoo)




Por raro que parezca, a día de hoy el Real Madrid es el equipo que más chances tiene de pasar a semifinales de los ocho que participan en la Champions League luego de su muy sólido triunfo en Munich ante el Bayern, en uno de los resultados acaso más inesperados entre los cuatro partidos de esta instancia.

Los blancos –esta vez de negro para tratar de superar, aunque sea por cábala, tantos resultados adversos en el mismo estadio- supieron manejar las acciones de lo que previamente aparecía como un viaje riesgoso por la gran temporada de su rival, dirigido por un viejo conocido, el italiano Carlo Ancelotti.

Sin embargo, en el fútbol definen mucho las circunstancias y resultaron determinantes en el Bayern las lesiones de Robert Lewandowski y de Mats Hummels, aunque especialmente el primero, gran goleador y justamente, desde hace tiempo en la mira del Real Madrid, porque aunque Ancelotti optó por Thomas Müller como su reemplazo, nunca fue lo mismo.

El Real Madrid soportó un dominio territorial del Bayern en la primera parte aunque sin tanto juego y más desde la necesidad de sacar una diferencia en casa que lo proyectara a la revancha en el Santiago Bernabeu, pero sin el goleador polaco, las llegadas no fueron tan claras y el momento clave fue el último minuto , cuando el chileno Arturo Vidal falló su penal y el marcador quedó apenas en 1-0 para los locales.

Ya inmediatamente de comenzada la segunda parte, el prematuro empate de Cristiano Ronaldo silenció al Allianz Arena y a partir de ese momento, hasta el final, el Real Madrid supo aplacar las acciones, parar el balón, hacerlo circular, que los minutos transcurrieran y convirtió en inmensa figura al portero Manuel Neuer, que con no menos de cuatro intervenciones evitó que la serie se definiera completamente en Alemania sin necesidad de pasar por el Bernabeu,

Por el lado del Atlético Madrid, el otro equipo de la capital española, las cosas parecen medianamente manejables tras una ajustada victoria ante el Leicester en el Vicente Calderón, aunque las sensaciones son mejores que el resultado, porque si bien hasta el penal de Giezmann fue dudoso, se vio un equipo ambicioso, concentrado, veloz y que mantuvo a raya a los ingleses hasta el final y el no haber recibido goles en contra es otra importante ventaja del equipo de Diego Simeone para la revancha de la semana que viene.

En cambio, si hay motivos para sonreir en Madrid, todo lo contrario ocurre en Barcelona. Tal como sostuvo luego del muy mal partido ante la Juventus en Turín su entrenador Luis Enrique, la producción del equipo azulgrana en la primera parte fue nefasta y hasta admitió que si los italianos no se hubiesen metido atrás luego del 3-0, acaso la diferencia en el marcador habría podido ser bastante mayor.

Si bien en los hinchas del Barcelona aún queda una pequeña idea de volver a una remontada colosal como la del PSG en la fase anterior de la Champions, esta vez hay un convencimiento de que la Juventus no es lo mismo que el anterior rival francés y que un 3-0 ante un equipo tan sólido y acaso con una plantilla mucho más rica y variable que la propia, convierte la posibilidad de pasar a semifinales en una quimera.

Mucho más allá del resultado, o de una muy pobre actuación, en especial en el primer tiempo, lo que se observa en este Barcelona que sufrió su segunda goleada en sendas visitas de los play off de Champions en esta temporada, es que parece haber un ciclo agotado en muchos jugadores, más allá del entrenador, que ya ha anunciado su salida.

Un muy lento Javier Mascherano, cuestionado incluso por sus compatriotas argentinos para la selección nacional, ya no es un jugador posible para ocupar una plaza en lugar de Sergio Busquets en el medio, y Andrés Iniesta, más allá de alguna pincelada de su talento, tampoco parece ya poder garantizar una continuidad con la misma dinámica del pasado.

Poco años atrás habría sido imposible de creer que un día este Barcelona pudiera ser superado de tal forma en todos los sectores del campo, pero así ocurrió ante una Juventus que anticipó la mayoría de los balones, y que cuando fue atacada en profundidad por aislados pases geniales de Lionel Messi, tuvo en la portería a un extraordinario Gianluiggi Buffon, sin importar su veteranía, que ya superó los mil partidos oficiales.

Tampoco parece ser buena, para ciertos casos de rivales muy fuertes, el uso de una línea de tres defensiva. Ante la Juventus, Juan Cuadrado y Paulo Dybala aprovecharon a la perfección el hueco dejado por la falta de Jordi Alba en ese costado, y el francés Jérèmy Mathieu, con su estatura y su peso, resultaba poco eficaz para bloquearlos.

Pero otro de los grandes problemas que tiene este Barcelona es que su plantilla es demasiado corta y en especial, en cuanto a jugadores con una calidad de cierto nivel. Creemos que no más de trece, es decir, los once titulares, sumando a Mathieu y a Arda Turán, pero no más que eso, lo cual es demasiado poco para aspirar seriamente a los grandes títulos del año.

Ni siquiera el portero Ter Stegen llega al nivel de Buffon o Neuer, por citar dos casos, y si bien tiene calidad, no es un “salva-partidos” sino alguien que cumple bien su función.

Esta vez, las chances para que el Barcelona avance a semifinales son escasísimas y sería casi un milagro, o bien un error de planteo de la Juventus, lo que podría generar un cambio que suena a muy complicado, lo que marcaría el fin de una etapa de los azulgrana, justo cuando se acerca su clásico decisivo ante el Real Madrid, en el Bernabeu, por la Liga Española.

El simbólico saludo del final entre Messi y su compatriota y rival, Paulo Dybala, marca también, acaso, el inicio de una transición entre el genio de un equipo que nos ha deleitado pero que comienza a diluirse, y la aparición de una nueva estrella y de otro equipo que busca afanosamente recuperar en Europa los años de esplendor.

Pero aún si pasara a semifinales, la Juventus todavía deberá encontrar otros escollos hasta la Copa de Europa, y algunos de ellos pasan por otra ciudad española, nada menos que la capital. El Real Madrid y el Atlético, siguen con vida, y de momento, muy saludables.




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